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jueves, 12 de febrero de 2015

"In memoriam" de Alberto Nisman




El columnista de El País de Montevideo, Ricardo Reilly Salaverry, abogado, político del Partido Nacional (Blanco), ministro de Trabajo en el gobierno del ex presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle y, también, catedrático de la Universidad Católica del Uruguay, en plena sintonía con sectores políticos y de prensa argentinos como el PRO de Mauricio Macri y las “renovaciones” de Sergio Massa, Elisa Carrió, José Manuel De la Sota, Hermes Binner, Ernesto Sanz, Hugo Moyano, Luis Barrionuevo, entre otras y otros convocantes a la “Marcha de los Fiscales” del 18 de febrero en Buenos Aires (y muy probablemente con réplica en Punta del Este), y medios de prensa como Clarín, La Nación, Perfil, etc., publicó una columna en aquel diario con el título “Caso Nisman”.



Como no vamos nosotros a reproducirla pueden los lectores encontrarla en http://www.elpais.com.uy/opinion/caso-nisman.html



Sí, a través de un recurso que brinda el propio diario montevideano, hemos enviado a su autor el comentario que transcribimos:





Señor Ricardo Reilly Salaverry:



Finalizando su columna de hoy sobre el “caso Nisman”, usted afirma: «La actuación del fiscal [...] protagonista de un inesperado “suicidio” expresa el tributo que la justicia independiente rinde cuando hay ciudadanos que sin atender temores, llevan su sentido de responsabilidad hasta sus últimas consecuencias».



Tal sentencia es un certero colofón de la columna que usted firma: como toda ella expone falsedades, quizá con intención de parecer “medias verdades”.



La dilucidación y determinación judicial fehaciente de responsabilidades en los dos principales atentados ocurridos en Buenos Aires en la década de 1990 con numerosas víctimas tanto de confesión judía como sin esa identidad, viene siendo trabada y desviada de manera sostenida por agentes de la justicia y otros organismos del Estado, entre ellos el mismísimo Alberto Nisman: los familiares de las víctimas así lo vienen sosteniendo.



Nisman no ha sido un exponente heroico de la “independencia” judicial sino una simple muestra sumamente dramática de operaciones y presiones de sectores y aparatos estatales nativos y extranjeros (de EE. UU. y de Israel).



Reflexione respecto de sus afirmaciones que, dada su edad (somos coetáneos), no pueden ser consideradas inocentes.