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sábado, 8 de septiembre de 2012

Juan Meirana, de Playa Verde



Días pasados se nos murió un querido amigo, Juan Meirana, El Pato, pescador artesano y profesional, que con sus artes nos deleitó capturando lenguados, corvinas, pejerreyes y brótolas contribuyendo a la subsistencia familiar larguísimos años. Digo contribuyendo porque en la familia compuesta por el y Ana, sus dos hijos, una nuera y nietas, todas y todos han trabajado, siempre.

Se nos murió repentinamente, en la calle nomás, mientras se esforzaba por resolver el desvío de un torrente de agua de un caño roto de la distribución de OSE, y hoy sábado 8 de septiembre sus cenizas fueron arrojadas a la mar, frente al espigón de su casa. No pudimos ir porque estamos lejos, del lado occidental del estuario. Este sábado hemos pasado un mal día porque no pudimos estar en ese espigón.

Extrañaremos muchísimo a quien a los gritos nos llamaba “Angostitos”, “Señora del Inspector” e “Inspector”. Con el que nunca nos tuteamos aun siendo que con Ana, Coco y Germán sí. Creo que con él no nos tuteábamos porque así era nuestro estilo de conversación cuando en las tardes soleadas de invierno, o de primavera, aparecía pedaleando o corriendo trayendo lomos frescos lavados en agua de mar, jugando con el apellido de nuestro vecino lindero, decía El Pato: —¿Usted le vió a Levy?... Yo no le vi —, o nada más que para conversar de viejas y nuevas cosas perdidas o encontradas—: ¿Un cafecito Juan?... —Sí, si ustedes van a tomar.

Algunas veces recorría apurado el terreno de nuestra casita desde el frente hasta el fondo lindante con los López Levy, cruzaba el paso allí existente y salía por la otra cuadra para llegar hasta un almacén. No ahorraba pasos sino que caminaba de más, lo hacía para repartir y recoger saludos, palabras sueltas, mínimas carcajadas.

¡Hasta siempre Juan! Tengo con usted una gran deuda que espero poder pagar.

jueves, 16 de agosto de 2012

Malvinas, Pepe, Islas Malvinas… ¡Ah! Y Argelia, que en realidad se llama República Argelina Democrática y Popular, se independizó de Francia en 1962


Para quienes quieran ver la noticia en su fuente recurran al diario de Montevideo El Observador http://www.elobservador.com.uy/noticia/230437/cancilleria-borro-falklands-del-decreto-que-publico--/

Es grave, muy grave. ¿Confusión? ¿Histeria? ¿Estupidez? ¿Mala leche? ¿Jugaditas internas con tocaditas de culo? ¿Y para quiénes juega Almagro, the Chancellor, the Minister for Foreign Affairs?

Recuerdo que hace siete o seis años atrás tuvimos que necesariamente advertir a algunos medios de prensa uruguayos caracterizados como “progresistas” que no era juego limpio escribir el apellido del canciller de entonces como Gargajo en lugar de Gargano.

Tanto Plan Ceibal de acá como Plan Ceibal de allá no puede creerse que los escribientes orientales ignoraran e ignoren revisar el “diccionario” de sus procesadores de texto e incorporar las palabras de uso cotidiano.

El pobre de Reinaldo Gargano, ahora tan disminuido luego de su accidente cerebro vascular, debe haber sufrido aquella “bromita tipo Tinelli”. Gargajo, según los diccionarios de la lengua que hablamos, se entiende como “flema casi coagulada que se expele de la garganta”, una porquería, sin duda.

“En la tarde de este miércoles –por ayer, dice el diario de Montevideo–, El Observador había informado que el Ministerio de Relaciones Exteriores realizó esa denominación de «Falklands» en un documento oficial del 25 de junio de 2012, en el que modificó las jurisdicciones de las oficinas consulares del país para adecuarlas a las necesidades de los nacionales residentes en el exterior.” En la noche del mismo día Presidencia de la Nación hizo retirar el documento de marras de su sitio oficial en Internet (puede verse el facsímil en la edición digital referida).

El Gobierno informó a la prensa que sólo se había tratado de un “error de nomenclatura”. Así como cuando se deformaba el apellido del entonces ministro Gargano nos dio fastidio e incluso pena, ahora nos sucede lo mismo en relación con Pepe Mujica: no pocos de los que lo rodean se abusan de su bonhomía, y él parece no darse por enterado… ¿Si al Pepe a los setenta y tantos le da un soponcio, quién lo releva?

martes, 14 de agosto de 2012

Vuestra Señora de las Torturas (patrona de los capitalistas de verdad)


Probablemente a la misma señora se encomienden en sus ruegos de buenaventura personal tanto Samuel Doria Medina como sus hermanas en la fe Claudia Callejas y Alejandra Berenguer. Las nombradas a principios de este año se desempeñaban como médicas, la primera jefa y la otra residente, en una maternidad dependiente del Gobierno de la Provincia de Tucumán. El hermano en la fe Doria Medina es empresario y líder de la oposición en la República Plurinacional de Bolivia.

El commedatore Dr. En Filosofía Carlos Pedro Blaquier es investigado en la Provincia de Jujuy en una causa por delitos de lesa humanidad en vinculación con la desaparición de personas en la Villa General San Martín, donde se encuentra una de las fábricas de la empresa Ledesma de la que Blaquier es titular.

Samuel Doria Medina nació en 1958, es decir cuenta en el presente cincuenta y cuatro años de edad, estudió y se graduó como economista en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”. En la actualidad es accionista en empresas cementeras y de la alimentación, y en este rubro es dueño de la cadena Burger King de Bolivia. Su capital personal se calcula mayor de diez millones de dólares.

Claudia Callejas y Alejandra Berenguer no son millonarias. Obtuvieron ambas títulos habilitantes para ejercer la medicina, lo que hacen en una maternidad pública de la capital de la Provincia de Tucumán.

En esas funciones, Callejas como jefa médica y Berenguer como médica residente, el pasado 12 de enero de 2012, en horas de la madrugada, atendieron en la guardia a una mujer de 26 años y madre de tres niños quien llegó acompañada por su compañero y también por su madre. Quien recurría al servicio médico presentaba fuertes dolores abdominales según refiere la crónica periodística. Ella, la paciente, denunció ante la Justicia que “luego de maniobras ginecológicas de exploración se me acusa de haberme provocado un aborto”. Dijo también que la interrogaron de muy mala manera y le practicaron un legrado (raspaje uterino) sin anestesia.

Samuel Doria Medina, economista y millonario, hermano en la fe de las médicas (no de la muchacha de veintiséis años madre de tres niños), también denunció. Dijo públicamente (Twitter mediante) que el Presidente de la República Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, había mantenido relaciones sexuales con una menor de edad hija de una ministra de su gabinete, y que como consecuencia de ello había nacido un niño. Allí no había presunto aborto sino estupro lisa y llanamente.

El dueño de la cadena boliviana que explota la marca Burger King ahora se desdijo, dijo que se equivocó y pidió disculpas, y que solamente lo movió “hacer justicia, denunciar a los poderosos que abusan de las mujeres”.

La madre de la muchacha aludida por Doria Medina, la ministra Nemecia Achacollo le respondió por medio de la prensa: “No le pido que se disculpe, ni siquiera que se retracte. Su vida y sus millones acumulados no le alcanzarán jamás para cubrir el daño que ha causado en mi familia”.

No sabemos si el commendatore Carlos Pedro Blaquier, nacido en 1928, es decir que lleva vividos ochenta y cuatro años, y que contaba solamente cincuenta y ocho en 1976, cuando por lo menos en inmediaciones de su establecimiento azucarero (Ingenio Ledesma) se secuestraba y desaparecía a personas honestas y trabajadoras; no sabemos, decíamos, si este Blaquier es también hermano en la fe de Doria Medina y de las médicas Callejas y Berenguer, pero podría serlo.

Carlos Pedro Blaquier, quien contaba cincuenta y ocho años de edad en 1976, tenía entonces solamente cuatro más que ahora Samuel Doria Medina. Este Blaquier es desde 1990 Doctor “Honoris Causa” en Filosofía por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, antes, en 1947, se había graduado en la misma especialidad en el Instituto Superior de Filosofía de Buenos Aires, luego Facultad de Filosofía de la Universidad del Salvador. En 1955 se recibió de abogado en la por aquella época Universidad Nacional de Buenos Aires (entonces no había universidades confesionales ni privadas en Argentina). Tres años antes se había incorporado a Ledesma, siendo todavía solamente filósofo; y entre 1962 y 1970 escaló desde Director Gerente hasta Presidente de la empresa. También, entre 1975 y 1986 integró el Consejo de Administración de la Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires”.

Dice también la página en internet http://www.carlos-pedro-blaquier.com/

“En 2008 fue designado Académico de Número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.”

“En 2009 fue designado Socio Honorario de la Sociedad Científica Argentina.”

“En 2010 la República Italiana le confirió el título de «Commendatore».”
(Era en ese año Primer Ministro de Italia il cavaliere Silvio Berlusconi.)

Alabada es Vuestra Señora.

lunes, 6 de agosto de 2012

LECTURA RECOMENDADA

En la diaria de hoy, 6 de agosto, Montevideo, la columna de opinión de Marcelo Pereira, "Trapitos al sol..." http://ladiaria.com.uy/articulo/2012/8/trapitos-al-sol/

"El libro Relato oculto. Las desmemorias de Víctor Hugo Morales, de Leonardo Haberkorn y Luciano Álvarez (Planeta, 2012, 224 páginas), viene causando un considerable revuelo, como era previsible..."

Eduardo Lorier y, nuevamente, la sintaxis de El País de Montevideo metiéndose en política…


Leemos en el diario El País de Montevideo del 6 de agosto de 2012:

“En el Frente Amplio entienden que «hay que bajar la pelota al piso» para evitar un nuevo enfrentamiento con Argentina. «Si nosotros no tenemos en cuenta que los intereses contrarios están metidos tratando de hacer estos ruidos y le seguimos el juego somos boleta», dijo el senador Eduardo Lorier (Partido Comunista) a la salida del Plenario Nacional.

“Lorier argumentó que hay que ser «prudente» en el relacionamiento y señaló que la mejor manera de resolver los problemas es el vínculo personal entre los primeros mandatarios. «(José) Mujica tiene una relación única con las presidentas de Argentina y Brasil y con el de Venezuela como no lo tiene nadie y eso nos abre un montón de puertas», señaló el senador.”


La recomendación de “prudencia” del senador comunista Eduardo Lorier es inteligente y valiosa. Cuando dice que “los intereses contrarios están metidos tratando de hacer estos ruidos” acierta en el análisis. Probablemente pudiera haber seguido diciendo, y en eso coincidiríamos, que esos intereses son contrarios a los de todos los pueblos de América Latina, especialmente a los de los pueblos de Uruguay y Argentina.

El redactor, y vamos a la cuestión sintáctica, como destacamos en una nota anterior con dichos de Mujica mal trasladados al lenguaje escrito, pinta como torpes a los políticos populares. Puede que sea así como puede que los torpes sean los redactores. Pero  algunos lectores cultivados en el idioma pueden adjudicar la torpeza a Eduardo Lorier.

Volvamos al primer párrafo del diario El País de hoy (versión digital) en el que se transcriben los dichos (una persona muy inteligente Lorier, que se expresa con dominio del idioma y con claridad): “Si nosotros no tenemos en cuenta que los intereses contrarios están metidos tratando de hacer estos ruidos y le seguimos el juego somos boleta”.

Hemos destacado con bastardillas dos conjuntos de palabras (los intereses contrarios) y (y le seguimos) entre los que no hay concordancia de número. La expresión así es incorrecta. Lorier no comete ese error sino que, si es error, lo comete el redactor que transcribe la frase que fue “dicha” por el senador, no escrita, sino, reitero, dicha. El redactor NO PRESTÓ ATENCIÓN A LA DOBLE ESE: “Si nosotros no tenemos en cuenta que los intereses contrarios están metidos tratando de hacer estos ruidos y les seguimos el juego somos boleta”.

¿O será que el redactor de El País quiere que nos hagan boleta?

Francisco Bustillo y los intríngulis del negocio de algunos embajadores con las franquicias diplomáticas

(Ésta, como otras notas, pueden ser vistas también en ALAI - América Latina en Movimiento, agencia latinoamericana de información que recomendamos y sugerimos apoyar.)


En los días que corren un nuevo conflicto enturbia las aguas ya demasiado turbias del estuario Río de la Plata. El embajador Bustillo, jefe del gabinete de la Cancillería uruguaya y presidente de la delegación de su país en el ente binacional con competencia en el mantenimiento y regulación de la navegación en el estuario (Comisión Administradora del Río de la Plata), manifestó, aunque de manera confusa y contradictoria, un presunto intento de soborno y de concretas amenazas en contra de su persona.

Dada la difusión de esa información en medios de prensa de Montevideo se sucedieron acciones diplomáticas de ambos países, Uruguay y Argentina, para procurar esclarecer la situación. En la República Oriental del Uruguay tomó cartas su Tribunal de Cuentas. El órgano argentino similar, la Sindicatura General de la Nación, no encontró razones de investigación, pero por denuncia de los legisladores Graciela Ocaña (UDESO) y Manuel Garrido (UCR) el juez federal argentino Claudio Bonadio investiga en Buenos Aires el presunto intento de soborno trasnacional.1

En enero de 2008 los medios de prensa de Buenos Aires y Montevideo difundieron  que el entonces canciller argentino Jorge Taiana había dispuesto una investigación administrativa que derivó en judicial por la compra de automóviles de lujo por diplomáticos destinados en Argentina mediante franquicias impositivas, que luego los vendían a precios de mercado (es decir como si en la realidad hubieran pagado los respectivos impuestos de importación). El embajador Francisco Bustilllo, quien apareció difundiendo y luego negando la versión del soborno de la empresa de dragado holandesa, y quien sucedió al embajador Alberto Volonté al frente de la embajada de su país en Buenos Aires, apareció vinculado por esas investigaciones.

El dos veces presidente de Uruguay (1985-1990 y 1995-2000) y alto dirigente del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, en declaraciones hoy, 6 de agosto de 2012, a la radioemisora de Buenos Aires Radio 10 reproducidas por el diario digital Infobae, manifestó que “es evidente que estamos en un nivel que no es acorde a los usos diplomáticos, que no es lo que estamos esperando de una relación Argentina-Uruguay, más franca, más de buscar solución. Realmente es muy lamentable”. Según el diario: “Respecto al pedido del canciller Héctor Timerman de suspender la inmunidad de Bustillo para que declare en una causa por «importación indebida de automóviles extranjeros» como condición para continuar las negociaciones del dragado del canal binacional, Sanguinetti defendió al funcionario uruguayo, a quien calificó de «persona correcta, siempre muy sobria, y un buen embajador». En un mismo sentido –continúa Infobae–, el gobierno de José Mujica respaldó la actuación de Bustillo, y medios uruguayos informaron que el apoyo se hará público a través de una respuesta oficial que se dará a conocer hoy”.2

El 9 de septiembre de 2010, hace ya dos años, el diario Clarín de Buenos Aires, con el título “Investigan a un alto diplomático uruguayo por la compra de dos autos3, informó que el 3 de mayo de ese año, ante el juez en lo Penal Económico Jorge Brugo, la fiscal a cargo María Luz Rivas Diez firmó “un duro dictamen donde detalla paso a paso «las irregularidades» en la importación de los coches gestionadas con dos franquicias a nombre de Bustillo Bonasso”.

El párrafo completo de Clarín dice así: “En ese escrito entiende que se realizaron maniobras delictivas como «presentación de documentos falsos, el otorgamiento de patentes para autos que todavía no habían llegado al país y respecto de los que ni siquiera se habían emitido las facturas de venta de la empresa en el exterior». Llegó a esta conclusión tras analizar todos los papeles de la importación de los Porsche a través de las franquicias 154/07 y 155/07 tramitadas en forma simultánea ante Cancillería. La fiscal encontró que en los formularios se alteraron datos, incluido el tipo de auto que es cupé [sic] pero reescribieron sedan. Esto sería porque la circular diplomática 06/2000 prohíbe la importación de autos coupe [sic] y deportivos, y las convenciones internacionales especifican que estas ventajas impositivas son para el trabajo y no para beneficios personales. Fuentes del entorno de Bustillo Bonasso confirmaron a Clarín que «el funcionario está a disposición de la justicia y que hace un año dejó los autos en el país por su propia voluntad»”.

El 31 de enero de 2008, el reconocido periodista montevideano Emiliano Cotelo (radio El Espectador) entrevistó y transmitió, puso en el aire, al que fuera embajador uruguayo en Argentina durante la presidencia en aquel país de Jorge Batlle, Alberto Volonté. La edición textual de esa entrevista fue realizada por el periodista Mauricio Erramuspe, quien por aquella fecha, hace ya más de cuatro años, se desempeñaba como coordinador general de contenidos de la radioemisora.4

Sobornos, representación de intereses comerciales antes que nacionales y populares, aprovechamiento de prebendas de clase y condición política y afición a los lujos son hechos y circunstancias comunes en las sociedades subsumidas por la ideología capitalista. Entorpecen y contaminan de falso nacionalismo las relaciones políticas en beneficio de los pueblos.

Estas derivaciones de los negocios diplomáticos, y de ellos tanto de los tratos llanos como de los tramposos… ¿obedecerán, como se dice en el vocabulario popular, a “empiojar” el desarrollo de nuevas relaciones en el MERCOSUR? ¿Estarán las largas manos de la CIA en esto o solamente las sucias manitas de sus prohijados?

Hemos hecho referencia a distintas fuentes, los diarios argentinos Clarín e Infobae, y en lo que sigue a la radioemisora montevideana El Espectador. No son “kirchneristas” ni “mujiquistas” y mucho menos “de izquierda”. El reportaje a Volonté es una excelente pieza periodística, especialmente en el final. Vale agradecer públicamente a Emiliano Cotelo, quien lo realizó.

Transcripción de la puesta en el aire de la entrevista a Alberto Volonté:

Emiliano Cotelo: El artículo se publicó ayer en el diario La Nación de Buenos Aires. “En lo que constituye una de las primeras pruebas del circuito de comercialización irregular de autos diplomáticos, la Justicia recibirá en las próximas horas la documentación de, por lo menos, un vehículo vendido a precio de mercado en una concesionaria porteña por parte de una funcionaria extranjera que había iniciado el trámite de importación libre de impuestos.”
“La Nación accedió a los papeles del Hummer H2, propiedad del cantante Óscar “El Chaqueño” Palavecino, que pagó 112.000 dólares por el todoterreno que pertenecía a la diplomática uruguaya Myriam Fraschini de Pastori, que ya no cumple funciones en el país. En el recibo de venta figura la dirección de la embajada de Uruguay, Las Heras 1906, y lo firma Ricardo Manrique, de Manrique Automotores.”
“En el título del automotor consta que el Hummer fue ingresado por el régimen de franquicias para diplomáticos. Como titular anterior figura Fraschini de Pastori, esta vez con domicilio en Figueroa Alcorta 3520, la residencia del embajador uruguayo.”
“La inscripción inicial en el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor del Hummer H2, patente FAN 008, coincide con la fecha de titularización de Palavecino, el 16 de junio de 2005.”
“Fraschini de Pastori se desempeñaba entonces como ministra consejera, según informó un empleado actual de la embajada uruguaya. Hoy está radicada en Montevideo y cumple funciones en la cancillería.”
La Nación intentó ubicar al embajador uruguayo, Francisco Bustillo Bonasso, pero no respondió a los numerosos mensajes dejados a su secretaria y en su celular personal. En la casa de Fraschini, en Montevideo, dijeron en una oportunidad que ella no estaba, luego atendió alguien que dijo ser “Myriam”, pero cortó al enterarse del motivo de la llamada. Más tarde su marido dijo que no iban a hablar por teléfono de este tema.
El juez Norberto Oyarbide envió a la cancillería, la semana pasada, un listado de los funcionarios extranjeros involucrados para saber si seguían en funciones; entre ellos figura Fraschini de Pastori. En el dictamen del fiscal Luis Comparatore se menciona un supuesto acuerdo bilateral con Uruguay que permitía la nacionalización libre a los tres meses de la introducción del vehículo en el país, pero advierte sobre casos en los que no se cumplió dicho plazo. De todos modos, en la cancillería no supieron dar precisiones sobre si ese convenio realmente existía.
A propósito de este caso en particular, pero también sobre qué pasó en general en esos años en la Embajada uruguaya en Buenos Aires en materia de compra y venta de automóviles exonerados de impuestos, vamos a entrevistar al ex embajador Alberto Volonté.

Doctor Volonté, usted dijo ayer, hablando en los informativos de El Espectador, que “pone las manos en el fuego” por la funcionaria mencionada en la nota de La Nación del día de ayer. Ella trabajó en la embajada mientras usted era el jefe de la misión diplomática.

Alberto Volonté: De hecho, no de derecho, era mi segunda. Es una funcionaria altamente calificada, abogada de profesión, de una conducta intachable y de condiciones que la distinguen sobre el cuerpo diplomático en general. Yo la distingo, trabajé cuatro años con ella, sí pongo las manos en el fuego y, seguro, no me voy a quemar.

Emiliano Cotelo: La compraventa de este vehículo se hizo mientras usted era embajador; conoce los detalles.

Alberto Volonté: Por supuesto, los conozco todos.

Emiliano Cotelo: ¿Puede explicar por qué esa operación fue realizada legalmente?

Alberto Volonté: Porque Uruguay y Argentina hace diez años, en 1997, firmaron cartas reversales que tienen valor de tratado bilateral y que permiten que diplomáticos argentinos en Uruguay y uruguayos en Argentina tengan un régimen diferente del que tiene el resto de los diplomáticos acreditados. (En 1997 eran presidentes respectivamente de Uruguay y Argentina Julio María Sanguinetti y Carlos Saúl Menem. Nota de G. E.)

