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lunes, 10 de marzo de 2014

Día Internacional de la Mujer: “La astróloga y los amantes”, por María Paula García*



En la época contemporánea se sigue viendo de todo, como en 1934 reflejara Discépolo en su tango Cambalache. Hoy, 10 de marzo de 2014, en la Provincia de Buenos Aires se inició un nuevo paro de educadores durante dos días en reclamo de una paritaria justa, aumento de salarios y condiciones de trabajo que realmente posibiliten un mejoramiento de la alicaída Educación Pública (ver en este mismo blog “El verdadero fin del capitalismo II”, nota del 4 de marzo).

En un establecimiento de enseñanza secundaria pública y de “gestión privada” que recibe 80 % de subsidio estatal, el otrora “progresista” Instituto Alejandro Bunge, de San Miguel, en el noroeste del conurbano bonaerense, dos de sus profesoras –con formación y grado universitario–, se hicieron presentes en la sala de educadores para manifestar a sus directivos que adherían al paro y no dictarían clases. Estaban presentes unas ocho colegas, todas mujeres, que no hicieron manifestaciones acordes ni desacordes, sólo disimularon.

Quienes trabajan “de educadores” en los establecimientos privados muy frecuentemente lo hacen también en los que son conducidos y administrados directamente por el Estado. En estos últimos cuando hay paros o huelgas adhieren y no concurren a dictar clases, pero no hacen lo mismo en los privados aunque en ambos perciben salarios pagados por el erario. Es decir, “perjudican” con sus ausencias a los estudiantes que asisten a la escuela pública, pero cumplen “cuantitativamente” con sus “obligaciones” para con quienes son “clientes” del servicio privado “de hotelería” educativa. Tienen una conducta consecuente con su clase “media”.

Hemos destacado que cumplen cuantitativamente porque la calidad de sus dedicaciones y saberes es baja o muy baja en la mayoría de los casos. Esta mala calidad es la que los Estados nacional y provinciales no pueden resolver enfocando solamente la cuestión cuantitativa: más días de clase, que no haya ausencia de guarda niños y adolescentes.

Esta cultura cambalache en la que “Vivimos revolcaos/ en un merengue/ y en un mismo lodo/ todos manoseaos...” tiene expresiones como la que relata María Paula García.


La astróloga y los amantes


Entre las numerosas iniciativas de cara al 8 de Marzo, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires programó en su agenda cultural una serie de actividades que tuvieron lugar el mismo sábado 8 en el Rosedal de Palermo. Las mismas se realizaron de manera conjunta entre la Dirección de la Mujer, la Subsecretaría de Deportes y el suplemento Entre Mujeres del diario Clarín.

A través de una invitación que intentaba ser irrechazable, estas dependencias del gobierno porteño, el diario Clarín y, por supuesto, muchas empresas, invitaron a las mujeres de la ciudad a vivir “un día pensado para vos”. Un día junto a una astróloga, el personal trainer de las famosas, una periodista para hablar de sexo y el mundo masculino y una especialista en meditación. Y como si esto fuera poco también prometían regalos: cursos y libros de los disertantes, tostadoras, álbumes de fotos y CD de meditaciones.

Si no fuera cierto, sería chaplinesco. Pero es cierto y es indignante. En primer lugar porque se ha banalizado completamente un día de lucha en el que las mujeres del mundo intentan conquistar lo que falta en materia de derechos. Pero además porque es inadmisible que una Dirección de la Mujer organice un 8 de Marzo proponiéndoles a las mujeres reproducir estereotipos que sólo refuerzan su opresión y subordinación. Y no omitieron ninguno: glúteos firmes y prácticas sexuales que satisfagan al varón como única opción posible de placer. Seguramente la astróloga habrá sido de utilidad para predecir cuándo llegará el hombre soñado y la meditación habrá buscado proveer la calma para esperarlo. Mientras tanto nos habrán ofrecido la tostadora para ir teniendo el pan calentito.

Todo puede ser posible en la Ciudad PRO de Mauricio Macri. Pero esta invitación a que las mujeres se mantengan casi en una suerte de imbecilidad infantil y superficial no ha sido azarosa, ha sido premeditada. Es una política perfectamente deliberada tendiente a esconder las acciones de un gobierno que lo único que viene haciendo es sentar retrocesos enormes en materia de políticas de género y avasallar los derechos de las mujeres.

