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lunes, 11 de febrero de 2013

PIT-CNT: ARTICULACIÓN desarticulada



La central sindical de los trabajadores uruguayos, PIT-CNT, anunció la determinación de asumir “estar en la primera línea de fuego en la guerra contra la inflación, y estudia recomendar algunas medidas al Gobierno, entre las que anticipa aplazar aumentos de tarifas, bajar o disminuir el IVA a productos de la canasta básica, y hacer pagar más a los que más tienen”, publica este lunes 11 de febrero La República de Montevideo.

Manifestó en entrevista con el diario Fernando Pereira, miembro del Secretariado de la central y afiliado a la corriente sindical “Articulación”, alineada ésta con la agrupación “Frente Líber Seregni” liderada por el ex ministro de Economía y Finanzas y actual vicepresidente uruguayo Danilo Astori, agrupación que aglutina a corrientes políticas socialdemócratas integradas en el Frente Amplio:

“Todo este proceso de 2005 hasta ahora lo valoramos como muy positivo, por eso resolvimos en el VIII Congreso que el movimiento sindical iba a seguir siendo independiente, denominando la independencia como el acto de no consultar a ningún partido político, ni organización de ningún tipo, para tomar una decisión. De ninguna manera eso significaba prescindencia ni indiferencia. Al contrario, nos íbamos a involucrar para que los cambios en el Uruguay fueran posibles, que llegaran a la gente y se hicieran dueños de los cambios y los defendieran como propios.”

El destaque con bastardillas en las dos últimas líneas del párrafo textual de Pereira (si no hubo errores de transcripción por parte de los redactores de La República) manifiesta enajenación y desarticulación en el discurso. Siendo Pereira mismo un trabajador y por ende parte sustancial del pueblo, al que nombra con un apelativo “diet”, se sitúa en el discurso fuera del mismo diciendo que el “involucramiento” en la política gubernamental del país es para que “los cambios […] fueran posibles, que llegaran a la gente” y que ésta (la gente) “se hicieran dueños de los cambios y los defendieran como propios”.

Destaco ahora que de ninguna manera se ponen en duda la honestidad de Fernando Pereira, y menos aún se menoscaba el papel transformador del PIT-CNT, cuando se refiere a un discurso enajenado y desarticulado. Claro que Pereira, como todos sus compañeros del secretariado sindical, son parte del pueblo, de su clase trabajadora, y es dable suponer que defienden y defenderán siempre los cambios en resguardo de los intereses y derechos populares.

Lo que se señala es la distracción conceptual de los objetivos propios de la clase trabajadora cuando algunos de sus elegidos como dirigentes repiten sin análisis ni crítica los discursos de intelectuales pequeño burgueses. Solamente alguien plenamente consciente de no pertenecer al pueblo ni a la clase explotada, ni por origen ni por vocación, diría que aspira a que “los cambios” lleguen “a la gente” para que ésta los defienda como propios. Cuidado: estas “afirmaciones” pueden promover más frustraciones que éxitos sin que ello preocupe demasiado a los referidos intelectuales.