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miércoles, 27 de agosto de 2014

Terroristas


Ninguna nación tiene el derecho de expulsar a otra, si no es por un designio especial del cielo como el que tuvieron los israelitas, a menos que los nativos obraran injustamente con ella. En este caso tendrán derecho a entablar, legalmente, una guerra con ellos así como a someterlos (texto del puritanismo cristiano circa 1650 que algunos autores adjudican a una ministra o ministro de esa fe y participante de la colonización de América del Norte, búsquese en internet).


No ocurrió en una imprecisa Springfield y su protagonista quizá no se llame Lisa, ni sus padres sean Marge y Homero. La niña ha sido una víctima más del terror generado por una paranoia de la seguridad que no es casual. El escenario del drama es una vez más Estados Unidos de América del Norte, materializándose en el propio país cuyos gobiernos y establishment ejercen ese principio en el resto del mundo: victiman a sus víctimas para que no resulten victimizadas por otros.

No es un trabalenguas: te matan para que no te mate otro. Están convencidos que saben matar y que lo hacen con efectividad irreversible. No es un concepto racional el que aplican sino un principio inherente a su destino manifiesto, un designio celestial, como también la producción tecnológica que les facilita cumplirlos.

Sucedió en Dolan Springs, condado de Mohave, en Arizona, extremo suroeste de Estado Unidos de América del Norte. Dolan Springs es un población de apenas unas dos mil personas radicadas en una pequeña superficie de ciento cincuenta kilómetros cuadrados (algo así como un espacio rural de treinta kilómetros de largo por cinco de ancho, que en su extensión mayor se puede recorrer en apenas media hora en un automóvil que marcha a velocidad moderada). La densidad poblacional es de trece habitantes por cada kilómetro cuadrado, y de ellos doce tienen la piel clara.

¿Es Dolan Springs un enclave estratégico supertecnológico que podría sospecharse de ser objetivo de asalto por parte de díscolos rusos, de fundamentalistas iraníes, de huestes del presidente boliviano, de ignotos y feroces terroristas o potencias extraterrestres que ponen en riesgo la seguridad de sus pobladores? ¿Es Dolan Springs la legendaria Cíbola, ciudad riquísima al norte de Nueva España que como El Dorado en el sur otrora obsesionara a los conquistadores hispanos? ¿Por qué los propios padre y madre de la niña de nueve años la llevaron al polígono de práctica de tiro para que practicara con una subametralladora Uzi?

La subametralladora Uzi es de diseño y fabricación israelí, calibre nueve milímetros, como las pistolas de la policía, y su característica como arma de combate es la rapidez del disparo por su característico “cerrojo abierto” y que, dado el fuerte retroceso en los disparos, no es fácil de dominar por un adulto no experto. Un arma similar de fabricación nacional, la subametralladora PAM, equipaba a la Fuerza Aérea Argentina cuando en 1963 me correspondió cumplir con el servicio militar obligatorio. Entonces los soldados conscriptos teníamos mínimamente veintiún años cumplidos y manejar esa ametralladora no nos era fácil.

En Dolan Springs una niña de nueve años fue llevada por sus padres a un polígono de tiro para que el instructor Charles Vacca, de 39 años, y veterano del Ejército estadounidense, le enseñara a disparar con la Uzi. Vacca murió impactado por un proyectil en la cabeza cuando la niña, mientras era filmada por Mamy y Dady con un telefonito al parecer más inteligente que los tres adultos involucrados, no pudo dominar el arma que siguió disparando y dirigió sus proyectiles hacia el propio instructor. La Justicia de Arizona, un aparato constitucional similar al que pertenece Thomas Grieza en Nueva York, habría calificado su muerte como accidental.

¿Esta niña olvidará el incidente del que fue protagonista y su mortal efecto?
¿Extrañarán a Charles Vacca? ¿Dolan Springs condecorará a los padres de la niña por su trascendental papel en la preservación de la seguridad ciudadana?

En la costa oriental del gran estuario del Plata, en Suramérica, nos hemos enterado del suceso. La estación de televisión que lo difundió pone en los receptores domiciliarios también la campaña para bajar en Uruguay la edad de imputabilidad penal de los jóvenes, repite las noticias sobre actos de rapiña protagonizados por lo general por pobres obnubilados por el consumo exorbitado de los ricos y el paliativo consumo de la pasta base de cocaína, y otra publicidad electoral del hijo del otrora y ya fallecido dictador Bordaberry en la década de 1970, quizá asesorado por el “socialista” español Rodríguez Zapatero, propone dejar de estar “bajo la pata argentina”.

No tan lejos de aquí como tampoco de Dolan Springs, Donetsk, Siria o Grecia, y en viaje de París a Nueva York, pese a ser sospechada de connivencia con millonarios negocios turbios durante la presidencia de Sarkozy, no pierde su elegancia la titular del Fondo Monetario Internacional.