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miércoles, 11 de julio de 2018

Despenalización del aborto: ¿iglesia no es sinónimo de asamblea?



Mientras variadas mediciones de opinión en la sociedad argentina, tal cual fuera el resultado de una suerte de gran asamblea social, indican que una definida mayoría está a favor de despenalizar el aborto (de ninguna manera de promoverlo como expresión cultural)1, la Iglesia Católica en la voz de sus dirigentes de cúpula se manifiesta en contra.

La palabra “iglesia”, explican los diccionarios, deviene de las lenguas griega y latina: «Del latín tardío ecclesia, y del griego ἐκκλησία ekklēsía; propiamente “asamblea”». Sobre “asamblea” estos mismos libros refieren a: «Reunión de los miembros de una colectividad para discutir determinadas cuestiones de interés común y, en su caso, adoptar decisiones», por caso asambleas gremiales de trabajadores, de estudiantes o comunales de pobladores, y también «Reunión de miembros de un cuerpo constituido, convocada reglamentariamente para deliberar sobre asuntos privados o públicos». Algunas congregaciones cristianas existentes en Nuestramérica aluden al funcionamiento der sus “iglesias” en tanto, precisamente, asambleas.

Lo que, no quedarán dudas, resulta evidente, es que altos miembros jerárquicos de la principal comunidad religiosa, la católica (“universal”, es el significado de su nombre), exponiendo como símbolos de sí mismos vistosos gorros y entorchados, y que en los días que corren se han propuesto confundir a la sociedad con su negativa a la “legalización” del aborto (eso es, no otra cosa). No propone la asamblea social “legalizar” o “promover” la suspensión del proceso de gestación humana (no es asunto ahora de las razones que hubiere para ello), sino de “despenalizarlo”: lo que no es lo mismo, se manifiesta a favor de que no sea objeto de castigo, de cárcel –para decirlo con dureza–, como hasta ahora. (Y de gran negocio de profesionales e instituciones privadas médicas que, en su mayoría y con prístina hipocresía, muy probablemente militan en las huestes llamadas católicas.)

Esta iglesia de los obispos, que incluye a una jerarquía romana alejada del “pueblo de Dios” y de sus pastores plebeyos, y que se mete en un asunto que por derecho no le incumbe, es la que en cuanta dictadura asesina y torturadora campeó por el mundo y puede volver a campear no se inmutó ni inmutará, piérdase la esperanza de ello.

Conclusión: si algunas lecturas de análisis dícese que periodístico apuntan ahora a que los dichos recientes de arzobispos y obispos, e incluso de Jorge Bergoglio en tanto Papa, están dirigidos a Mauricio Macri para corregir sus desviaciones, desécheselas. Si de eso se tratara hay mil otras cuestiones para señalar, y no que vete o no vete una ley que, si es aprobada, inhiba la intervención judicial y consecuente pena cuando una mujer manifestara su voluntad de suspensión de una gestación ante las autoridades de aplicación.

Nota:
1 Véase en el diario Clarín del pasado 8 de abril (2018) la nota de Eduardo Paladini sobre encuestas respecto de la despenalización del aborto. La nota es anterior a la votación afirmativa del proyecto que hizo la Cámara de Diputados: https://www.clarin.com/politica/nuevas-encuestas-aborto-horas-arranque-debate_0_rkAj4JusG.html