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lunes, 15 de agosto de 2016

A ver si entendemos y nos entendemos














Una amiga nuestra, de mi compañera y de mí, también docente secundaria jubilada (como mi compañera), concurrió con su marido el viernes pasado a la cita en la Plaza de Mayo de Buenos Aires para acompañar a las Madres en la ronda 2000 alrededor de la pirámide, nos comentó, un tanto enojada, que algunas agrupaciones políticas populares presentes (entre ellas, dijo, Unidos y Organizados y la Agrupación Evita) contaminaron la esencia del encuentro: el acompañamiento y homenaje popular a la lucha por los derechos humanos de las ejemplares madres. Nuestra amiga nos dijo que allí se cruzaron, saludaron y conversaron con Luis Zamora, quien les expresó que para ahora recuperarnos de la brutal caída es necesario hacerlo juntos, trabajadores y pueblo, desde abajo y sin sectarismos.



Planteo “a ver si entendemos y nos entendemos”, así, con tanto énfasis como urgencia, porque se acaba el tiempo. Se acaba el tiempo de aprovechar entre todos la reflexión de septuagenarios lúcidos y experimentados en el devenir histórico –en la praxis política, pongámoslo claro–, que venimos desde recién iniciada la segunda mitad del siglo pasado. Piénsese en las guerras de Corea y Vietnam, en el “55” argentino, en la liberación de Argelia, los engaños en nuestro país de Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio, en el triunfo de la Revolución Cubana, los años sesenta, el Cordobazo, los setenta, Cámpora y el regreso de Perón, su muerte… la caída de Allende en Chile, el golpe en Brasil, la “bordaberrización” uruguaya, el Plan Cóndor, dictadura cívico empresaria y militar, Guerra de Malvinas, la confusa apertura democrática y el discurso de los dos demonios, el menemismo, la crisis del año 2001…



Refiero a cuatro septuagenarios vivientes y concretos, el brasileño Leonardo Boff y los argentinos Eugenio Raúl Zaffaroni, José Luis Coraggio y Jorge Beinstein. De los cuatro hemos leído y publicado textos en ¡Ansina es!...1 Y refiero a los cuatro desde mi propia condición de septuagenario. Mi hermano mayor, Pedro, ochenta y cinco, no tanto como humorada dice que no acepta que sus reclamos sean atendidos por personas menores de sesenta y cinco años…



Ayer, 14 de agosto, Martín Granovsky –quien el 10 de enero de este año publicó también en Página|12 una entrevista importante a Zaffaroni–, presentó su encuentro y charla en un hotel de Palermo con el teólogo Leonardo Boff 2 haciendo un chiste que nos parece inoportuno acotando que «A las cinco de la tarde de un domingo rabioso y olímpico Boff debe ser el único ser humano que no mira tenis por televisión». Somos muchísimos, pero muchísimos, los que como aquél no lo hicimos…



Boff, en los tres textos del reportaje publicado este lunes 15 de agosto, aporta interesantes definiciones. Entre otros temas aborda el del celibato eclesiástico, el periodista pregunta y responde el teólogo. «—¿Qué cambio teológico le produjo su propio casamiento? Me di cuenta de hasta qué punto la Iglesia es injusta. El matrimonio es una escuela de santidad. Uno tiene que saber comprender, renunciar, aceptar la diversidad de género, convivir con las relaciones históricas de poder. Los sacerdotes solteros pueden tener aristas más duras de personalidad que las que tendrían sacerdotes casados. En la pastoral tienen sentido el acercamiento y la amistad. El matrimonio no es complementación, porque cada parte es completa. Es reciprocidad.»



Sobre el cuadro latinoamericano dos respuestas de Boff son precisas, una fue elegida como título para la entrevista: «Nos asusta que Estados Unidos negocie dos bases [militares] con Macri». La otra, nada menos que en la tapa del diario, sintoniza con Zaffaroni, con Coraggio, con Beinstein y, también, conmigo: «Hay un proyecto para recolonizar América Latina».



En diciembre pasado nosotros ya planteábamos que estaba en marcha la restauración de los virreinatos en Suramérica, caracterizamos la situación argentina como de vacío institucional en los tres poderes del Estado y, como consecuencia, un brutal atropello de quienes mediante engaños lograron un apoyo electoral confuso para encaramarse en el poder político. Y dijimos que ese poder político estaba en manos de una mafia económica ligada a agentes imperiales del capitalismo financiero que se ha rodeado de tan autoritarios como torpes ejecutantes, incluido quien con los actos que asumía deslegitimaba su propia titularidad del gobierno del Estado.3



Pasó ya la hora de las declaraciones. Ya es imperioso para salvaguardar la propia integridad de nuestros pueblos suramericanos, tanto en Brasil como en Argentina constituir procesos asamblearios populares que estudien, proyecten y definan los pasos a seguir para la normalización institucional en cada uno de nuestros países.  Estas son las cuestiones en las que tenemos que entender y entendernos.



Notas: El presente texto fue remitido hoy por vía del propio sitio en internet de Página|12 en carácter de “carta de lector”.

1 Véase abajo: Textos de…


3 Diciembre de 2015. Caracterización del proceso de reinstauración virreinal en Argentina: http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/12/atilio-boron-y-frank-underwood-un-rey.html

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