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martes, 25 de febrero de 2014

La madre de este borrego no es Cristina…



Nuevamente confunde a la sociedad el diario El País, de Montevideo (como desde la cueva “porteña” hacen Clarín y La Nación y sus respectivas “repetidoras”). Es el mismo medio de prensa que publicó la carta de una prima venezolana del médico y cantautor Jorge Drexler y, en oportunidad que ya parece lejana, publicara la fotografía de un adolescente cruzando una avenida endilgando a todos los niños el potencial carácter de delincuentes. El diario también publicó otra información, que al final veremos, originada en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la tapa de El País digital del martes 25 de febrero titula que “La política argentina ya afecta el empleo en tres departamentos”, y en el texto de introducción a la información, o “bajada”, afirma: “Comerciantes minoristas y empresas turísticas de Salto están enviando personal al seguro por desempleo. El clima en las calles ‘es de malhumor y descontento’”.

Haciendo clic en el aludido título aparece en la pantalla otro título: “Empresarios de Salto, Paysandú y Río Negro se quejan y piden medidas. Devaluación argentina golpea la frontera”.


Los títulos son tendenciosos y tergiversan el contenido de la información que, principalmente, recoge los dichos de dirigentes empresarios y de jerarcas gubernamentales que, obligado es decirlo, tampoco se destacan por su claridad conceptual.

El tema principal desarrollado es que muchísimos vecinos de las ciudades del litoral oeste uruguayo, sobre el río que las separa y las une con ciudades argentinas como Salto (con Concordia), Paysandú (con Colón) y Fray Bentos (con Gualeguaychú), cruzan fronteras para abastecerse en Argentina de alimentos, combustibles y enseres domésticos.

Refiere el diario que “Mientras una canasta de alimentos en Uruguay cuesta $ 3.000, del lado argentino la misma cantidad de productos se consigue por $ 1.300”, de la misma moneda.

Victoria Lavista, al frente de una estación de venta de combustibles, “informó a El País que las ventas cayeron considerablemente en Fray Bentos, aunque sin el dramatismo que se observa en Salto y Paysandú”, argumentando que mientras “en Gualeguaychú se paga por litro 22 pesos, aquí con el descuento de[l] Imesi1 incluido queda a 31”. El descuento al que alude  Lavista es la eximición del pago de un impuesto nacional dispuesta por el Gobierno uruguayo a quienes en las zonas de frontera pagan con tarjetas bancarias de débito; sin ese eximición el litro de nafta (gasolina) o gasoil cuesta unos cuarenta pesos, equivalentes a dos dólares estadounidenses. En Argentina entre 1,3 y 1,5 unidades de la misma divisa norteamericana. 

Lo concreto es que los precios al público inclusive de la energía eléctrica y el agua corriente son elevados en Uruguay respecto de los que se pagan en Argentina. Las distintas escalas de población, producción y consumo entre los dos países explican mejor esas diferencias que atormentan a los comerciantes que pretender que “La política argentina ya afecta el empleo en tres departamentos” o que la “Devaluación argentina golpea la frontera”.

Pero, si la “aspiraciones” de los sectores altos de la sociedad uruguaya (a los cuales les encanta El País) no fueran tan exacerbadamente a costilla de los sectores medios y bajos (en los últimos fácilmente se cuentan esas costillas descubiertas de tejidos blandos por la excesiva dieta de mate y caminata), la transferencia de ingresos no sería tan brutal y los precios menos altos.

El Gobierno manifiesta que la obra pública y las inversiones en las prestaciones de servicios educativos y de salud, que como los gastos burocráticos en parte se costean con los resultados económicos de las empresas públicas de energía y otros servicios, han mejorado las condiciones sociales de vida. Pero hay descontento, principalmente en los sectores medios y bajos votantes de ese mismo Gobierno.

Quien menos responsabilidad tiene en el camino desparejo que se transita entre los dos pueblos es la Presidenta de Argentina, mal que les pese a algunos ministros de Mujica.

El responsable de una verdulería y frutería ubicada frente a la pirámide de Gómez y Rodríguez cerca de la desactivada estación ferroviaria de San José de Mayo nos decía, a comienzos de febrero, que sus clientes de una barriada obrera y popular casi no pueden comprar frutas para sus hijos. También nos decía que había que acabar con los enfrentamientos artificiales que se inducen entre dos pueblos que fueron inicialmente un solo país, pueblos que deberían propender a volver a serlo.

Nosotros le manifestamos que nos parecía que ya no se podría volver a una situación muy primaria e inestable como aquella de principios del siglo XIX, pero que sí era posible establecer nuevas relaciones políticas propias de la época actual y no, precisamente, heredera de los otrora intereses en juego. Por ejemplo, reemplazar el MERCOSUR neoliberal favorable a los negocios de las grandes multinacionales  e institucionalizar relaciones económico-políticas de complementación productiva y desarrollo social: enaltecer a los pueblos suramericanos y rioplatenses y no abandonarlos subsumidos por el consumismo mercantil.

Las mentadas pruebas PISA…

El mismo diario nos divirtió el lunes pasado (24.2.2014) con este título y extracto de la información: “Pruebas PISA: Análisis de OCDE según profesión de padres de alumnos. Hijos de gerentes en Uruguay con peor nota que los de obreros chinos. Un análisis más fino de las pruebas PISA realizado por la OCDE muestra que los resultados en matemáticas de los hijos de profesionales uruguayos son peores que los de los obreros de China y Corea y Taiwán”.2

Ahí va. ¡Que se vayan todos (los gerentes) y no quede ninguno!

