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domingo, 8 de enero de 2017

Receso y sonrisas criminales





Me voy a tomar un receso de algunos días, no sé cuántos serán. Los trabajos en proceso serán concluidos luego, y publicados. Mañana cumplo 75 y me igualo con mi compañera de cincuenta años de vida. Me igualo durante tres meses, luego ella nuevamente se me adelanta a la casilla 76. Así que nos dedicaremos, mañana, exclusivamente uno al otro. Ella a veces se cansa de mis protestas políticas, pero me quiere muchísimo como la quiero yo. Es muy lindo que sea así.



Ahora fíjense nuevamente en la ilustración que antecede. Una pareja parece sonreir feliz frente a lo que se supone es la pantalla de un ordenador portátil o notebook. Se trata de la imagen de una publicidad con la que se estafó a centenares de bobos vivillos que aspiraban especular con inversiones del estilo piramidal y una moneda virtual que los haría ricos. De repente todo se vino al piso y los fulanos estimuladores de sonrisas bobas se habían esfumado. La noticia, y la foto, en https://actualidad.rt.com/actualidad/227934-timo-moneda-virtual-espanola-78-paises?utm_source=browser&utm_medium=aplication_firefox&utm_campaign=firefox



Fíjense también que todos los bancos y financieras del mundo ponen en sus anuncios mujeres o varones jóvenes y lindos fingiendo sonrisas de felicidad frente a pantallas de ordenadores y de todo tipo de aparatitos Smart. Todos los bancos y financieras del mundo timan, no lo olviden…También que los timadores políticos miran simulando sonrisas bondadosas…



Son sonrisas criminales, tengan cuidado…

jueves, 5 de enero de 2017

Débiles o no, materiales e ideológicas líneas de contacto entre macristas y algunos kirchneristas

Cueva de las manos, en Santa Cruz










Para estar atentos y deslindar, rechazar o reparar, dos cuestiones nuevas en la actualidad argentina muestran líneas de contacto entre figuras macristas y kirchneristas del cruel y devastador mundo de los negocios. El lanzador de bolsos con dólares “Ahora sí”, José López, cuando tuvo testigos de ello en la madrugada provinciana de General Rodríguez en junio de 2016 y al interior de un dudoso monasterio fue un indicio de esos contactos en clave más o menos dramática y tal paso de comedia.1

Ahora, en enero de 2017, aparecen sospechas de vinculaciones entre sobornos reconocidos por la empresa privada brasileña de obras públicas Odrebecht y funcionarios públicos del gobierno de Cristina Fernández, vinculados quizá también con funcionarios del actual Gobierno –como el ministro Juan José Aranguren (Shell)–, y la circunstancia de que esos sobornos empresarios (ultra capitalistas, no de fábricas recuperadas por cooperativistas…), tendrían como coprotagonistas a Calcaterra, primo de Mauricio Macri y presumido “subrogante” en los negocios con el Estado del mismo Mauricio y su padre Franco (recordar años de plomo de 1976 a 1983). Ángelo Calcaterra (titular de Iecsa) y los dueños de Odrebecht son socios en el soterramiento de un tramo urbano de la línea ferroviaria Sarmiento, obra a la que el primo de Calcaterra facilitó muchos millones de las arcas estatales que no estaban previstos en la adjudicación de la obra hecha en época de los autores de “La pesada herencia”.2

Por otro lado tanto el Gobierno actual de la Provincia de Santa Cruz, cuya titular es Alicia Kirchner, como el nacional que encabeza un santo virrey, están interesados en no oponerse al interés de una empresa minera británica de hacer exploraciones y explotaciones a cielo abierto en la provincia sureña en inmediaciones de la Cueva de las manos, una reserva de pinturas rupestres con cerca de diez mil años de antigüedad y que ha sido declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.3

Quienes se oponen a la concesión para la exploración y eventual explotación ponen el acento en que se produciría una destrucción del medio ambiente físico poniendo en peligro la conservación de esa riqueza histórica y cultural.

Claro, en un moderno país capitalista sin “pensamiento crítico” pero con un pueblo “entusiasta y optimista”4 los negocios son negocios (ajenos)...

Notas:

martes, 3 de enero de 2017

Estimado Eugenio Raúl Zaffaroni:

Fotografía de una sentada de estudiantes y científicos en defensa del CONICET argentino, 
en diciembre de 2016, publicada por la revista internacional de ciencias, Nature



Lo que hago ahora no es frecuente. No es frecuente que un común trabajador, septuagenario por lo demás, militante político de añares recluido ahora en la trinchera “bloguera”, se dirija con tanta llaneza a una personalidad de la sociedad latinoamericana y de la ciencia jurídica internacional. G.E.





Raúl, tarde, de noche ya, ayer, 2 de enero, leí tu dolorosa reflexión publicada en Página|12: “Se ha perdido el mínimo pudor jurídico”1.  



Escribiste así, transcribo sólo un párrafo:



Creo que está pasando algo sumamente grave. Desde hace tiempo, por lo menos un sector de la Justicia argentina ha perdido la vergüenza que, como se sabe y dice el Martín Fierro, cuando se pierde no se vuelve a encontrar más. […] Pero en estos días noto que se ha perdido mucho más, es decir, que se ha perdido el pudor mismo, el mínimo pudor jurídico. Y la pérdida del pudor es mucho más grave, porque esa sí es patológica. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando un sujeto se pone a defecar en la calle Florida. Aunque no podamos reprimir el gesto de dar vuelta la cara para no ver, al final lo vemos con piedad más que con bronca, porque la pérdida del pudor es enfermedad. ¿Qué ha pasado? ¿Nos hemos equivocado en las facultades de Derecho? ¿Hemos escrito mal los libros? ¿Qué hicimos mal al enseñar? ¿Hemos errado al señalar el camino de la discusión y de la no violencia? La verdad es que no lo sé, pero siento temor, miedo, no sé.



