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sábado, 20 de enero de 2018

El Dilema Argentino: hasta cuándo dura el amor









“Buscan deprimirnos, no tenemos que permitir que nos depriman” (Raúl Eugenio Zaffaroni), e “Ideas para la reconstrucción” y “Sociología para aquí y ahora” (Mempo Giardinelli, El Manifiesto Argentino). El amor dura lo que dura dura…

Hay en nuestro escritorio algunos borradores, no pocos, con los que un día sí y otro no nos fuimos planteando la continuación del artículo publicado en “¡Ansina es!…” el pasado 24 de diciembre: “Reflexiones oeste-rioplatenses para 2018” (y último, si obviamos la “Declaración a la que adherimos: ‘Después del triunfo de Cambiemos’”). Entre los títulos que fuimos eligiendo tentativamente para esos textos en proceso de elaboración uno puede parecer procaz pero permite profundos atisbos: “El amor dura lo que dura dura”. Como habíamos también adelantado una ilustración la hemos vuelto a colocar ahora: “La captura de Cristo”, de Caravaggio (Michelangelo Merisi), 1602, obra que se encuentra en la Galería Nacional de Irlanda, en Dublín. Los esbirros de Jerusalén pintados por Caravaggio se parecen muchísimo a ciertas policías y gendarmerías actuales, casi medio milenio después, como también tienen parecidos políticos sus mandantes de ocasión.

La aludida frase que puede parecer procaz fue elegida ahora, con modificaciones, a modo de subtítulo. La descubrí hace veintitantos años como grafiti en la calle Argüero poco antes de su intersección con Paunero, en San Miguel (Provincia de Buenos Aires), corriendo ya las postrimerías de la década final del siglo XX o quizá el principio de la inicial del siguiente. Estuvo escrita con aerosol sobre la pared por la mañana del famoso en esa ciudad Colegio Nacional y Escuela Normal Superior, donde por la tarde funcionaba también la no menos famosa Escuela Nacional de Comercio Juana Manso. El contexto del grafiti eran superpuestas frases, nombres y dibujos sin relación alguna con la alusión directa que sin lugar a dudas puede adjudicársele. Ahora encuentro en internet que la referencia más antigua a la sentencia, y más o menos contemporánea con la inscripción que yo viera, la habría dado el costarricense Enrique Villalobos Quirós en su novela policial Huellas de ceniza, publicada en 1993.

Dos cosas, entonces, siendo una locución no muy difundida los autores del grafiti de la calle Argüero demostraron tener calidad expresiva para sus pintadas, y la otra, que la misma encierra una relación compleja: como que todos los actos de encuentro, seguimiento y compromiso más o menos profundos e íntimos están condicionados a la satisfacción que producen. Tomen nota Durán Barba y las agencias de inteligencia y operaciones del gran capital para advertírselo a sus pupilos y clientes: el amor puede acabarse…

Raúl Eugenio Zaffaroni dialogó con franqueza con el periodista Juan Martín Ramos Padilla en un reportaje emitido por http://radiocaput.com, emisora que también como texto escrito lo publicó en http://radiocaput.com/2018/01/18/cuidado-con-el-colapso-final-los-muertos-siempre-los-ponemos-nosotros/

Estos análisis y afirmaciones del jurista han tenido gran repercusión en las llamadas redes sociales, a través del periodismo honesto e incluso en medios del sistema  paraoficial generador de consensos, ya que nadie asegura que el más inteligente, lindo, honesto y mejor vestido sea el virrey ungido ya hace algo más de dos años.

Recomendamos leer el reportaje, y si se quiere también escucharlo. Zaffaroni, en los inicios de 2016, respondió preguntas de Martín Granovsky que publicó Página|12. Aquél diálogo nosotros lo reprodujimos íntegro porque el jurista y compañero de grandes lides populares había coincidido con algunas afirmaciones que habíamos hecho ya en el último mes de 2015 sobre el carácter del período que se había abierto: un virreinato en funciones. Ese texto de la entrevista con Granovsky se puede ver tanto en el diario como en este blog: http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2016/01/zaffaroni-van-matar-alguien-no-sean.html

En diciembre de 2015, algunos días después de los actos de asunción virreinal –según nuestra caracterización que muy lenta y tímidamente comienza ahora a aparecer tangencialmente cuando se habla de la caída ya entonces del Estado de derecho–, publicamos dos notas que una vez más recomendamos leer o releer: verán que la del domingo 13 de diciembre de 2015 no era la mirada febril de este septuagenario: http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/12/restablecimiento-de-los-virreinatos.html, y el 31 del último mes de aquel año http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/12/atilio-boron-y-frank-underwood-un-rey.html

Sin rencores…, con estima y buena disposición

El escritor y periodista Mempo Giardinelli, promotor del debate y proyecto de reconstrucción nacional llamado “El Manifiesto Argentino”, días antes de estar puesto en la internet “Restablecimiento de los virreinatos…”, en la contratapa de Página|12 del mismísimo 10 de diciembre del ungimiento virreinal publicó su “Carta pública al nuevo Presidente”. Puede vérsela buscándola en el archivo del blog o cliqueando el enlace http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/12/carta-publica-al-nuevo-presidente-por.html

En la reciente y ya referida, “Reflexiones oeste-rioplatenses para 2018”, hemos vuelto a preguntarnos:

Mempo Giardinelli, un escritor chaqueño que respeto, viene desde hace tiempo promoviendo el Manifiesto Argentino: una suma de personas que debaten la salida de la encrucijada. Es columnista, Mempo, del diario Página|12, ha ganado muchos adherentes y coprotagonistas para El Manifiesto, entre ellos a un buen amigo nuestro, el poeta y periodista mendocino Julio Rudman. El Manifiesto propugna la convocatoria de una convención que dicte una nueva Constitución con clarísimos conceptos de democracia popular y defensa del patrimonio nacional: comparto esas propuestas pero me pregunto cuál sería la manera de materializar esa convocatoria estando vigente el virreinato.1

Giardinelli, finalmente, y saludo con beneplácito ello, el 18 de diciembre de 2017 y el reciente 15 de enero, a dos años y algunos días de la “Carta pública al nuevo Presidente”, ha presentado los dos nuevos artículos referidos en el inicio y cuyos enlaces son: https://www.pagina12.com.ar/83467-ideas-para-la-reconstruccion y https://www.pagina12.com.ar/89275-sociologia-para-aqui-y-ahora

En “Ideas para la reconstrucción” vuelve a poner su esperanzada voluntad en El Manifiesto Argentino frente a lo que define una duda que dice es compartida: «por qué no se habla de fascismo […] el neoliberalismo, éste de aquí y ahora, hace décadas se llamaba fascismo. Ahora son más inteligentes y más cínicos, […] no necesitan milicos en la Rosada. Pero la brutalidad represiva es en esencia la misma». Y luego, en “Sociología para aquí y ahora”, repitiendo esa fijación geográfica y temporal aludida antes, aquí y ahora, caracteriza adecuada y precisamente la incondicional mediocridad de quienes ungieron y todavía sostienen al engendro virreinal, a su cabeza y sus multitudinarios cortesanos. Al final de una durísima enumeración de agachadas y palabrotas mentales de estos habitantes locales del “fin de la historia”, la Middle Class, como prefiero nombrarla en idioma original, pero sin decir Mempo (¿y percibir?) que no hay camino de retorno porque la Argentina “del Centenario”, sarmientista y roquista, plenamente ya capitalista, fue la construcción también en el lado occidental del gran estuario de los ríos Paraná y Uruguay de un remedo del “arelianismo” fundado por otro rioplatense, el oriental José Enrique Rodó, modelo ya hundido irremediablemente.

Dice Mempo, sin duda que con dolor:

[…] pienso que lo único seguro con las clases medias es que son volubles, oportunistas y “cambiantes” y casi siempre playitas en sus ideas y definiciones. Y puesto que pertenecen a la especie humana sus comportamientos, adhesiones, afectos y odios son potencialmente infinitos.

Si estas dudas no se piensan ni se entienden, y no se corrigen modos y discursos, el camino del retorno a una república democrática, soberana, inclusiva, igualitaria y nacional y popular, va a ser más arduo y más largo que lo que muchos y muchas parecen creer hoy. Por qué no decirlo, entonces.

Lo que hemos planteado por vía de proposición es una duda: ¿para evitarnos más daños no habrá llegado la hora de un divorcio de ciudadanías y reconfiguración política y geográfica de territorios?

Nota: