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viernes, 24 de marzo de 2017

24 de marzo: celebraciones y memorias distintas, opuestas

Avruj, el doble de Macri: http://visavis.com.ar/?p=16167



Mientras cientos de miles de argentinos mezclando lágrimas y broncas con la alegría de sus luchas multiplicadas inundan plazas y avenidas en el Día de la Memoria, la cabeza del gobierno virreinal prefirió rendir cumplidos en Ámsterdam frente a una reina consorte hija de un partícipe directo de la Dictadura Cívico Militar y Eclesiástica que hoy se repudia: Jorge Horacio Zorreguieta, miembro destacado de la Sociedad Rural Argentina que nucleó primero a los grandes estancieros latifundistas y representa ahora los intereses del concentrado negocio agropecuario, fue entre 1976 y 1981 miembro del gabinete de ministros y secretarios de Estado de Jorge Rafael Videla.

No fue un error. Fue disciplina. Como también es por igual conveniente convicción y disciplina de corte virreinal que el secretario de Derechos Humanos (!), Claudio Avruj, manifestara a propósito de la fecha en su sitio de Twitter (@clauavruj): «Los argentinos no hemos procesado todo lo que pasó en la dictadura porque la política metió mucho la cola».

Avruj se plantea a sí mismo como un “gestor” híbrido. En declaraciones hechas a una radioemisora de Buenos Aires y reproducidas por el diario cooperativo Tiempo Argentino, «señaló que todos los sectores “tienen que entender que en democracia, los derechos humanos son para todos”, y que espera que “llegue el día en que la unión de los argentinos se celebre el 10 de diciembre”. […] “Ahora hablamos de memoria y educación, porque si no sólo te vas a quedar con un congelado ideológico de la memoria” […] En ese marco, anunció que se va a “empezar a revisar los contenidos educativos de la historia de esta Argentina reciente”»1.

Reproducimos, para orientar hacia el auténtico perfil de Avruj, la nota biográfica del 3 de diciembre de 2015 firmada por alguien que lo conoce bien:
 



Derechos (humanos) torcidos, 
por Jorge Elbaum2

Claudio Avruj será el próximo secretario de Derechos Humanos de la Nación. Sus antecedentes son coherentes con el resto del gabinete, conformado por empresarios, CEO de multinacionales y actores de las ONG devenidos en puristas gestores del Estado. Todos ellos se autodefinen como la contracara de la “militancia” y buscan difundir una pátina aséptica y desideologizada orientada a invisibilizar sus biografías y naturalizar la verdad de sus decisiones futuras.

Claudio Avruj estudió la licenciatura en organización institucional en la Universidad Bar Ilan, cuyo propietario era Rubén Beraja, el mismo que hoy está siendo enjuiciado por encubrimiento en la causa AMIA. En dicha causa también se encuentra procesado el comisario Jorge “Fino” Palacios, primer titular de la Policía Metropolitana. Beraja no fue sólo el dueño de la universidad en la que estudió Avruj. Fue también quien lo designó como director ejecutivo de la DAIA en la década del 90, cuando el menemismo mantenía relaciones carnales con Estados Unidos y también con la DAIA. El director adjunto de Avruj de esa época era Alfredo Neuberger quien aparece en los Wikileaks como informante de la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires cuestionando al gobierno de Néstor Kirchner. (http://bit.ly/1uavplW) Neuberger, además, fue asesor de Enrique Mathov en su recordado período como secretario de Seguridad del gobierno de la Alianza, por el que fue procesado como responsable político por los asesinatos producidos por la policía en diciembre de 2001.

Durante su gestión como director ejecutivo de la DAIA, Claudio Avruj fue uno de los impulsores del premio honorífico que se entregó al comisario Palacios “por su compromiso en la Causa AMIA”. Dicha distinción se entregó a sabiendas que el comisario entorpeció allanamientos en las oficinas de Kenore Edul, pariente de Menem y vinculado a la denominada “Pista Siria”. Durante el mismo lapso en que se desempeñaba como director ejecutivo de la DAIA fue empleado de la Fundación Cree y Crecer, el think tank del macrismo en los primeros años del siglo XXI. Esa misma doble articulación le permitió intervenir como moderador en una recordada mesa de debate entre Filmus y Macri en la que benefició escandalosamente a su empleador, candidato a Jefe de la Ciudad. Avruj fue quien recomendó al Fino Palacios a Macri para su nominación como jefe de la Metropolitana. Cuando la empresa de Fino Palacios y Ciro James, dedicada a las escuchas telefónicas, se convirtió en un hecho público, Macri se justificó afirmando que consultó al Mosad y al FBI acerca de la conveniencia de la designación del Fino. Quien medió para las consultas con los organismos de inteligencia extranjeros fue Claudio Avruj.

