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lunes, 13 de octubre de 2014

Aleida Guevara March en el barrio La Toma, 14 de Febrero



El barrio se llama así porque nació hace apenas ocho meses por una firme voluntad de arraigarse, de una “toma” de terrenos ociosos o baldíos por parte de unas ciento treinta familias trabajadoras sin  techo. Está ubicado en la Provincia de Buenos Aires, en Longchamps, Municipio de Almirante Brown, a treinta kilómetros de la capital argentina. El fenómeno de los asentamientos, de las “tomas”, es de vieja data en nuestros países suramericanos. Con nombres irónicos o crueles ya se conocían en las décadas de 1930 y 1940: “cantegriles” o “villas miseria”. Sus antecedentes históricos son las masas populares migrando en busca del trabajo “zafral” o “golondrina” en las economías rurales desde el siglo XIX, asentándose en las orillas de ríos o arroyos y después cerca de las estaciones ferroviarias de cargas o de grandes establecimientos fabriles como los frigoríficos, cuando se inicia el éxodo rural hacia las ciudades que se industrializan.

Longchamps es un ejemplo entre tantos de las urbanizaciones que se desarrollaron como consecuencia de negocios inmobiliarios a partir de apeaderos ferroviarios construidos ex profeso en las primeras décadas del siglo XX en lo que ahora se denomina “área metropolitana bonaerense”.1 Aquella geografía económica sureña se originó cuando la Ciudad de Buenos Aires todavía era la capital provincial (hasta 1880, cuando se resuelve a ese fin iniciar el proceso de creación y construcción de la Ciudad de La Plata), y en esa periferia establecían sus cabeceras de estancia y fastuosas residencias de verano los fundadores del capitalismo agropecuario que para ello dispusieron la expulsión definitiva y genocidio de los pueblos originarios. El nombre de Longchamps –curiosamente haciéndolo plural: “largos campos”, fue copiado del por entonces, y singular, “Longchamp”, muy celebrado hipódromo parisino inaugurado por Napoleón III–, cuando estancieros como Adrogué llamaron así a la pista de carreras hípicas que habían mandado a construir.

Los Adrogué eran una de las principales familias “dueñas” (en realidad, tenedores por arrebato o por sucesión del arrebato original) de los fértiles campos húmedos de esa zona, distante no más de treinta kilómetros hacia el oeste del anchísimo estuario de América del Sur. Por ese antecedente es que desde no hace mucho, 1990, años del reciente y extremo culto del “constitucionalismo” capitalista, lleva ese nombre la cabecera del distrito municipal donde se encuentra el Barrio 14 de Febrero, “La Toma”.

En ese barrio existe el Centro de Cuidado Integral de la Salud Dr. Miguel Enríquez, con sala de consultas, farmacia y biblioteca pública, donde se desempeñan dos docenas de médicas y médicos muchos de los cuales egresaron de la ELAM, la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, Cuba.

La médica pediatra cubana y especialista en alergias Aleida Guevara March, como bien se sabe la primera de los cuatro hijos de Aleida March y Ernesto Guevara –y “madrina” de emprendimientos sociales donde se desenvuelven las jóvenes médicas y médicos que egresan de la ELAM–, el pasado 30 de septiembre visitó el Centro Dr. Miguel Enríquez del barrio “La Toma 14 de Febrero”. Días antes había estado trabajando en atención médica gratuita a poblaciones originarias y pobladores locales en el corazón de las provincias de Misiones, Córdoba, Entre Ríos y Jujuy. Llegó temprano, compartió la consulta médica con madres de niños que allí se atienden y con colegas, y entre otras manifestaciones expresó en un sencillo encuentro con quienes se acercaron y unos pocos periodistas2:

Los médicos se forman para servir, no para enriquecerse con el dolor ajeno ni con la necesidad. A eso es a lo que aspiramos, que todos sientan eso y lo practiquen, porque la salud es un derecho del pueblo. No estamos pidiendo nada especial.


Notas:
1 Así como hacia al sur de la Ciudad de Buenos Aires, entre mediados de los siglos XIX y XX ocurrió también hacia el oeste y el norte.
2 Agencia de Noticias Redacción (ANRed), http://anred.org/spip.php?article8621
  Véase también excelente reportaje de Eduardo Aliverti en http://www.decimequiensosvos.com.ar/