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sábado, 18 de junio de 2016

Ahora López en el monasterio de madrugada. Dangerous Show: Orlando, Paris, Caracas, Brasilia and Buenos Aires





La más llana traducción castellana de show significa muestra, exhibición, espectáculo, y así, según el diccionario principal de nuestra lengua aquel sustantivo inglés refiere a «Cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles».

En rigurosa interpretación la definición hace explícito que los espectáculos pueden “atraer la atención y mover el ánimo” respecto de “afectos más o menos […] nobles” y que esos afectos y ánimos, a la vez, pueden incidir en la materialización de actos que tanto pueden ser muy nobles como nada nobles, es decir, muy o nada honrosos y estimables y hasta deshonrados y viles: actos peligrosos.

Una de las técnicas en la llamada “sociedad de la información” que dificulta adrede la formación de criterios racionales de análisis y conducta en las personas y los grupos consiste, precisamente, en una exhibición abrumadora y confusa de noticias de indistintos contenidos e importancia, las más de las veces desfigurando la realidad objetiva de los hechos con descripciones y enfoques tendenciosos. 

El caso José Francisco López de madrugada y revoleando nueve millones de dólares…

Un episodio por demás curioso y oscuro –“de novela negra” lo caracterizó enseguida y acertadamente el diario Página/12–, aun cuando sobre el mismo se hayan dicho y publicado ya centenares de millones de palabras, ha sido la, en las primeras horas del martes pasado, calificada como “sorpresiva” detención de López –ex segundo de Julio Miguel de Vido, actual diputado nacional que hasta diciembre de 2015 fuera ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios–,  a una hora todavía no precisa entre las tres y las seis de la madrugada del martes 14 de junio en la ciudad bonaerense de General Rodríguez, en el interior de un predio perteneciente a la iglesia católica, portando se dijo primero un arma de fuego “de guerra” y, además, unos nueve millones de dólares en efectivo. La detención y el descubrimiento se debió, se dijo, a que un observador circunstancial llamara a la policía (#911) cuando, a esa hora, viera a un hombre arrojando desde la vía pública hacia el interior de lo que se calificó como Monasterio bolsas que bajaba de un automóvil.

Aunque en la repetición informativa de las primeras horas primero se dijo que el llamado fue de un vecino del llamado “monasterio” y luego que de una religiosa residente en el lugar, simplemente una residencia habitada por tres religiosas y hasta hace unos años por un anciano y enfermo ex obispo, al final se supo que quien había llamado era un vecino que, regularmente,  a esa hora de la madrugada llega a su casa con un furgón lleno de pollos congelados que horas más tarde distribuye en comercios. Este vecino fue, tres días después, el viernes 17, entrevistado telefónicamente por la periodista María O´Donnell, de Radio Continental. El hombre al que se llamó “Jesús”, con su testimonio iluminó mejor, valga la paradoja, la densa oscuridad del caso.1 Véase que habiendo sido la llamada aproximadamente a la hora 03:00, la policía llega más o menos rápido al lugar pero no ingresa al hogar religioso sino hasta unas dos horas después…

El  mismo martes 14 de la curiosa madrugada rodriguense, pasado el mediodía, el portal de noticias Terra entre titulares como “Estudio reporta posible nueva posición sexual de ranas”, “Comediantes de TV nocturna, serios por balacera en Florida” y antes de mostrar un vídeo en el que “consternado” aparece el matrimonio real español firmando sus condolencias por el suceso de Orlando, refiere que una de las religiosas residentes en la casa de los sucesos había relatado a un medio periodístico:

«Estaba medio loco. Hoy vino loco. Decía: “Me van a llevar preso”. Le pregunté por qué y me dijo: “Porque yo robé dinero para venir a ayudar acá”. Se lo llevaron preso», relató la integrante del Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima, ubicado en el partido del Oeste del Conurbano bonaerense.
En diálogo con Radio La Red, la religiosa contó que se cruzó con López minutos antes de que fuera detenido por efectivos de la Comisaría de General Rodríguez y recordó que no era la primera vez que el ex funcionario kirchnerista se acercaba hasta el lugar: «Es un hombre muy bueno. Acá venía una vez al año y nos ayudaba».2

Cuando ese día ya la noche, y tampoco es metáfora, oscurecía cada vez más la Provincia de Buenos Aires, José Francisco López fue trasladado en medio de un fuerte operativo de seguridad desde la ciudad cabecera del Partido de General Rodríguez hacia un cuartel policial en el vecino municipio de Moreno, ambos en el oeste de los límites del conurbano, a cuarenta y tantos kilómetros de la capital argentina. El reporte fotográfico lo mostró con chaleco y casco antibalas, rostro rosado y mirada vivaz. Tres días después, y todavía negándose a declarar tras haber protagonizado varios accesos de inestabilidad emocional y autoagresión, López ya estuvo alojado en la unidad de cuidados psiquiátricos de un penal cercano al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, por orden y bajo la tutela del juez federal Daniel Rafecas, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 3 con sede en los tribunales de la avenida Comodoro Py, de Buenos Aires.

Mucha lana para tejer

Al cruce de los casos policiales políticamente sensibles no pocos, con el ánimo de no quedar mal colocados, procurar salvar prendas o aprovechar la volteada se lanzan apurados a una suerte de gran piscina de opiniones que, generalmente, está vacía de contenido. La competencia, sin duda, puede dejar lastimados a sus participantes. Actuaron así jerarcas vinculados a la gobernadora Vidal y a Macri, e incluso el mismo haciendo alardes de asombro e indignación. También, claro, comentaristas de radio, TV y prensa digital o sobre papel.

Transcurrido apenas medio día desde el madrugado ejercicio de López y ya sin interrupción, se fueron desprendiendo de cualquier ligazón con el ex secretario de Obras Públicas desde José Ottavis3 hasta Emilio Pérsico, el Chino Navarro y Leo Grosso, los tres últimos en  nombre de la Agrupación Evita. Se diferenció en la conceptualización y una prudente mora la agrupación La Cámpora, uno de cuyos dirigentes, Mariano Recalde, actual diputado nacional y quien fuera presidente de Aerolíneas Argentinas durante la presidencia de Cristina Kirchner, publicó en redes sociales una declaración coincidente con la de los bloques del FpV en los parlamentos nacional y del mercosur.

Incluso el arzobispo de Mercedes y Luján, Agustín Radrizzani, en cuya jurisdicción eclesial ocurrió el apresamiento “in fraganti”, en un comunicado afirmó que el monasterio Monjas Misioneras Orantes y Penitentes «de Nuestra Señora del Rosario», lugar del suceso en General Rodríguez, es «una asociación privada de fieles, cuyo gobierno es autónomo». Es decir: a la Iglesia no pregunten. (El documento el menos perfeccionó el nombre del escenario: “Nuestra Señora del Rosario de Fátima».)

En General Rodríguez –ciudad cuna de una importante industria lechera– como en Orlando, en París, en Caracas o Brasilia hay mucho para tejer, destejer y volver a tejer antes de encontrar el punto y las medidas de los jerséis que calcen en cada ocasión. Los apuros llevan a disparates, nadie se “radicaliza” por internet, es decir encuentra sus raíces existenciales, ni todo crimen, especialmente en los países centrales y de población con alto grado de alienación, es siempre calificable como acto del terrorismo internacional. No teniendo lo dicho en cuenta, Hollande, en Francia, se mostró más obamista que el propio Obama: téngase en cuenta que si en tales países centrales, caso EE. UU., no se matara tantísima gente no sería negocio la fabricación y venta de armas, habiendo según la estadística bastantes más de una por persona, incluyendo a los niños y bebés. Tampoco habría tantísimos cohechos en los nuestros, periféricos, si no hubiera grandes capitalistas de allá y de aquí empecinados en hacer negocios pingües.

Dineros extras no necesariamente para financiar política, aun siendo política de derecha, circulan libremente por el mundo. O para qué se fundó el Mercosur durante el auge neoliberal en Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina sino para facilitar y privilegiar el libre movimiento mercantil y financiero de los monopolios. ¿Y el encuentro ahora en Bogotá de la cúspide capitalista mundial?

Momento más o menos crucial, aunque no es para tanto

Martín Sabbatella, dirigente de la agrupación política Nuevo Encuentro, la principal y caudalosa vertiente no peronista que forma el Frente para la Victoria liderado por Cristina Fernández de Kirchner, un día después expresó su preocupación en una entrevista radiofónica de Radio Con Vos (FM 89.9):

«la corrupción es un mal que no solo hay que repudiar sino que hay que enfrentar, es un problema estructural de la Argentina, hay corrupción en oficialistas y opositores, en los empresarios, en el periodismo, en la Justicia, en la Policía y, por supuesto hay que enfrentarla. Lo primero para enfrentarla es darnos cuenta de que es un problema estructural que no es propiedad de un sector u otro». Respecto concretamente de López manifestó: «si alguien cometió un delito la justicia tiene que investigar y tiene que ir preso, y si alguien […] tiene que ir preso […] no tiene por qué llevarse puesto un proyecto nacional, popular y democrático».4

Por su parte Agustín Rossi, peronista de trayectoria en su ciudad, Rosario, actualmente parlamentario en el Mercosur, ex diputado nacional y ex ministro de Defensa siendo en ese rol artífice, junto con su predecesora Nilda Garré, de una actualización conceptual en las políticas de defensa y de paz que redefinieron a las fuerzas armadas argentinas y al rol del país en Latinoamérica confrontando con los modelos belicistas imperiales, en diálogo con Daniel Tognetti a través de Radio Del Plata (AM 1030), puso énfasis en contrariar la “sentencia de muerte del kirchnerismo” dictada por el establischment político-empresario a partir del emergente caso López:

«Yo hago un racconto a partir de que hoy nos decretaron la muerte, […] no es la primera vez que nos decretan la muerte como espacio […] como proyecto político. Nos decretaron la muerte en el 2008, en el 2009, en el 2011 y [fue cuando] ganamos con el cincuenta y cuatro por ciento de los votos […], y digo que lo que construimos en doce años de gestión bajo el liderazgo de Néstor y  Cristina es muchísimo más fuerte y muchísimo más grande para que un tipo con este hecho aberrante que nos indigna a todos lo tire por la borda, esto es lo que estoy diciendo, y que vamos a salir adelante. Obviamente que es una carga […], ayer a las ocho de la mañana había una agenda política totalmente distinta a la que hay hoy: tenía que ver con el tarifazo, con la desocupación, con la pérdida de trabajos y hoy tenemos esta agenda […]. Está claro que el gobierno debe haber celebrado [cuando se trata en el parlamento el blanqueo de la evasión de capitales y la reforma previsional]».5

Y afirmó Rossi que quiere saber quiénes fueron los empresarios que aportaron a componer la suma encontrada en el monasterio de General Rodríguez. Más tarde fue la propia ex presidenta Fernández de Kirchner quien en un mensaje público expresó: 

«El dinero que el Ing. López tenía en su poder, alguien se lo dio. Y no fui yo. Ni ninguno de los miles de militantes que integran este espacio político».

Cristina le habló directamente a la militancia, «a los que lo construyeron, a los que lo aman, a los que sufren por lo que está pasando» y en una catarata de emociones manifestó que «palabras como repudiar, rechazar o condenar, no alcanzan». Y agregó: «Yo quiero saber quiénes son, además del Ing. López (Secretario de Obras Publicas durante mi gestión), los responsables de lo que pasó».

La ex mandataria no sólo responsabilizó al ex funcionario sino que también pidió que no se hagan los distraídos «ni empresarios, ni jueces, ni periodistas, ni dirigentes» porque «cuando alguien recibe dinero en la función pública es porque otro se lo dio desde la parte privada».6

 “La bendición de Dios me enriquece”

El proverbio, al que en versiones bíblicas que se dicen “paralelas” se identifica como el 10:22, lucía escrito con grandes caracteres blancos contrastando de lado a lado sobre una oscurecida luneta trasera de un Renault Duster, algo bastante más cara que la Meriva 2005 de López, con un pastor al volante conduciendo sin remordimientos porque tal bendición, además, “no agrega tristezas en el camino”.

