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jueves, 14 de julio de 2016

Lo breve si bueno es dos veces breve (y bueno)







Hay cosas insufribles. Los automovilistas sin idea del ancho y largo del vehículo que conducen día y noche con sus reflectores de xenón encandilando a medio mundo. Los gerentes fungiendo de gobernantes que se exhiben como principiantes en el ejercicio de la  honestidad. Las señoras de la middle class que desde un “alta gama” o en “bus público” vociferan contra las jubilaciones concedidas a mujeres de más de sesenta años que trabajaron cuarenta en el servicio doméstico sin que sus “patronas” se dignaran a “blanquear” las relaciones de dependencia laboral, y tras cartón aplauden a maridos, hijas, hijos, nueras, yernos y “líderes” que las embelesan escondiendo dineros que luego felizmente (estos sí) “blanquean”.

Son insufribles el autoritarismo, el atropello, la desfachatez, la negligencia, la supina estupidez de los brutales. También lo son nuestros vecinos de país que no entienden nada y se ofenden, indignan y enojan ante los que sí entienden en lugar de sencillamente pedir que se les explique.

Como es insufrible, por último, para ser breve, que haya Directoras Generales de Discurso que al oído soplen torpezas a sus jefes de Estado, tal como mercenarios “correctores literarios” le pasan lija y barnizan las tesis de los que después serán autores de nada, ministros, gerentes y jefes de Estado, o directoras y directores generales de Discurso. Si la o el aspirante a “doctor y otras pilchas” no sabe escribir sus tesis que el tribunal académico se entere y sepa proceder. Si el “mandatario” no puede honestamente hilar conceptos claros y precisos tampoco puede ser ungido mandatario. Punto.