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jueves, 8 de marzo de 2012

La importancia de las comas, tildes, diéresis y de las tecnologías. Sárközy y los burócratas “cientistas”.


Sárközy

No sorprende el comentario del presidente de ascendencia húngara, cuando afirma que es necesario en Francia “reducir a la mitad el número de extranjeros”.1 Podría haber dicho que es “nesarió”, afrancesando el modo de llamar a lo “que forzosa o inevitablemente ha de ser o suceder” o, con similar propósito, pretendía el líder del peronismo argentino de los años noventa (¿“hecho maldito del país burgués”?): hacia fines de aquella década hubo decretos y proyectos de ley para impedir el ingreso a Argentina de inmigrantes bolivianos y peruanos especialmente.2 Lo de “reducir a la mitad” el presidente de ascendencia húngara lo dijo ahora en París, quizá, sugieren algunos comentaristas, con el oído y la vista puestos en las próximas elecciones.

Antes de ser progenitor del presidente, huyendo de su país de nacimiento y sede de negocios cuando el Ejército Rojo lo atravesó desalojando a los nazis, Pál Istvan Emó Sárközy pasó por Austria y Alemania y finalmente se enroló en la Legión Extranjera para servir a Francia en Argelia. Pero muy pronto abandona la práctica militar, probablemente cuando ya hubiera ganado el derecho a mover tildes y desalojar diéresis de su nombre y convertirse en Paul Sarkozy, de algo más de treinta años y profesión publicitario. Casado poco después con la hija de un médico parisino judío sefardita, Andrée, ya convertida al catolicismo, en 1955 nace al segundo de sus tres hijos, hace apenas cincuenta y siete años.  

Nicolas vivió hasta su adolescencia muy afectado por el divorcio de sus padres en 1959, cuando contaba sólo cuatro años de edad, y el abandono que de su familia hizo aquel inmigrante que se “nacionalizó” militando en la Legión en territorio colonial. La biógrafa Catherine Nay pone en boca del hoy presidente esta frase en su libro L'Impétueux (El impetuoso): “Lo que me hizo lo que soy ahora fue la suma de todas las humillaciones sufridas en mi infancia”. Aun así, su personalidad y actos son más materia de análisis político que psicológico.

Burócratas “cientistas”. Desde el lápiz de grafito a las TIC

Mucha bibliografía tanto publicada en papel como en otros registros sirve en cuanto base de su propia cita y multiplicación, y de más disquisiciones sobre la función digna de galardón de las tecnologías informáticas en el desarrollo social, como también de acumulación de polvo y piojos del papel en depósitos editoriales, anaqueles comerciales y bibliotecas académicas o burocráticas. No pocos de sus autores pareciera que resueltamente han prescindido de la gramática y de las teorías y técnicas que permiten su aprovechamiento práctico (es decir de la gramática y de su “tecnología”) para, por ejemplo, con los recursos del pensamiento, del habla y de la escritura no solamente entender “el mundo” sino propender a cambiarlo, porque “de lo que se trata es de transformarlo” (no de convertirlo en un mero “soporte” del modo capitalista sino en acción y realidad poscapitalista. Véase Carlos Marx, Tesis XI). Claro que las más de becas y fondos financian solamente vacías especulaciones y entretenimientos, y el confort “tecnológico” de sus clientes no es barato…

Enrolados en la campaña One Laptop Per Child (OLPC) que Nicholas Negroponte, miembro del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de EE. UU., mundializara en 2006 a través del Foro Económico Mundial de Davos, algunos autores sobre tal temática citan palabras del ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez en oportunidad de anunciar el lanzamiento del Plan CEIBAL, basado en la campaña referida. La afirmación de Vázquez es transcripta sin modificaciones tal cual se la refiere desde hace seis años en el sitio oficial del gobierno de Uruguay en Internet: “Que seamos todos en el Uruguay, no solo iguales ante la ley que es importante, sino que seamos todos iguales ante la vida.”3

Distinto hubiera sido si Vázquez afirmara (obsérvense los subrayados que resaltan mínimos cambios en la sintaxis): “Que seamos todos en el Uruguay no solo iguales ante la ley, lo que es importante, sino que seamos todos iguales ante la vida.”

Pero no. Lo que dijo y está registrado es: “Que seamos todos en el Uruguay, no solo iguales ante la ley que es importante, sino que seamos todos iguales ante la vida” (¿cuál ley es "la" importante?).

(“Cientista” es una jerigonza de moda desde hace muchos años para denominar a los científicos, tal se los nombra en nuestro idioma, de las ciencias sociales. Es una clara manifestación de dependencia cultural al copiar la escritura de scientist. Claro que peor hubiera sido que copiando el sonido se llegara a escribir “saientista”.)

Notas:



Gervasio Espinosa (8 de marzo de 2012)