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domingo, 22 de abril de 2012

Tergiversaciones y alegrías


¿Cómo que dejó ese dinero?

El diario El País y Canal 10 de televisión, ambos de Montevideo, afirman que Paul McCartney, dado el reciente recital realizado, dejó (o pagó) a Uruguay 2.289.600 dólares estadounidenses. Afirman que además de la reconfortante emoción popular producida por su presencia, el célebre ex beatle aportó esa suma al Estado. Otros medios lo han reiterado.

Las cifras analizadas en la edición digital dominical del diario1 indican que el recital recaudó 5.750.000 dólares, y que el artista y su productora se llevaron a EE. UU., redondeando, unos tres millones de esa moneda. Algo menos que la diferencia entre la recaudación y el retiro de McCartney es lo que éste “habría dejado” en Uruguay.

¿Cómo que dejó ese dinero? En realidad, y contrariamente a lo que la nota y su título pretenden hacer creer, McCartney no dejó nada sino que se llevó de Uruguay tres millones de dólares. Porque los casi seis millones de esa moneda, o 115 millones de pesos locales recaudados, como dice el diario, los pusieron los uruguayos, fuera esto de manera directa o indirecta viendo y escuchando a McCartney en el estadio montevideano o en alguna de las dos transmisiones por TV a pantallas gigantes en ciudades del interior, o simplemente tomando conocimiento del acontecimiento.

Es decir, de un gasto extraordinario de sectores sociales con capacidad para ello (es decir para obtener tales recursos, inclusive mediante la apropiación de plusvalía del trabajo ajeno) el Estado cobró impuestos. No recibió del artista ninguna suma de dinero.


YPF

Este pueblo costero oriental donde recalamos ahora, y más propiamente esta casita, me recuerdan vivencias de infancia y juventud. El patio con techo de chapas de hierro, aunque de muchísima menor superficie, con su elevación sobre el jardín y la calle de balasto me recuerdan el andén de la estación Villa de Mayo, a la que llegábamos con madre, padre y Carlos, hermano menor, en tren desde Buenos Aires. La propia casa, modesta y cálida. El galponcito de atrás, de bloques y madera, los árboles, sus sombras, y los canteros y arbustos que con tanto esmero cuida y cultiva BB, compañera desde hace tantísimos años. Las buenas gentes vecinas, el paso por el fondo del terreno nuestro al de ellos. Al frente la ausencia de puerta, portón o portera, como se llama aquí.

Allá por 1962 o principios de 1963 salimos de viaje desde Villa de Mayo con mis viejos y mi hermano Carlos. Fuimos a Villaguay, en el medio de Entre Ríos, a bordo de una rural Willys Overland, de cuatro cilindros. Yo era el chófer. Por entonces se cruzaban en sendas enormes balsas los dos brazos del Paraná, el Miní y el Guazú. Desde Zárate las rutas eran de ripio, había que poner un alambre tejido de malla fina separado con corchos de los vidrios del parabrisas, para protegerlo de las piedras que volaban. En uno de los vidrios de la luneta y ventana trasera, el de la izquierda, iba pegada la insignia o logotipo con una sección circular celeste y blanca con las tres iniciales en el centro de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

El Gobierno argentino recurre a la expropiación de acciones en poder de Repsol, una multinacional con sede en Madrid, cómo única manera “no violenta” de recuperar para el país al menos parte de una histórica empresa nacional que el neoliberalismo robó en la última década del siglo XX. ¿Por qué la corona española, y su Gobierno de derecha, en lugar de hacer alharacas de represalias no devuelven a los pueblos originarios de nuestro lado del mundo el oro y la plata, también robados tras “descubrirlos”, que permitieron a sus socios europeos fundar el capitalismo?

Gervasio Espinosa (domingo 22 de abril de 2012)


Nota:
1 Gastón Pérgola, “Paul le dejó US$ 2.289.600 a Uruguay” http://www.elpais.com.uy/120422/pciuda-637514/ciudades/paul-le-dejo-us-2-289-600-a-uruguay/