Qué buen vecino de barrio no se ha alegrado por la providencia de haber zafado de una multa fiscal por con presteza deslizado el billete generoso en la mano del inspector. Qué buena madre no festejó el éxito de un yerno que bien prodiga a su mujer –la hija– lindas prendas y paseos con sus afanes de inspector.

Quién en la oportunidad de recién ungido, por caso como intendente, no mostró quizá a sus parientes un impecable y nuevecito automóvil al que presentó como “la basurita”, obsequio de un generoso empresario interesado en poner en movimiento por las calles del municipio sus camiones compactadores de residuos. Y qué concejal o diputado de ese u otro pueblo, y de la misma u otra y contrincante agrupación política, queriendo perdurar en sus funciones de vengador de las injusticias sociales no necesita ingentes sumas dinerarias para poder, como se dice, hacer política.

Tales “naturalizaciones” de lo no accesible para todos pero que en el plano del egoísmo usual y corriente nos beneficia al dejar afuera “las tristezas”, ha venido embarrando la cancha del devenir tanto del nuestro como de otros pueblos desde tiempos más lejanos que recientes, más distantes que doce años, que cuarenta, que sesenta y uno u ochenta y seis. Es decir, desde antes que hubiera nacido el López que en un “enloquecido” periplo desde Dique Luján, en Tigre, y pasando por General Rodríguez y Moreno, llegara hasta la unidad de cuidados psiquiátricos del Penal Federal de Ezeiza.

La ética política y Ho Chi Minh

Sin la concesión ética de esa naturalización e imbricación ineludible con la acción política volvamos sobre lo dicho en un párrafo del principio. Es cierto, para la acción política en el mundo de la democracia que está bien llamar burguesa, los últimos decenios han impuesto una modalidad más mercantil que profesional. Como en muchísimas actividades humanas en otras funciones culturales, en las políticas se ha pasado de la asignación de recursos de vida a quienes en ella ejercen por la vía del salario, a asignarlos según las leyes de la oferta y la demanda en el mercado por la vía de la “contratación” de “empresas” o “trabajadores autónomos”.

Seré breve en el ejemplo personal. Cuando en los años noventa me desempeñaba como comunicador social en una radioemisora popular enclavada en el ya llamado “segundo cinturón” del conurbano, yo era todavía “asalariado”. Es cierto que no en tanto la tarea que ejercía realmente –como tampoco sucedía con los demás trabajadores en la radio–, sino como “trabajador de comercio” porque los dueños nos habían adscripto al padrón de sus demás empleados en una distribuidora comercial. Pero era asalariado. Colegas en otras radios se asombraban, ellos iban a “bordereaux”, como algunos actores de teatro, es decir a porcentaje de los ingresos (en el caso radiofónico por publicidad).

Luego, ya en la primera década del siglo XXI, me desempeñé como revisor de estilo en textos para una editorial de ciencias sociales y fui “autónomo”, debía “facturar” por “libro” tanto el trabajo de un hijo que hacía la composición digital como el mío, porque el editor quien en su época había militado en el trotskismo no nos quería como “empleados asalariados”, no, prefería trabajadores precarizados. Al editor le interesó cada vez más el propio negocio en sí y, a la vez que mi hijo encontró carriles laborales más justos y mejor retribuidos yo preferí jubilarme y conservar valores éticos. 

Cuando siendo todavía muchachones militábamos en política partidaria hacíamos colectas entre vecinos para comprar baldes, pinceles, harina, soda cáustica y “cocinar” engrudo para las pegatinas o cal y ferrite para los murales. Salíamos de noche con un amplio dispositivo que incluía vigilancia y autodefensa. Lo hacíamos por convicción y vocación, por el pueblo y por la clase. Se puede volver a hacer así, fíjense cuánto más fácil con los nuevos materiales, herramientas y procedimientos tecnológicos…

La mercantilización de la acción política derivó en los “tecnólogos políticos” tipo Durán Barba, las empresas publicitarias que tanto “venden un candidato a legislador” como un champú o un condón lubricado, y se desarrolló velozmente la mercantilización del “lavado de cabezas” y del fraude.

