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jueves, 1 de septiembre de 2016

Tesis suramericana para esta primavera austral: fifty fifty no sirve




Tesis 11: Los filósofos no han hecho más que interpretar de

diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.1







En la primavera boreal de 1845 Karl Marx –tres años antes de su participación en la redacción del Manifiesto del Partido Comunista junto con Friedrich Engels, tarea que les fuera encomendada por la organización obrera “La liga de los justos”2–, escribió un apunte crítico sobre el estado de la filosofía entonces, principalmente sobre el trabajo del materialista Feuerbach. Fueron once las breves tesis de no más de siete u ocho líneas las más extensas que Engels publicaría recién en 1888, luego de la muerte en marzo de 1883 de su amigo Karl, como apéndice de la obra Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Desde entonces ese texto, que antes no había sido traducido desde su original escritura en alemán, se conoce como “Tesis sobre Feuerbach”. La número once y última, breve y explícita, es la del epígrafe.



Lo que en 1845 Marx plantea es la necesidad de una praxis para la transformación de la sociedad de injusta a justa, de antipopular a popular, de la explotación por el capital a la liberación de su yugo. Plantea la necesidad de teoría y de acción sobre la realidad en permanente relación dialéctica, revisión y actualización: porque de lo que se trata es de transformar al mundo.



Hoy, en Argentina y Suramérica vastos sectores populares trabajadores en las distintas ramas de la industria, la ciencia, la educación y la cultura, e inclusive personalidades tanto del campo intelectual como del político no aciertan a caracterizar acabadamente el presente proceso final del capitalismo, aun de imprecisa duración. Eduardo Aliverti, un periodista de larga trayectoria y observación aguda, planteó hace pocos días que «quizás cabría tomar varias precauciones antes de ser tan concluyente»3 en algunas apreciaciones, por caso –a ella se refería– sobre la acordada de los capitostes del aparato judicial respecto de retrotraer obligatoriamente algunas tarifas de servicios públicos a marzo del corriente año y cumplir disposiciones legales como las audiencias públicas para legitimar eventuales incrementos. Es decir: ni triunfo popular o exquisita maniobra de distracción sino un conflictivo derivar por meandros, procurando los cortesanos no embarrarse todavía más.



En la contratapa de la edición matutina del mismo diario ese día, un veterano contador público y docente, Abraham Leonardo Gak (87), profesor honorario de las Universidades de Buenos Aires (UBA) y de Salta (UNAS). En la UBA desde 2001, cuando también fue designado hasta 2007 director del llamado Plan Fénix.



Gak escribe4 –lo refiero señalando la no completitud de su apreciación–, que «lo que el Gobierno está haciendo es cumplir acabadamente con los principios de la praxis ideológica de su pensamiento neoliberal, y es a través del análisis de esta ideología que podemos comprender la lógica de las acciones de gobierno que marcan estos meses de gestión».



En el párrafo siguiente el hombre del Fénix amplía:



Cuando entendemos que quienes accedieron al gobierno lo hicieron con el convencimiento de que el bienestar de la población dependerá de la acumulación e inversión de los grandes grupos económicos, se clarifican esta y otras cuestiones.



A pesar del título que corona su opinión, que me desagrada –paráfrasis de una oportunista frase electoral de Bill Clinton en 1992 (the economy, stupid)–, Gak, que no es filósofo claro está, no hace más que “apreciar” un cuadro que sin duda, en beneficio de las mayorías populares, es imprescindible transformar si se quiere que no termine subyugándonos fatalmente.  



En un país de prácticas democráticas “delegativas”5  –calificación introducida en la ciencia política más de dos décadas atrás por Guillermo O’Donnell6 para analizar los procesos entonces, qué casualidad, en Brasil (Collor de Melo) y Argentina (Menem)– el acceso al poder político puede, como en 2015 en Argentina, lograrse mediante engaños y la inducción de conductas electorales por parte del aparato propagandístico del capital y la derecha oligárquica: incluyendo al seudoreligioso aparato político “pentecostal” que ya está también preocupando en Uruguay.



