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sábado, 18 de octubre de 2014

Los peluqueros no modifican rasgos intelectuales o éticos en las cabezas de sus clientes



Por las calles céntricas de las ciudades y especialmente en las Shopping area vemos mujeres y varones muy bien producidos estéticamente, especialmente en la franja de edades que va de los treinta a los cincuenta años. Son en particular componentes de las llamadas clases medias. Recuerdo que hace ya más de veinte años atrás, una amiga y colaboradora de Carlos Saúl Menem e hija de un capitán ingeniero del Ejército, en una de esas revistas de pleitesía a los ricos y famosos apareció como que muy sensualmente sólo cubría su desnudez con el maquillaje del rostro y un tapado de auténtica piel de animal salvaje…

La señora solía estar casi siempre muy bien peinada, maquillada y vestida. También ingeniera se caracterizó por desaguisados y vaciamientos memorables como la liquidación a precio vil de varias propiedades públicas.

El estar estos personajes modelados según las pautas de ocasión no implica que quienes así luzcan tengan inteligencia y cultura elevadas, y menos todavía que sus procederes puedan ser probos, honestos, y consecuentemente convenientes para toda la sociedad. Generalmente es al revés.

En nuestros países suramericanos hay que estar atentos en los momentos, como los presentes, en que hay que elegir gobernantes. No solamente hay que proceder así teniendo en cuenta experiencias, antecedentes y plataformas políticas sino, especialmente, haciendo análisis estratégicos y observando en detalle sus conductas.