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lunes, 2 de marzo de 2015

“La decisión del juez Rafecas”, por el colectivo organizador del Llamamiento a un encuentro nacional de argentinos de origen judío



Hemos recibido la siguiente declaración, y la difundimos. G.E.



Gran parte de la opinión pública argentina recibió con satisfacción la resolución del juez Daniel Rafecas desestimando la imputación del fallecido  fiscal Alberto Nisman, continuada por el fiscal Gerardo Pollicita, contra la presidenta de la república, el canciller y otros funcionarios acusándolos de procurar una cierta connivencia con el gobierno iraní.



La decisión de Rafecas no fue sorpresiva. Apenas hecha pública la denuncia, aún en vida del ex fiscal trágicamente fallecido, varios eminentes juristas del Derecho Penal, Eugenio Zaffaroni, Julio Maier y León Arslanian, descalificaron totalmente la acusación e incluso ciertos destacados conductores televisivos de clara orientación opositora al gobierno nacional manifestaron la endeblez jurídica del trabajo preparado por Nisman.  

Sin embargo, no faltaron, y esto tampoco fue sorpresa, quienes careciendo de fundamentos para la refutación de la medida de Rafecas, intentaron echar sombras sobre la misma mediante burdos artilugios reveladores de su desconocimiento o mala intención. Sirva para el caso sólo un par de ejemplos:



1) A varios de los objetores les llamó la atención la celeridad con que Rafecas emitió el fallo liberador de culpa a los gobernantes imputados, adjudicándole al juez la intención de favorecer el entusiasmo de los sectores del oficialismo que se hallaban organizando la concentración popular del domingo 1 de marzo. El propio Rafecas lo desmintió públicamente: la ley lo obliga a dar una respuesta a los 5 días de recibida la propuesta de la fiscalía.



2) En sus críticas ocultan los documentos que el mismo Nisman había preparado para ser presentados en la ONU, escritos y fechados en diciembre de 2014 y enero 2015, donde el fiscal se refiere en forma elogiosa al accionar del gobierno en la causa AMIA desde el 2004 a la actualidad y se muestra comprensivo de las circunstancias que lo indujeron a la firma del memorándum cuando todos los otros caminos estaban cerrados por Irán.



En esta misma línea de acción está inscripta la actitud de la DAIA en relación a la decisión del juez Rafecas (ver “Sorpresa y duras críticas de la DAIA al controvertido fallo del juez”, La Nación  27.2.2015) y no alcanza con sus intentos de mostrarse  moderada y neutral (ver “En  la  DAIA   sorprendió  la  celeridad  de  Rafecas  pero evitan polemizar con el juez”, Clarín 27.2.2015).



No puede dejar de observarse un hilo conductor entre esta actitud y las que caracterizaron a las dirigencias que se vienen sucediendo desde el atentado a la AMIA, con quienes cruzaron la Plaza de Mayo para pedirle disculpas a Menem y los que homenajearon y brindaron con el Fino Palacios, con los que defendieron a ultranza al ex juez Galeano y sus fiscales hasta los que obstaculizaron el juicio a los encubridores  locales.



Por eso nos reafirmamos en la convicción que el rumbo que hemos emprendido es una necesidad para quienes no aceptamos esas conductas y sostenemos no  sentirnos representados por las dirigencias comunitarias.



Por eso los adherentes al Llamamiento para un Encuentro Nacional de los Argentinos judíos por origen, adopción o decisión personal insistimos: DAIA-AMIA: ¡No hablen en nuestro nombre!



                                                              Buenos Aires, 1º de marzo de 2015



Colectivo organizador: Patricio Brodsky, Ana Diamant, Jorge Elbaum, Dardo Esterovich, Marcelo Horestein, Jose Laks, Isaac Rapaport y Alejandro Rofman.



Quienes aún no adhirieron al Llamamiento pueden hacerlo en:  www.llamamiento.org