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martes, 14 de noviembre de 2017

Emir Sader, brasileño, y Jorge Beinstein, argentino: desvelan al capitalismo mafioso y prostibulario



Emir Sader | 
Los prostíbulos del capitalismo



Agencia Latinoamericana de Información (ALAI AMLATINA), Quito, 13.11.2017

URL original de este artículo: https://www.alainet.org/es/articulo/189199



El autor, Emir Sader (1943), es sociólogo y científico político brasileño coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).











Los mal llamados paraísos fiscales funcionan como prostíbulos del capitalismo. Se hacen allí los negocios turbios, que no pueden ser confesados públicamente, pero que son indispensables para el funcionamiento del sistema. Como los prostíbulos en la sociedad tradicional.



A medida se acumulan las denuncias y las listas de los personajes y empresas que tienen cuentas en esos lugares, nos damos cuenta del papel central y no solo marginal que ellos tienen en la economía mundial. “No se trata de ‘islas’ en el sentido económico, sino de una red sistémica de territorios que escapan a las jurisdicciones nacionales, permitiendo que el conjunto de los grandes flujos financieros mundiales rehúya de sus obligaciones fiscales, escondiendo los orígenes de los recursos o enmascarando su destino.” (A era do capital improdutivo, Ladislau Dowbor, Ed. Autonomia Literaria, San Pablo, 2017, p. 83)



Todos los grandes grupos financieros mundiales y los más grandes grupos económicos en general tienen hoy filiales o incluso matrices en paraísos fiscales. Esa extraterritorialidad (offshore) cubre prácticamente todas las actividades económicas de los gigantes corporativos, constituyendo una amplia cámara mundial de compensaciones, donde los distintos flujos financieros ingresan a la zona del secreto, del impuesto cero o algo equivalente, y de libertad relativamente a cualquier control efectivo.



En los paraísos fiscales, los recursos son reconvertidos en usos diversos, repasados a empresas con nombres y nacionalidades distintas, lavadas y formalmente limpias. No es que todo se vuelva secreto, sino que con la fragmentación del flujo financiero el conjunto del sistema lo vuelve opaco.



Hay iniciativas para controlar relativamente a ese flujo monstruoso de recursos, pero el sistema financiero es global, mientras las leyes son nacionales y no hay un sistema de gobierno mundial. Asimismo, se puede ganar más aplicando en productos financieros y, encima, sin pagar impuestos, es un negocio redondo.



El sistema offshore creció con metástasis en todo el globo, y surgió un poderoso ejército de abogados, contadores y banqueros para hacer funcionar el sistema… En realidad, el sistema raramente agrega algún valor. Al contrario, está redistribuyendo la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo y generando una nueva estufa global para el crimen. (Treasured Islands: Uncovering the Damage of Offshore Banking and Tax Havens. Shaxon, Nicholas. St. Martin’s Press, Nueva York, 2011).



El tema de los impuestos es central. Las ganancias son offshore para escapar de los tributos donde aquellas son generadas, pero los costos, el pago de intereses y los tributos aplicados a ello son offshore de los paraísos fiscales. [Ver al pie Nota del Editor.]



La mayor parte de las actividades es legal. No es ilegal tener una cuenta en las Islas Caimán. “La gran corrupción genera su propia legalidad que pasa por la apropiación de la política, proceso que Shaxson llama de ‘captura del Estado’” (Dowbor, p. 86).



Se trata de una corrupción sistémica. La corrupción involucra a especialistas que abusan del bien común, en secreto y con impunidad, minando las reglas y los sistemas que promueven el interés público, en secreto y con impunidad, y minando nuestra confianza en las reglas y sistemas existentes, intensificando la pobreza y la desigualdad.



“La base de la ley de las corporaciones y de las sociedades anónimas, es que el anonimato de la propiedad y el derecho a ser tratadas como personas jurídicas, pudiendo declarar su sede legal donde quieran e independiente del lugar efectivo de sus actividades, tendría como contrapeso la trasparencia de las cuentas” (Dowbor, p. 86) Las propinas contaminan y corrompen a los gobiernos, y los paraísos fiscales corrompen al sistema financiero global. Se ha creado un sistema que vuelve inviable cualquier control jurídico y penal de la criminalidad bancaria. Las corporaciones constituyen un sistema judicial paralelo que les permite incluso procesar a los Estados, a partir de su propio aparato jurídico.



The Economist calcula que en los paraísos fiscales se encuentran 20 trillones de dólares, ubicando a las principales plazas financieras que dirigen estos recursos en el estado norteamericano de Delaware y en Londres. Las islas sirven así como localización legal y de protección en términos de jurisdicción, fiscalidad e información, pero la gestión es realizada por los grandes bancos. Se trata de un gigantesco drenaje que permite que los ciclos financieros queden resguardados de las informaciones.  



Nota del Editor:

En algunas otras publicaciones del artículo de Sader este párrafo puede aparecer con una redacción algo confusa. En contacto nosotros con los editores de ALAI se ha resuelto la dificultad. La redacción que presentamos es la definitiva. G.E.

   



Jorge Beinstein | 
La instalación de la dictadura mafiosa



Agencia Paco Urondo, Buenos Aires, 8.11.2017




Jorge Beinstein (1946), economista y analista social marxista argentino, es Doctor de Estado en Ciencias Económicas por la Universidad de Franche Comté–Besançon (París). Especialista en pronósticos económicos y economía mundial ha sido durante estos últimos treinta años consultor de organismos internacionales además de dirigir numerosos programas de investigación. Ejerció cátedras de economía internacional y prospectiva tanto en Europa como en América Latina, entre otras en las universidades de La Habana, de Buenos Aires (Cátedra "Globalización y Crisis") y de La Plata. En sus libros La larga crisis del capitalismo global (Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1999) y Capitalismo senil (Ediciones Record, Río de Janeiro, 2001) y Crónica de la decadencia. Capitalismo global 1999-2009, Editorial Cartago, Buenos Aires, 2009, anticipó la actual crisis mundial. Es publicado por numerosas revistas en papel y digitales. 


En 1999 la revista en papel Blanco y Negro, de Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires, publicó de su autoría “La declinación de la economía global. De la postergación global de la crisis a la crisis general de la globalización”, ponencia de Beinstein en el Primer Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo realizado en enero de 1999 en La Habana, Cuba, convocado por la Asociación Nacional de Economistas de Cuba conjuntamente con la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe. 

Habiendo sido nosotros quienes en las postrimerías del siglo pasado editamos aquel único número de Blanco y Negro (agotado y conservados algunos pocos ejemplares en la biblioteca de la Universidad Nacional de General Sarmiento), vamos a reeditar ese artículo en el presente blog una vez concluido el rescate de un viejo archivo digital. G.E.












Solo faltan algunos pequeños ajustes para que el motor dictatorial funcione a pleno. Una reducida camarilla mafiosa a cuya cabeza se encuentra Maurizio Macrì*, dispone de la suma del poder público a lo que se agregan los poderes mediático y económico.



Quedan unos pocos residuos fácilmente controlables que tal vez sobrevivan algo más y que servirán mientras existan para que el súper poder muestre la existencia de pluralismo. Algunos y algunas legisladores de ambas cámaras exhibirán sus figuras opositoras aunque ambas cámaras ya estaban bajo control en los temas fundamentales y lo estarán mucho más en el futuro.



Podemos distinguir una suerte de “primera etapa” de la tragedia donde la manipulación mediática-judicial ocupa todavía el centro de la escena, fue la que impuso una original forma de golpe blando en 2015 permitiendo el encumbramiento de la mafia bajo un disfraz democrático, apabullando a dirigentes sindicales y políticos opositores y opoficialistas y encandilando a un amplio espectro social cuyo núcleo duro neofascista fue mantenido en permanente estado de excitación reaccionaria.  



Pero esa etapa, con sus duranbarbas y lanatas, sus globos amarillos y sus caras sonrientes irá perdiendo eficacia en el futuro a medida que la concentración de ingresos avance un poco más y que los saqueos tarifarios y otros resulten insoportables para grandes masas de la población. Es por eso que antes de que dicha etapa cumpla su ciclo va despuntando la segunda fase con gendarmes y voto electrónico. Dentro de no mucho tiempo presenciaremos el despliegue total: mediático, represivo e institucional de un régimen novedoso para los argentinos en cuya memoria se encuentra una siniestra serie de dictaduras militares sin la presencia de dictadura civiles y mucho menos de despotismos mafiosos.



Para entender lo que está pasando tendríamos que observar en primer lugar la mutación (degradación profunda) de nuestra élite convertida en lumpenburguesía. No se trata de un fenómeno reciente, local e inesperado. El mismo se viene desarrollando de manera visible desde la última dictadura militar, cuando los Macri, por ejemplo (y no solo ellos), dieron un enorme salto en sus negocios y se convirtieron en un clan miembro del reducido club de los súper-ricos. Siguió avanzando durante la posdictadura aprovechando las limitaciones, debilidades y corrupciones de una democracia funcional a sus intereses.



En segundo término es necesario constatar que no se trata de una excepción en el panorama global sino de la expresión argentina, subdesarrollada, de un proceso de financierización generalizada del sistema mundial, forma dominante de un espacio donde pululan políticos y tecnócratas corruptos y elitistas, militares y mercenarios nihilistas y demás protagonistas de una civilización decadente.   



Menem representó la adaptación de Argentina a la victoria de los Estados Unidos contra la URSS, entonces emergía una superpotencia que prometía un dominio total y prolongado del planeta y cuyo discurso neoliberal aseguraba prosperidad para todos gracias al libre mercado. Como sabemos eso no fue más que una ilusión que poco tiempo después demostró su falsedad, las emergencias de China y Rusia señalaron la irrupción de la multipolaridad y en América Latina quienes no se doblegaban ante el Imperio sobrevivieron (como Cuba) y generaron un ciclo progresista. La apuesta menemista era infame y cipaya pero expresaba un cierto realismo oportunista por supuesto muy primitivo.



La aventura macrista no se apoya en un mito global medianamente creíble, tampoco promete prosperidad ni libertad. Su ascenso reúne odios clasistas combinados con brotes de racismo y empecinamiento conservador, sus referentes globales-occidentales, los Estados Unidos y la Unión Europea,  muestran cotidianamente su declinación económica y sus deterioros institucionales. Pero al igual que en el caso del menemismo exhibe la extrema fragilidad de su trayectoria económica, el festival de deudas con Lebacs y deuda externa directa, el agigantamiento del déficit comercial y la reducción del mercado interno (golpeado por ajustes, sobreprecios internos, despidos y retrasos salariales) señalan la ruta hacia una segura crisis mucho más demoledora que la de 2001.



Pero lo peor que podríamos hacer sería caer en el reduccionismo económico y creer que el desastre financiero futuro marcará el fin de la dictadura. Sus jefes en los dos últimos años sin dejar de hacer muy buenos negocios manejaron las cosas priorizando sus objetivos políticos más allá de una que otra desprolijidad, avanzando paso a paso en la instalación política del régimen dictatorial. Ahora ya asegurados del control completo del Estado apretarán el acelerador económico, introducirán formas de superexplotación laboral, desatarán saqueos y ajustes desplegando junto a sus aparatos mediático y judicial una densa estructura represiva buscando así aplastar protestas en curso y potenciales puebladas cuando la crisis económica se haga presente. Esta nueva Alianza macrista ha aprendido la lección de la vieja Alianza delaruista.



Claro que la crisis económica y social golpeará a la mafia, la desestabilizará, y que las bases populares serán impulsadas hacia la protesta a gran escala (incluidos los sectores clasemedieros y bajos actualmente drogados por el chupete electrónico) y que ello debería colocarlas frente a frente. Pero ya estamos ingresando en el mundo de los escenarios futuros posibles, para poder construirlos deberíamos prepararnos desde ahora.



Es lo que ya están haciendo Macrì y su banda, saben que su éxito se apoya en la degradación integral de la sociedad argentina, en su fragmentación económica extrema asociada a la extinción de identidades nacionales y solidarias, al predominio de la estupidez mediática,  proceso de embrutecimiento que bloquearía toda posibilidad de insubordinación masiva.  Tal vez eso no sea más que una utopía fascista, el abuelo de Maurizio: Giorgio Macrì, fue un notorio mafioso calabrés beneficiario y colaborador del régimen de Benito Mussolini, su carrera italiana concluyó mal y terminada la Segunda Guerra Mundial tuvo que emigrar, desgraciadamente hacia la Argentina. Su nieto ahora embarcado en una aventura tanática puede llegar a tener (si el pueblo argentino lo decide) un destino parecido, aunque no similar, desembarcando en algún paraíso fiscal.



Nota del editor:

* El periodista Horacio Verbitsky viene empleando la escritura así caracterizada, “Maurizio Macrì”, con zeta en el nombre y acento grave en el apellido, fundado en una investigación del filósofo, docente e investigador social calabrés-argentino Rocco Carbone, profesor de la Universidad Nacional de General Sarmiento. G.E. Ver en: https://www.pagina12.com.ar/30709-de-calabria-al-plata