Antes de volver a Gak, o más precisamente al Plan Fénix, veamos un párrafo de Emir Sader en “Brasil ya no será igual”, artículo que en ¡Ansina es!… precede al presente, y que aplicado también a Argentina tiene vigencia para toda América del Sur y Latinoamérica:



Cualquiera que sea el desenlace inmediato de la más profunda y prolongada crisis que el país ha vivido, Brasil no saldrá igual, nunca más será el mismo que fue. Será mejor o peor, pero nunca más el mismo. La crisis devastó la credibilidad de todo el sistema político, liquidó la legitimidad del Congreso, propagó la falta de creencia en el Sistema Judicial e hizo que el pueblo sepa que no basta votar y ganar cuatro elecciones para que el mandato presidencial sea respetado. En resumen, lo que se creía que el país tenía como República, se terminó. Lo que se difundía que era un sistema político democrático, ya no sobrevivirá. O bien Brasil construye una democracia sólida – para lo cual el Congreso actual, esta Justicia, este monopolio de los medios de comunicación no podrán seguir existiendo como ahora – o el país deja realmente de vivir en democracia.7





En qué subespecie clasifica el ave Fénix del mito





Presumiblemente se trataría de un águila, y sugerimos por ello volver atrás un año en este mismo blog hasta encontrar con fecha 17 de agosto de 2015 el artículo, “Halcones, águilas, buitres, cóndores y chimangos… sobrevuelan la América del Sur”.8 Según el relato mítico, el Fénix derramaba lágrimas curativas, tenía enorme fuerza y dominio sobre el fuego y cada cinco centurias moría incinerado como en este siglo XXI el capitalismo, pero resucitaba de sus propias cenizas: con plumas nuevas. Sin duda que el mito inspiró la propuesta del re-emplume criollo…



Los primeros dos párrafos del artículo Plan Fénix de Wikipedia,9 que aluden al órgano  creado por el entonces rector de la Universidad de Buenos Aires, ya fallecido, Oscar Shuberoff, también contador público y dirigente universitario alineado en la Unión Cívica Radical, dicen así:



El Plan Fénix es un proyecto aprobado en diciembre de 2001 por la Universidad Nacional de Buenos Aires cuyo nombre completo es “Hacia el Plan Fénix, diagnóstico y propuestas. Una estrategia de reconstrucción de la economía argentina para el crecimiento con equidad” que ha dado lugar a la formación de un grupo de estudiosos que se reúne periódicamente y publica documentos de opinión. Adhiere a un enfoque del modelo keynesiano y cepaliano de la economía, en el que el Estado recupera su rol de árbitro regulador y distribuidor del sistema económico en una matriz opuesta al fundamentalismo de mercado.



En octubre de 2001 un grupo de profesionales del área de las Ciencias Económicas integrado por Daniel Azpiazu, Eduardo Basualdo, Luis Beccaria, Víctor Beker, Marta Bekerman, Rubén Berenblum, Manuel Fernández López, Aldo Ferrer, Natalia Fridman, Alfredo T. García, Norberto González, Jorge Katz, Saúl Keifman, Benjamín Hopenhayn, Marcelo Lascano, Hugo Nochteff, Arturo O'Connell, Oscar Oszlak, Mario Rapoport, Alejandro Rofman, Jorge Schvarzer, Héctor Valle y Salvador Treber se reunió a iniciativa de Abraham Leonardo Gak y elaboró una serie de propuestas para «a través de un amplio consenso social, encauzar a la Argentina en la senda del desarrollo sostenido, de manera que ese avance asegure la creación de empleos de calidad y cantidad suficientes para garantizar la inserción social y la mejora de los ingresos de las grandes mayorías nacionales». Las medidas propuestas estaban escalonadas a corto, mediano y largo plazo y el grupo siguió realizando reuniones en el ámbito de la Facultad de Ciencias Económicas y emitiendo documentos sobre la materia.





Aurelio Ambrosio, de Tréveris, paisano de Karl Marx




Ambrosio, que en el s. IV y hacia el norte de Roma, la capital del Imperio, fue designado gobernador en Milán y le tocó desenvolverse en medio de un serio conflicto entre quienes daban un alcance y quienes daban otro al concepto de la trinidad, discutiendo si Jesús era o no tan dios como su padre Dios.



Aurelio Ambrosio se mantuvo alejado de la discusión que entorpecía la administración de la ciudad, y quizá por esa actitud es que por aclamación una multitud lo hizo Obispo de Milán cuando ni siquiera era todavía bautizado católico apostólico romano, bautizándoselo entonces también y más luego reconocido como uno de los santos padres de la iglesia por sus mediaciones en beneficio de los más pobres. Ambrosio había nacido unos treinta años antes, circa 340, en Tréveris, ciudad que por su importancia era entonces conocida como “la segunda Roma”. Casi un milenio y medio después en Tréveris, entonces con bandera prusiana, en 1818 nació Karl Marx.



Cuando la hambruna argentina de 1989 que lleva a la renuncia de Raúl Alfonsín tras su derrota electoral, y al primer estampido neoliberal en período no dictatorial, en un asentamiento popular de apenas dos años de antigüedad en tierras yermas en el actual Municipio de San Miguel, en el conurbano metropolitano bonaerense, mujeres y varones trabajadores, cristianos y marxistas de fines del siglo XX que al barrio dieron el nombre de San Ambrosio, debatían sobre reivindicaciones y política. La toma del lugar, el asentamiento, el proyecto urbano y la autoconstrucción de espacios comunes y de viviendas familiares no fue un fenómeno espontáneo e inorgánico. Luis Brunati, peronista de izquierda, por la época ministro de Gobierno de Antonio Cafiero en la Provincia de Buenos Aires, también fue protagonista de aquel proceso.



A pocos kilómetros del barrio San Ambrosio ahora con escuelas, centros de salud, organizaciones populares, religiosas y políticas, en el vecino Municipio de Moreno y con similares razones y objetivos que aquellos predecesores, una nueva generación de familias en lucha por vivienda digna se asentó en doscientas hectáreas, parcelándolas, trazando calles y reclamando su tenencia formal.



Quien en el presente actúa de ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda de Argentina, nieto del ya fallecido homónimo Rogelio Frigerio –quien fue ideólogo y mentor de Arturo Frondizi, el radical desarrollista que en 1958 inauguró en Argentina la versión todavía vigente de voto al tuntún–, declaró al periodismo que «en general, [en] este tipo de tomas, que no son de ahora [hay] mafias que especulan con la necesidad de esa gente».



El mismo Frigerio (46 años, seis meses mayor que nuestra hija que en 1976 sabía perfectamente que había que cuidarse de los militares), afirmó pocas horas después, y es imprescindible asociar ambas oportunidades, que «Hay algún dirigente que quiere que Macri no termine su mandato; en general no lo expresa de esa manera pero a alguno que otro se le escapó decir que mejor que Macri se vaya con su Gobierno cuanto antes». Lo dijo opinando sobre el relanzamiento el pasado viernes 26 de agosto de la Marcha de la Resistencia –fueron veinticuatro horas bajo fuertes aguaceros– cuyo antecedente son las iniciadas en 1981 por las Madres de Plaza de Mayo, y convocada ahora con la consigna “Por el derecho a trabajar, resistir sin descansar, Cristina Conducción”.



 Arguyó, el nieto, que «para que a la Argentina le vaya bien, al presidente le tiene que ir bien»10, una falsa regla de consecuencia que la historia ha desmentido suficientemente: sin duda que así como van Brasil y Argentina sería muchísimo mejor que tanto Temer como Macri se fueran con sus respectivos equipos a administrar resort vip’s en las Bahamas.





“La confesión”, un artículo de Horacio Verbitsky




El domingo pasado Verbitsky volvió a demostrar su acierto como analista político. La confesión a la que alude es de Gustavo Lopetegui, tercero en jerarquía en la Jefatura de Gabinete de Mauricio Macri. Escribió Verbitsky:



En encuentros de dirigentes y funcionarios dirigidos a homogeneizar posiciones, el tercer hombre de la jefatura de gabinete de ministros, Gustavo Lopetegui, explica que durante un siglo sólo hubo dos formas de acceder al gobierno, por los votos o por las botas, y dos programas contrapuestos. El cambio cultural que el gobierno entiende protagonizar consiste en cumplir mediante el voto el programa histórico de las botas, según las crudas palabras de Lopetegui.





Un manifiesto argentino orientado por Mempo Giardinelli




Giardinelli, reconocido literato y periodista, en el mismo diario donde trabaja Verbitsky  expuso la cuestión que –dijo– está discutiendo en distintas ciudades del país el colectivo Manifiesto Argentino:



Parece claro que estos tipos vienen por todo y que la única manera de detenerlos que no sea la violencia que ellos estimulan, conscientes o no, será por vía de una Reforma Constitucional. Las trampas que urde el macrismo ayudado por las descompuestas dirigencias políticas-sindicales-empresarias argentinas, la hacen necesaria y urgente.



No concuerdo en dos aspectos: por un lado con eso de que «estos tipos […] estimulan [violencia no siendo de ello] conscientes», caramba: son plenamente conscientes, lo vienen haciendo desde hace bastante más de uno o dos años. Lo explica Verbitsky exponiendo el pensamiento de Lopetegui, que es el mismo que decir “estos tipos”.

Y por otro, porque no entiendo de qué manera podríamos convocar y llevar adelante una asamblea o congreso nacional constituyente sin ejercer violencia sobre «las descompuestas dirigencias políticas-sindicales-empresarias argentinas» a las que el párrafo de Giardinelli refiere, y que son violentas tanto entre sí como juntas en perjuicio de mucho más de la mitad del pueblo. En fin, la política ciertamente es tan difícil como sencilla.


Tesis




El 31 de agosto de 2016 como era de esperar teniendo en cuenta como se fueron desenvolviendo las acciones antidemocráticas en Brasil se consumó el golpe de Estado: un reducido grupo de personas de dudosa moralidad sin mediar razones valederas echó de su función a Dilma Roussef, quien hace apenas dos años fue elegida presidenta por decenas de millones de electores de su pueblo.



El llamado Gobierno de Buenos Aires calificó como procedimiento constitucional el desenvuelto en Brasil, tan constitucional como la deprimente farsa que en Argentina lo ungió hace menos de un año: una farsa que al revés de la conocida sentencia se manifiesta entre nosotros como drama.



Los llamados progresismos derrotados ahora en Brasil como antes en Argentina habían pactado “gobernabilidad” con oportunistas de derecha y obedientes mercenarios del gran capital. En Brasil, Michel Temer y Eduardo Cunha (“dipuevangélico” de la iglesia Asamblea de Dios) fueron “aliados” de Dilma; en Argentina lo fueron de Cristina: Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Diego Cossio, Miguel Ángel Pichetto, Alberto Fernández y un montón de otros “legisladores” y gobernadores de provincias que ahora se encargan de los malabares de distracción mientras hacen sus cosas los expertos en expoliaciones.



Llegó la hora de que en Brasil el Partido de los Trabajadores –especialmente  Dilma y Lula–, y en Argentina el Frente para Victoria –especialmente Cristina Kirchner– se fundan con lo mejor de sus propios pueblos y con los de Nuestra América, de América Latina y del Caribe para que recuperemos la conducción y el goce de nuestros países, afianzar y lanzar hacia adelante las Unasur, Celac y Alba junto con los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela, los únicos que –teniendo la espada del imperio sobre sí  mismos– ahora han retirados a sus embajadores en Brasil.



Llegó la hora de que revisemos ideas, ideología, análisis políticos, procedimientos, estrategias y tácticas para nunca más alternar éxitos con fracasos. La Marcha Federal que desde los confines del país arribará a Plaza de Mayo repudiando “los tarifazos, los despidos y el ajuste”12 puede convertirse en punto de inflexión.



Llegó la hora… El fifty fifty no sirve.



Notas:

1 Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach, en Archivo Marx-Engels: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm

2 La Liga de los justos (Bund der Gerechten) había surgido de otra, “de los proscriptos”, en 1836 en París compuesta por obreros e intelectuales revolucionarios alemanes emigrados. En 1847, y por sugerencia de Marx y Engels, cambian su nombre por Liga de los comunistas. Más información en Wikipedia: https://es.wikip“Halcones, águilas, buitres, cóndores y chimangos… sobrevuelan la América del Sur”edia.org/wiki/Liga_de_los_justos

3 Eduardo Aliverti, “¿Un golazo o al corner?”, P|12 últimas noticias; http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-307510-2016-08-22.html

4 Abraham Leonardo Gak, “Es la ideología, estúpido”, Página|12 (22.8.2016): http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-307497-2016-08-22.html

5 José Natanson, “Cómo vivir en una democracia delegativa (y no morir en el intento)”, Página|12 (21.3.2010): http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-142412-2010-03-21.html

6 Armando Tejada Gómez, letra, y música César Isella, interpretado por Alfredo Zitarrosa en: https://www.youtube.com/watch?v=bra4rrAEpS8

7 Emir Sader, “Brasil ya no será igual”, ALAI AMLatina, en este blog: http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2016/08/brasil-ya-no-sera-igual-por-emir-sader_26.html

8 “Halcones, águilas, buitres, cóndores y chimangos… sobrevuelan la América del Sur”: http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/08/halcones-aguilas-buitres-condores-y.html


10 Los dichos de Rogelio Frigerio en distintas publicaciones argentinas de entre los días 25 y 29 de agosto de 2016.

11 Horacio Verbitsky, “La confesión”, Página|12, 28.8.2016: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-307961-2016-08-28.html
12 “Esperamos que sea la antesala del paro”, en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-308175-2016-08-31.html