Emiliano Cotelo: En primer lugar, ¿cuál es el régimen general para los diplomáticos en Argentina?

Alberto Volonté: El régimen general habitual es el siguiente: cuando los diplomáticos llegan tienen que tener en su poder los vehículos que adquieren aproximadamente cuatro años antes de comercializarlos. En cambio, los argentinos en Uruguay y los uruguayos en Argentina simplemente tienen que tenerlos dos años.

Emiliano Cotelo: Si un funcionario diplomático uruguayo en Argentina compra un vehículo importándolo con exoneraciones de impuestos, puede venderlo a los dos años.

Alberto Volonté: Tiene que nacionalizarlo primero para venderlo después, son dos cosas interesantes de explicar. Las cartas reversales prevén los derechos que tienen los diplomáticos uruguayos en Argentina –y los argentinos en Uruguay– al retirarse o al finalizar su misión, pueden importan un vehículo y en lugar de tener que esperar dos años para venderlo lo pueden vender a los 90 días dentro de su titularidad y propiedad.
Me explico mejor. Cualquier otro diplomático tiene que esperar cuatro, a diferencia de los uruguayos que tienen que esperar dos, y cuando finalizan la misión hay otro tratamiento en el reconocimiento de los derechos, los otros diplomáticos tienen que esperar nueve meses entre que les llega el automóvil y la nacionalización del mismo para después venderlo –que son dos cosas distintas–. El ignorante que ve que un diplomático como la doctora Fraschini vende su coche dentro de 90 días dice “se violó el plazo”, pero no se violó ningún plazo, se cumplió el plazo previsto en un tratado bilateral con fuerza no de ley sino por encima de la ley, de acuerdo con la Constitución argentina. Quiero creer que es ignorancia y que se va a aclarar. Cuando esto sale a luz y se refiere a la doctora Fraschini, quien entre otras virtudes es una excelente jurista y ha defendido a Uruguay en pleitos que se le han ganado a Argentina, como por ejemplo en el tema de los neumáticos, yo que no soy suspicaz y que he negado siempre, desde que la prensa me ha preguntado, si había un trasfondo político en esto y creía que no, empiezo a temer, cuando involucran a esta funcionaria de esta jerarquía y que además tiene esta actuación como abogada de los derechos de documentos en La Haya, se me empiezan a crear dudas.

Emiliano Cotelo: ¿Tiene la sospecha de que hay una campaña contra esta diplomática en particular?

Alberto Volonté: No, no en particular, uno empieza a decir: “pero, caramba, la cancillería argentina tiene todos los elementos –porque quedan todas las copias– de los trámites que cumplió la doctora Myriam Fraschini, de la exactitud con que ella ajustó su procedimiento a las cartas reversales. ¿Cómo, entonces, permite que un funcionario diplomático uruguayo esté viviendo esta situación y estén perjudicando no sólo la honorabilidad de ella sino al propio Uruguay, porque es una funcionaria diplomática de Uruguay?

Emiliano Cotelo: Usted decía que por la documentación que tiene y por lo que recuerda de la compraventa, de la operación, se cumplió con los plazos establecidos en el acuerdo bilateral entre Uruguay y Argentina para sus diplomáticos. Pero en la nota de La Nación dice que “la inscripción inicial en el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor del Hummer H2, patente FAN 008, coincide con la fecha de titularización de Palavecino, el 16 de junio de 2005”.
¿Cómo responde a este detalle?

Alberto Volonté: Leí la nota de La Nación, la firma una chica. Creo que le falta experiencia y no conoce mucho, porque usted también habrá visto que en esa misma nota duda de la existencia del tratado entre Argentina y Uruguay. No abro juicio, duda de la existencia de un tratado, habla de presuntos 90 días.

Emiliano Cotelo: Da a entender que ni siquiera se cumplió con eso, que el vehículo ingresó para ser comprado por su nuevo propietario.

Alberto Volonté: Lo que ella confunde, quiere confundir o lo hace de buena fe pero por ignorancia, es que la ministra Fraschini va a la cancillería, presenta sus derechos –primero los tiene que mostrar, hay una serie de requisitos–, le otorgan la franquicia, importa el vehículo, y cuando el vehículo llega a Argentina hace el trámite de aduanas, ingresa a territorio argentino y pasa a ser de propiedad de la doctora Fraschini. Está 90 días en su propiedad, por lo tanto el coche es de ella, pero el coche no tiene nacionalidad argentina. Cumplidos los 90 días se hace un trámite primero para nacionalizar el coche, y cumplidos esos trámites de nacionalización recién se pone a la venta. Se pone a la venta como cualquier coche, de manera que lo puede comprar una automotora. En ese momento la automotora compra el coche con todos los derechos reconocidos en cuanto a la nacionalización, y la escrituración para el tercero que le compró el coche a la automotora puede hacerse tiempo después. Por tanto los manejos de las fechas desde el momento de la nacionalización al momento de la perfección son trámites privados en los que no interviene la diplomática sino los intermediarios.

Emiliano Cotelo: Se lo pregunto porque las informaciones que han estado circulando estos días, venidas de Buenos Aires, dicen que de la auditoría realizada por orden del canciller argentino, Jorge Taiana, surge que el 18% de los 98 autos que están investigándose ni siquiera tuvo un pedido de chapa diplomática. Entonces podría pensarse que este fue uno de esos casos, que no hubo pedido de chapa diplomática, que se vendió directamente al nuevo propietario.

Alberto Volonté: No es el caso, pidió las chapas, el coche ingresó, quedó a nombre de la doctora Myriam Fraschini, se le otorgaron las chapas diplomáticas a la doctora, la doctora antes de venderlo y de nacionalizarlo le devolvió las chapas a la cancillería argentina. Por eso digo que la cancillería argentina tiene los elementos en el caso de la doctora Myriam Fraschini, como –estoy seguro– en el caso de todos los otros diplomáticos cuando yo era embajador y los que están ahora bajo la órbita del embajador Bustillo, que confío siguen haciendo las cosas con la misma legalidad y la misma rectitud. Por tanto, el tema de las chapas es bien claro, me consta que se le dieron a la doctora Fraschini las chapas y las puso en el vehículo. Lo que sucede es que hay una diferencia entre nacionalización y comercialización, cuando se va a nacionalizar, el diplomático –la doctora Fraschini en este caso– tiene que devolver las chapas, las retira, las devuelve a la cancillería y el coche queda nacionalizado y en condiciones de venderse.

Emiliano Cotelo: Más allá de que una transacción como esa se haya cumplido de acuerdo con el marco legal vigente, un convenio bilateral entre Uruguay y Argentina, llegan preguntas de los oyentes a propósito de por qué un funcionario diplomático compraría un Hummer y por qué lo compraría tan pocos meses antes de terminar su período, si en definitiva no se está ante una operación que se hace para obtener una ganancia con la diferencia entre el precio del auto libre de impuestos y el precio de mercado después.

Alberto Volonté: Muy fácil de explicar. En primer lugar, dije al principio –tal vez el oyente tomó la audición ya empezada– que en las notas reversales firmadas entre Argentina y Uruguay se establecen dos momentos en la incorporación de los vehículos con sistema de franquicias, al llegar los funcionarios diplomáticos adquieren el coche y deben tenerlo por lo menos dos años, y después, cuando van a finalizar su gestión, promedialmente cumplidos casi cinco años fuera del país, se les reconoce el derecho a una franquicia final que les permite traer el vehículo y tenerlo en su propiedad solo durante 90 días para después nacionalizarlo y venderlo.

