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jueves, 20 de octubre de 2016

Entendamos al virrey Macri, exponente del capitalismo decadente




Con crudeza, sin tapujos, vamos a entender cómo y para qué son encaramados desnudos virreyes y sus cortes (creyendo ellos estar vestidos). No se trata de otra cosa que automatismos autoritarios del “sistema”.

En reciente entrevista con reporteros de medios de prensa de Uruguay en torno a la voluntad del Gobierno de ese país rioplatense de establecer un tratado bilateral de libre comercio con China, el virrey Macri se manifestó proclive a escuchar el reclamo de eliminar condiciones del mercosur que impiden a sus Estados miembro convenios de ese tipo con países “extra zona”. 

En la oportunidad, no suelto de cuerpo sino apoltronado en el bonito sillón que muestra la ilustración tomada del diario montevideano El País, el susodicho delegado imperial expresó: “…nos vamos a sentar en una mesa y vamos a dialogar…”1 El que parecería un desacierto ignorante del buen uso de la lengua que no debería perdonarse a un presidente de Estado (a los que también suele llamarse primeros mandatarios o magistrados), no es otra cosa que una respuesta de automatismo cibernético (de inteligencia artificial, programada).

Alguna tía, probablemente, le zampó sin delicadeza en tiempos ya pasados aquello de “nene, no se pone el culo donde se come”, y él literalmente lo entendió así. Como en la hipotética mesa del mercosur tal cual fue tendida en los últimos años –o incluso en la etapa fundacional cuando los quehaceres del ahora virrey con autos y autopartes eran otros–, no es su intención comer sino quizá precisamente pos-comer, la recomendación filial no es de uso: se sentará en la mesa (y más: puede suponer, probablemente con acierto, que sus pares y los subordinados de él y de los otros harán lo mismo).

Los automatismos cibernéticos también “formatean” el pensamiento y los procedimientos de “personas” y “sociedades”

Qué gran empresa capitalista “prestadora de servicios” y de conducción concentrada y multinacional, como por ejemplo los bancos y las telefónicas, elude el uso de automatismos cibernéticos en sus vínculos con “clientes”: probablemente absolutamente ninguna. Y qué es el virrey en un principado de gerentes sino un vocero ante los  clientes de la “empresa país”.

Estos clientes, y los propios dependientes de esa empresa y de otras (funcionarios asalariados en el correcto vocabulario de las relaciones laborales), con el uso continuo de aquellas reglas termina pensando también “artificialmente”: “Macri no es virrey, sino presidente: hay que darle tiempo…”.

Veamos solamente dos ejemplos de automatismos distorsivos y prepotentes. Uno el de la empresa aseguradora de un holding bancario beneficiado hace unos veinticinco años por las privatizaciones de Carlos Saúl Menem & Co. (su socia María Julia Alsogaray acaba de cumplir una brevísima y penosísima prisión domiciliaria en un apartamento de la calle Junín, en el barrio Recoleta, de Buenos Aires, por su complicidad con negociados incompatibles con la función pública). El otro, el de una prestadora telefónica que para universalizarse fundió su tilde con la grafía de la letra efe.

Si se quiere realizar una gestión online referida a la vinculación comercial que se tiene con la empresa aseguradora en una ventana abierta en su sitio de internet se pedirá inscribir el número del documento de identidad del recurrente, sin puntos separando unidades, de corrido. Si tal persona fue parida, aún con sublime amor de madre y padre, suficientes décadas atrás como para que su número de documento argentino no alcance la decena de millones (10000000), estará indocumentado. Así es, literalmente: contrató, pero jódase, usted no existe.

Aun así la bonanza empresarial y de sus contratados webmaster’s lo exonera del ninguneo con una condición: inscriba el fatídico número documental destacando que no se trata del que corresponde a un DNI sino a una Libreta Cívica (LC) para mujeres o Libreta de Enrolamiento (LE) para varones obligados al enrolamiento militar.

¿Cómo? ¿En qué país se vive? ¿No hay ya igualdad legal de derechos para mujeres y varones? ¿No fue abolido el servicio militar obligatorio? ¿No se instituyó el Documento Nacional de Identidad como documento único de identidad de las personas?2

Si se reclama por la arbitrariedad la respuesta es tan automática como estúpida, pero con fuerza real. La darán  sin excepción webmaster’s, gerentas y gerentes, empleadas y empleados de mostrador, legisladores de distintas clases y rangos, jueces, ministros y hasta el propio virrey: “así lo exige el sistema”.

Para otras consultas presione seis. Para otras consultas presione seis… Disculpe, intente en otro momento

Y se le da al seis una y chiquicientas veces hasta que en el auricular del smartphone suena el consabido “disculpe, intente en otro momento”, porque en resumidas cuentas lo que el automatismo cibernético pone en funcionamiento es solamente una de las cuatro o cinco posibilidades que le interesan a la empresa. No que “el cliente” pida que lo atiendan bien porque “paga”…,  como la misma empresa exige a sus “dependientes”: sean esclavos formateados para consumir porque no hay otra, lo exige el sistema…

Ansina es… Un mundo de porquería, con perdón de chanchas y sus lechones que, como dijo un Bullrich del virrey, son quienes ponen el cuerpo en los desayunos empresarios…, y con igual perdón de las trabajadoras sexuales por si a algún lector se le escapa el grito destemplado de “hijos de…”. La especie porcina y las meretrices no tienen principales responsabilidades en los hechos…



Notas:
1 En diario El País, Montevideo, 20.10.2016, el resalte es nuestro:  http://www.elpais.com.uy/informacion/preferimos-que-acuerdos-hagamos-todos.html
2 «En Argentina el DNI es el único instrumento de identificación personal, y es obligatorio; su formato y uso están reglamentados por la Ley N° 17671 de Identificación, Registro y Clasificación del Potencial Humano Nacional, dictada en 1968, por la cual reemplazó a las Libretas de Enrolamiento que se expedían para los hombres en ocasión del servicio militar obligatorio y las Libretas Cívicas que recibían las mujeres al cumplir 18 años. Se emite para todos los nacidos en el país desde su respectiva fecha de nacimiento, y para todos los extranjeros que realicen el trámite de radicación (registro legal como residente en Argentina) desde el momento que la Dirección Nacional de Migraciones considera que ha cumplido los requisitos mínimos para tal fin.»: https://es.wikipedia.org/wiki/Documento_de_identidad