Notas:
1 El Impuesto Específico Interno (IMESI) a los combustibles en Uruguay significa aproximadamente 10 % del valor de venta.
2 http://www.elpais.com.uy/informacion/hijos-gerentes-uruguay-peor-nota.html

domingo, 23 de febrero de 2014

Jorge Drexler acaba de obtener más “notas” por un error que por sus cantadas rimas



En su “Tumblr”, http://drexlerjorge.tumblr.com/, sumando nueve textos en rima reúne 109 notas (notes), pero uno, uno solo, en simple prosa, “Solos”, acumuló 258, más que duplicando las de la rima, que, suponía yo hasta ahora, era la especialidad del cantautor.

“Solos” no es un texto de su autoría, pero Drexler lo publica con una muy breve pero precisa introducción. “Carta de mi prima venezolana (hija de exiliados políticos de la dictadura uruguaya) en la cual nos explica a la familia la grave situación en Venezuela en estos días. Recomiendo su lectura.”

Ayer mismo, sábado, otro diario montevideano, El Observador, vuelve a publicar íntegro el texto recomendado por el artista: http://www.elobservador.com.uy/noticia/272379/34solos34-la-carta-de-la-prima-venezolana-de-jorge-drexler/.

No voy a opinar sobre el contenido de la carta ni sobre el interés puesto por el diario uruguayo en su mayor difusión, mucho mayor, lejos, que la significada por las 258 notas reunidas en “Tumblr”.

No sé cuándo Drexler cantó por primera vez Todo se transforma, cuyos versos dicen que

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.   

El concepto,  aunque parezca bonito, es equivocado: uno no puede “devolver” lo que ha recibido ni recibir lo que ha dado porque, si bien “nada se pierde, todo se [ha] transforma[do]”. Es difícil ser artista y ser político, y más difícil todavía ser artista y político “políticamente correcto”.

Yo he conocido poetas populares profundamente éticos, estéticos y políticos. Así, rápidamente, nombro solamente dos sureños: Armando Tejada Gómez y Alfredo Zitarrosa. Ninguno de ellos hubiera cometido el insalvable error de hacer el juego al imperialismo y la burguesía parasitaria recomendando una lectura así sin previo juicio crítico. Le pasó al médico Jorge Drexler, orillando ya el medio siglo de edad (un hombre grande), porque no entendiendo de política pretendió cantarla. Para muchos será una lastimosa sorpresa, a mí me parece que era previsible.

sábado, 22 de febrero de 2014

Redes sociales. “Las falsas fotos sobre Venezuela”, artículo de Sandra Russo



Con el título “Las falsas fotos sobre Venezuela” el diario Página/12 publica en la contratapa de su edición de hoy, sábado 22 de febrero, el artículo de la periodista Sandra Russo. Sobre el final la autora cita a su colega español Pascual Serrano, quien afirmó en una entrevista: “Creíamos que las nuevas tecnologías democratizarían la información, pero lo que han democratizado ha sido la desinformación”. Hemos creído relevante, en el marco de la actual escalada imperial contra los pueblos descripta por el sociólogo venezolano Emiliano Teran Mantovani, reproducir ahora el artículo de Sandra Russo (http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-240368-2014-02-22.html). (Se ha respetado el uso de expresiones ajenas a nuestro idioma sin destacarlas con escritura en bastardilla. G. E.)



“Esto fue hecho por los ‘Humanistas’ pacíficos del Criminal fascista Régimen Asesino del PSUV. Merecen perdón?”, tuiteó esta semana, junto con una foto, Pedro Alvarez, cuyo perfil tiene la bandera venezolana. Las fotos son dos, en realidad, un antes y un después. El “antes” es de una foto carnet de un joven delgado y pálido. El “después” es el mismo joven pero completamente edematizado, hinchado hasta reventar, con los ojos cerrados por los moretones que lo vuelven morado. La foto, en realidad, no pertenece a un estudiante venezolano, sino a un joven español, Unai Romano, a quien en 2005 la policía de su país detuvo y torturó.

Daniela Frías, por su parte, tuiteó “Tú y yo somos venezolanos mi pana”, y sirve como epígrafe a la foto de una jovencita tomando por los hombros a un policía, y rompiendo a llorar mientras lo mira frente a frente. Esa foto, en realidad, procede de Bulgaria y fue tomada durante una de las protestas de estudiantes de 2013.

Otra foto difundida por Ya Cuba Twitea, prendida a numerosos hashtags como SOS o 12FVenezuelaPaLaCalle. El texto se limita a infundir retuiteos: “Que esta foto dé la vuelta al mundo”, expresa. La imagen es la de un joven estudiante arrastrado de atrás por dos policías totalmente pertrechados, uno agarrándolo del cuello y el otro doblándole el brazo. La imagen corresponde, en realidad, a una de las represiones policiales del año pasado en Santiago de Chile.

Por su parte, Raps Libertad! tuiteó: “Vean todos: la Mega inmensa rolo que hicieron en Tachira. Me quito el sombrero. Qué bárbaro”. La imagen es la de una infinita cadena humana toda vestida con remeras amarillas, que serpentea una ruta hasta perderse en el horizonte. El tuitero la presenta como una cadena humana de resistencia al gobierno de Maduro, pero la foto está, en realidad, tomada de una manifestación multitudinaria a favor de la independencia catalana, que tuvo lugar en septiembre de 2013.

Se podría seguir describiendo a lo largo de varias páginas las decenas de fotos falsas que en una inédita operación de acción psicológica tuvo lugar esta semana en las redes sociales de toda la región, pero quizá la que mejor resuma la impunidad con que se mueven los nuevos desinformadores sea una que retuiteó Amanda Gutiérrez. “Me llegó esto. Disculpen, pero debo compartirlo!”, dice, e ilustra con una foto de un estudiante arrodillado y obligado a practicarle sexo oral a dos policías. La foto es probablemente la más bizarra, porque aunque a lo que remite es a las escenas protagonizadas por el ejército norteamericano en Irak, ésta, protagonizada por latinos, está directamente sacada de una película porno.