Pensé primero en enviarte un mensaje personal y afectuoso a tu dirección electrónica pero expusiste tu dolor y temores tan públicamente que quiero paliarlos, socorrerte, de la misma manera pública como cuando vos lo hiciste en septiembre pasado con tu colega Julio Maier,2 atacado de decepción profunda, y escribiste aquello que ahora en el final de tus dichos repetís: «El derecho es lucha, y habrá que seguir luchando».



Haces una distinción, Raúl, entre vergüenza y pudor, y es precisa: el pudor es honestidad, modestia y recato, y la vergüenza es la turbación del ánimo ante el reconocimiento del cometido de una acción pública deshonrosa, o sin decoro al menos. Pero, no concuerdo contigo (tampoco con José Hernández en cuanto a la vergüenza que si se extravía no se recupera) en que la pérdida del pudor «es enfermedad». No, porque lo que ocurre y principalmente en determinados estamentos de una sociedad “fraccionada”3 es el abandono voluntario del pudor para, liberados de éste, ejercer con efectividad deshonestidades y criminalidades para las que son imprescindibles soberbia, altanería y brutalidad. Y esta actitud no puede inspirar piedad como sí puede inspirarla el enajenado que defeca en la calle a la vista de todos: él, nada más, ya no siente vergüenza…



¿Cuándo, Zaffaroni, en la historia argentina y suramericana una corte judicial presumidamente cabeza del aparato administrador de justicia y garantía de la vigencia del Derecho desautorizó golpes de Estado o dictaduras que nuestros pueblos tanto han sufrido? ¿Qué representa esta corte, qué intereses? ¿Cuándo, cómo y por qué surgen en los Estados, por ejemplo, conflictos que se resuelven dando superioridades de conveniencia a unos tribunales sobre otros? Qué es lo intrínseco al aparato judicial, a los aparatos policiales e, incluso, a los aparatos pedagógicos…



Raúl, la Ciencia, la Academia, vos lo sabes, no son ajenas a las cosmovisiones ideológicas y políticas, a sus contradicciones y conflictos dialécticos y mucho menos a los intereses originados en mecenazgos y complicidades, y así también a decadencias y degradaciones.



Lo necesario, lo has dicho, lo dijiste en Página|12 a Granovsky en enero de 2016,4 lo repetiste en cuanta oportunidad tuviste: es que habrá que seguir luchando con claridad y honestidad de propósitos, de métodos y de herramientas. No hay que parar, habremos de reunirnos, sumarnos, estar juntos… Falta poco: en esta batalla de ahora falta menos de un siglo, y habrá más...



Abrazos.




Notas:



3 Mariana Caviglia, Dictadura, vida cotidiana y clases medias. Una sociedad fracturada, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2006. Ver en http://www.prometeoeditorial.com/catalogo/detalle.php?id_libro=32

lunes, 2 de enero de 2017

Un virrey en Buenos Aires, ansina es…

Ilustración de la publicación original de "Macri y Malcorra: el regreso del virreinato", de Héctor Bernardo



Carta enviada mediante correo electrónico a las publicaciones digitales Contexto1 (La Plata, Argentina), y La Pluma2 (Colombia), referidas a la publicación por ellas en diciembre 2016 y enero 2017, respectivamente, del artículo “Macri y Malcorra: el regreso del virreinato”, de Héctor Bernardo, docente de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina).

Por vía de La Pluma (Colombia) tuve acceso a “Macri y Malcorra: el regreso del virreinato”, artículo de Héctor Bernardo originalmente publicado en Contexto el 19 de diciembre pasado que se apoya esencialmente en expresiones de Eugenio Zaffaroni a vuestra publicación, según encuentro en la red, el 13 de febrero de 2016. Sin duda Zaffaroni dio una respuesta conceptualmente idéntica antes, el 10 de enero del mismo año, un mes antes, en entrevista que le hiciera Martín Granovsky. La cuestión me es muy interesante.

En vuestra publicación del 19-12 pasado, Bernardo, en el primer párrafo, refiere a Mauricio Macri asumiendo “la presidencia”, pero no aclara que ésta para el caso sería una jefatura de corte o delegación virreinal, en concordancia con lo que expresa el título. Es decir, el título aparecería con carácter simbólico y referido solamente a una definición dada por Zaffaroni mucho antes.

¿Por qué me interesa la cuestión sobre la que he conversado con Zaffaroni? Por la sencilla razón de que un año antes de la publicación en Contexto del artículo de Bernardo, en diciembre también pero de 2015, aún antes del 10 de enero cuando en Página|12 la publicó Granovsky, en el blog ¡Ansina es!...  se manifestaron análisis y caracterizaciones refiriendo al "Restablecimiento de los virreinatos subamericanos" (http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/12/restablecimiento-de-los-virreinatos.html), en ésa y otras notas incluso refiriendo al estado de ilegitimidad e ilegalidad intrínseco que enmarcaron el advenimiento de un “mandatario” no mandado por el pueblo de su país sino por otros mandantes y mediando recursos no democráticos (véanse al menos algunos de los diecisiete artículos publicados aquel mes).

Me interesa porque en la cuestión aparece el gran eje todavía no explorado en profundidad que con su giro genera un campo ficticio de reflexión (situación que suele distorsionar discursos políticos "progresistas" e incluso científico académicos).

Enhorabuena que el compañero Héctor Bernardo en Contexto, y luego La pluma, aborden este asunto. Pero sí, con modestia que a los setenta y cinco de haber nacido no implica ingenuidad, solicito a ambas publicaciones se haga referencia a nuestra antelación en las definiciones.

Muy cordialmente,

Notas: