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miércoles, 22 de noviembre de 2017

“El macrismo, la eternidad y la pulsión antijurídica”, por Eugenio Raúl Zaffaroni, artículo publicado por La Tecl@eñe




Comentario que no pude agregar esta mañana a los ya existentes en la publicación digital referida (http://www.lateclaene.com/e-ral-zaffaroni-macrismo-justicia) porque no me lo permitió Facebook, que debía validar mi identidad.

El compañero jurista Zaffaroni hace un análisis profundo de la situación actual argentina especialmente en sus aspectos jurídicos, desarrollando respuestas que ya principios de enero de 2016 diera al periodista Martín Granovsky en un reportaje de Página|12. Coincidimos con sus principales observaciones, preocupaciones y algunos pronósticos. 

Ya han pasado casi dos años completos desde que él, Zaffaroni, y muchos otros, destaco a José Luis Coraggio (profesor emérito de la Universidad Nacional de General Sarmiento) –y me incluyo–, hemos venido advirtiendo de una crisis cultural que, entiendo, es de imposible marcha atrás y restauradora del modo de organización social llamado capitalismo (ver las entradas en www.gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar de diciembre 2015 y meses sucesivos). Esta última es la cuestión compleja que hay que tratar y debatir de manera principalísima entre el pueblo partícipe y administrador de la producción de bienes para la subsistencia de la comunidad social.

En dos años se ha mantenido tal cual la confusión popular en cuanto a los análisis y las acciones en el campo de la comunicación, la organización y las acciones políticas. No es un fenómeno nuevo, es de vieja data y no exclusivamente suramericano.

Romper esa impronta malsana es la cuestión. Para ello llevar los análisis profundos y la discusión a la base popular, a los jóvenes, a los sindicatos, lugares de trabajo y los barrios, territorios todavía inermes y subsumidos por los Mass Media dominantes. Es una necesidad urgente.

Cordialmente, 

Gervasio Espinosa

martes, 14 de noviembre de 2017

Emir Sader, brasileño, y Jorge Beinstein, argentino: desvelan al capitalismo mafioso y prostibulario



Emir Sader | 
Los prostíbulos del capitalismo



Agencia Latinoamericana de Información (ALAI AMLATINA), Quito, 13.11.2017

URL original de este artículo: https://www.alainet.org/es/articulo/189199



El autor, Emir Sader (1943), es sociólogo y científico político brasileño coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).











Los mal llamados paraísos fiscales funcionan como prostíbulos del capitalismo. Se hacen allí los negocios turbios, que no pueden ser confesados públicamente, pero que son indispensables para el funcionamiento del sistema. Como los prostíbulos en la sociedad tradicional.



A medida se acumulan las denuncias y las listas de los personajes y empresas que tienen cuentas en esos lugares, nos damos cuenta del papel central y no solo marginal que ellos tienen en la economía mundial. “No se trata de ‘islas’ en el sentido económico, sino de una red sistémica de territorios que escapan a las jurisdicciones nacionales, permitiendo que el conjunto de los grandes flujos financieros mundiales rehúya de sus obligaciones fiscales, escondiendo los orígenes de los recursos o enmascarando su destino.” (A era do capital improdutivo, Ladislau Dowbor, Ed. Autonomia Literaria, San Pablo, 2017, p. 83)



Todos los grandes grupos financieros mundiales y los más grandes grupos económicos en general tienen hoy filiales o incluso matrices en paraísos fiscales. Esa extraterritorialidad (offshore) cubre prácticamente todas las actividades económicas de los gigantes corporativos, constituyendo una amplia cámara mundial de compensaciones, donde los distintos flujos financieros ingresan a la zona del secreto, del impuesto cero o algo equivalente, y de libertad relativamente a cualquier control efectivo.



En los paraísos fiscales, los recursos son reconvertidos en usos diversos, repasados a empresas con nombres y nacionalidades distintas, lavadas y formalmente limpias. No es que todo se vuelva secreto, sino que con la fragmentación del flujo financiero el conjunto del sistema lo vuelve opaco.



Hay iniciativas para controlar relativamente a ese flujo monstruoso de recursos, pero el sistema financiero es global, mientras las leyes son nacionales y no hay un sistema de gobierno mundial. Asimismo, se puede ganar más aplicando en productos financieros y, encima, sin pagar impuestos, es un negocio redondo.



El sistema offshore creció con metástasis en todo el globo, y surgió un poderoso ejército de abogados, contadores y banqueros para hacer funcionar el sistema… En realidad, el sistema raramente agrega algún valor. Al contrario, está redistribuyendo la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo y generando una nueva estufa global para el crimen. (Treasured Islands: Uncovering the Damage of Offshore Banking and Tax Havens. Shaxon, Nicholas. St. Martin’s Press, Nueva York, 2011).



El tema de los impuestos es central. Las ganancias son offshore para escapar de los tributos donde aquellas son generadas, pero los costos, el pago de intereses y los tributos aplicados a ello son offshore de los paraísos fiscales. [Ver al pie Nota del Editor.]



La mayor parte de las actividades es legal. No es ilegal tener una cuenta en las Islas Caimán. “La gran corrupción genera su propia legalidad que pasa por la apropiación de la política, proceso que Shaxson llama de ‘captura del Estado’” (Dowbor, p. 86).



Se trata de una corrupción sistémica. La corrupción involucra a especialistas que abusan del bien común, en secreto y con impunidad, minando las reglas y los sistemas que promueven el interés público, en secreto y con impunidad, y minando nuestra confianza en las reglas y sistemas existentes, intensificando la pobreza y la desigualdad.



“La base de la ley de las corporaciones y de las sociedades anónimas, es que el anonimato de la propiedad y el derecho a ser tratadas como personas jurídicas, pudiendo declarar su sede legal donde quieran e independiente del lugar efectivo de sus actividades, tendría como contrapeso la trasparencia de las cuentas” (Dowbor, p. 86) Las propinas contaminan y corrompen a los gobiernos, y los paraísos fiscales corrompen al sistema financiero global. Se ha creado un sistema que vuelve inviable cualquier control jurídico y penal de la criminalidad bancaria. Las corporaciones constituyen un sistema judicial paralelo que les permite incluso procesar a los Estados, a partir de su propio aparato jurídico.



The Economist calcula que en los paraísos fiscales se encuentran 20 trillones de dólares, ubicando a las principales plazas financieras que dirigen estos recursos en el estado norteamericano de Delaware y en Londres. Las islas sirven así como localización legal y de protección en términos de jurisdicción, fiscalidad e información, pero la gestión es realizada por los grandes bancos. Se trata de un gigantesco drenaje que permite que los ciclos financieros queden resguardados de las informaciones.  



Nota del Editor:

En algunas otras publicaciones del artículo de Sader este párrafo puede aparecer con una redacción algo confusa. En contacto nosotros con los editores de ALAI se ha resuelto la dificultad. La redacción que presentamos es la definitiva. G.E.

   



Jorge Beinstein | 
La instalación de la dictadura mafiosa



Agencia Paco Urondo, Buenos Aires, 8.11.2017




Jorge Beinstein (1946), economista y analista social marxista argentino, es Doctor de Estado en Ciencias Económicas por la Universidad de Franche Comté–Besançon (París). Especialista en pronósticos económicos y economía mundial ha sido durante estos últimos treinta años consultor de organismos internacionales además de dirigir numerosos programas de investigación. Ejerció cátedras de economía internacional y prospectiva tanto en Europa como en América Latina, entre otras en las universidades de La Habana, de Buenos Aires (Cátedra "Globalización y Crisis") y de La Plata. En sus libros La larga crisis del capitalismo global (Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1999) y Capitalismo senil (Ediciones Record, Río de Janeiro, 2001) y Crónica de la decadencia. Capitalismo global 1999-2009, Editorial Cartago, Buenos Aires, 2009, anticipó la actual crisis mundial. Es publicado por numerosas revistas en papel y digitales. 


En 1999 la revista en papel Blanco y Negro, de Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires, publicó de su autoría “La declinación de la economía global. De la postergación global de la crisis a la crisis general de la globalización”, ponencia de Beinstein en el Primer Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo realizado en enero de 1999 en La Habana, Cuba, convocado por la Asociación Nacional de Economistas de Cuba conjuntamente con la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe. 

Habiendo sido nosotros quienes en las postrimerías del siglo pasado editamos aquel único número de Blanco y Negro (agotado y conservados algunos pocos ejemplares en la biblioteca de la Universidad Nacional de General Sarmiento), vamos a reeditar ese artículo en el presente blog una vez concluido el rescate de un viejo archivo digital. G.E.












Solo faltan algunos pequeños ajustes para que el motor dictatorial funcione a pleno. Una reducida camarilla mafiosa a cuya cabeza se encuentra Maurizio Macrì*, dispone de la suma del poder público a lo que se agregan los poderes mediático y económico.



Quedan unos pocos residuos fácilmente controlables que tal vez sobrevivan algo más y que servirán mientras existan para que el súper poder muestre la existencia de pluralismo. Algunos y algunas legisladores de ambas cámaras exhibirán sus figuras opositoras aunque ambas cámaras ya estaban bajo control en los temas fundamentales y lo estarán mucho más en el futuro.



Podemos distinguir una suerte de “primera etapa” de la tragedia donde la manipulación mediática-judicial ocupa todavía el centro de la escena, fue la que impuso una original forma de golpe blando en 2015 permitiendo el encumbramiento de la mafia bajo un disfraz democrático, apabullando a dirigentes sindicales y políticos opositores y opoficialistas y encandilando a un amplio espectro social cuyo núcleo duro neofascista fue mantenido en permanente estado de excitación reaccionaria.  



Pero esa etapa, con sus duranbarbas y lanatas, sus globos amarillos y sus caras sonrientes irá perdiendo eficacia en el futuro a medida que la concentración de ingresos avance un poco más y que los saqueos tarifarios y otros resulten insoportables para grandes masas de la población. Es por eso que antes de que dicha etapa cumpla su ciclo va despuntando la segunda fase con gendarmes y voto electrónico. Dentro de no mucho tiempo presenciaremos el despliegue total: mediático, represivo e institucional de un régimen novedoso para los argentinos en cuya memoria se encuentra una siniestra serie de dictaduras militares sin la presencia de dictadura civiles y mucho menos de despotismos mafiosos.



Para entender lo que está pasando tendríamos que observar en primer lugar la mutación (degradación profunda) de nuestra élite convertida en lumpenburguesía. No se trata de un fenómeno reciente, local e inesperado. El mismo se viene desarrollando de manera visible desde la última dictadura militar, cuando los Macri, por ejemplo (y no solo ellos), dieron un enorme salto en sus negocios y se convirtieron en un clan miembro del reducido club de los súper-ricos. Siguió avanzando durante la posdictadura aprovechando las limitaciones, debilidades y corrupciones de una democracia funcional a sus intereses.



En segundo término es necesario constatar que no se trata de una excepción en el panorama global sino de la expresión argentina, subdesarrollada, de un proceso de financierización generalizada del sistema mundial, forma dominante de un espacio donde pululan políticos y tecnócratas corruptos y elitistas, militares y mercenarios nihilistas y demás protagonistas de una civilización decadente.   



Menem representó la adaptación de Argentina a la victoria de los Estados Unidos contra la URSS, entonces emergía una superpotencia que prometía un dominio total y prolongado del planeta y cuyo discurso neoliberal aseguraba prosperidad para todos gracias al libre mercado. Como sabemos eso no fue más que una ilusión que poco tiempo después demostró su falsedad, las emergencias de China y Rusia señalaron la irrupción de la multipolaridad y en América Latina quienes no se doblegaban ante el Imperio sobrevivieron (como Cuba) y generaron un ciclo progresista. La apuesta menemista era infame y cipaya pero expresaba un cierto realismo oportunista por supuesto muy primitivo.



La aventura macrista no se apoya en un mito global medianamente creíble, tampoco promete prosperidad ni libertad. Su ascenso reúne odios clasistas combinados con brotes de racismo y empecinamiento conservador, sus referentes globales-occidentales, los Estados Unidos y la Unión Europea,  muestran cotidianamente su declinación económica y sus deterioros institucionales. Pero al igual que en el caso del menemismo exhibe la extrema fragilidad de su trayectoria económica, el festival de deudas con Lebacs y deuda externa directa, el agigantamiento del déficit comercial y la reducción del mercado interno (golpeado por ajustes, sobreprecios internos, despidos y retrasos salariales) señalan la ruta hacia una segura crisis mucho más demoledora que la de 2001.