Los partidos populares y “progresistas” cayeron en ese “consumismo”, los del “amplio” abanico de izquierda gambetean, y algunos sucumben. Un gran amigo uruguayo, Rolando Levy, fallecido hace muy poco, frenteamplista, me decía que algunos partidos y dirigentes de esa alianza recibían “donaciones de campaña electoral” de grandes empresas transnacionales.

Ho Chi Minh luchó y condujo la larga lucha política y militar de liberación de Vietnam del colonialismo francés y estadounidense con una concisa convicción de la ética revolucionaria que guió a todo su pueblo. Una síntesis de su pensamiento se encuentra en Internet: “Elevar la ética revolucionaria, barrer el individualismo”7.

Los subterfugios como recurso

En Orlando, Florida, se dio recientemente la mayor matanza colectiva demencial de los últimos años. Se dijo que el promotor, ejecutor y también víctima, murió ejecutado por un policía para dar por terminada la acción múltiplemente homicida, actuó habiendo asumido una identidad religiosa y nacional extremista y terrorista. No, al parecer, principalmente el muchacho tenía dificultades de identidad personal, consigo mismo y su sociedad, que hicieron eclosión sin ser percibidas en la vorágine de un país que vive en una burbuja ideológica. Había, él, sido estudiante de una academia policial, fracasado en su relación marital heterosexual, y, quizá, también en un intento de desempeño homosexual… Por todo esto y mucho más, sin duda, ocurrió… 8

Sobre el “caso López” habrá todavía mucho y muchísimo para conocer, indagar, despejar, releer y estudiar. Pero una cosa está clara, aquella consigna más oportunista que fascista de mediados del siglo pasado –“Ni yanquis ni marxistas, peronistas”– llegó a su fin. Si hasta el propio Perón –delante de Hugo del Carril, director de cine y cantante, quizá el mejor intérprete de la Marcha Peronista–, le dijo al escritor comunista y guionista del filme “Las aguas bajan turbias”, entonces preso político, Alfredo Varela, : «Mire, al final somos todos un poco comunistas, si […] lo que buscamos es la justicia social».


Notas:
1 Entrevista telefónica de María O’Donnell emitida por Radio Continental el 17 de junio a partir de la hora 09:11, en http://radiocut.fm/audiocut/relato-dela-testigo-que-llama-al-911/
3 Ottavis, quien hasta no hace mucho protagonizó para el mentidero televisivo un romance con la vedette que antes y jugando un flash erótico publicitario con dos pilotos en un avión en pleno vuelo desató un escándalo en junio de 2015, relación que enojó a la conducción de la organización La Cámpora y a la propia ex presidenta, afirmó: «esa es plata de todo nuestro pueblo, esto es indignación, todos los funcionarios del kirchnerismo no vamos a caer en la misma bolsa, a mí no me vino a pedir ayuda para esconder la guita, nunca me paso algo así […] Este tipo es un cararrota, quiere hasta ensuciar a Dios, despreciaba cualquier cuestión militante, y cuando te atendía te trataba mal, te cagaba a pedos, sabés por qué perdimos, por los José López », en http://www.plusinformacion.com.ar/nota.php?Id=53013
9 «En 1952, con “Las aguas bajan turbias” alcanzó [Hugo del Carril] el mayor suceso de su vasta filmografia. El guión pertenecía al militante comunista Alfredo Varela, que desde la cárcel colaboró con la adaptación. Pero el hombre fuerte de la censura, Raúl Alejandro Apold, secretario de Prensa y Difusión [del Estado], prohibió que Del Carril cantara en Radio Splendid por “comunista”. [Del Carril había intercedido ante Perón solicitando la libertad de Alfredo Varela, entonces preso político, el que luego de una charla con el propio Presidente fue inmediatamente liberado. Perón dijo a Varela:] “Mire, al final somos todos un poco comunistas, si al final lo que buscamos es la justicia social”.» Véanse: https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Varela; http://web.archive.org/web/20111220203406/http://www.lucheyvuelve.com.ar/General/hugodelcarril.htm