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jueves, 22 de marzo de 2012

Impertinencias, dado el despiporre en el sistema de salud…


Dos cosas básicas. El comentarista, es decir, quien escribe ahora, se identifica políticamente como comunista. La segunda cosa: también se identifica como rioplatense, como latinoamericano del sur, suramericano, y, para más, vecino en ambas bandas del gran estuario a través del cual desembocan los ríos Paraná y Uruguay en el océano Atlántico.

Ayer, por enésima vez, envió un correo a la dirección electrónica parlamentaria del senador uruguayo Eduardo Lorier para invitarlo a leer estas “notas”, previendo que como en casos anteriores podría no haber respuesta o siquiera acuse de recibo.

Pronto, luego de esa tarea, probó a ver si el Partido Comunista de Uruguay había actualizado su página web. Le resultó una gratificante alegría encontrar que hacía menos de un mes se había renovado la información política partidaria. Entonces redactó y despachó un nuevo correo, saludando a los compañeros de la dirección y redacción. El sistema cibernético de banda a banda no demoró cinco minutos en confirmar que la cooperativa que nos provee el servicio de transmisión de datos en el municipio provinciano occidental había entregado el mensaje a la red uruguaya estatal Adinet, y que ésta advertía que le había resultado imposible entregar al destinatario dada la razón que exhibía: “… @adinet.com.uy; fallido; 5.2.2 (buzón lleno)”. ¿Pero… no tienen instalado un programa automático de recepción y guarda de mensajes ya que, al parecer, no revisan el webmail diariamente? ¿Han delegado la puesta cibernética a algún emprendimiento meramente comercial que se desentiende del “ida y vuelta”?

El sonado asunto de los enfermeros encausados por homicidio de quince pacientes en el público Hospital Maciel y en un sanatorio privado de la Asociación Española, ambos de Montevideo, se convirtió en noticia internacional. Una empresa comercial de medios de prensa de Buenos Aires envió a un trabajador suyo a cubrir la conferencia de prensa que al respecto se daría en el Ministerio de Salud del Gobierno uruguayo. La empresa de marras, dueña del diario Clarín y de canales de TV y radioemisoras, no goza de nuestra simpatía, pero el reportero ejerció correctamente su trabajo periodístico cuando –según publicó el diario oriental La República–: “preguntó si no había habido un «exceso de confianza» por parte del ministerio y si no pensaban hacer un «mea culpa» por lo ocurrido”.

La respuesta del ministro Jorge Venegas fue extemporánea: impropia del tiempo en que sucedió o se hizo, inoportuna e inconveniente, una auténtica impertinencia. “Señor periodista de Todo Noticias de Argentina: el Uruguay es el Uruguay, no es Argentina. La confianza la tenemos siempre en nuestros trabajadores de la salud que trabajan por la salud: no trabajan por la criminalidad”, relató La República que dijo el ministro. Según publica hoy, jueves 22 de marzo, en su edición electrónica El País, por el exabrupto a Venegas lo reprendieron desde la propia presidencia.

“Papita para el loro”

Sin ninguna duda que, en general, las empresas de prensa responden más a los intereses del capital que a los propios de los destinatarios o “consumidores” de sus productos, principalmente trabajadores y el pueblo sencillo, y el sayo puede caerles como “de medida” tanto a los dueños de El País, Clarín, La Nación, El Observador, Búsqueda o Perfil, entre tantos otros, como también a los de La República o Página/12. Pero si bien a estas empresas, como es lógico, no les caen simpáticos los gobiernos que califican y clasifican como populistas, y que los desaciertos que estos cometen son para ellas manjares, no fue para nada desatinada la pregunta del cronista argentino sobre si no hubo “exceso de confianza” y si no cabía ahora un “mea culpa”.

Al parecer Jorge Venegas estaría padeciendo la misma infección que su colega Tabaré Vázquez, la que podría presumirse como una “infección intramuros” de colectividad cerrada, quizá médica, política o ambas, que confunde propias debilidades con agresiones exteriores. La salud pública y el desempeño de sus técnicos, profesionales y trabajadores rasos, lejos, e incluso con sus defectos, en general anda mejor del lado oeste del gran estuario que del este, y de ello pueden dar testimonio muchísimos uruguayos. Así, una preocupación y pregunta seria y si se quiere hasta fraternal no convierte ipso facto a quien la realiza “de ajeno al palo” o agresor. Venegas, no venga después a decir que en su momento, cuando tuvo enfrente al temible periodista de TN, pensó en pedir ayuda al secretario de Salud de Barack Obama…

De lo que se está careciendo es de pensamiento crítico, y eso no es aceptable en quienes se supone debieran ser trabajadores intelectuales marxistas en funciones de gobierno.

Gervasio Espinosa (22 de marzo de 2012)