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lunes, 7 de julio de 2014

Hoy SOPA PARAGUAYA, receta de Marta Cantero





Marta Cantero es una buena amiga correntina nacida en Caá Catí, al noroeste de los Esteros del Iberá, y que ahora reside en el barrio de San Telmo, en la Ciudad de Buenos Aires, a la que hace muchos años, siendo muy joven, se trasladó en busca de trabajo.



Caá Catí, en guaraní, lengua que ella habla muy bien, significa hierba de aroma intenso. La ciudad es ahora cabecera política y administrativa del Departamento General Paz, distante 126 kilómetros de la Ciudad de Corrientes, capital provincial.



Marta ha tenido la delicadeza no solamente de posibilitarnos saborear tan rica sopa, la más sabrosa que hemos comido, más aún que las degustadas en la Provincia de Misiones, sino que además nos regala su receta para que los amigos de tantos lugares del mundo puedan cocerla y conocer… Es bueno, además de enterarse que nos pasa a los rioplatenses y sureros de América, saborear nuestras comidas.



Pueden escribirle a Marta a esta dirección: asayepite@yahoo.com.ar





Ingredientes para entre cuatro y cinco porciones generosas:



    Harina de maíz molido fino: medio kilogramo

    Queso fresco, cuartirolo o cremoso:  trescientos gramos

    Queso duro o semiduro rallado: cien gramos

    Huevos de gallina: cinco

    Cebolla: tres cuartos de kilogramo

    Aceite de maíz: poco menos de una taza

    Leche común: media taza



Preparación y cocción:



Trozar las cebollas en rebanadas finitas y picar. Rehogarlas en el aceite de maíz bien caliente hasta que queden transparentes. Separar la clara de tres huevos. Batir bien en un recipiente de volumen generoso las tres yemas que quedan y los restantes dos huevos enteros. Batir a punto nieve las tres claras de huevo que se habían separado y mezclar con los demás huevos batidos.



Preparar una masa chirle (como para bizcochuelo) agregando al recipiente de los huevos batidos la harina de maíz, la cebolla rehogada más el aceite, agregar el queso rallado y el queso fresco cortado en cubitos pequeños. Si hiciera falta agregar leche. Agregar sal y pimienta con moderación.



Poner la mezcla en una asadera de aproximadamente veinte por treinta centímetros y no menos de seis centímetros de altura, previamente untada con manteca.



Cocinar en horno a temperatura moderada durante media hora, hasta que la masa se vea dorada. Se sirve cortada en trozos rectangulares de unos cinco centímetros por diez, tibia o fría. Una exquisitez de la cocina de los pueblos del Paraguay y la Mesopotamia argentina…



¡Buen provecho!



Nota:

La “sopa”, ya se ha visto, no es solamente aquel menjunje caliente, líquido, colado y con pequeños fideos minúsculos llamados “letras”, “dedales” o “municiones”, derivado de los caldos extraídos de otras comidas más nutritivas como el “puchero” o “cocido”, que las madres de otrora se empeñaban en suministrarnos a los que entonces (y tan felizmente) éramos niños. Todavía se ingiere, y con agrado, en los días más fríos del invierno (como ahora el austral nuestro). La palabra sopa deviene de la antigua expresión germánica sŭppa, que llegó tanto a la península ibérica como a las islas al norte del canal de la Mancha, desde donde ya se sabe como y por qué recaló en nuestra América (la de nosotros los pueblos, claro está). Para más detalles sobre las innumerables composiciones de las sopas “sólidas” véase un buen diccionario de cualquier lengua.