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lunes, 6 de octubre de 2014

Democracias clase única vs. “democracias de primera”



Ayer (Fifty-fifty no es lo mejor) expresamos la necesidad de construir mayorías suficientes que sostengan la continuidad de los proyectos políticos democráticos y, esencialmente, populares, no de elite.

Hoy nomás, lunes 6 de octubre, un día luego de las elecciones en Brasil, el diario El País de Montevideo publica un editorial con el título “La alternancia política”. En breve resumen de la exposición, dice: «La alternancia en el gobierno beneficia a todo el sistema de partidos. En una democracia consolidada no se acaba el mundo si gana la oposición. Sin embargo, en la lógica populista, cambiar de mayorías significa una tragedia».

No vamos a debatir en detalle las afirmaciones de la empresa editora del diario que encendidamente persigue la no reelección de los gobiernos del Partido de los Trabajadores en  Brasil, del Frente Amplio en Uruguay ni, entre otras, de las corrientes que lideran Cristina Fernández en Argentina o Evo Morales en Bolivia. Sugerimos a nuestros lectores recurran a la fuente misma: http://www.elpais.com.uy/opinion/editorial/alternancia-politica.html

En el final de ese texto dice: «Aceptar la alternancia política sin dramas es parte de una democracia de primera».

Se trata de las democracias de “matices” alrededor de plataformas conservadoras del status quo que ejercen las clases minoritarias que viven a expensas y dominando a las clases mayoritarias. El mejor modelo de “democracia de primera” será un  país donde dos partidos de perfiles similares e intereses imperiales por igual sobre las mayorías del resto del mundo, se “alternan” en el civil trono.

Nosotros creemos en las democracias clase única, en las que no se impida a nadie expresar sus ideas y propuestas políticas pero sí se impida vivir a costillas de los demás: una vez más repito aquella consigna que desde mi adolescencia iluminó el derrotero de los siguientes sesenta años: “Los ricos harían cualquier cosa por los pobres, menos bajarse de sus espaldas”*.

Nota:

* Desde aquella época, cuando me la regaló escrita en una hoja de cuaderno escolar una muchachita amiga cuyos padres eran, creo, profesores universitarios, yo creí que la frase pertenecía al escritor ruso Máximo Gorki. Nunca pude encontrar la fuente y el contexto de la sentencia. Hoy, volviendo a buscar, hallo en el buscador Laiesken.net que el escritor argentino Gregorio Selser (1922-1991) la cita como propia del también ruso León Tolstói (“Centroamérica: entre la atrocidad y la esperanza”, en revista Foro Internacional, México, nº 80, abril-junio de 1980, pp. 527-548), cosa que repite el sociólogo salvadoreño Francisco Arturo Alarcón ahora, en una artículo que es recomendable leer “Imaginario social: desafíos de la izquierda partidaria salvadoreña de cara a las elecciones de 2014”, disponible en http://actacientifica.servicioit.cl/biblioteca/gt/GT30/GT30_AlarconF.pdf.