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martes, 24 de enero de 2017

“Macri te espía”, por Gabriela Cerruti



El artículo que ahora replicamos, completo, publicado ayer en Nuestras Voces, nos parece esencial para comprender las particulares complejidades y sencilleces de las aventuras virreinales orquestadas para irrumpir y meramente suspender –no otra cosa pueden sostener en el tiempo– los procesos populares en Suramérica. Son complejidades y sencilleces brutales que sus autores y ejecutantes transfieren desde sus personalidades a los hechos que protagonizan.

La manera certera y precisa en su tejido conceptual que hace de las búsquedas y análisis Gabriela Cerruti, junto tanto a la llanura con la que expone como a la precisa conducción del esfuerzo organizacional colectivo imprescindible para los procesos de investigación y publicación de estos trabajos, hacen de Nuestras Voces un punto de encuentro popular e intelectual para la acción política.

Hacemos esta re-edición para llegar a lectores de todo el mundo que quizá puedan no haber leído el original en la encomiable publicación que recomendamos (http://www.nuestrasvoces.com.ar/). G.E.


| 23 de enero de 2017 @gabicerru

Desde que fue secuestrado, Mauricio Macri está obsesionado con las escuchas, el espionaje y el lado oscuro de la seguridad. Al frente del Estado Nacional amplificó el aparato que había montado en la ciudad de Buenos Aires junto al ex comisario de la Federal Fino Palacios. El fiscal Nisman, que había denunciado a Macri por realizar escuchas ilegales, nunca habría podido imaginar que su acusado terminaría rearmando en el Estado Nacional el mismo esquema en el que se entremezclan los vínculos del policía encubridor de la causa AMIA y ex agentes de la CIA y el FBI que digitan el espionaje en el mundo a través de grandes agencias privadas.

Ilustración original de la nota. Foto: Joaquín Salguero
Cuando el fiscal Alberto Nisman acusó a Mauricio Macri y sus ministros de montar un aparato de inteligencia ilegal en el estado no podía imaginar que unos años después él estaría muerto y su acusado habría llegado a Presidente y que volvería a montar en el Estado Nacional el mismo aparato de inteligencia en el que se entremezclan los vínculos del policía encubridor de la causa AMIA, Roberto “Fino” Palacios, y ex agentes de la CIA y el FBI que digitan el espionaje en el mundo a través de grandes agencias privadas.

“Si se meten con Gustavo, se meten conmigo”, cita el editorialista de Clarín, Eduardo Van Der Kooy a Mauricio Macri.1 No es para menos: Arribas no es sólo el hombre de los negocios del Presidente,2 sino también su nexo con el mundo de la seguridad y el espionaje, que fue y es una obsesión para Macri desde su secuestro a finales de los años 1990.

Arribas y el ahora ministro de modernización, Andrés Ibarra, armaron junto a “Fino” Palacios el esquema de seguridad y negocios en Boca, que terminó con Macri procesado por la compra irregular de cámaras de seguridad. También formaron parte de la trama por la que se armó el aparato de escuchas ilegales desde el gobierno de la ciudad que llevó a que Macri fuera procesado, con confirmación de la Cámara Federal y la Cámara de Casación Penal, como jefe de una asociación ilícita montada con recursos públicos para espiar a los opositores y sus familiares. La causa, en la que se amontonan las pruebas, espera para ser tramitada en juicio oral. Macri debió usar toda su influencia para que el día antes de asumir como presidente lo sobreseyeran en un dictamen escandaloso, el que el juez Sebastián Casanello se desdice de todo lo que había afirmados hasta el momento.3

El espía porteño

El modus operandi para llevar adelante las escuchas a Sergio Burstein, familiar de víctimas de la AMIA, y su cuñado Leonardo Franco fue el mismo que se conoció ayer cuando se difundieron las escuchas a la ex Presidenta. Burstein y Franco fueron denunciados en una causa armada, un juez de Misiones ordenó las escuchas y el espía Ciro James, empleado de Macri e Ibarra en el gobierno de la Ciudad y de Palacios en la metropolitana, las llevó adelante. Todo quedó probado en la causa, y el sobreseimiento de Casanello se basó solamente en que Ackerman Group no contestó los oficios en que le pidieron información para saber si había intervenido por orden de Franco Macri.

