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lunes, 10 de febrero de 2014

Agarrate Catalina: "exposición" generada por un mal tratamiento de los residuos domiciliarios. La violencia…

Mediante una comunicación a través de Internet nos dice apurado el poblador de un pequeño pueblo-balneario recostado sobre la margen oriental del gran estuario del sur: "Según sus propias palabras cree tener la seguridad personal demasiado expuesta y por eso contrató un servicio de alarma y vigilancia electrónica una familia que huyó prontamente a su domicilio en la capital cuando las lluvias arreciaron y un desagüe mal encauzado de su propia casa anegó el pozo de aguas negras y éstas emergieron hacia la cuneta de arena y pedregullo, haciendo maloliente a la cuadra".



"Como muchos otros vecinos no permanentes los aludidos no saben ni tienen el hábito de manipular y disponer adecuadamente sus propios residuos domésticos, probablemente porque esa tarea en la ciudad la realizan sus mucamas y los trabajadores municipales, considerando que sus propias condiciones dadas por la mentada movilidad y ascenso social los ponen por encima de esos quehaceres de buena convivencia", deduce quien nos informa.



"Pese a la reiteración de los fuertes chubascos –nos cuenta– pasaron a la par de su camión, corriendo a pie, apurados y mojados, los recolectores de residuos, pero la carga de una de aquellas bolsas mal atadas por aquellos que habían huido hacia la ciudad quedó desparramada en el pasto de mi vereda".



Quien nos vino relatando el suceso, durante un escampe, provisto de tres bolsas de polietileno, "una para proteger mi mano de la suciedad ajena" –dijo también–, fue a corregir la desaprensiva operación que hizo que aquellos residuos quedaran a merced de las corrientes de agua, del viento y de los perros hurgadores. Antes, con una escoba, los desparramó para mejor visualizarlos y, con bolígrafo y papel, hacer un inventario, que nos dicta:



1) Envase de puré instantáneo marca Maggi. 2) Envase de bombones Garoto. 3) Botella grande de gaseosa Sprite. 4) Envase de galletitas Oreo. 5) Guía telefónica comercial de la capital. 6) Envase de dentífrico Colgate. 7) Envase de condones Prime. 8) Envase plástico vacío de leche entera. 9) Envase de cartón vacío de leche descremada. 10) Envase de postre Royal de chocolate. 11) Envase de pan rallado. 12) Un par de bolsas plásticas conteniendo aparentemente papel higiénico usado y 13) un tique de cajero automático.



Este tique, informa mientras evidentemente lo lee, fue emitido el jueves 6 muy poco antes de la hora 18 por el cajero electrónico de un banco nacional, y en éste constan los cuatro últimos números de la tarjeta de débito que se operó, el lugar de la extracción en un comercio importante de una ciudad cercana, el número de la transacción, que se retiraron 10.000 pesos y que quedó un saldo disponible de 94.557 pesos con 15 centavos (para precisar en valores universales esas cantidades nosotros las convertiremos a la divisa verde tan admirada por las clases medias: retiraron algo menos de quinientos dólares y quedó un saldo disponible en la cuenta de casi cuatro mil trescientos de la misma moneda).



—Bien, hasta aquí muy interesante su relato —le digo—, es tan detallado como prudente lo que me ha contado. Yo quizá podría ubicar el lugar del incidente, porque lo conozco a usted y sé qué lugares frecuenta, pero mis lectores, y más todavía los residentes en lejanas comarcas de América, Asia, Oceanía y Europa no podrían hacerlo. Ellos, con seguridad, querrán saber qué análisis hace usted y a qué conclusiones llega a partir de la experiencia vivida.



—Mi opinión —nos manifestó— es que personas de las capas medias e inclusive con títulos universitarios, como esta gente, tienen muy serias carencias éticas e intelectuales que neciamente proyectan en los demás. No saben manipular los residuos porque han internalizado la idea, si me permite la expresión, de que sed trata de una tarea menor que no les corresponde, y que para realizarla hay otros en la escala social: son los que no perciben salarios altos como ellos y no se movilizan en automóviles caros. Fíjese —expresó con énfasis— que en este país un oficial albañil plenamente en actividad percibe por mes más o menos veintidós mil pesos, menos de un cuarto de lo que uno sólo de los profesionales de esta familia tiene como saldo disponible en su cuenta bancaria. ¿Quiénes realmente tienen su seguridad expuesta?, ¿ellos o quienes tienen que recoger sus residuos? ¿Ellos, que huyen cuando colapsa el sistema cloacal de su casa, o los que se quedan para sufrir la contaminación y el mal olor? No tienen responsabilidad social y, como le dije, tampoco son inteligentes: entre sus residuos dejan pistas facilitando ser señalados como interesantes víctimas de robos… ¡Así estamos! ¿Me permite que le diga algo más?



—Sí, claro que sí…



—La Agarrate Catalina tiene un cuplé buenísimo, “La violencia”, está en la Internet. Dígame, ¿con lo que le conté usted hará un escrache1?…



—No, no, nada de eso. Simplemente voy a publicar lo que me ha relatado porque estoy seguro que usted no me ha mentido.







El cuplé “La violencia”, de Agarrate Catalina (murga uruguaya) dice así:



Vengo de la cabeza

soy de una banda descontrolada.

Hoy no me cabe nada

vas a correr porque sos cagón.



Son todos unos putos,

unos amargos, unos buchones

llaman a los botones,

vinieron todos, se quedan dos.



Hoy vas a correr

porque sos cagón,

con el culo roto

porque mando yo.



Voy a salir de caño

ya estoy re duro, estoy re pasado

como ya estoy jugado

me chupa un huevo matarte o no.



Mi vida es un infierno

mi padre es chorro, mi madre es puta.

Vos me mandas la yuta

y yo te mando para el cajón.



Yo soy el error

de la sociedad,

soy el plan perfecto

que ha salido mal.



Vengo del basurero

que este sistema dejó al costado.

Las leyes del mercado

me conviertieron en funcional



Soy un montón de mierda

brotando de las alcantarillas.

Soy una pesadilla

de la que no vas a despertar.



Vos me desprecias

vos me buchoneas,

pero fisurado

me necesitas.



Soy parte de un negocio

que nadie puso y que todos usan.

En la ruleta rusa

yo soy la bala que te tocó.



Cargo con un linaje

acumulativo de mishiadura,

y un alma que supura

veneno de otra generación



Yo no se quien soy

Yo no se quien sos,

El tren del rebaño

se descarriló.



Ya escucho la sirena

la policía me está encerrando,

uno me está tirando

me dio en la gamba, le di a un botón.



Pasa mi vida entera

como un tornado escupiendo sangre.

¡Manga de hijos de puta

me dieron justo en el corazón!





Nota:

1 Escrache: costumbrismo suramericano que indica que se hacen evidentes los antecedentes o características de una persona o cosa. Los jóvenes y organismos de derechos humanos lo emplean para señalar la presencia en las ciudades, pueblos y barrios de miembros de los aparatos de terror, tortura y desaparición de personas, o sus cómplices, durante las dictaduras del siglo XX.