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martes, 25 de febrero de 2014

La madre de este borrego no es Cristina…



Nuevamente confunde a la sociedad el diario El País, de Montevideo (como desde la cueva “porteña” hacen Clarín y La Nación y sus respectivas “repetidoras”). Es el mismo medio de prensa que publicó la carta de una prima venezolana del médico y cantautor Jorge Drexler y, en oportunidad que ya parece lejana, publicara la fotografía de un adolescente cruzando una avenida endilgando a todos los niños el potencial carácter de delincuentes. El diario también publicó otra información, que al final veremos, originada en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la tapa de El País digital del martes 25 de febrero titula que “La política argentina ya afecta el empleo en tres departamentos”, y en el texto de introducción a la información, o “bajada”, afirma: “Comerciantes minoristas y empresas turísticas de Salto están enviando personal al seguro por desempleo. El clima en las calles ‘es de malhumor y descontento’”.

Haciendo clic en el aludido título aparece en la pantalla otro título: “Empresarios de Salto, Paysandú y Río Negro se quejan y piden medidas. Devaluación argentina golpea la frontera”.


Los títulos son tendenciosos y tergiversan el contenido de la información que, principalmente, recoge los dichos de dirigentes empresarios y de jerarcas gubernamentales que, obligado es decirlo, tampoco se destacan por su claridad conceptual.

El tema principal desarrollado es que muchísimos vecinos de las ciudades del litoral oeste uruguayo, sobre el río que las separa y las une con ciudades argentinas como Salto (con Concordia), Paysandú (con Colón) y Fray Bentos (con Gualeguaychú), cruzan fronteras para abastecerse en Argentina de alimentos, combustibles y enseres domésticos.

Refiere el diario que “Mientras una canasta de alimentos en Uruguay cuesta $ 3.000, del lado argentino la misma cantidad de productos se consigue por $ 1.300”, de la misma moneda.

Victoria Lavista, al frente de una estación de venta de combustibles, “informó a El País que las ventas cayeron considerablemente en Fray Bentos, aunque sin el dramatismo que se observa en Salto y Paysandú”, argumentando que mientras “en Gualeguaychú se paga por litro 22 pesos, aquí con el descuento de[l] Imesi1 incluido queda a 31”. El descuento al que alude  Lavista es la eximición del pago de un impuesto nacional dispuesta por el Gobierno uruguayo a quienes en las zonas de frontera pagan con tarjetas bancarias de débito; sin ese eximición el litro de nafta (gasolina) o gasoil cuesta unos cuarenta pesos, equivalentes a dos dólares estadounidenses. En Argentina entre 1,3 y 1,5 unidades de la misma divisa norteamericana. 

Lo concreto es que los precios al público inclusive de la energía eléctrica y el agua corriente son elevados en Uruguay respecto de los que se pagan en Argentina. Las distintas escalas de población, producción y consumo entre los dos países explican mejor esas diferencias que atormentan a los comerciantes que pretender que “La política argentina ya afecta el empleo en tres departamentos” o que la “Devaluación argentina golpea la frontera”.

Pero, si la “aspiraciones” de los sectores altos de la sociedad uruguaya (a los cuales les encanta El País) no fueran tan exacerbadamente a costilla de los sectores medios y bajos (en los últimos fácilmente se cuentan esas costillas descubiertas de tejidos blandos por la excesiva dieta de mate y caminata), la transferencia de ingresos no sería tan brutal y los precios menos altos.

El Gobierno manifiesta que la obra pública y las inversiones en las prestaciones de servicios educativos y de salud, que como los gastos burocráticos en parte se costean con los resultados económicos de las empresas públicas de energía y otros servicios, han mejorado las condiciones sociales de vida. Pero hay descontento, principalmente en los sectores medios y bajos votantes de ese mismo Gobierno.

Quien menos responsabilidad tiene en el camino desparejo que se transita entre los dos pueblos es la Presidenta de Argentina, mal que les pese a algunos ministros de Mujica.

El responsable de una verdulería y frutería ubicada frente a la pirámide de Gómez y Rodríguez cerca de la desactivada estación ferroviaria de San José de Mayo nos decía, a comienzos de febrero, que sus clientes de una barriada obrera y popular casi no pueden comprar frutas para sus hijos. También nos decía que había que acabar con los enfrentamientos artificiales que se inducen entre dos pueblos que fueron inicialmente un solo país, pueblos que deberían propender a volver a serlo.

Nosotros le manifestamos que nos parecía que ya no se podría volver a una situación muy primaria e inestable como aquella de principios del siglo XIX, pero que sí era posible establecer nuevas relaciones políticas propias de la época actual y no, precisamente, heredera de los otrora intereses en juego. Por ejemplo, reemplazar el MERCOSUR neoliberal favorable a los negocios de las grandes multinacionales  e institucionalizar relaciones económico-políticas de complementación productiva y desarrollo social: enaltecer a los pueblos suramericanos y rioplatenses y no abandonarlos subsumidos por el consumismo mercantil.

Las mentadas pruebas PISA…

El mismo diario nos divirtió el lunes pasado (24.2.2014) con este título y extracto de la información: “Pruebas PISA: Análisis de OCDE según profesión de padres de alumnos. Hijos de gerentes en Uruguay con peor nota que los de obreros chinos. Un análisis más fino de las pruebas PISA realizado por la OCDE muestra que los resultados en matemáticas de los hijos de profesionales uruguayos son peores que los de los obreros de China y Corea y Taiwán”.2

Ahí va. ¡Que se vayan todos (los gerentes) y no quede ninguno!

Notas:
1 El Impuesto Específico Interno (IMESI) a los combustibles en Uruguay significa aproximadamente 10 % del valor de venta.
2 http://www.elpais.com.uy/informacion/hijos-gerentes-uruguay-peor-nota.html