Macri reconoció que había nombrado a Palacios al frente de la Policía Metropolitana “por recomendación de la CIA”4, aunque nunca mencionó directamente a Ackerman. En la causa judicial por las escuchas ilegales, Franco Macri aseguró que la agencia norteamericana le había ayudado a llevar adelante las escuchas. Lo que ni Franco ni Mauricio ni Casanello pudieron explicar es cómo desligar al jefe de gobierno de un aparato de escuchas en el que participaron el ministro de Educación, el ministro de modernización, el jefe de Policía, empleados del gobierno y jueces amigos de su amigo el ahora embajador en España Ramón Puerta.

—Fue mi papá.

Esa fue la respuesta de Mauricio Macri cuando le pregunté cómo explicaba que se hubiera mandando a espiar a su cuñado y sus oponentes políticos.

—Fue mi papá.

Arribas no es sólo el hombre de los negocios del Presidente, sino también su nexo con el mundo de la seguridad y el espionaje, que fue y es una obsesión para Macri desde su secuestro a finales de los años 1990.
Pero Arribas e Ibarra siguieron adelante con el montaje del aparato de inteligencia, que mezcla la pata estatal con las actividades de Edgardo Auon, un hombre del ex comisario Palacios que hoy pisa fuerte en la Agencia de Inteligencia y los servicios de ex agentes de la CIA nucleados en mega agencias de espionaje y seguridad: Kroll y Ackerman Group.

El poder del norte

Las dos agencias se instalaron en la Argentina de los noventa, de la mano del entonces embajador norteamericano Terence Todman. A ellas recurrió Franco Macri cuando secuestraron a su hijo y desde entonces siguieron prestando servicios para La Famiglia.

No son lo mismo, y en Estados Unidos compiten por los clientes, pero aquí fueron mezclándose en causas que recurrentemente rodean a los Macri. Kroll compró la agencia Holder, cuyo brazo ejecutor en la Argentina es Eugenio Pipo Ecke, investigado en la causa por el asesinato de José Luis Cabezas, involucrado en el suicidio de Alfredo Yabrán y que volvió a aparecer en la causa por la muerte de Nisman: el Audi que manejaba el fiscal, valuado en doscientos mil dólares, era de Claudio Picón, yerno del ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy y socio de Ecke,5 con quien comparte varias empresas y domicilio fiscal.

Curiosamente, Ecke une también la causa de las escuchas ilegales de Macri con la muerte de Nisman. Además de escuchar a su cuñado Leonardo Franco y a la víctima de la AMIA Sergio Burstein, el aparato que operaba Ciro James, el espía nombrado en el ministerio de Educación de la Ciudad, escuchaba a Juan Navarro, del ex grupo Exxel. Navarro acusó a Ecke de llevar adelante esa escucha por orden de su primo Juan Navarro Castex, porque estaba en juego la sucesión de los negocios entre Yabrán y Excell Group.

¿Por qué estaban los Macri interesados en esas escuchas? Porque fue La Famiglia la que se quedó con los negocios de Yabrán, luego de una dura disputa en la que lo obligaron a desprenderse del negocio de correo privado para no tener competencia cuando Carlos Menem les otorgó el Correo Argentino.6

Tan precisa fue la oferta, que estaban convencidos que había habido espionaje industrial y desde entonces Ackerman trabajó dentro de Socma montando un aparato de inteligencia para espiar a otras empresas competidoras.

El gerente del Correo Argentino que presidía Mauricio Macri era Andrés Ibarra7, y los encargados de seguridad Gustavo Arribas y “Fino” Palacios. Ecke era el jefe de seguridad de Yabrán, investigado y acusado por la muerte de José Luis Cabezas. Tras la muerte de Yabrán, pasó a manejar la seguridad del Excell Group, que ofició de pantalla para que las empresas de Yabrán pasaran a los Macri.

Yabrán y Nisman, un misterio en común

Una denuncia hecha en la causa en que se investigó la muerte de Yabrán sostiene que en la noche de su suicidio dos hombres con acento extranjero llegaron a la estancia de Entre Ríos, le dejaron un arma y le avisaron que sus hijas estaban en peligro.

¿Por qué manejaba el fiscal Nisman un auto del empresario al que él mismo había investigado en la causa por las escuchas ilegales? A pesar de las presentaciones realizadas en la causa por lavado de dinero contra Nisman y su madre, el juez Sebastián Casanello nunca siguió esa línea de investigación.

La muerte de Nisman guarda otra paradoja. La empresa de seguridad que controla el edificio Le Parc comparte contador con Gustavo Arribas. Paradojas de la vida, Arribas, la empresa de seguridad de Le Parc y hasta Jaime Stiusso eligieron al contador Julio Jiménez como su profesional a cargo de montar las empresas.

Franco Macri siempre prefirió a Ackerman Group. Es amigo personal de Micke Ackerman y se lo recomendó el ex alcalde de Nueva York, Ed Koch, cuando llevó adelante su fallida incursión en Manhattan que terminó en una difícil situación con Donald Trump.8

Ackerman asesoró a los Macri en el secuestro de Mauricio y en el de su hermana menor, Florencia. Pero también en cuestiones empresarias. El gran proyecto de Mauricio Macri durante el menemismo era la privatización de Aguas Argentinas. Había comenzado con el fallido intento de cloacas en Morón, un negociado que terminó con la carrera política de Juan Carlos Rousselot, y ahora le habían encomendado el negocio del siglo: “¿Por qué vamos a poner los caños para que otro cobre el agua? Hagámoslo nosotros…”, fue la consigna.

Estaban convencidos de ganar, habían hecho todos los acuerdos con los ministros de turno, y en el momento de la apertura de sobres de la licitación pública, Soldatti ofertó unos centavos menos y se quedó con la licitación. Tan precisa fue la oferta, que estaban convencidos que había habido espionaje industrial y desde entonces Ackerman trabajó dentro de Socma montando un aparato de inteligencia para espiar a otras empresas competidoras.

Notas de Ansina es…:

domingo, 22 de enero de 2017

El nuevo “progre”, por Washington Abdala en el diario El País, de Montevideo



Hoy, domingo 22 de enero, de Abdala, Washington, sin duda uruguayo dado el nombre, y no sé si pariente o no de Marcelo (también Abdala, pero dirigente de la central de los trabajadores PIT-CNT, también uruguaya), el diario de Montevideo El País del que no pocas veces hemos criticado modos de informar y comentar de sus columnistas, publicó el texto que replicamos y que por sus pícaros aciertos en la caracterización de una franja social de las capas medias (las middle class) me hizo reír. Y es bueno reír entre tantas amarguras contemporáneas y acumuladas en el proceso histórico.

Nosotros, conocedores desde hace muchos años de aspectos de la idiosincrasia incluso antagónicos de la sociedad al oriente del río Uruguay y al norte del gran estuario platense, hemos encontrado muy acertadas las caracterizaciones hechas en son de broma por el columnista Washington.


Este Abdala es un político que se define como demócrata y de “centro”, no “centro-derecha” ni neoliberal, es profesor universitario, periodista y escritor, y miembro del Partido Colorado  al que han pertenecido más de tres generaciones de Batlles, como el que a principios del siglo XX fuera precursor en la República Oriental de una suerte de Estado de bienestar, José Pablo Torcuato Batlle Ordóñez (n. 1856 – m. 1929), también periodista, hombre cultivado y presidente innovador del país en los períodos de 1903 a 1907 y de 1911 a 1915. Mientras desde Buenos Aires y hacia el interior provinciano entonces se instauraba un modelo conservador de derecha surgido de la consolidación del capitalismo terrateniente tras el genocidio de los pueblos originarios de fines del siglo anterior, en la capital del puerto oriental se imponían idearios de progreso socialdemócrata como el desarrollo científico de la enseñanza pública, la separación de la Iglesia del Estado y el apoyo al desarrollo de actividades industriales.

Claro que en la misma agrupación política que durante el siglo XIX se había enfrentado a sablazos y balazos con los Blancos de raigambre patronal agropecuaria, también anidaron los Bordaberry, como Juan María, quien en 1973 –primeros años operativos del Plan Cóndor de la CIA estadounidense en su versión inicial, no en la más sofisticada actual– viró de Presidente constitucional a Dictador, y fundó para la gramática un neologismo político: la “bordaberrización”. Juan María Bordaberry en realidad no fue un innovador en el giro “copernicano” suramericano: en 1933, cuarenta años antes, lo había antecedido en la maniobra otro colorado: el presidente-dictador José Luis Terra.

Un sobrino con mismo apellido del antes referido José Batlle Ordoñez fue también Presidente uruguayo entre los años 1947 y 1951: Luis Batlle Berres. El último de los Batlle famosos fue Jorge (n. 1927 – m. 2016), hijo del recién referido y de madre oriunda de la Ciudad de Buenos Aires, Matilde Ibáñez, quien continuó la tradición política familiar siendo Presidente desde 2000 hasta 2005. El mayor de sus desaciertos quedó registrado para la prosperidad, no percatándose él que los micrófonos seguían abiertos luego de un reportaje de la cadena estadounidense Bloomberg TV, caracterizando a los argentinos como «¡Una manga de ladrones del primero al último!». El exabrupto le costó tener que viajar a Buenos Aires a pedir disculpas y llorar frente Eduardo Duhalde, por entonces presidente transitorio tras la crisis de 2001 a 2003 en el país a occidente del estuario. En Montevideo, sectores juveniles del Frente Amplio llegaron a plantear que a Batlle Ibáñez había que someterlo a un diagnóstico psiquiátrico…


Volviendo a los Abdala (a ambos los apodan “El Turco”, como también lo hacían con Germán Abdala, fallecido hace tiempo dirigente de la Asociación de Trabajadores del Estado –ATE–, de Argentina) , digamos que Marcelo, actual Secretario General de la central sindical de los trabajadores uruguayos PIT-CNT –ya hemos dicho que desconocemos si hay algún lazo de parentesco con el autor de la columna que replicamos–, es hijo y nieto de obreros de la industria metalúrgica, como lo es él mismo, y tiene profunda formación marxista: no es “progre”, él mismo se reconoce comunista. G. E.



El nuevo “progre”, por Washington Abdala*

1. Ya no sabe quien fue Marx, lo confunde con un cantante llamado Bruno Mars y le da lo mismo. De Groucho ni le hables, no tiene la menor idea quién fue.

2. Aún ama a Mujica pero no sabe bien la razón. Le resulta simpático el estilo chichipío del viejo. Pero no es un amor intenso, solo son recuerdos de juventud.

3. Le gusta la guita más que a la derecha ganadera. Es más, la gasta sin complejos, eso sí, te sigue sanateando con la cantarola de los pobres y te pone carita de humanista hablando de los sirios (pero no contrata a uno para cortar el pasto del jardín ni que vengan degollando).

4. Ama los organismos internacionales para currar en ellos. Se siente Bono.

5. Sus actividades lucrativas las considera acciones de "emprendedores". Jamás se le pasa por la cabeza que se afana la plusvalía de los más débiles. Él cree que es un agente de cambio de la economía.

6. Le encanta el carnaval, las Llamadas y el barrio Sur, pero hace un mango y raja al toque para Pocitos o Carrasco.

7. Adora Cabo Polonio pero si le da la tela compra casa en Punta y va a cenar a lo de Jean Paul en José Ignacio (rabas y langostinos al ajillo con vino blanco.)

8. Se coló en la fiesta de la informática o de algún currito modernoso tipo molinos eólicos. Meta viaje a Nueva York. Eso sí, relajar a Trump es la consigna.

9. Odia a Lacalle Pou y a [Pedro] Bordaberry —por sus vínculos filiales— y no les da chance alguna de nada. Los consideran espermas malévolos de sus padres. Feo reduccionismo genético-mental. Me hace acordar a una corriente autoritaria jodida…

10. Cuando llega al auto de alta gama no usa jamás Mercedes Benz, el prejuicio no le permite semejante salto, sin embargo con Audi cree que la gilada no se da cuenta. Algunos se copan con el BMW, los puede la marca y el franeleo.

11. Todos te recitan el verso de su amor por la educación pública pero mandan sus hijos a las universidades privadas y apenas se reciben los fletan para gringolandia o Europa a hacer el master. Eso sí, siguen relajando al capitalismo, por injusto y mezquino.

12. Tiene amigos que han hecho negocios con Venezuela o Estados Unidos, da igual, todo por enganche, por contactos o lo que sea, nunca porque lo que vendían era bueno mismo.

13. Ama los negocios con toque ambiental y le gusta decir que eso lo apasiona.

14. Jamás confiesa la torta de dólares que amasa con esas movidas. La guita es lo de menos, dicen.

15. Aprendió de vinos, alardea al respecto, lo encontrás en los restaurantes hablando de los mismos y cada uno con su botella propia. Lo que es la vida, hace un tiempo comía fainá grueso y ahora es Luis XIV.

16. Se copa al verse retratado en Galería en eventos al atardecer de carácter benéfico. Siente que cumple con su responsabilidad social empresarial con tremendo esfuerzo (¡luchador!).

17. Habla de los temas del cambio climático como si fuera propietario de los mismos pero le saca guita a esos curros más que el viejo Ford a su famoso autito. Si puede hacer consultoría sobre la influencia de mosquito Aedes Aegipty en la playa del Cerro, ya tiene los contactos y sabe cómo armar los términos de referencia para tan relevante aporte a la humanidad. Gente muy solidaria.

18. Va abandonando la corbata pero se volvió marquero y le encanta que le digas lo bien vestido que está (ya no compran en la Banda Oriental nada, che.)

19. Descolgaron la foto que tenían con Tabaré [Vázquez] y la metieron en el cuartito del fondo. Ahora dicen que "ya no se puede creer en nadie" y hacen autocrítica estilo [Esteban] Valenti. Principismo posmoderno que le llaman al no calzar en la fiesta (hermoso el tano, que bien viste ese hombre, esos zapatos de Milán me matan).

20. Sabe la diferencia entre el aceite de oliva extra virgen (buenazo) y el refinado (humm). El nuevo progre se cuida y habla de salud. Ya no más grasas saturadas.

Somos afortunados, el nuevo progre nos ilumina y nos marca el camino. Alá piensa en nosotros. Hemos hecho méritos.

Notas:
* No pedimos permiso para replicar la nota pero, sí, abundado en dar referencias de su publicación original: http://www.elpais.com.uy/domingo/nuevo-progre.html . Solamente se corrigió la numeración que en la edición de El País tenía leve error, y agregado entre corchetes dos nombres de pila y un apellido. Los barrios de Pocitos y Carrasco son los más "elegantes" de la capital uruguaya.

Además, toda la información sobre los Batlle, Bordaberry, Terra y tanto Marcelo como Washington, ambos Abdala, está incorporada a nuestra memoria personal y es posible encontrarla también en la red Internet. Doy fe que en el país oriental, la ROU –como también en el “occidental”–, me he topado con muchísimos “progre” plenamente coincidentes con la caracterización de Washington…  

viernes, 20 de enero de 2017

¡Hagamos en 2017 un nuevo Seattle en Buenos Aires! ¡Frenemos la agenda de la OMC y los TLC!

Cinco de noviembre de 2005, en Mar del Plata








¡Construyamos relaciones comerciales al servicio de los pueblos y el medioambiente!

Por vía de la Minga Informativa de Movimientos Sociales
nos ha llegado esta convocatoria a la que, habiendo adherido, difundimos. G. E.
 

 
En los últimos años, la liberalización comercial a nivel mundial ha aumentado sin pausa. Hemos visto la proliferación de Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales o regionales, especialmente tras el declive de la multilateralidad de la OMC. Los efectos sobre los pueblos son notorios: las economías volcadas a la exportación han generado la ruptura de las cadenas de producción y consumo locales, generando desempleo y pobreza, y lanzando a millones al hambre y la desesperanza. Los efectos medioambientales de estas políticas también han sido desastrosos, profundizándose la expoliación de los territorios de acuerdo a las necesidades empresarias.

Estos efectos han dejado al descubierto que los TLC no son meros tratados sobre comercio de bienes, y el objetivo no es el acceso a mercados en sí mismo. Hoy, los grandes TLC mega-regionales empujados tanto por EE. UU. como la UE y China (TPP, TTIP, CETA, TISA y RCEP) implican un avance en los derechos y privilegios de las grandes corporaciones transnacionales, pretendiendo la apertura y privatización en todos los sectores económicos que aún se encuentran regulados. Avanzan también en la protección de los inversores y del capital extranjero, garantizando su capacidad para demandar a los Estados ante tribunales de arbitraje internacional por cualquier política que consideren que afecta sus ganancias esperadas. Lo que esto nos muestra es que el “libre comercio” no es más que una máscara que oculta los intereses de las corporaciones, que pretenden garantizarse mayores ganancias a costa de los derechos sociales, laborales y medioambientales de nuestros pueblos.

El cuestionamiento del sistema de libre comercio se ha multiplicado en las últimas décadas y va en aumento. Un hito en el proceso de descrédito ha sido la movilización masiva de las organizaciones sociales que en 1999 pusieron en evidencia los impactos negativos del proyecto de liberalización comercial en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en la ciudad de Seattle, EE. UU. Pero este descrédito no solamente se produce desde el campo social. Actualmente, muchos gobiernos también cuestionan que la liberalización comercial traiga el bienestar a sus pueblos. Hoy está en claro que la agenda aperturista no posee el mismo apoyo entre los sectores dominantes y actores políticos que poseía en los años noventa.

Cómo afecta este nuevo Encuentro de Ministros a América Latina

Desde el fracaso del ALCA en 2005, varios países de América Latina avanzaron en propuestas alternativas al libre comercio en la región, elaborando proyectos novedosos de integración regional que ponen en el centro la construcción del buen vivir en nuestro continente. Proyectos como el ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos) y de una Nueva Arquitectura Financiera Regional sostenían la construcción de relaciones de complementariedad y solidaridad entre nuestros pueblos, oponiéndose a la competencia absoluta bajo los marcos del libre comercio. El avance de la derecha ha desmantelado muchos de los objetivos alternativos propuestos. De hecho, los países que se volcaron a firmar TLC de forma masiva como México, Chile, Perú y Colombia (que se conformaron en la Alianza del Pacífico para contrarrestar a los bloques anti hegemónicos) son puestos de ejemplo de lo que debe hacerse: atraer inversiones extranjeras mediante el otorgamiento de seguridad jurídica a los capitales, a cualquier precio, y volcar sus economías a los mercados de exportación.

En ese contexto se realizará una nueva Reunión Ministerial de la OMC en Buenos Aires, Argentina, entre el 11 y 14 de diciembre de 2017. Se trata de la primera reunión de este organismo que se realice en Sudamérica, y esto no es casual. El avance de las derechas en el continente implica frenar cualquier plan de integración alternativo, y en cambio volver a instalar la idea de que el libre comercio es el único camino posible para nuestros pueblos.

Veinte años de TLC en la región nos muestran los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los derechos corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente. La liberalización nos ha quitado la capacidad de decidir sobre los servicios públicos como el agua o la energía, ha generado la privatización de la educación y la salud, convirtiendo la economía en un asunto de técnicos y burócratas y al servicio del gran capital. Frente a esto, es hora de poner en marcha las alternativas económicas y políticas que regulen el poder corporativo, den primacía a los derechos humanos y garanticen la armonía con el medio ambiente. Por eso rechazamos la agenda de “libre” comercio y protección de inversiones en todas sus formas, sea mediante acuerdos bilaterales o por medio del ámbito multilateral como la OMC.

Ante esta nueva ofensiva de la agenda de libre comercio e inversiones, es necesario re articular las agendas y campañas de las organizaciones sociales en la región y a nivel global. Es necesario volver a juntar luchas y movilizarnos contra el “libre” comercio y la protección de inversiones. Es por esto, que desde la Asamblea Argentina mejor sin TLC y todas sus organizaciones aliadas, realizamos un llamamiento a las organizaciones sociales, políticas, laborales, ambientalistas, de mujeres y de jóvenes, en definitiva, a todos los pueblos del mundo, a movilizarse hacia Buenos Aires entre los días 11 y 14 de diciembre de 2017. Es necesario que las organizaciones de todo el globo analicemos la situación actual de avance de la liberalización y volvamos a pensar y discutir alternativas al capitalismo expoliador de nuestros pueblos y del medioambiente. Juntos, podemos derrotar el neoliberalismo y construir ese otro mundo posible.

¡La lucha es global!
¡Abajo el libre comercio en todas sus formas!
Asamblea Argentina mejor sin TLC

Enviar adhesiones a: argentinamejorsintlc@gmail.com

Ver este llamado en portugués, inglés, francés, alemán, aquí:  http://www.movimientos.org/es/content/llamado-la-accion
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Minga Informativa de Movimientos Sociales
http://movimientos.org/