Pero lo peor que podríamos hacer sería caer en el reduccionismo económico y creer que el desastre financiero futuro marcará el fin de la dictadura. Sus jefes en los dos últimos años sin dejar de hacer muy buenos negocios manejaron las cosas priorizando sus objetivos políticos más allá de una que otra desprolijidad, avanzando paso a paso en la instalación política del régimen dictatorial. Ahora ya asegurados del control completo del Estado apretarán el acelerador económico, introducirán formas de superexplotación laboral, desatarán saqueos y ajustes desplegando junto a sus aparatos mediático y judicial una densa estructura represiva buscando así aplastar protestas en curso y potenciales puebladas cuando la crisis económica se haga presente. Esta nueva Alianza macrista ha aprendido la lección de la vieja Alianza delaruista.



Claro que la crisis económica y social golpeará a la mafia, la desestabilizará, y que las bases populares serán impulsadas hacia la protesta a gran escala (incluidos los sectores clasemedieros y bajos actualmente drogados por el chupete electrónico) y que ello debería colocarlas frente a frente. Pero ya estamos ingresando en el mundo de los escenarios futuros posibles, para poder construirlos deberíamos prepararnos desde ahora.



Es lo que ya están haciendo Macrì y su banda, saben que su éxito se apoya en la degradación integral de la sociedad argentina, en su fragmentación económica extrema asociada a la extinción de identidades nacionales y solidarias, al predominio de la estupidez mediática,  proceso de embrutecimiento que bloquearía toda posibilidad de insubordinación masiva.  Tal vez eso no sea más que una utopía fascista, el abuelo de Maurizio: Giorgio Macrì, fue un notorio mafioso calabrés beneficiario y colaborador del régimen de Benito Mussolini, su carrera italiana concluyó mal y terminada la Segunda Guerra Mundial tuvo que emigrar, desgraciadamente hacia la Argentina. Su nieto ahora embarcado en una aventura tanática puede llegar a tener (si el pueblo argentino lo decide) un destino parecido, aunque no similar, desembarcando en algún paraíso fiscal.



Nota del editor:

* El periodista Horacio Verbitsky viene empleando la escritura así caracterizada, “Maurizio Macrì”, con zeta en el nombre y acento grave en el apellido, fundado en una investigación del filósofo, docente e investigador social calabrés-argentino Rocco Carbone, profesor de la Universidad Nacional de General Sarmiento. G.E. Ver en: https://www.pagina12.com.ar/30709-de-calabria-al-plata


jueves, 9 de noviembre de 2017

Nuevo Festival Nisman. Estreno simultáneo: New York - Buenos Aires

Quizá una vergonzosa composición de fotoshop, o no, que circuló ampliamente por las redes de internet.



El periodista Raúl Kollmann del diario Página|12 publicó hoy en ese medio una excelente nota1 sobre el giro que se pretende dar a una investigación sobre la muerte en 2015 y todavía no esclarecida de Alberto Nisman, un personaje característico de la fauna contemporánea de personas más influenciables que influyentes y más al servicio de los poderes fácticos que a cultivar los valores de la verdad, la democracia y la justicia. Nisman, con dineros públicos paseó y se fotografío con señoritas procaces, se hizo de amigos en los servicios de información del Estado, puso en revisión de una muy destacada embajada extranjera sus borradores de fiscal del Estado argentino y hasta nombró, con honorarios altísimos e injustificados, a un experto informático que estaba obligado a “oscuramente” devolverle la mitad de esos emolumentos y al que, ahora, otro fiscal lo acusa de partícipe necesario del asesinato de su “benefactor”, suposición que con carácter de cosa juzgada también Mauricio Macri presentó en Nueva York.

Gran show Middle Class el Festival Nisman…

Como quizá algunos lectores de este blog no vayan a incursionar en la edición digital de Página|12 de hoy, 9 de noviembre de 2017, y en la consideración de que el trabajo periodístico de Kollmann merece quedar también guardado en centenares y miles de archivos populares y de uso público, aquí está, completo:

Citaron a Diego Lagomarsino como sospechoso por la muerte de Nisman. Un guión que ya está escrito

Por Raúl Kollmann

El aparato judicial de Comodoro Py siguió tocando ayer la música que le piden desde el oficialismo. En un extenso dictamen, el fiscal Eduardo Taiano dictaminó que a Alberto Nisman lo asesinaron y que el informático Diego Lagomarsino fue parte de una banda de sicarios que no se sabe quienes integraron. “Los autores del homicidio aún no pudieron ser identificados”, señaló Taiano en un resumen que distribuyó. Unas horas después, en una especie de ballet sincronizado, el juez Julián Ercolini citó a Lagomarsino a prestar declaración indagatoria el martes que viene, aunque ayer mismo ordenó que le pongan una tobillera electrónica. También anoche se produjo un allanamiento de la vivienda del informático. La base de la acusación de Taiano es la pericia multidisciplinaria realizada por la Gendarmería,  que afirma, por ejemplo, que a Nisman lo molieron a golpes, le fracturaron la nariz y luego le suministraron ketamina para dormirlo. El Cuerpo Médico Forense (CMF), que depende de la Corte Suprema, dijo que no había lesión en el tabique nasal y que no se detectó ketamina. Taiano, en lugar de convocar a los científicos que dieron diagnósticos tan opuestos y concretar un debate entre ellos, convalidó lo hecho por Gendarmería, tal como le pedía la Casa Rosada y sus medios aliados. 

Secreto. El fiscal firmo su dictamen, se lo entregó al juez y distribuyó un resumen en el que no aporta ni un solo elemento de relevancia. Dice que Gendarmería realizó un estudio interdisciplinario y que concluyó que lo más probable es que a Nisman lo hayan asesinado. En el resumen, al menos, no menciona que todas las pericias anteriores sostuvieron lo contrario. Cuando se esperaba conocer los fundamentos, expuestos en unas mil páginas, el juez informó a las partes que decretaba el secreto de sumario. Ni la defensa pudo leer el texto del fiscal. 

Ercolini citó a Lagomarsino a indagatoria para el 14 de noviembre y ordenó que le pusieran la tobillera electrónica. El juez allanó la vivienda: se llevaron la computadora, el celular, una pequeñísima cantidad de marihuana (menos de un cigarrillo) y efectos personales. Seguramente en la computadora estarán los movimientos que Lagomarsino realizaba de forma remota en la computadora de Nisman, datos de la cuenta clandestina del fiscal en el Merrill Lynch de Nueva York (Lagomarsino tenía firma) y otros elementos del trabajo.  

Arma. Al fiscal le alcanzó con oficializar las conclusiones de Gendarmería. Si a Nisman lo asesinaron, el que proveyó el arma fue parte del plan. Pero minimizó la lógica:

  Nadie aporta una pistola inscripta a su propio nombre en el Registro Nacional de Armas (Renar) para que se cometa un homicidio.  

Nisman no sólo le pidió el arma a Lagomarsino sino que también lo intentó con el custodio Rubén Benítez, el mismo día sábado en que le hizo el pedido a Lagomarsino. También es tácito que le iba a pedir el arma a un policía amigo, el comisario Ricardo Bogoliuk, pero desistió cuando, al llamarlo, se enteró que el uniformado estaba en Mar del Plata. 

El único argumento es que Lagomarsino tenía la facilidad de entrar al edificio y no ser revisado por la custodia de Nisman. 

Taiano no pudo describir el supuesto tándem de sicarios. En las pericias anteriores los criminalistas concluyeron: “no se percibe la presencia de ninguna otra persona dentro del baño en el momento del disparo”. Los forenses del Cuerpo Médico dictaminaron: “no se observa, desde el punto de vista pericial, un accionar homicida en la muerte de Nisman”,

Taiano no pudo describir a los supuestos socios de Lagomarsino porque no encontró ni una llamada inexplicada ni un vínculo que pudiera identificar a los que, supuestamente, el informático ayudó proveyendo el arma. Por supuesto que siempre flotó la idea de que las computadoras de Nisman no podían estar en manos de alguien ajeno a la ex SIDE y al hombre de confianza de Nisman, Jaime Stiuso. Sin embargo, nada de eso se probó ni aparece en el dictamen de Taiano. 

Secuencia. Para justificar el pedido de indagatoria, Taiano se apoyó en el dictamen de la Gendarmería. Y ese trabajo interdisciplinario, a su vez, se basa en la siguiente secuencia:

Dos personas agredieron al fiscal y le pegaron una paliza, fracturándole la nariz, golpeándolo en el hígado, en la parte de abajo de la boca y en una pierna. Pese a semejante golpiza, no había el menor desorden en el departamento. No hay rastros de pelea ni lesión defensiva, por ejemplo, en los nudillos de Nisman. 

Una vez dominado a los golpes, la Gendarmería dice que le dieron ketamina, una sustancia que hace años se usaba como anestésico pero en la actualidad dejó de utilizarse porque produce alucinaciones y hay pacientes que no reaccionan dócilmente. Aun así, la Gendarmería concluyó que eso le permitió a los dos sicarios llevar a Nisman tranquilamente al baño y dispararle un único tiro. Quisieron simular un suicidio. Taiano pasa por alto que la pistola quedó, por la caída, bajo el hombro del fiscal. Cualquiera que hubiera querido simular un suicidio, antes de huir, al menos ponía el arma en la mano del fiscal o cerca de la mano. 

Todo el armado es de una endeblez asombrosa y quienes conocen al CMF, responden con los siguientes argumentos:

La Gendarmería no tiene experiencia en autopsias y cometió errores grotescos. “Dicen que Nisman tenía fractura de nariz, cuando se observa a simple vista que no tiene ni siquiera una hematoma ni rastro alguno de golpe. Ellos confunden en una radiografía, que no está sacada exactamente en el centro, con una fractura”. El informe de autopsia que luego confirmó la junta médica del CMF dice: “no hay lesión en el tabique nasal”. 

Gendarmería no pudo establecer la cantidad de ketamina que tenía Nisman encima: en el informe dice N/C, que significa no cuantificable. Y admiten que se encontraron sólo trazas mínimas. Tampoco saben cómo se suministró la sustancia: la única forma de lograr efectos rápidos es con una inyección, pero en Nisman no hay rastros de que haya sido inyectado. “Pese a eso, elucubran que lo durmieron y que, sin oposición ni pelea, lo llevaron al baño para matarlo”, ironizó un forense. 

“En la autopsia se pasó el pool de vísceras por dos cromatógrafos  –explicaron los allegados al CMF–, el aparato con el que se bombardean los tejidos en busca de sustancias. Se buscaron todas las de la biblioteca del cromatógrafo, entre ellas la ketamina. No había ketamina. Sí había clonazepan. De manera que lo que ocurrió es que el cromatógrafo de la Gendarmería seguramente estaba contaminado, porque ellos no se dedican a sustancias encontradas en cuerpos de personas fallecidas, sino a analizar las pastillas y cristales secuestradas en fiestas electrónicas”.

Contradicciones. Ante diagnósticos contradictorios correspondía que se citara a todos los científicos que participaron de los estudios y, delante, del fiscal, expusieran sus posiciones. Taiano no hizo nada por saber la verdad. Hizo lo que se preveía desde el principio: usó el estudio multidisciplinario de la Gendarmería para convalidar lo que era el mandato de origen de la coalición política-judicial-mediática que apuntaba a decretar que a Nisman lo mataron. 

La siguiente escala será la indagatoria de Lagomarsino (el martes) y el procesamiento. Lagomarsino aceptará declarar y responderá todas las preguntas. También serán indagados cuatro custodios de Nisman, Rubén Benítez, Armando Niz, Néstor Durán y Luis Miño, a quienes les imputaron incumplimiento de los deberes de funcionario público. En sintonía con la ofensiva, luego vendrá el procesamiento de todos y no se puede descartar que saquen de la galera un inexistente comando iraní-venezolano, con apoyo kirchnerista. 



Nota: