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miércoles, 18 de enero de 2017

¿Vayan, recen y pídannos perdón?…














Es triste y hasta impudorosa la posibilidad de creer que habría posibilidad de rectificación ética y autocorrección procedimental en el plantel de empresarios y gerentes de tan poca monta como mucha brutalidad que domina la acción política argentina, sólo faltaría un llamamiento a acompañarlos en un ecuménico rezo y pedido de perdón en el que los padres inspiradores fueran los mismísimos popes del Club Bilderberg1.

A Milagros Sala se la tiene encarcelada en tanto encarnación de mujer originaria, trabajadora y luchadora social para intimidación de las masas: de sus destacamentos inteligentes y voluntariosos y de los todavía amontonados en pobres individualidades pordioseras. Simultáneamente se reprime a los pobres de las ciudades, a los trabajadores despedidos por millares y a los paisanos patagónicos mapuches víctimas del robo de su tierra y paisajes originarios, del genocidio “fundador” del agro-negocio moderno y del avasallamiento. En El Bolsón, Río Negro, se demuestra que es posible una resistencia popular mancomunada.

Quienes encarcelan y reprimen son los permanentes explotadores de los pueblos de Nuestra América y sus esbirros, ambos dominadores todavía de la Abya Yala ancestral. Sólo cambian de vestimenta, de discurso, regenerándose en sucesivas generaciones. Ahí están de Norte a Sur golpeando al grito de los capangas, y si no han todavía de manera explícita matado es por miedo, no por la ausencia de esa tácita orden.

Mientras no se les ordene retirarse inmediatamente abandonando sus pertenencias mal habidas, este presente reiterado se repetirá como condición de supervivencia de un modo de producción capitalista extremo, tan senil y final como brutal en manos de autócratas convencidos de que sin vida para ellos no hay vida para nadie, pretendiendo materializar “el fin de la historia” alegado por sus intelectuales a sueldo y comisión.

Véase ahora en la tan milenaria cultura de la Europa occidental –que incluso en su momento, solamente quinientos años atrás, consideró que no eran humanos tanto los pueblos africanos como los “de las Indias” transatlánticas–, que cuando apenas entran en crisis sus economías y representaciones políticas se ensañan con los pobres que multitudinariamente exponen una cruda realidad también reiterada: al “excedente” de la fuerza de trabajo el capitalismo lo mata (con las guerras también).

De la denominada clase media en tanto capa social hasta ahora aprovechada oportunista de la historia moderna –una “exclusiva” minoría de ella ni siquiera eso–, ya no puede ofrecer otra cosa salvo disponerse a acompañar mandada.  Otros, de aquella capa ahora desprendidos y asumidos trabajadores, compañeros de clase, deben renunciar a la no denuncia de los temores y la mera formalidad de quienes proponen rogativas ante el poder local virreinal para que modere su saña.

Han planteado personas de las que no dudamos de su bonhomía que habría que proceder a una reforma constitucional que garantizara el funcionamiento de una democracia popular (¿pero antes qué, cómo proceder a esa reforma?); o que en la emergencia jujeña cuando se pretende desaparecer –ésta es la palabra– a la organización Túpac Amaru, el gobierno central instalado en Buenos Aires debería intervenir (¿la llamada Corte Suprema de Justicia interviniendo a su subsidiaria jujeña?); y también manifestando que “Ni un régimen totalitario hace estas cosas”…

Somos conscientes que muchísimas personalidades de la cultura, las ciencias sociales y la política a las que no dejamos de respetar y bien estimar dadas sus trayectorias tienen profundas inhibiciones que les impiden hacer más certeros análisis y afirmaciones colisionando con sus propias proposiciones éticas. Pues bien, tienen que resolver estos conflictos: se está de un lado o se está del otro. Seguir así no es otra cosa que “afirmar estar parado en la vereda de enfrente”, un absurdo que sirve como mera distracción: incluso de sí mismos.

Es imprescindible ya analizar y categorizar con precisión lo que está pasando, por qué y cómo pasa. Y consecuente con el conocimiento de la situación, preservando la vida y la integridad social populares, practicar una poderosa resistencia que quiebre a la alianza dominante. Después, neutralizando provocaciones y con dominio de la situación emergente el pueblo mismo y sin intermediaciones llamar a discutir y formular nuevas normas, entre éstas la indudablemente necesaria reforma constitucional refundando en nuestro país un Estado que deberá dejar válidas muy pocas de las formas vigentes hasta ahora.

De no comprometernos en ese esfuerzo y realización, todo será peor.


Nota:
1 Sobre este núcleo operativo del gran capitalismo mundial fundado entre otros por David Rockefeller en 1954, y que debe su nombre al del hotel neerlandés de Ámsterdam donde se reunieron por primera vez, hay suficiente información en internet, entre ella la dada por el diario barcelonés La Vanguardia: http://www.lavanguardia.com/economia/20160608/402372925062/club-bilderberg-daniel-estulin.html