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martes, 26 de noviembre de 2013

Puentes “azules” sobre el río Uruguay





Hace un mes aproximadamente, en el segundo tercio de octubre de 2013, presentamos al Ministerio de Relaciones Exteriores argentino nuestra advertencia de que el ente binacional (interestatal) que administra el río Uruguay estaba fijando la tarifa de peaje en los puentes que unen a nuestros dos países refiriéndola a la “valuación” del llamado “dólar blue”, moneda propia de la especulación financiera y política.



Más allá del encarecimiento que esa sobrevaluación produce en los traslados de personas y mercancías implica una de hecho aceptación “oficial” de las transacciones ilegales con divisas, y da justificación a los abusos que los “cambistas” de ambos países hacen en detrimento de la moneda argentina, de la política y de los pueblos.



El referido ente binacional es la Comisión Administradora del Río Uruguay, CARU, que está en el ojo de la tormenta de las disidencias por la cuestión de la fábrica de pasta de celulosa UPM (ex Botnia), instalada en Fray Bentos (Uruguay), frente a Gualeguaychú (Argentina).



Esta Comisión fija las tarifas de peaje para los vehículos que cruzan de un lado al otro y viceversa del limítrofe río Uruguay. Al parecer lo haría en la moneda estadounidense como patrón de cálculos, convirtiendo luego el guarismo a las monedas nacionales de ambos países. La fotografía que ilustra esta nota, y que fue tomada el mediodía del jueves 14 de noviembre, muestra con claridad que el precio de cada dólar fue considerado entre 8,44 y 8,75 pesos argentinos, según el tipo de vehículo en tránsito, y de manera constante (sin diferencias, ¿por qué?) en 20 pesos uruguayos.



Para esa fecha la prensa argentina indicaba que el precio oficial de la moneda estadounidense era de 6 pesos, casi igual que hoy, 26 de noviembre. Mientras, en Uruguay, esa misma divisa internacional se cotizaba a 20 pesos uruguayos. Las estimaciones de la CARU resultarían ajustadas a la realidad oriental, pero para el caso argentino implicaban entonces una devaluación cercana al 35 %. Tal “desajuste”, tal ilegalidad, avalada, al parecer, por los representantes argentinos ante el ente binacional, funcionarios algunos con rango diplomático y dependientes del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre ellos el principal, el entrerriano Hernán Darío Orduna, de sesenta y siete años de edad y político profesional desde hace treinta, ya que se inició en 1983 (ver http://www.informedigital.com.ar/secciones/facetags/perfil.php?id=55793).



¿Por qué?, ¿cómo?, ¿para qué?



Estas preguntas nos las tenemos que hacer, sin duda, y dilucidarlas. Pero es preocupante que la importante devaluación referida, muy cercana a la que expone el llamado en Argentina “dólar blue”, justifica, como se anotó al principio, que los cambistas uruguayos de monedas, por caso, coticen hoy el peso argentino entre 1,80 pesos uruguayos y 2,80, con tal amplitud entre los valores de compra y venta que exhiben un pingüe negocio, ya que son notorias las excursiones de compra a la capital del lado oeste del gran estuario. Estas cotizaciones son avaladas por el Banco Oficial de la República del Uruguay (http://www.brounet.com.uy/web/guest/institucional/cotizaciones). 



Pero si los argentinos que practicamos la buena vecindad y las ciudadanías rioplatense y “unasureña” (y que obviamente en lugar de intereses en el “agronegocio” o inversiones en Punta del Este tenemos amigos charrúas diseminados por aquella geografía) abonamos los gastos con tarjetas de débito radicadas del lado occidental, con cada peso argentino pagamos el equivalente a 3,41 pesos uruguayos, y aún restado el adelanto obligatorio del impuesto a las ganancias  (que luego puede recuperarse) sobre las compras en el exterior (20 %) cada peso occidental equivale a 2,85 orientales.



Otra cosa es cuando se trata de contrarrestar el discurso “tradicional” de las clases uruguayas “acomodadas”, que creen que sus precios de shoping son normales pero vuelan a comprar en Buenos Aires, “porque allí todo está parado y en crisis” (por ejemplo, que un kilogramo de pan común cuesta lo que tres kilos enfrente, y el salario básico mensual de un empleado de supermercado no llega a los 4.000 argentinos). Pero este no es el tema de ahora…



Hoy hemos reiterado en el Ministerio de Relaciones Exteriores nuestro reclamo, también mediante correo electrónico, agregando la ilustrativa fotografía. Grata y prontamente recibimos el aviso de la derivación de la imagen y nuestros comentarios a dos dependencias de la cancillería: la propia delegación argentina en la CARU, y la Dirección de Límites y Fronteras. Esperamos resoluciones…