En 2007, Avruj dejó la dirección ejecutiva de la DAIA para asumir como director de Relaciones Institucionales del Gobierno de la Ciudad. La desvinculación con la DAIA incluyó una comisión investigadora conformada por integrantes de su Consejo Directivo, orientada a relevar sus manejos económicos financieros en su rol de director ejecutivo. Entre las dimensiones investigadas –y no divulgadas para evitar el escándalo– figuraban la edición de materiales gráficos con sobreprecios, faltantes informáticos y “arreglos” de indemnizaciones con empleados a su cargo.

Su asunción, tiempo después, como subsecretario de Derechos Humanos de la Ciudad incluyó la disolución del área de violencia de género y el vaciamiento de recursos destinados al Parque de la Memoria, ubicado frente al Río de la Plata. Siendo subsecretario de Derechos Humanos, asumió la presidencia del Museo de la Shoá (Holocausto) con claras intenciones de posicionarse como candidato a la presidencia de la DAIA. Su vicepresidente en el museo de la Shoá fue Guillermo Yanco, actual pareja de la Piba, Patricia Bullrich. Ambos, Avruj y Yanco, administran una agencia de noticias, –Vis-A-Vis– dedicada a la temática de la colectividad judía, financiada en su totalidad por publicidades del Gobierno de la Ciudad.

La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación fue dirigida por un abogado perseguido por la dictadura militar, fuertemente comprometido con las banderas de Memoria, Verdad y Justicia. Luis Eduardo Duhalde fue sucedido por el hijo de militantes populares desaparecidos Martín Fresneda, fundador de la agrupación HIJOS de Córdoba. Ahora el despacho de secretario será ocupado por un berajista que participó en la organización de la marcha del 18 de febrero, junto a Waldo Wolff y Sergio Bergman. Coherente con esos antecedentes, su primer pedido a las autoridades salientes de la secretaría fue solicitar el currículum de todos los empleados del organismo. Derechos torcidos. Muy torcidos.

Notas:
2 Jorge Elbaum, sociólogo y periodista, es presidente del Llamamiento Argentino Judío (http://llamamiento.net/). La nota reproducida fue publicada originalmente por el diario Página|12 el 3 de diciembre de 2015: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-287480-2015-12-03.html


24 de marzo de 2017

https://youtu.be/NCpg230B4M8

Cuarenta y un años se cumplen…

Massera, Videla y Martínez de Hoz



Cuarenta y un años se cumplen desde el desencadenamiento de un complot, genocidio y destrucción cultural que se sumaron a las peores tragedias populares que registra la historia argentina: la colonización por parte de la corona española que perpetró el mayor robo de metales preciosos para la constitución de la acumulación primaria de capital de la que emergieron el capitalismo y el mundo moderno, las persecuciones y destrucción de pueblos y culturas originarias, la confabulación militar, eclesial y de clase contra comunidades aborígenes, negros, campesinos y obreros, todos ellos, nosotros, el llamado “bajo pueblo”.



Como en 1955, cuando se temía que las masas populares se autonomizaran del líder y ellas mismas llevaran a Perón a nuevas posiciones, veinte años después desencadenada la crisis sistémica final del modelo de Estado de Bienestar, diseñadas y sostenidas por el país adalid del capitalismo y de las guerras se desencadenaron las dictaduras en el cono sur latinoamericano.



Fue un complot también en Argentina entre los capitostes de las filiales del capital concentrado junto con las corporaciones eclesiásticas, del sistema judicial y de los aparatos armados del Estado para aniquilar las reservas humanistas del pueblo: no solamente son treinta mil los muertos y desaparecidos, fueron centenares de miles los que sobrevivieron destrozadas sus voluntades de ser artífices de un país mejor. Sectores de peso de la intelectualidad no ofrecieron resistencia.



El sistema educativo “privado” que se había iniciado en 1958, tres años después de 1955, y que tuvo a la Iglesia Católica como principal impulsor visible, fue cómplice también del complot y genocidio desatado bajo el preciso nombre de “Proceso de Reorganización Nacional”.



Ahora, hoy, ya está todo más claro, pero a pesar de ello una gran proporción de la población no lo percibe. La Dictadura Cívico Militar y Eclesial tuvo relevante consecuencia: miedos, oscurantismo, simplezas, negación del pensamiento crítico. Así estamos, la mitad de los argentinos procurando construir un país mejor, solidario, humano, cooperativo y fraternal, y la otra mitad enfrascada en obnubilaciones mediocres y un suicida consumismo.



La victoria será nuestra. No somos nosotros quienes violentamos la dignidad humana.



24 de marzo de 2017


miércoles, 22 de marzo de 2017

Balance primario y propuesta a casi un año y medio de virreinato, 22 y 24 de marzo de 2017


Foto: diario Infobae















Es muy ambiguo en la Argentina de ahora hablar de un presidente y su gabinete, de democracia, de parlamento nacional y de sistema judicial. Es impreciso e incluso ingenuo, y puede llegar a implicar desdichadas complicidades. Hace ya casi un año y medio caracterizamos aquel momento del que el presente es consecuencia, el contexto de época, las acciones y lo que venía.1 Muchos lo saben bien y otros, no pocos, lo disimulan, porque les perturba. Son muchos también quienes todavía ignoran los fenómenos contemporáneos y aún los históricos, y por eso no pueden hacer análisis ni prospección. En nuestro país sureño se instaló una restauración virreinal. Así como la expansión de los dominios de la corona española en los siglos XVI y XVII, más la consecuente acumulación primaria de capital fundante de un modo entonces nuevo de producción social, fue materializada con el concurso de aventureros inescrupulosos, clérigos sin ética y criminales de poca monta eximidos de sus penas, ahora, del rescate del capitalismo en territorios de Abya Yala (Nuestra América) han sido encargados también inescrupulosos y estafadores, una calaña brutal y torpe que tiene como troupe de choque pelotones de mercenarios tan crueles como idiotas.

Hoy, 22 de marzo, cuatrocientos mil maestras y maestros, estudiantes, profesores y luchadores sociales pusieron al virrey en su escala: 0,0000025. El interés del “mandatario” en la educación pública es de 2,5 millonésimas partes del interés que en aquella ponen y expusieron los educadores que llegaron al pie de la famosa Pirámide de Mayo. Él, confundido porque no puede comprender ni elaborar discursos contextuales, no queriendo percatarse que su formación “privada” (comercial) no fue de excelencia sino de “emergencia”, quedó ahora categóricamente reducido a su auténtica condición.

“Esto marca un problema de fondo: la terrible inequidad entre aquel que puede ir a una escuela privada versus aquel que tiene que caer en la escuela pública”, dijo el virrey  planteando como fracaso de los educadores el resultado de una amañada “evaluación educativa” en los estudiantes hecha el año pasado. No hay fracaso de los educadores, es el resultado –por caso la “incomprensión de textos”– de la cultura de sobrevivencia y exacerbado consumo acrítico impuesta por el todo poderoso mercado capitalista que cotiza más un mero teléfono Smart que la  solidaridad popular.

Cuatrocientos mil trabajadores compatriotas que vinieron cruzando de lado a lado el país mostraron verdades. Oportunamente más de dos millares de intelectuales, científicos y artistas del mundo, encabezados por el estadounidense Noam Chomsky, manifestaron anteayer su solidaridad con nuestro pueblo en el trance actual, y contra la ignorancia de los tecnócratas.2 Pasado mañana, en el 41° doloroso y repudiado aniversario del inicio del genocida “Proceso de Reorganización Nacional” que ahora se replica en sus propósitos, marcará otro hito fundamental. Hoy no hubo provocaciones, y se espera que tampoco las haya pasado mañana. Agradezcamos la prudencia (y el miedo) de los artífices represivos. Ofrezcamos nosotros también prudencia, sabia la nuestra.

¿Cuántos son? ¿Diez mil, quince mil los jerarcas y subordinados de los poderosos señores, incluyendo al propio virrey? Ordenadamente y con sus petates imprescindibles podrán marchar también ellos pero en sentido inverso, del centro hacia afuera, nosotros limitémonos a verlos pasar, irse. Yendo por las autopistas 25 de Mayo, Luis Dellepiane y Pablo Ricchieri llegarán al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Todos ellos, o casi todos, y si no habrá quienes los socorran, tienen acreencias más allá de estas modestas fronteras. Buen viaje, salud y no regresen… Sus pertenencias aquí quedarán no en custodia sino en pago de los daños ocasionados.

Notas:

viernes, 17 de marzo de 2017

Una izquierda de la esfera pública, por Emir Sader*



Agencia Latinoamericana de Información
ALAI, Quito, 17 de marzo de 2017

La izquierda del siglo XX fue una izquierda del Estado, que se valió del Estado para organizar proyectos de nación, para hacer que el Estado empujara el desarrollo económico y garantizara derechos sociales. Tuvo un rol fundamental, sobre todo si pensamos que antes había un Estado estrictamente de las elites dominantes, de las oligarquías primario exportadoras que hacían del Estado un instrumento estricto de sus intereses.

Cuando se agotó el ciclo largo expansivo del capitalismo internacional y, con él, el modelo desarrollista, dos perspectivas se presentaban en el horizonte. Ronald Reagan enarboló una, la vencedora: el Estado habría dejado de ser solución, para ser problema. Y la forma de enfrentar ese problema era reducirlo a sus proporciones mínimas, al Estado mínimo, promoviendo al mercado a un rol de centralidad. El viejo adagio del liberalismo recobraba nueva fuerza: el mercado es el mejor redistribuidor de recursos.

Aparentemente de forma contrapuesta a esa versión surgió un relato que también pretendía superar el agotamiento del Estado, pero proponiendo a la “sociedad civil” como su sucedáneo. Condenaba al Estado tanto o incluso más que la versión anterior. Toni Negri alcanzó a tildar al Estado como conservador, como pieza de museo. Holloway tenía esperanzas de que se pudiera cambiar el mundo sin tomar el poder, sin el Estado.

Los primeros han realizado su sueño y han llevado el mundo a su desastre actual resultado de la centralidad de un mercado descontrolado, dominado por el capital especulativo y por los grandes bancos privados. Los segundos han quedado relevados a la intrascendencia, prisioneros de la trampa liberal de una sociedad civil en contra del Estado.

La versión alternativa era otra. No era el abandono del Estado sino su democratización. No era el abandono a la esfera mercantil ni el retorno puro y simple a la esfera estatal sino la construcción, a partir del Estado y de organizaciones sociales, de la esfera pública. Una esfera de la ciudadanía, una esfera de los derechos iguales para todos, la verdadera esfera democrática.

Los gobiernos que han revertido el modelo neoliberal de la centralidad del mercado son aquellos que se han valido del Estado para promover los derechos sociales de todos, para rescatar el rol activo del Estado como inductor del crecimiento económico y proyector de políticas externas soberanas. Fueron los gobiernos anti neoliberales de América del Sur.

Pero incluso estos han recuperado al Estado sin transformarlo, defendiendo a la sociedad de las consecuencias negativas de un mercado descontrolado, pero sin democratizar al Estado con la centralidad en la esfera pública. Los aparatos de Estado han resistido desde adentro en alianza con las fuerzas conservadoras desde afuera para frenar un amplio proceso de democratización política, social, económica y cultural de la que carecen las sociedades contemporáneas.

Cuando los gobiernos anti neoliberales se enfrentan a obstáculos no deben ceder pura y simplemente al liberalismo tradicional, al mercado, sino, al contrario, avanzar hacia la trasformación radical de los Estados con la centralidad de la esfera pública. Porque la contradicción fundamental en la era neoliberal es la que se da entre la esfera pública, la esfera de los derechos para todos, la de los ciudadanos, y la esfera mercantil y su afán de mercantilizar todo, de trasformar derechos en mercancías y ciudadanos en consumidores.

Se puede medir cuánto se ha avanzado en la superación del neoliberalismo por la medida en que se ha avanzado en la extensión de los derechos para todos y en la restricción de la mercantilización de la sociedad. La medida en que se han fortalecido la educación pública, la salud pública, por ejemplo, a expensas de la educación y de la salud mercantil, y del fortalecimiento de los bancos públicos a expensas de los bancos privados.

La esfera pública no representa tan solamente la democratización de la sociedad actual sino que apunta hacia una dinámica anticapitalista en la medida en que el eje y el proyecto central del capitalismo son la mercantilización generalizada de todas las esferas de la sociedad, a transformar todo en mercancías, que todo tenga precio, que todo se pueda vender y comprar. La esfera pública, al contrario, promueve el derecho de todos, la promoción de todos los individuos a ciudadanos, esto es, a sujetos de derechos.

Para llegar a tener una izquierda de la esfera pública es indispensable, además de una crítica radical de todos los efectos negativos de la centralidad del mercado, desarrollar una profunda conciencia pública radicalmente democrática, un espíritu de la centralidad de los bienes públicos, de las empresas y de los servicios públicos, del Estado como instrumento en las manos de toda la sociedad, y antes que todo de los trabajadores y del pueblo. El Estado no es así ni la solución por sí solo, ni el problema. Es un espacio de disputa entre la esfera mercantil y la esfera pública. Para la construcción de sociedades profundamente democráticas y de un mundo apropiado para sus pueblos a partir de esos Estados nacionales democratizados y centrados en la esfera pública, cabe a la izquierda del siglo XXI ser una izquierda de la esfera pública, que es la forma actual de ser anticapitalistas.

Notas:
*Emir Sader es sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ).
URL original de este artículo:  http://www.alainet.org/es/articulo/184197
El texto originalmente distribuido por ALAI fue adaptado al estilo del blog sin alterar su contenido conceptual. G.E.