Probablemente, como puede llegar a parecer en este último caso, muchísimos usuarios de Twitter opositores al gobierno venezolano tomaron las fotos como verdaderas, mientras hubo otros, al menos quienes armaron el enorme dispositivo de comunicación para fogonear la violencia en Venezuela y forzar el derrocamiento de Maduro, que planificaron torpemente la opereta, que no resistió ni un día la prueba de su veracidad. Desde varias latitudes, desde Venezuela pero también desde Estados Unidos y España, un día después de la difusión de las imágenes falsas ya se las había identificado y desenmascarado, pero, ops: la viralización de la mentira corre más rápido que su desenmascaramiento.

La operación desinformativa en las redes sociales tuvo su asidero en la realidad, por supuesto. Esta fue una semana de mucha violencia, que arrojó detenidos, heridos y muertos, uno de ellos una bella reina de Turismo de Carabobo, quien fue baleada en la cara desde una moto. ¿Quiénes estaban subidos a esas motos? No se sabe, pero la operación mediática y la base de sustento montada sobre las redes sociales lleva implícita la respuesta: un chavista al servicio del “régimen asesino” que se da por descontado en la mayoría de los comentarios periodísticos de los grandes medios.

Uno de los que desenmascaró una decena de esas fotos falsas que los tuiteros venezolanos hicieron pasar por documentos sobre “la represión del régimen” que circulaban por las redes sociales porque ellas se adjudican, precisamente, la “libertad” de la que el “régimen” priva a los medios tradicionales, fue el español Pascual Serrano, en un pormenorizado análisis publicado en eldiario.es y titulada “Venezuela y la orgía desinformativa”. El año pasado, Serrano escribió su último libro, La información jibarizada. Cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes. En él, Serrano, que además de participar activamente de las redes sociales fue uno de los fundadores del periódico digital Rebelión, aclara que en tanto usuario su intención al hacer ese análisis no es la de impugnar a las redes como vehículo de comunicación, sino más bien advertir que esos soportes no están funcionando como se preveía cuando se los celebraba como el tejido tecnológico de una nueva etapa de la comunicación, en la que el libre acceso y la posibilidad igualitaria de la palabra y de la imagen soplarían a favor de ésa y otras democratizaciones.

Esta catarata de falsedades sobre lo que sucede en Venezuela, difundidas por personas anónimas de las que ni siquiera se sabe su lugar de emisión, parece reforzar esa idea de Serrano, que señala como “un mito de la izquierda” aquella pretendida democratización, un “mito” que se debe revisar, a la luz de quiénes y cómo hacen uso político de las nuevas tecnologías, ya no por creatividad personal sino al amparo del anonimato y la viralización acrítica que promueven las redes, que vehiculizan, como en este caso y nunca con tanto descaro, el objetivo de cazar bobos y generar un clima de violencia más allá de las redes, en la realidad.

En el libro, Serrano plantea que el reduccionismo, la descontextualización y el anonimato de las redes no sirve de igual manera a una ideología que a otra. Lo que afirma es que el modelo de la información jibarizada le sirve a la derecha, siempre apta para los slogans, los climas, los malestares imprecisos. Las nuevas tecnologías han cambiado nuestras mentes, ahora ansiosas por comunicar lo que se desea en la mínima cantidad de caracteres. El problema, escribe Serrano, es que hay nuevas subjetividades que se están adaptando a esos soportes, y no es que escriban corto: piensan corto. Las ideas transformadoras, las que se inspiran en viejas tradiciones, las que anclan en luchas históricas, necesitan exhibir la complejidad del mundo y de los procesos políticos que lo surcan. Las redes sociales son sencillas de manejar, el poder no. “Detrás de la información jibarizada hay una ideología que gana y otra que pierde. Detrás de las nuevas tecnologías hay una tesis política que sale beneficiada y otra a la que perjudican –afirmó Serrano en una entrevista subida a YouTube–. El que quiere cambiar el modelo dominante necesita su espacio y su reflexión. El modelo dominante se preserva con algo escueto y descontextualizado. Creíamos que las nuevas tecnologías democratizarían la información, pero lo que han democratizado ha sido la desinformación.”

viernes, 21 de febrero de 2014

Venezuela en el marco de la globalización del fascismo: guerra permanente contra el chavismo contrahegemónico, por Emiliano Teran Mantovani*



David Harvey: “Las intervenciones militares
 no son más que la punta del iceberg imperialista”


En Venezuela estamos en presencia de un salto cualitativo de los dispositivos de ataque a la Revolución Bolivariana, en el marco de un nuevo período marcado por la ausencia física del presidente Chávez y donde se hacen muy visibles los límites del capitalismo rentístico nacional. Este salto de carácter restaurador y reaccionario no sólo es expresión de una coyuntura doméstica, sino que está profundamente conectado y determinado por las ondas de la crisis sistémica capitalista, y es expresión de la reconfiguración de la guerra como mecanismo totalizante de ordenamiento mundial, en el contexto de la globalización neoliberal.

En el mismo sentido en el que el capitalismo mundial se universaliza a partir de la crisis de la década de 1970, como nunca antes en su historia, e integra e interconecta todo el planeta en torno a la (sobre)explotación capitalista, también universaliza la guerra, la convierte en el factor clave de ordenamiento de las sociedades globales, la despliega a todos los espacios, planos y subjetividades, tornándose un continuum temporal, un régimen “biopolítico” de control social, el cual se recrudece a partir de los atentados  en Nueva York al WTC el 11 de septiembre de 2001. Hablar de la guerra en la globalización neoliberal es hablar de «guerra mundial», una con un carácter más mundial que todas sus antecesoras.

La concepción de la guerra como “régimen biopolítico global”, y como una “guerra permanente”, tal y como la concibiera la llamada Doctrina Bush, supone atender a la manera como esta se cuela en todos los espacios de la vida.

