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sábado, 30 de julio de 2016

Señoras y señores propietarios de capitales de carácter productivo:





Se dedica este texto entre testimonial y de ficción (de profundo deseo, quizá) a todas y todos los que en este confuso presente y con profunda sencillez luchan riendo y llorando en busca de un mundo mejor. Pero igualmente nos parece también necesario hacer la excepción de nombrar algunas personalidades con las que hemos conversado sobre estas cuestiones y en las que ahora se piensa porque son especialmente significativas: Eugenio Raúl Zaffaroni, jurista, quien caracterizó con precisión el momento mundial y suramericano (nuevamente hoy): dictadura global de los súper-gerentes y suerte de virreinatos en nuestros países;1 José Luis Coraggio, economista social y académico que propone como vía de salida formas alternativas de asociación y producción;2 y Jorge Beinstein,3 un consecuente y preciso intelectual marxista que insiste en avisarnos que estamos en la fría noche del largo final del capitalismo. Hice la excepción con tres argentinos que como yo suma cada uno en su haber setenta y tantos años y no quieren, no queremos, más muertes gratuitas del pueblo en las calles y plazas argentinas como hubo en diciembre de 2001. Sabiendo del profundo dolor que infringen en hermanos mayores las sentidas derrotas vividas nombramos también, en representación de todos los viejos luchadores, a Osvaldo Bayer. G.E.







 
Hoy, sábado 30 de julio de 2016, vemos que pese a corresponder según los acuerdos preestablecidos la transferencia de presidencia pro témpore de la organización suramericana intergubernamental llamada Mercosur, o en portugués Mercosul, presidencia temporaria que se va sucediendo por orden alfabético y ahora correspondió pasar de Uruguay a Venezuela, y habiendo el Gobierno de la República Oriental del Uruguay declarado que había concluido su período la expresada oposición a esa transferencia de los Gobiernos de Brasil y de Paraguay, con la aquiescencia del que funge como tal en Argentina, pone en riesgo la propia supervivencia de la organización que en el último decenio largo viró de la inicial componenda de operaciones comerciales de los oligopolios transnacionales a un marco amplio de rasgos políticos y sociales. Se arguye para oponerse a la transferencia de esa presidencia pro tempore un supuesto incumplimiento por parte de Venezuela de la llamada cláusula democrática, como si quienes hoy ejercen funciones de dirección estatal en estos tres países, Brasil, Paraguay y Argentina fueran adalides del saber y el hacer democráticos, socialmente transparentes y humanamente dignos. Venezuela, finalmente, asumió la presidencia pro témpore, en soledad… solo acompañada por los pueblos.



En dos países importantes por sus pesos políticos en el continente –Brasil y Argentina–, los que juntos suman una población total numerosa y en grave riesgo de salud e integridad social y política, más de doscientos cuarenta millones de personas, se están jugando escenas principales aunque todavía no bélicas de la guerra a la que recientemente se ha referido Jorge Bergoglio (dejando claro que «no es una guerra de religiones»), máxima figura del catolicismo mundial, en oportunidad de visitar Polonia y el museo Auschwitz. Estas escenas latinoamericanas están camufladas por tan brutales como torpes parodias de judicialización de la política que producen daños gravísimos en la salud de la conciencia individual y social de las personas y pueblos. Los grupos mafiosos en operaciones se autoerigen como decisores de la verdad y de la corrección moral y política, aceptados sin asomo de duda por capas sociales de esencia subordinada y que se asumen a sí mismas con una identificación que no tiene rango sociológico y sólo es un mero mito al que se ha dado en llamar “clase media”.



Es este marco de cosas, real, concreto, el que induce imaginar un llamamiento así:



Llamamiento



Nosotros, asalariados integrantes de un amplísimo proletariado mundial compuesto por trabajadores de las más diversas especialidades y oficios, desde obreros básicos a intelectuales de excelencia pasando por los que nos desempeñamos en las distintas ramas de la producción de mercancías, de la investigación y los conocimientos aplicados, de la cultura y el arte en general, de la organización y práctica de la educación, la salud, la recreación y la reproducción social de la vida, quienes estamos señalados por el proceso del devenir social universal para ser artífices de nuestra propia liberación de la explotación del hombre por el hombre, y con ello también liberar a vosotros en tanto explotadores dada esa condición por ser propietarios de los bienes de producción que creamos y operamos nosotros mismos;



Nos dirigimos a ustedes, señoras y señores propietarios de capitales de carácter productivo dedicados en los países de nuestra Latinoamérica o en otros en distantes continentes del mundo a actividades agropecuarias, de extracción mineral, industriales, de servicios o el comercio para proponerles, con absoluta predisposición para evitarnos más daños, que procedamos de común acuerdo y manera consecuente con los procesos históricos de los pasados dos últimos siglos y los recientes decenios del presente, apoyados en las experiencias y el conocimiento logrados por las ciencias sociales, especialmente las económicas, jurídicas y políticas, a resolver las contradicciones entre vuestros intereses de clase y los nuestros, también de clase.



Lo hacemos ahora, en el contexto político contemporáneo de gravísima crisis del capitalismo transfigurado finalmente en pura especulación financiera, no gobernado sino meramente “gestionado” por una camándula internacional de tecnócratas de cuarta, quinta o sexta generación híbrida que solamente persiguen sus propios bienestares, planteándoles nosotros a Uds. la necesidad de una determinación urgente: no sucumbir ni inmolarnos unos y otros sino reconstituir en nosotros y ustedes, sus hijos, los nuestros y demás descendencia la voluntad de vivir.



Hay otro mundo posible, eso es cierto. Para encaminarnos hacia su construcción es imprescindible primero quitarnos de encima, de entre medio y de los costados a todos los que se han creído dirigentes, gerentes y administradores de las cosas importantes para nuestra subsistencia como especie y sociedad. El mundo está siendo manejado por  tecnócratas encaramados en las gigantescas empresas multinacionales que imponen mercancías, valor dinerario, guerras y sufrimientos como instrumentos de dominación. De ellos hay que desprenderse, y son ustedes, señoras y señores capitalistas, quienes tienen la principal responsabilidad en esa acción. No los escuchen ni les obedezcan más, échenlos…



Son millones y millones los gerentes ladrones, lo sabemos. Pero caídos sus capitostes los demás huirán hacia su desaparición…, ha sucedido, hay experiencia, hay investigaciones. Despacio, luego, con cierto desorden primero pero con alegría, podremos, con buena voluntad, reconstruirnos y construir nuevos modelos de sociedades que estarán vigentes por dos, tres o muchos más siglos por delante. No queremos tener que hacerlo solos, nosotros, los marcados por la historia. Queremos llevar adelante esta epopeya con ustedes, de manera compartida y no en tanto enemigos. El mundo nuevo, eso sí, felizmente, ya no será capitalista…





Notas:


2 También en este blog un artículo de José Luis Coraggio (febrero de 2016): http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2016/02/a-la-busqueda-de-posibles-criterios_56.html
3 Artículos de Jorge Beinstein en: http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2016/06/el-lumpencapitalismo-por-jorge-beinstein.html; http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2016/07/capitalismo-la-deriva-senales-de.html; y en su blog: http://beinstein.lahaine.org/