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jueves, 28 de enero de 2016

Magnetto no se sentó en el “sillón de Rivadavia” sólo porque éste ahora tiene pulgas, eso pasa…




Antes de su publicación el presente texto fue remitido mediante correo electrónico al programa que se alude, “La patria transpirada”, que se emite de lunes viernes de siete a diez de la mañana desde la Ciudad de Buenos Aires. G. E.: http://radioam750.com.ar/



La mujer oyente de Radio AM 750 –que pertenece a una organización de trabajadores sindicalizados (véase en Internet “Grupo Octubre”), radioemisora de la cual uno de sus dos directores es el periodista Eduardo Aliverti–, la mujer oyente y comunicadora, me refiere mi compañera que es consecuente seguidora de la información radiofónica, se contactó telefónicamente con el programa de la mañana “La patria transpirada”, y se preguntó, tras afirmar: «Si vivimos doce años con tranquilidad, con sueldos que nos facilitaron y resolvieron necesidades, si sentimos que había un Estado presente… ¿qué pasó, por qué ahora estamos así?» (cita de simple memoria).



Estamos así, querida señora, porque un enorme aparato financiero y publicitario privado, oligopólico, que nosotros mismos sostenemos y que controla bancos, tarjetas de crédito, distribución de energía, redes telefónicas, canales de televisión, universidades privadas confesionales o no confesionales, etc. se preocupa y ocupa de que los pueblos –incluidos nosotros, el pueblo argentino– no pongan en peligro su dominación inescrupulosa y criminal. Así es de sencillo.



En Argentina ese aparato, con mentiras, artimañas y aprovechando nuestras propias debilidades políticas, asaltó el poder. Macri no es un presidente, es un virrey. Es mandatario del poder económico concentrado, no del pueblo argentino. Sus ministros, su corte, son gerentes operacionales: no son estadistas ni politólogos y menos todavía personas con pensamiento democrático.



El eje de la afirmación que hicimos en diciembre pasado de que en el poder político argentino fue ungido un virrey1 vino luego a ser ratificada por el reconocido jurista Raúl Zaffaroni, argentino, hermano suyo, querida señora. En reportaje de Martín Granovsky del pasado domingo 10 de enero en Página/12,2 afirmó en un aporte que considero transcendental para el análisis político: «se trata de una forma que adquiere la etapa superior del colonialismo que vivimos. Hoy se acabó el neocolonialismo. En el mundo mandan y compiten las corporaciones […] una nueva forma de virreinato».3



Magnetto, mandamás del Grupo Clarín, cabeza “local” de la gran maniobra transnacional, visitó en estos días la ahora Pink House4 de calle Balcarce 50: no fue para apoyar sus asentaderas en el histórico “sillón de Rivadavia”. No lo hizo porque el mentado monumento puede estar infestado de pulgas del perrito del virrey.



Comprendo, señora, su angustia y pesar. La acompaño e invito a resistir, enfrentar, vencer y erradicar a la brutal ignominia.




Notas:



4 Ver http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2016/01/the-house-is-in-order.html