Aquí vale la pena mencionar dos ideas de Michel Foucault y de Luis Britto García: Foucault invierte el sentido de la famosa frase de Carl von Clausewitz de principios del siglo XIX al afirmar que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”1; Britto, reflexionando sobre la guerra económica en Venezuela expresaba: “La guerra es la continuación de la economía, por otros medios”2. Las formas contemporáneas de la beligerancia sistémica hacen que los diferentes ámbitos de la vida se tornen continuaciones de la guerra, y transforman a la guerra en prolongaciones de estos.

Desde 2001 Venezuela parece haberse convertido en uno de los principales laboratorios de la guerra multifactorial en el mundo. La llegada de la Revolución Bolivariana obstaculizó la avanzada de acumulación por desposesión que se venía dando desde los años ochenta del siglo pasado en Venezuela –ésta es básicamente acumulación capitalista de guerra–, constituyéndose el proceso de transformaciones en el país en una barrera no sólo al acceso a sus “recursos naturales” sino un peligroso ejemplo ante un sistema-mundo que presiona cada vez más hacia las desregulaciones, la apertura y la integración de mercados (capitalistas).

La guerra económica, la guerra mediática nacional e internacional, la estrategia de conflictos localizados en Venezuela, por mencionar sus facetas principales, conforman un abanico estratégico y contrainsurgente de guerra permanente para facilitar, articular y expandir procesos de acumulación por desposesión en el país. La progresiva intensificación y agudización de estos dispositivos apuntan a peligrosos escenarios de shock social, que permitirían, a partir de situaciones de conmoción, abrir el paso a reestructuraciones de corte neoliberal, una de las formas de lo que Naomi Klein ha denominado «capitalismo del desastre»3.

De la presión neoliberal a la globalización del fascismo

El fascismo consigue campo fértil en las crisis. Al igual que en la época de la Gran Depresión de los años 1930, que facilitó el ascenso del nazismo alemán y del fascismo italiano, junto con muchas otras expresiones mundiales de este tipo, la crisis actual (desde 2007 hasta nuestros días) ha servido de caldo de cultivo para la (re)aparición, surgimiento o auge de grupos de extrema derecha de corte fascista en numerosas partes del planeta.

Unos amenazan con tomar el poder del Estado, otros se posicionan en las redes del poder político constituido, y otros más toman espacios de calle y fungen como fuerzas de choque e intimidación contrainsurgentes. Su despliegue mundial supone que el fascismo se adapta a las nuevas condiciones históricas del capitalismo globalizado y a toda la diversidad cultural mundial, por lo que no hablamos de un concepto anacrónico, ni mucho menos rígido.4

Algunas de las expresiones más claras y recientes de este auge fascista global las encontramos en el accionar político de grupos como “Amanecer Dorado”, en Grecia
(http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/10/131003_grecia_amanecer_dorado_partido_neonazi_testimonios_jp.shtml); “Svoboda”, en Ucrania, uno de los cinco principales partidos políticos (http://desinformemonos.org/2013/12/ucrania-el-peligro-del-retorno-del-fascismo/) que comanda el bloque opositor en el intenso y violento conflicto en este país; el posicionamiento del “Tea Party” en Estados Unidos de Norteamérica y el mapa político de Sarah Palin con la iconografía de blancos de rifle sobre objetivos demócratas
recordemos el tiroteo en Arizona de 2011 (http://www.elmundo.es/america/2011/01/08/estados_unidos/1294513279.html) que arrojó seis muertos y donde la representante demócrata Gabrielle Giffords, partidaria de la reforma migratoria (http://www.atilioboron.com.ar/2011/01/la-tragedia-de-tucson-y-la-teoria-del.html) recibiera un tiro en la cabeza; la capacidad de choque de los grupos fundamentalistas de extrema derecha
(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=174772) en la llamada “primavera árabe” y su incidencia política en dichos procesos; la acción psicótica de Anders Behring Breivik al asesinar 77 personas en un campamento juvenil del Partido Laborista
en Noruega; la participación activa de movimientos conservadores, skinheads y de extrema derecha en las protestas de Brasil de junio de 2013, quienes atacaron física y verbalmente a personas con camisas o banderas de partidos políticos (http://desinformemonos.org/2013/06/no-todo-es-lo-mismo-en-la-revuelta-de-brasil/);
el repunte en los sondeos electorales en Francia de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, para las elecciones al Parlamento Europeo (http://www.publico.es/internacional/473652/marine-le-pen-coloca-a-la-extrema-derecha-francesa-en-cabeza-en-los-sondeos-para-las-elecciones-europeas) que tendrán lugar en mayo de 2014; y, para mencionar a Venezuela, el surgimiento durante el período de la Revolución Bolivariana de grupos fascistas y neonazis como Orden (http://www.aporrea.org/medios/n216146.html) que reivindican la dictadura anticomunista de Marcos Pérez Jiménez.5

El proyecto neoliberal ataca de manera frontal y sistemática a trabajadoras y trabajadores, pueblos, territorios y naturaleza, y se inscribe en una compleja disputa geopolítica, por lo que uno de los mecanismos para mantener estas formas de acumulación es la instalación de una completa y sofisticada estrategia policial mundial, en la cual la globalización del fascismo aparece como uno de sus nortes. El progresivo agravamiento de la crisis sistémica capitalista haría más precarios los consensos sociales de los llamados “sistemas democráticos”, potenciando las condiciones del auge del fascismo.

Los factores que han causado la crisis económica-financiera global por la que atravesamos desde 2007 y 2008 no solo se mantienen, sino que en otros sentidos se han agravado. A fines de enero, la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, advertía sobre nuevos riesgos económicos como la deflación en las economías avanzadas.6 Las consecuencias de los recortes de los estímulos económicos (QE) de la Reserva Federal de EE.UU –han reducido de este programa unos veinte mil millones de dólares estadounidenses desde diciembre pasado–7, y de una crisis de los mercados emergentes, o la específica posibilidad de una profundización de la baja en el crecimiento chino, pudiera abrir las puertas a una nueva y más fuerte crisis financiera global con rasgos de recesión, lo cual tiene un enorme significado para la Revolución Bolivariana, inmersa en una nueva oleada de ataques fascistas y en una nueva fase de la guerra permanente.

La extrema derecha ha tomado la vanguardia en la oposición. El chavismo contra hegemónico es la clave en esta partida de ajedrez, el elemento vivo del golpe de timón.

La larga crisis del capitalismo rentístico y el chavismo contra hegemónico

La intensificación de la disputa transnacional que se da en la actualidad en Venezuela, sea por el control de la captación de la renta petrolera o bien por los intereses imperialistas de acceso a los “recursos naturales”, se está desarrollando sobre las estructuras carcomidas del capitalismo rentístico nacional, el cual se encuentra en una larga crisis originada desde hace unos treinta o cuarenta años. Estamos en presencia de un proceso de agotamiento de nuestro modelo histórico más contemporáneo.

Los notables desequilibrios económicos y sociales que vive el país están en profunda relación con la escalada fascista en Venezuela: los severos desajustes del capitalismo rentístico son también un reflejo de la guerra económica, en el sentido en el que la guerra permanente, la guerra multifactorial se centra en atacar nuestras vulnerabilidades para debilitar nuestras fortalezas. El agravamiento de los males del modelo rentista nacional ha hecho algunos flancos más vulnerables como el alimentario, el financiero, el de la economía real, el de ocupación territorial, los cuales difícilmente pueden atenderse con las armas melladas del capitalismo rentístico.

En cualquier escenario de la guerra permanente contra la Revolución Bolivariana ha sido el chavismo contra hegemónico el bloque de resistencia, la fuerza creadora de posibilidades, la potencia de cada victoria política en este intenso trajinar de quince años; de ahí el ataque actual constante a la generalidad del término “colectivos”. La alianza popular, el “mandar obedeciendo”, es la única vía posible ante el híper despliegue bélico, no sólo porque el bloque popular contra hegemónico es la fuerza constitutiva de las transformaciones anticapitalistas, sino porque además es consciente de ser el principal objetivo de la guerra permanente.

No son sencillos los dilemas políticos en el país, sobre todo ante esta difícil coyuntura de ataque a la Revolución Bolivariana. No obstante es fundamental atender lo siguiente:

- Diversos movimientos sociales y organizaciones populares han planteado alternativas y soluciones concretas ante prácticamente cualquier coyuntura, problema, o incluso sobre factores estructurales de nuestro modelo capitalista-rentista. Es literalmente vital articular estas alternativas al rumbo de la Revolución Bolivariana, haciendo de la misma una fuerza viva y popular, que recobre su impulso contra hegemónico.

- Una guerra “biopolítica” ataca en todos los ámbitos de la vida. En la medida en la que nos conectamos más a la globalización capitalista nos conectamos más a los dispositivos de acción de esta guerra sistémica. Es un deber imperioso atender nuestras principales vulnerabilidades estructurales. La mirada hacia formas de desconexión selectiva, con mecanismos regionales similares a los que han sido planteados en la ALBA-TCP, con un plan de gobierno que incentive la organización social y la producción desde abajo (las comunas), y en consonancia con el objetivo IV del Plan de la Patria 2013-2019, debe ser una prioridad, buscando todas las posibilidades para motorizar estas formas de resistencia nacional y popular.

- Allanar el camino para una articulación popular autónoma, amplia y orgánica, en la que organizaciones y movimientos sociales creen agendas y alternativas propias, y planteen formas de relacionamiento fructíferas entre pueblo y gobierno.

- Es esencial “desactivar el fascismo” –como lo ha expresado Roland Denis (http://www.aporrea.org/actualidad/a182411.html)–, y diluir juntos el odio, como lo manifiestan los integrantes del colectivo “El Cayapo”
(http://misionverdad.com/?p=4010): “Héroe no será en esta guerra quien más disparos realice, sino quien más desactive situaciones de guerra”.


*El autor, Emiliano Teran Mantovani, es Sociólogo de la Universidad Central de Venezuela e investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), y es miembro del equipo promotor del Foro Social Mundial Temático Venezuela. El presente artículo de Teran Mantovani fue distribuido este 21 de febrero de 2014 por la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI): http://alainet.org/active/71527 (Cuidado del texto: G.E.).


Fuentes consultadas:

Britto García, Luis. “¿Guerra económica no mata gobierno?”, Aporrea, domingo 22 de septiembre de 2013. Disponible en:

CNN EXPANSION. “Lagarde advierte riesgo de deflación”, sábado 25 de enero de 2014. Disponible en:

DEUTSCHE WELLE. “La Reserva Federal vuelve a recortar estímulos a economía de EE.UU.”, 29 de enero de 2014. Disponible en:

FOUCAULT, Michel. Defender la sociedad. Fondo de Cultura Económica.
Segunda reimpresión. Buenos Aires, 2001. En:

HARVEY, David. El nuevo imperialismo. Ediciones Akal, Madrid, 2007.

KLEIN, Naomi. La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre. Paidós, Buenos Aires, 2008.


Notas:

1 FOUCAULT, Michel. Defender la sociedad. p. 29. La conocida idea de Clausewitz rezaba: «la guerra es la continuación de la política por otros medios».

2 BRITTO García, Luis. “¿Guerra económica no mata gobierno?”

3 Cfr. KLEIN, Naomi. La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre.

4 A pesar de la enorme diversidad cultural y antropológica mundial, y de que algunos de estos grupos de extrema derecha se pelean por definir rígidamente sus características, rechazando otras, el fascismo global puede definirse en la unión de todos o algunos de estos rasgos: ultranacionalistas, chovinistas, xenófobos y racistas; anticomunistas, fundamentalistas y ultraconservadores; y con dispositivos de choque militarizados u organizados de extrema violencia.

5 Queda para otro análisis, las caracterizaciones de grupos paramilitares y compañías militares privadas de contrainsurgencia.

6 Cfr. CNN EXPANSIÓN. “Lagarde advierte riesgo de deflación.”

7 Cfr. DEUTSCHE WELLE. “La Reserva Federal vuelve a recortar estímulos a economía de EE.UU.”

miércoles, 19 de febrero de 2014

Izquierda y progresismo ante la integración y la globalización, por Eduardo Gudynas*



En los últimos tiempos el progresismo parece estar tomando un sendero distinto al de la izquierda que le dio su origen. Esta divergencia que asoma también se expresa en cómo se aborda la globalización y la integración latinoamericana.

La situación actual es heterogénea, por momentos contradictoria. Se debe celebrar, por ejemplo, contar con ámbitos de discusión política como UNASUR o CELAC, rompiendo con las tutelas de Estados Unidos. Pero persisten estrategias conservadoras de liberalización comercial, como las de la Alianza del Pacífico.

Unas cuantas razones de esa heterogeneidad se encuentra en la divergencia entre izquierda y progresismo, y para explicar esas circunstancias es apropiado un breve repaso histórico. La izquierda latinoamericana que maduró en la década de 1990 tenía unas cuantas ideas bastante claras sobre la integración. Su proyecto político iba mucho más allá de la liberalización comercial, defendiendo coordinaciones en manejar inversiones y endeudamiento, protección de los migrantes, y apoyos a obreros y campesinos, especialmente por medio de políticas productivas regionales. Buscaba romper la dependencia ante la globalización y cuestionaba institucionalidades como las de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La lucha contra el ingreso de México al TLCAN, o ante los tratados de libre comercio de Chile, Perú, Colombia y varias naciones centroamericanas con EE.UU., obligó a explorar otras opciones económicas y políticas de la integración. Todavía más se aprendió en las coordinaciones de amplios sectores de izquierda en las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), lideradas por EE.UU., con el apoyo de Canadá.

Muchos de esos aprendizajes explican muchas de las medidas que se tomaron cuando la izquierda conquistó varios gobiernos. Se cambió la postura en el seno de los bloques regionales, se detuvo el ALCA, y se lanzaron innovaciones, algunas específicas (como la idea boliviana de tratados de comercio entre los pueblos, el Banco del Sur, o un mecanismo propio de pagos recíprocos, el SUCRE), o incluso más ambiciosos (como el ALBA, y sus estructuras asociadas). Pero a medida que el impulso inicial de izquierda fue reemplazado por el pragmatismo del progresismo, se afectaron muchas posturas. Ese cambio se puede ilustrar con algunos ejemplos.

El primero se refiere a la iniciativa en infraestructura sudamericana, conocida como IIRSA, una iniciativa inicialmente alentada por Brasil, sin duda era funcional a la ideología del ALCA. A tono con el espíritu neoliberal, apostaba a una red de carreteras y vías fluviales (“hidrovías”) extrovertidas hacia la globalización, que permitiera enviar materias primas desde el corazón del continente a los grandes puertos oceánicos. Las izquierdas latinoamericanas criticaron duramente IIRSA; no podía ser de otra manera dada su estrecha asociación al proyecto ALCA. A su vez, las alternativas de izquierda postulaban otra integración física continental. A pesar de ello, a medida que se consolidó el progresismo, se aceptaron las ideas de IIRSA, aunque ahora reubicadas como Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (Cosiplan), dentro de UNASUR.1 Todos los gobiernos, sin distinciones entre conservadores o progresistas, lo financian.

En la misma línea, en 2006, Evo Morales presentó a los presidentes y pueblos sudamericanos una carta proponiendo otra integración continental “para Vivir Bien”. Defendía, por ejemplo, la complementariedad entre las economías, el comercio justo, fondos económicos para compensar asimetrías, y una articulación física distinta a la de IIRSA.2 Aunque en su carta estaba el espíritu de una integración desde la izquierda, no tuvo mayor acogida, y con el paso del tiempo, el progresismo actual parecería que la ha olvidado.

Estos ejemplos ilustran vías desde las que asoma la divergencia entre izquierda y progresismo, una distinción planteada en un artículo anterior,3 en este caso ante la integración y la globalización. No es que desaparecieran todas las posturas y sensibilidades previas, ya que muchas de ellas siguen presentes, explicando elementos como la resistencia a los TLC y la retórica latinoamericanista.

Pero el progresismo, al seguir priorizando las exportaciones de materias primas, termina en países que compiten entre ellos en acceder a los mercados globales. Los países cafeteros y sojeros compiten entre sí, y otro tanto hacen los exportadores de cobre, hierro, plata y otros minerales, y así en otras materias primas. También compiten en atraer el capital necesario para esos proyectos, en flexibilizar las condiciones sociales y los permisos ambientales, e incluso en asistencias en infraestructura o energía barata.

Esta dinámica impide una integración productiva y comercial genuina. Los gobiernos resisten llegar a compromisos regionales para regular la oferta, los stocks disponibles, y los precios de sus materias primas (a pesar de existir iniciativas pasadas en ese sentido). A su vez, necesitan avanzar en redes construidas bajo el espíritu de IIRSA para asegurar sus exportaciones.

Frente a la globalización, existen algunos intentos en recuperar autonomía (por ejemplo, desvinculándose del CIADI). Pero, en líneas generales el progresismo quedó anclado en la globalización, ya que la necesita para mantener esas corrientes exportadoras y los flujos de capital. Cumplen con los acuerdos de la OMC y siguen las regulaciones globales para el comercio e inversiones. Brasil es, posiblemente, el país que más ha batallado por instalarse en esa globalización (buscando la dirección de la OMC, participando activamente en el G 20 y formalizando a los BRIC). Por esas y otras razones, el progresismo no logró “desglobalizarse”.

Durante las campañas frente al ALCA, las izquierdas aprendieron la importancia de una articulación continental que redujera las asimetrías (diferencias entre economías grandes y pequeñas) y permitiera una convergencia (mejorando las condiciones de las economías más pequeñas).

Al caer el ALCA, el temario de asimetrías y convergencias perdió fuerza.
Es que discutir esos procesos dentro de América del Sur implica debatir el papel de Brasil, la economía más grande, una cuestión más que espinosa para gobiernos (y varios en los movimientos sociales). Es cierto que Brasil y otros países aceptaron la propuesta de Chávez de transitar desde una Comunidad Suramericana de Naciones a una “unión”, pero no puede olvidarse que uno de sus resultados concretos fue abandonar la construcción concreta de políticas comunes y mecanismos para reducir asimetrías y asegurar convergencias. Aunque el progresismo invoca el latinoamericanismo, parece haber adoptado finalmente la postura brasileña, que defiende una soberanía en un viejo sentido, para rechazar cualquier compromiso supranacional.

El MERCOSUR, que se suponía sería “refundado” en los años en que todos los gobiernos de sus miembros estaban en manos del progresismo, avanzó en cuestiones como cultura o migraciones, pero no logró acuerdos en sectores claves como energía, minería y agroalimentos. No sólo eso, sino que ha caído en todo tipo de disputas internas (incluso imposiciones sobre los socios pequeños), hasta casi paralizarlo. A nivel continental también quedaron por el camino otras innovaciones audaces, como la propuesta de Hugo Chávez de “compartir” sus recursos petroleros, mediante acuerdos recíprocos con empresas estatales de países amigos. La situación se ha vuelto tan compleja, que hasta más de un gobierno progresista ahora mira con interés a la Alianza del Pacífico (Ecuador y Uruguay son observadores), o está dispuesto a negociar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (como Brasil o Ecuador).

Sin duda que este repaso no agota una problemática por demás compleja.
Tenemos claro que el camino futuro no está, por ejemplo, en esquemas como los de la Alianza del Pacífico. Pero hay que saber reconocer el malestar con los problemas de una integración estancada o contradictoria en algunos frentes. Sus limitaciones las sufren, por ejemplo, obreros fabriles o pequeños agricultores, que como no encuentran salidas productivas dentro del continente, quedan a merced de la globalización.
No siempre es fácil analizar esa cuestión, ya que cualquier observación podrá ser usada por los sectores conservadores para promover sus modelos TLC.

La mejor manera de romper con esas trampas es retomar el espíritu de izquierda para enfrentar la globalización y la integración. Esto es fortalecer instancias como UNASUR o CELAC, pero incorporándoles mecanismos para recuperar autonomías frente a la globalización y acuerdos regionales concretos. Entre las prioridades están la regulación de la oferta y stocks de materias primas, cadenas industriales compartidas entre países, y la reorientación de la agropecuaria y las conexiones de transporte hacia las necesidades continentales, antes que los mercados globales. Esas y otras medidas se corresponden a aquel llamado, lanzado desde Quito, hace más de diez años atrás, “otro desarrollo es posible, otra integración es posible”, que sigue siendo válido.


Notas:
1 La resurrección de la IIRSA, Héctor L. Moncayo, ALAI, octubre de 2012: http://alainet.org/active/62622&lang=es
2 Propuesta del presidente Evo Morales: Construyamos con nuestros pueblos una verdadera Comunidad Sudamericana de Naciones para “Vivir bien”, ALAI, octubre de 2006: http://alainet.org/active/13712
3 “Izquierda y progresismo: la gran divergencia”, E. Gudynas, ALAI, diciembre de 2013: http://alainet.org/active/70074

*El autor es uruguayo, nacido en Montevideo en 1960, miembro y analista del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES) en Montevideo, integra la coordinación de la Red Latinoamericana y Caribeña en Ecología Social y apoya a la Alianza Latinoamericana de Estudios Críticos sobre el Desarrollo. Ha publicado libros y artículos, dictado conferencias en universidades de toda América, y es docente en carreras de posgrado en la Universidad de Buenos Aires.

Este artículo fue distribuido por la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), y su URL es http://alainet.org/active/71415

lunes, 10 de febrero de 2014

Agarrate Catalina: "exposición" generada por un mal tratamiento de los residuos domiciliarios. La violencia…

Mediante una comunicación a través de Internet nos dice apurado el poblador de un pequeño pueblo-balneario recostado sobre la margen oriental del gran estuario del sur: "Según sus propias palabras cree tener la seguridad personal demasiado expuesta y por eso contrató un servicio de alarma y vigilancia electrónica una familia que huyó prontamente a su domicilio en la capital cuando las lluvias arreciaron y un desagüe mal encauzado de su propia casa anegó el pozo de aguas negras y éstas emergieron hacia la cuneta de arena y pedregullo, haciendo maloliente a la cuadra".



"Como muchos otros vecinos no permanentes los aludidos no saben ni tienen el hábito de manipular y disponer adecuadamente sus propios residuos domésticos, probablemente porque esa tarea en la ciudad la realizan sus mucamas y los trabajadores municipales, considerando que sus propias condiciones dadas por la mentada movilidad y ascenso social los ponen por encima de esos quehaceres de buena convivencia", deduce quien nos informa.



"Pese a la reiteración de los fuertes chubascos –nos cuenta– pasaron a la par de su camión, corriendo a pie, apurados y mojados, los recolectores de residuos, pero la carga de una de aquellas bolsas mal atadas por aquellos que habían huido hacia la ciudad quedó desparramada en el pasto de mi vereda".



Quien nos vino relatando el suceso, durante un escampe, provisto de tres bolsas de polietileno, "una para proteger mi mano de la suciedad ajena" –dijo también–, fue a corregir la desaprensiva operación que hizo que aquellos residuos quedaran a merced de las corrientes de agua, del viento y de los perros hurgadores. Antes, con una escoba, los desparramó para mejor visualizarlos y, con bolígrafo y papel, hacer un inventario, que nos dicta:



1) Envase de puré instantáneo marca Maggi. 2) Envase de bombones Garoto. 3) Botella grande de gaseosa Sprite. 4) Envase de galletitas Oreo. 5) Guía telefónica comercial de la capital. 6) Envase de dentífrico Colgate. 7) Envase de condones Prime. 8) Envase plástico vacío de leche entera. 9) Envase de cartón vacío de leche descremada. 10) Envase de postre Royal de chocolate. 11) Envase de pan rallado. 12) Un par de bolsas plásticas conteniendo aparentemente papel higiénico usado y 13) un tique de cajero automático.



Este tique, informa mientras evidentemente lo lee, fue emitido el jueves 6 muy poco antes de la hora 18 por el cajero electrónico de un banco nacional, y en éste constan los cuatro últimos números de la tarjeta de débito que se operó, el lugar de la extracción en un comercio importante de una ciudad cercana, el número de la transacción, que se retiraron 10.000 pesos y que quedó un saldo disponible de 94.557 pesos con 15 centavos (para precisar en valores universales esas cantidades nosotros las convertiremos a la divisa verde tan admirada por las clases medias: retiraron algo menos de quinientos dólares y quedó un saldo disponible en la cuenta de casi cuatro mil trescientos de la misma moneda).



—Bien, hasta aquí muy interesante su relato —le digo—, es tan detallado como prudente lo que me ha contado. Yo quizá podría ubicar el lugar del incidente, porque lo conozco a usted y sé qué lugares frecuenta, pero mis lectores, y más todavía los residentes en lejanas comarcas de América, Asia, Oceanía y Europa no podrían hacerlo. Ellos, con seguridad, querrán saber qué análisis hace usted y a qué conclusiones llega a partir de la experiencia vivida.



—Mi opinión —nos manifestó— es que personas de las capas medias e inclusive con títulos universitarios, como esta gente, tienen muy serias carencias éticas e intelectuales que neciamente proyectan en los demás. No saben manipular los residuos porque han internalizado la idea, si me permite la expresión, de que sed trata de una tarea menor que no les corresponde, y que para realizarla hay otros en la escala social: son los que no perciben salarios altos como ellos y no se movilizan en automóviles caros. Fíjese —expresó con énfasis— que en este país un oficial albañil plenamente en actividad percibe por mes más o menos veintidós mil pesos, menos de un cuarto de lo que uno sólo de los profesionales de esta familia tiene como saldo disponible en su cuenta bancaria. ¿Quiénes realmente tienen su seguridad expuesta?, ¿ellos o quienes tienen que recoger sus residuos? ¿Ellos, que huyen cuando colapsa el sistema cloacal de su casa, o los que se quedan para sufrir la contaminación y el mal olor? No tienen responsabilidad social y, como le dije, tampoco son inteligentes: entre sus residuos dejan pistas facilitando ser señalados como interesantes víctimas de robos… ¡Así estamos! ¿Me permite que le diga algo más?



—Sí, claro que sí…



—La Agarrate Catalina tiene un cuplé buenísimo, “La violencia”, está en la Internet. Dígame, ¿con lo que le conté usted hará un escrache1?…



—No, no, nada de eso. Simplemente voy a publicar lo que me ha relatado porque estoy seguro que usted no me ha mentido.







El cuplé “La violencia”, de Agarrate Catalina (murga uruguaya) dice así:



Vengo de la cabeza

soy de una banda descontrolada.

Hoy no me cabe nada

vas a correr porque sos cagón.



Son todos unos putos,

unos amargos, unos buchones

llaman a los botones,

vinieron todos, se quedan dos.



Hoy vas a correr

porque sos cagón,

con el culo roto

porque mando yo.



Voy a salir de caño

ya estoy re duro, estoy re pasado

como ya estoy jugado

me chupa un huevo matarte o no.



Mi vida es un infierno

mi padre es chorro, mi madre es puta.

Vos me mandas la yuta

y yo te mando para el cajón.



Yo soy el error

de la sociedad,

soy el plan perfecto

que ha salido mal.



Vengo del basurero

que este sistema dejó al costado.

Las leyes del mercado

me conviertieron en funcional



Soy un montón de mierda

brotando de las alcantarillas.

Soy una pesadilla

de la que no vas a despertar.



Vos me desprecias

vos me buchoneas,

pero fisurado

me necesitas.



Soy parte de un negocio

que nadie puso y que todos usan.

En la ruleta rusa

yo soy la bala que te tocó.



Cargo con un linaje

acumulativo de mishiadura,

y un alma que supura

veneno de otra generación



Yo no se quien soy

Yo no se quien sos,

El tren del rebaño

se descarriló.



Ya escucho la sirena

la policía me está encerrando,

uno me está tirando

me dio en la gamba, le di a un botón.



Pasa mi vida entera

como un tornado escupiendo sangre.

¡Manga de hijos de puta

me dieron justo en el corazón!





Nota:

1 Escrache: costumbrismo suramericano que indica que se hacen evidentes los antecedentes o características de una persona o cosa. Los jóvenes y organismos de derechos humanos lo emplean para señalar la presencia en las ciudades, pueblos y barrios de miembros de los aparatos de terror, tortura y desaparición de personas, o sus cómplices, durante las dictaduras del siglo XX.