Emiliano Cotelo: Pero ¿cuál es la diferencia, la ganancia que puede obtener un funcionario con una compraventa de ese tipo?

Alberto Volonté: No es una ganancia mayor, porque el vehículo siempre ingresa al mercado como coche usado.

Emiliano Cotelo: Pero parece que el dueño actual de este Hummer, Óscar “El Chaqueño” Palavecino, lo compró por 112.000 dólares. ¿A qué precio ingresa sin los impuestos ese Hummer en Argentina?

Alberto Volonté: Entre la venta que realiza en este caso la doctora Fraschini y el comprador hay un intermediario, no puedo saber lo que gana el intermediario, ni tampoco puedo saber si el precio que figura es el correcto, porque eso forma parte de lo que establece el intermediario con el comprador. Esos coches, como el que compró la doctora Fraschini, estaban en precios aceptados por la cancillería argentina, por tanto son precios adecuados a la plaza de importación y que se venden por ser nacionales al precio de plaza y de mercado de coche usado en el mercado argentino.

Emiliano Cotelo: ¿De qué orden es el precio de importación sin impuestos?

Alberto Volonté: Anda alrededor de los 55.000 dólares.

Emiliano Cotelo: De 55.000 a 112.000 hay una diferencia importante.

Alberto Volonté: Usted tiene que ver cuánto gana el intermediario y cuánto se ajustó la operación. Pero sin introducirme en la relación privada, legítima, de la doctora Myriam Fraschini, lo que haya ganado, mucho o poco o perdido, como el coche lo compró con su dinero y se amparó en un derecho, ella como usted, como yo, como los oyentes, cuando compramos algo con nuestro dinero ejercemos un derecho que se nos otorga, si tenemos una ganancia, sea pequeña o grande, la situación es justa y legítima. No sea cosa que cuando se gana mucho las cosas dejan de ser buenas o legítimas y cuando se gana poco son legítimas y buenas. No es el tema la ganancia porque el sistema de franquicias se establece para compensar otras situaciones que muchas veces a los diplomáticos les traen verdaderas pérdidas.

Emiliano Cotelo: ¿Por ejemplo?

Alberto Volonté: Habitualmente, los coches que se traen, como otros bienes que se compran en uso de estos beneficios, se aplican al trabajo que se realiza. El capital, que es importante, tiene que salir del bolsillo del propio diplomático, el diplomático tiene que hacer la inversión, si no tiene el dinero recurrir a un banco, pagar intereses, etcétera, y aplicar ese beneficio a la tarea diplomática que tiene una serie de requisitos de representación, de protocolo, de buen uso, de buena presencia, etcétera, que van en beneficio no del diplomático sino del país.

Emiliano Cotelo: Aparte del caso de esta funcionaria, usted en su período como embajador, ¿también compró y vendió automóviles de alto valor?

Alberto Volonté: Por supuesto. Además en todas las embajadas del mundo, en las que están aquí y fuera, se usan coches para mí de alto valor, porque coches de 50.000 dólares son de alto valor. Al punto que cuando yo llegué y tenía que comprar dos vehículos para ponerlos al servicio de la embajada, fui al Banco de la República (BROU), sucursal Buenos Aires, y pedí el dinero prestado porque en ese momento yo no tenía la capacidad para comprarlos. Así que sí, compré vehículos de alto valor, porque es lo que corresponde.

Emiliano Cotelo: ¿Cómo fue en su caso concreto?

Alberto Volonté: Como le acabo de contar.

Emiliano Cotelo: ¿Qué vehículos tenía la embajada cuando usted llegó?

Alberto Volonté: Ninguno, las embajadas no tienen vehículos. En Argentina había una camioneta Van Peugeot para transportar personas, porque el trabajo de la embajada uruguaya en Argentina es muy especial, atiende permanentemente delegaciones que llegan a Ezeiza, a Aeroparque, delegaciones deportivas, de agentes artísticos, ni que hablar de políticos, diputados, senadores.

Emiliano Cotelo: Había una Van, eso era todo.

Alberto Volonté: Era lo que había.

Emiliano Cotelo: ¿Y qué fue lo que compró?

Alberto Volonté: Lo que se compra habitualmente, dos Mercedes Benz, uno para el uso protocolar y el otro para asistir a las delegaciones, las visitas de presidentes, ministros, diputados, senadores.

Emiliano Cotelo: ¿Cuánto tiempo estuvieron esos autos en su poder?

Alberto Volonté: Dos años.

Emiliano Cotelo: ¿Y después?

Alberto Volonté: Los vendí porque tenía que empezar a pagarle al BROU. Y compré un Mercedes para seguir cumpliendo las funciones correspondientes, lo tuve un año y cuando estaba en el período de finalización de mi misión –incluso en ese momento no se sabía bien si iba a continuar o si al terminar volvía a Uruguay– compré dos vehículos, un Hummer y una Cayenne.

Emiliano Cotelo: Usted también compró un Hummer, y además una Porsche Cayenne.

Alberto Volonté: Los nacionalicé y los vendí. (Es comprensible que los “nacionalizó” y vendió en Argentina. Nota de G. E.)

Emiliano Cotelo: Por lo que usted cuenta, el embajador compra con dinero propio, obtenido de un préstamo, los vehículos que después utiliza en el trabajo en la embajada. ¿Por qué esos vehículos no los compra la propia embajada, no los compra la cancillería uruguaya?

Alberto Volonté: Porque la ley uruguaya en las normas presupuestales no prevé recursos para que los embajadores compren los coches. Sobre eso no abro juicio. Pero sí digo que todos los diplomáticos de Uruguay en Argentina tienen que comprar sus coches de su bolsillo, con su dinero.

Emiliano Cotelo: El oyente puede preguntarse por qué, si existen esos beneficios, la posibilidad de comprar el vehículo sin impuestos y luego venderlo en determinado plazo en el mercado, esa operación, con la eventual ganancia, no la hace el Estado uruguayo.

Alberto Volonté: Es algo a tener en cuenta. Que entonces Uruguay modifique la ley, invierta en coches, les dé el uso que corresponda, después los venda y si hay ganancia, que la disfrute. No hay que hacer cuentas tan alegres, porque después de usar dos años un coche, de invertir en su mantenimiento, en un seguro que es altísimo, cuando lo va a vender la diferencia entre el precio de compra y el de venta es bastante escasa. Y si lo compró financiado seguramente no hay ganancia porque se le fue en el costo financiero. Tal vez eso tuvo en cuenta el gobierno uruguayo –y a mi juicio hizo bien– en su momento, porque esto no tiene dos, ni diez, ni veinte, ni treinta años, desde tiempos inmemoriales cada diplomático compra los coches de su bolsillo. La dignidad y responsabilidad de un diplomático lo hacen comprar coches dignos, porque son los coches con los que tiene que actuar en su actividad de representación del país.

Emiliano Cotelo: Desde la audiencia le preguntan si sigue vigente en cancillería una vieja norma que pone un tope de 30.000 dólares para la compra de autos por diplomáticos.

Alberto Volonté: Sí, pero es el vehículo que todos los diplomáticos del mundo tienen derecho a ingresar a Uruguay. Hay que distinguir dos cosas, durante toda esta charla estuvimos hablando de los vehículos de los diplomáticos que se venden dentro del país donde se cumple la función. Independientemente de eso, todos los diplomáticos, agregados militares, etcétera, tienen derecho, cuando vuelven al país, a traer un vehículo. Esa norma sigue vigente y ese vehículo no puede valer más de 30.000 dólares. Pero se trata del vehículo que los diplomáticos traen del exterior e ingresan a Uruguay.

Emiliano Cotelo: ¿Usted ya estuvo en comunicación con la cancillería uruguaya a propósito de toda esta situación?

Alberto Volonté: Por supuesto, he estado en contacto permanente, por un lado con la vicecanciller Belela Herrera, he estado con el jefe de gabinete del canciller Gargano, Federico Gomensoro, e incluso he cambiado, a través del embajador Gomensoro, ideas con el propio canciller Gargano. Me honra decir que tenemos todo el respaldo. Por mi parte ofrecí –y ese ofrecimiento sigue en pie– a la cancillería toda la documentación y los antecedentes que he traído para demostrar la escrupulosidad con que actuaron la embajada de Uruguay en Argentina y sus funcionarios, en este caso la doctora Myriam Fraschini.


Notas:

1 http://www.lanacion.com.ar/1493203-la-oposicion-entregara-el-informe-al-juez-bonadio “El informe del Tribunal de Cuentas uruguayo sobre las obras en el Río de Plata se incorporará a la causa que investiga en la Argentina un presunto intento de soborno transnacional: los diputados Graciela Ocaña (Udeso) y Manuel Garrido (UCR) dijeron a LA NACION que lo presentarán en el expediente en las próximas horas. La causa, a cargo del juez federal Claudio Bonadio, investiga si el diplomático Roberto García Moritán intermedió para que la empresa Boskalis, a cargo de las obras de dragado, le ofreciera una coima el ex embajador uruguayo en Buenos Aires Francisco Bustillo. El supuesto objetivo era lograr que Riovía (de Boskalis) se quedara con las obras de profundización del dragado del canal Martín García. Bustillo era el presidente de la delegación uruguaya en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), el organismo a cargo de la licitación. «Vamos a entregar el nuevo documento porque el informe de Uruguay dice que los argentinos demoraron el proceso y que entre la Argentina y la empresa se acordó políticamente un precio superior al que pretendía Uruguay», anunció Ocaña. Sin perjuicio de que critica el accionar de los argentinos, el informe sostiene que el precio no resultó irrazonable.”



jueves, 2 de agosto de 2012

Hay avances… ¿va a ver avances?, ¿habrá avances?


Dicen que Pepe Mujica dijo “Hay avances, va a ver avances”, es decir, dicen que el Presidente uruguayo afirmó al periodista que lo consultaba que vería avances, lo que no implica que necesariamente lo que el dicho periodista viera fueran real y efectivamente avances.

¿Por qué Mujica no afirmó, en plural, dirigiéndose no solamente al periodista sino también a los lectores y oyentes de la noticia, de esta manera?: “Hay avances, van a ver avances”.

Puede que la “ene” del plural haya resultado aspirada, o hubiera mucho ruido ambiental y no se escuchó. También puede haber sucedido (no a ver sucedido sino haber sucedido) que no se haya registrado cabalmente la respuesta, sea mediante los aparatos a ese efecto o sea mediante solamente la memoria del interlocutor, el periodista, dado que la pronunciación de Mujica suele no ser articulada con claridad.

Pero si tenemos en cuenta el contexto, que José Mujica y Cristina Fernández se reunieron ex profeso para destrabar el conflicto en torno al dragado de un canal de uso binacional, y que tal conflicto fue suscitado principalmente por las confusiones que generan errados o maliciosos ejercicios del periodismo (y la deficiente “lectura” que se hace de estos), y que la reunión habría sido favorable para encontrar una solución, entonces lo más probable es que Pepe, en realidad, dijo:
“Hay avances, va a haber avances”

¿Cómo se comporta un periodista serio e inteligente en este caso? Vuelve a preguntar a su entrevistado: “¿Usted dice que habrá avances?”. Si, por caso Pepe Mujica, responde afirmativamente entonces el periodista dice o escribe con una construcción más clara y concisa:
“Hay avances, habrá avances”

Visto y explicado veamos ahora que medios repitieron la frase confusa (“Hay avances, va a ver avances”):





Y muchas decenas más…

¿Qué medio desató el desatino (desató la falta de tino)?

Fue el famoso diario La Nación, de Buenos Aires, en las ediciones impresa y digital del miércoles 1º de agosto, que con la firma de Alberto Armendariz1 –no queda claro si actuando como corresponsal en Brasilia–, pone, como se dice, “negro sobre blanco”:

“BRASILIA.- «Hay avances, va a ver avances», afirmó ayer a LA NACION el presidente de Uruguay, José Mujica, al referirse a las conversaciones que en las últimas horas tuvieron él y funcionarios de su gobierno con las autoridades de la Argentina para frenar la escalada de tensión en las relaciones bilaterales a raíz de la cuestionada licitación para el dragado del canal Martín García en el Río de la Plata.”


1 Según la base de datos del sitio Linkedin, que registra a profesionales de distintas especialidades, Alberto Armendariz (así, sin tilde de palabra grave) es corresponsal en Nueva York de los diarios La Nación y Reforma, de Buenos Aires y México, respectivamente, y se formó en la Universidad del Salvador, de Buenos Aires, entre 1990 y 1996.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Cпасибо!

Gracias. ¡Muchas gracias!

En el último mes, la mayor cantidad de lecturas de esta libreta, aproximadamente cuarenta de cada cien, han sido hechas desde la Federación Rusa, tan lejana reunión de paises y paisanos si se miran desde suramérica. ¡Veintitantas horas de vuelo directo en 1988! Desde aquel entonces guardo un recuerdo afectuoso de la inteligencia y cordialidad rusas. Tenía yo cuarenta y ocho años cuando estuve en Moscú, San Petersburgo (Leningrado, entonces) y Vitebsk, en Belarus. Conocí Alas, Eugenias, Boris, Elenas, Tatianas, Stefans...

Durante cinco meses viví en un barrio cercano a la estación Sokol del metro. Recuerdo que cuando faltaban dos días para mi regreso a suramérica, un enorme camión se detuvo a mi lado y el chófer me preguntó como salir a la ruta hacia Leningrado, y pude explicarle. Qué asombroso...

¡Muchas gracias, amigos y compañeros rusos!

Venezuela en el Mercosur, por Atilio Boron

En el diario Página/12 de Buenos Aires, hoy, se publica esta columna de opinión de Atilio Boron. Los lectores interesados la habrán quizá ya leído en su edición original, o pueden hacerlo en http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/subnotas/200024-59919-2012-08-01.html

De todas maneras la copiamos aquí porque es un excelente análisis de la importancia del ingreso del país caribeño ya integrante de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). G. E.

Venezuela en el Mercosur
Atilio Boron

Ayer se ratificó en Brasilia el ingreso de Venezuela al Mercosur. De este modo el bloque comercial sudamericano se refuerza tanto cuantitativa como cualitativamente. Lo primero, porque agrega a un nuevo socio con un Producto Bruto estimado –por el World Economic Outlook del FMI en paridad de poder adquisitivo– en 397.000 millones de dólares. Es decir, se agrega una economía de un tamaño ligeramente superior a la de Suecia. El Mercosur agrandado cuenta ahora con un Producto Interno Bruto de 3635 millones de dólares, lo que lo convierte en la quinta economía del mundo, sólo superado por Estados Unidos, China, India y Japón, y claramente por encima de la locomotora europea, Alemania. Cualitativamente hablando, la incorporación de Venezuela significa integrar a un país que, según el último anuario de la OPEP, dispone de las mayores reservas certificadas de petróleo del mundo, habiendo desplazado de ese sitial a quien lo ocupara por varias décadas: Arabia Saudita. Además, desde el punto de vista de la complementación económica de sus partes, el Mercosur luce como una espacio económico mucho más armónico y equilibrado que la Unión Europea, cuya fragilidad energética constituye su insanable talón de Aquiles. Comienza, por lo tanto, una nueva y decisiva etapa, donde a un conjunto de países sudamericanos grandes productores de alimentos y, en los casos de Argentina y Brasil, poseedores de una importante base industrial y significativas riquezas mineras, se le agrega la mayor potencia petrolera del planeta. En un contexto de crisis mundial como el actual, y ante las políticas proteccionistas que cada vez con más fuerza adoptan los gobiernos del centro capitalista, la integración de los países del Mercosur es la única salvaguarda que les permitirá resistir los embates de la crisis mundial del capitalismo o al menos amortiguar su impacto.

No hace falta demasiado esfuerzo para comprobar las proyecciones que puede llegar a tener este Mercosur “recargado”. Si los gobiernos de la región diseñan mecanismos flexibles y eficaces para sacar partido de esta enorme potencialidad económica y si, al mismo tiempo, se resuelven las asignaturas pendientes de los acuerdos que originaran al Mercosur –la Declaración de Foz de Iguazú firmada por Raúl Alfonsín y José Sarney en 1985 y, años después, el Tratado de Asunción, fechado en 1991– y que reflejaran la hegemonía ideológica del neoliberalismo en aquellos años, el futuro económico de nuestros países sería mucho más promisorio. Un componente fundamental de esta nueva etapa debe ser, sin duda, el fortalecimiento de los “otros mercosures”: el social, el laboral, el educativo, para no mencionar sino aquellos que han suscitado, precisamente por su ausencia, los mayores y más sostenidos reclamos. Esto les otorgará a los movimientos sociales y las fuerzas políticas populares una oportunidad inmejorable para hacer oír sus demandas y presionar efectivamente a los gobiernos para que adopten sin más dilaciones las políticas necesarias para que el Mercosur deje de ser un acuerdo pensado para ampliar los mercados y reducir los costos operativos de las grandes empresas y se convierta en un proyecto de integración al servicio de los pueblos.

Pero la significación fundamental del ingreso de Venezuela radica en otra parte. El aislamiento de ese país y su conversión en un estado paria era el objetivo estratégico número uno de Estados Unidos luego de la derrota del ALCA en Mar del Plata. El Senado paraguayo se había prestado a ese juego, a cambio de una jugosa recompensa para sus tribunos, pero el golpe de Estado perpetrado entre gallos y medianoche contra Fernando Lugo desbarató, para estupefacción de Washington, los planes del imperio. La Casa Blanca no tomó nota de que las épocas en que sus deseos eran órdenes habían sido definitivamente superadas y jamás pensó que los gobernantes de Argentina, Brasil y Uruguay iban a tener la osadía de aprovechar la suspensión de Paraguay ocasionada por la violación de la cláusula democrática del Mercosur para poner fin a una absurda espera de seis años. Desde el punto de vista geopolítico, la inclusión de Venezuela en el Mercosur es, y conviene reparar en esto, la mayor derrota sufrida por la diplomacia estadounidense desde el descalabro del ALCA. Tal como lo recordara hace pocos días Samuel Pinheiro Guimaraes, quien hasta hace un mes se desempeñara como alto representante del Mercosur, de aquí en más será mucho más difícil y costoso orquestar un golpe de Estado contra un Chávez protegido institucionalmente por la normativa mercosurina. Mucho más complicado para un país como Estados Unidos, insaciable consumidor de petróleo, tratar de apropiarse de la riqueza hidrocarburífera venezolana. Mucho más atractivo para los demás países sudamericanos integrarse cuanto antes a un rico espacio económico que se extiende sin discontinuidades desde Tierra del Fuego hasta el Mar Caribe. Y, por último, mucho más difícil rearmar el esquema de “libre comercio” desechado con la derrota del ALCA. En suma, hay fundados motivos para el regocijo: ayer los sueños integracionistas de Bolívar, Artigas y San Martín han dado un gran paso hacia adelante.

jueves, 26 de julio de 2012

Sesenta aniversario de la muerte de Evita y merecido homenaje


Tenía diez años, cursaba yo el cuarto grado de la Escuela primaria Nº 21 del Consejo Escolar Nacional Nº 16, en la calle Acha entre Mendoza y Olazábal, en Buenos Aires, cuando luego del duelo comenzamos a cruzar cada día el ángulo superior de las páginas del cuaderno con una pequeña franja negra en diagonal. No recuerdo con qué elemento o material o tintura la hacíamos, porque entonces no había fibrones o marcadores. Quizá con tinta china, que sí había. Probablemente eso lo manejara la señorita Machiavelli, la maestra, que era hija de un contralmirante de la Armada y sus alumnos creíamos que pretendida por el maestro de sexto grado.

La voz  grave del locutor de Radio Nacional, todos los días, al iniciar el Boletín Informativo que desde el 26 de julio de 1952 se adelantó cinco minutos, tampoco recuerdo cuánto duró ese adelanto, repetía: “veinte y veinticinco, hora en que Eva Perón pasó a la inmortalidad”. Nosotros, mi familia, salía poco del barrio hacia el centro de la ciudad, en casa no había todavía televisión, recuerdo solamente una avenida, la De los Incas, al cruzar Álvarez Thomas, con las farolas de los canteros centrales cubiertas con crespones negros. Me dijeron que todas las avenidas estaban igual.

En casa mis padres no eran peronistas. Mi padre años antes había ingresado por concurso como educador civil en un liceo militar nacional, era profesor de lengua y literatura, y nunca lo obligaron a afiliarse al partido de gobierno ni a llevar su escudito en la solapa del saco. Mi madre era una mujer de barrio, hija de inmigrantes españoles, que tenía respeto y consideración por Eva. Algunos parientes, recuerdo, eran gorilas.

Yo nunca fui antiperonista, aunque sí crítico del papel jugado por el peronismo en la historia.

Pienso que en el sesenta aniversario de la prematura muerte de Evita, diminutivo con el que en el pueblo la recordamos, es merecido el homenaje del Gobierno al disponer que nuevos billetes de cien pesos con su perfil reemplacen los vergonzosos con la efigie del genocida oligarca Julio Roca. Imagino la leve sonrisa de satisfacción de Osvaldo Bayer, aunque en su momento propuso que la imagen de reemplazo fuera la de Juana Azurduy.

Será Eva Duarte la primera mujer en aparecer en los billetes de papel moneda argentinos, otras más, muchas, merecen y merecerán en lo sucesivo ese reconocimiento.

martes, 24 de julio de 2012

Una “democracia digital” es última invención anticubana, por Hernán Uribe


Hernán Uribe es periodista y escritor chileno

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ALAI AMLATINA, 24/07/2012.
Estados Unidos ha inventado ahora lo que sin base conceptual alguna llama democracia digital, denominación que oculta otra maniobra ilegal en contra de Cuba según denunciaron recientemente los órganos informativos habaneros Radio Rebelde y el portal Cuba Debate.

En breve, la entidad estadounidense Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) subordinada al Departamento de Estado ofrece entregar hasta tres millones de dólares a cubanos que se “conviertan en disidentes digitales” para que según Washington colaboren a un “cambio de régimen” en la isla.

La propia Casa Blanca reconoce que desde 1997 ha gastado más de doscientos millones de dólares en intentos de subversión, cifra que no incluye los desembolsos de los aparatos estrictamente de espionaje y además están referidos únicamente a un corto período de la extensa política agresiva hacia Cuba.

Atendidos los cambios político-sociales en Latinoamérica, Washington ha procurado asimismo el fomento y creación de acciones conspirativas en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, y a ello se refirió el presidente Rafael Correa cuando denunció la interferencia directa de grupos externos en los países del ALBA y señaló que “los gobiernos progresistas no agachamos la cabeza ante ningún imperio”.

El propósito de “comprar” ciber-disidentes es reconocido en una comunicación del Departamento de Estado dirigida al Congreso de EE.UU. y que fue publicada el 24 de junio pasado por el diario El Nuevo Herald (Miami). Es en ese escrito donde se habla, con desparpajo, de la “democracia digital” y sugestivamente se hizo público 48 horas después del acuerdo de las naciones del ALBA de expulsar de sus territorios al USAID.

La misiva en cuestión revela que el intento de intromisión digital en Cuba es financiado por tres entidades del Departamento de Estado: la Oficina de Latinoamérica y el Caribe (de USAID), la Oficina de la Democracia, los Derechos Humanos y El Trabajo (DRL) y la de Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA).

Conscientes de la ilegalidad de sus proyectos en Cuba no entrega detalles acerca de los destinatarios de los dólares, pero si apunta que seis de nueve programas yanquis para Cuba se centran en la tecnología.

El burdo invento de una “democracia digital” en 2012 marca un episodio más en la agresión permanente de Washington contra Cuba desde 1959, año del triunfo de la Revolución luego de la huida de Batista desde La Habana. Una documentación norteamericana confirmatoria de esas acciones criminales fue revelada por Iraida Aguirrechu en La “oposición” fabricada, libro editado en 2001 en La Habana por Editora Política.

En los hechos, la intromisión contra Cuba trascurre por más de medio siglo, posee muchas facetas, viola con descaro la Carta de Naciones Unidas (ONU) y otras normas básicas de las relaciones internacionales. Se inicia con fuerza en 1959 y se acentúa en 1961 luego del fracaso de la invasión por Playa Girón y de la decisión cubana de establecerse como nación de régimen socialista y culmina en el período con el bloqueo económico surgido en 1964 y vigente hasta hoy.

En 1998 se desclasificó un documento de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) emitido en 1961 y en el cual pueden leerse confesiones del general Lyman Kirpatrick que era Inspector General de esa entidad y está referido a Cuba.1 Al inicio aclara que la historia del proyecto cubano empieza en 1959 y señala sus aspectos básicos:

a) formar una organización de exiliados cubanos para dirigir actividades opositoras y darle cobertura a las operaciones de la Agencia;

b) realizar una ofensiva de propaganda a nombre de la oposición;

c) crear dentro de Cuba un aparato clandestino para la recopilación de inteligencia;

d) desarrollar fuera de Cuba una pequeña fuerza militar para ser introducida dentro de la isla.

Advertía Kirpatrick que “la mano del gobierno norteamericano no aparecería”. Pero, sus “obras” si emergieron con la instalación de Radio Swan, la emergencia en Cuba de bandidos armados y la desastrosa aventura de Bahía Cochinos.

La injerencia y tropelías estadounidenses se remontan, en los hechos, a fechas anteriores a la victoria de la Revolución Cubana. Leamos: “El día 23 (diciembre l958), cuando el régimen de Batista estaba al borde del colapso, los dirigentes norteamericanos buscaban fórmulas que frustraran el inminente triunfo popular. El entonces director de la CIA resumió la discusión en el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. con una frase
imperativa: «Debemos impedir la victoria de Castro»” 2.

Al conmemorarse en julio de este año 60 del ataque al Cuartel Moncada, 56 del desembarco del Granma y 53 del triunfo de la Revolución se constata el fracaso de aquellos turbios objetivos imperiales. La guerrilla primero y luego el Ejército Rebelde no fueron sorprendidos. En 1958 y en Sierra Maestra el actual presidente cubano, Raúl Castro, tuvo la misión de organizar el Servicio de Inteligencia Rebelde (SIR) y en enero de 1959, a propuesta de Fidel Castro, se fundó el Departamento de Investigaciones del Ejército, en tanto que en marzo surge el Departamento de Información de Inteligencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIIFAR).En junio de 1961 los órganos antes mencionados se fusionaron para establecer el Departamento de Seguridad del Estado.

El desempeño de esa área era imprescindible ante la agresión económica y el bandidaje pues EE.UU. había terminado con la cuota azucarera, se negó a refinar petróleo soviético y simultáneamente introducía armas bajo la falsa percepción de que triunfarían los fracasados invasores de Girón.
Emergieron bandas de mercenarios y los bárbaros atentados como el caso del mercante francés Le Coubre, hundido por una explosión de terroristas dirigidos por la CIA.

La base naval yanqui instalada en el usurpado territorio cubano de Guantánamo sirvió de sostén a grupos terroristas que fueron liquidados en 1963, aunque los últimos bandidos fueron capturados entre 1964 y 1965 en el Escambray.

Las maniobras ilegales de diverso carácter y alimentadas por Washington están, en paralelo, acompañadas de una nutrida propaganda que caracteriza al socialismo cubano como carente de libertad y democracia. Acerca de ese tópico hay palabras esclarecedoras de Raúl Castro:

“Cuando un Estado, como el nuestro, representa los intereses de los trabajadores, cualesquiera sean su forma y estructura, resulta un tipo de Estado más democrático que ningún otro tipo que haya existido en la historia, porque el Estado de los trabajadores que construye el socialismo es, bajo cualquier forma, un Estado de las mayorías mientras que todos los estados anteriores han sido estados de las minorías explotadoras. La propiedad de los medios de producción la convirtió de propiedad privada de unos pocos en propiedad común de todos.” 3

La historia no solo absolvió a Fidel Castro, líder primero del 26 de Julio y luego actor principal en las batallas que crearon el primer y único territorio socialista de América.

En enero pasado escribió en su Reflexión titulada “La fruta que no cayó”: “Cuba demostró que a partir de su condición de factoría yanki, unida al analfabetismo y la pobreza generalizada de su pueblo, era posible enfrentar al país que amenazaba con la absorción definitiva de la nación cubana”. En alusión al episodio de Girón, agregó: “La derrota y la captura de casi la totalidad de los mercenarios en menos de 72 horas y la destrucción de sus aviones que operaban desde bases en Nicaragua y de sus medios de transporte naval, constituyó una derrota humillante para el imperio y sus aliados latinoamericanos que subestimaron la capacidad de lucha del pueblo cubano”.

Grandes verdades en escasas palabras.

Notas:
1Ver: Inspector General, Survey of the Cuban Operation, octubre 1961.
National Archive, The New Press, New York, 1998.
2 Foreign Relations of The United States 1958-1960, Volume Cuba, Washington, 1991.
3 Harnecker, Marta et al. “Cuba y la democracia”, México, Siglo Veintiuno, 1975.