El mundo soñado que nos propone el jefe de Gobierno implica que las mujeres no tomemos conciencia de la realidad de un proyecto que viene siendo denunciado año a año: por subemplear el presupuesto correspondiente a la Educación Sexual Integral, por intentar subsumir la línea “0800 Mujer” para denuncias de violencia de género en el número telefónico 147 junto a los pedidos de volquetes y poda de árboles, por vetar el protocolo de aborto no punible votado por la Legislatura, por cerrar el programa para víctimas de delitos sexuales y por dejar a más de siete mil niños y niñas de entre cuarenta y cinco días y tres años de edad sin vacante en la escuela pública. Sólo por nombrar algunas cuestiones que, sin duda, no resolverán ni la astrología ni las meditaciones.

Afortunadamente muchas mujeres tomaron las calles en la Ciudad de Buenos Aires por el 8 de Marzo. La multitudinaria movilización unitaria que llegó a Plaza de Mayo el viernes 7 no festejó ni conmemoró: reivindicó la lucha cotidiana. La lucha por el derecho al aborto, contra el femicidio y todo tipo de violencias, la trata de mujeres y el aumento de precios y tarifas que impactan directamente en la vida de todas.

Nota:
*Docente, militante del Movimiento Marea Popular (Buenos Aires) e integrante de la Marcha Mundial de Mujeres. Publicado también en http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-241458-2014-03-10.html (Sobre la nota original se hicieron mínimas correcciones de estilo. G. E.)

Raúl Zibechi: “Recuperar el debate estratégico”



El presente artículo de Zibechi, investigador y periodista uruguayo quien también escribe para la revista montevideana Brecha, fue publicado el viernes 7 de marzo por el diario La Jornada, de México (http://www.jornada.unam.mx/2014/03/07/index.php?section=politica&article=025a1pol&partner=rss). Nosotros lo hemos tomado de la distribución que hizo Comunicación Participativa desde el Cono Sur (Comcosur), Montevideo (http://nuevo.comcosur.org/).


Parece evidente que estamos ante un recodo de la historia. Lo que suceda en los próximos años, sumado a lo que ya está sucediendo, tendrá efectos de largo plazo. Lo que hagamos, o lo que dejemos de hacer, va a tener alguna influencia en el destino inmediato de nuestras sociedades. Sabemos que es necesario actuar, pero no está claro que seamos capaces de hacerlo en la dirección adecuada.

Los recientes sucesos en Ucrania y Venezuela intensificaron la sensación de que estamos ante momentos decisivos. Esta coyuntura devela que la violencia jugará un papel decisivo en la definición de nuestro futuro. Guerra entre estados, lucha entre clases, conflictos violentos entre los más diversos grupos, desde pandillas hasta organizaciones de narcotraficantes. Como sucedió en otros periodos de la historia, la violencia empieza a decidir coyunturas y crisis.

La violencia no es la solución, y cuanto más tiempo podamos aplazarla, tanto mejor. “Sin violencia no podemos lograr nada. Pero la violencia, por muy terapéutica y eficaz que sea, no resuelve nada”, escribió Immanuel Wallerstein en el prefacio del libro de Frantz Fanon Piel negra, máscaras blancas (Akal, 2009). Estar preparados para la violencia, pero subordinarla al objetivo del cambio social, es parte de los debates estratégicos necesarios.

Menciono la cuestión de la violencia porque de eso se trata en Venezuela y en Ucrania, en Bosnia, Sudán del Sur, Siria y cada vez más lugares. Nos guste o no, los conflictos no se están resolviendo en las urnas, sino en las calles y en las barricadas, mediante artes insurreccionales que las derechas están aprendiendo a utilizar para sus fines, apoyadas por las grandes potencias occidentales, Estados Unidos y Francia en lugar muy destacado. La llamada democracia languidece y tiende a desaparecer.

No me canso de leer y reproducir la visión que trasmitió el periodista Rafael Poch de la plaza Maidán de Kiev: “En sus momentos más masivos ha congregado a unas 70 mil personas en esta ciudad de 4 millones de habitantes. Entre ellos hay una minoría de varios miles, quizá cuatro o cinco mil, equipados con cascos, barras, escudos y bates para enfrentarse a la policía. Y dentro de ese colectivo hay un núcleo duro de quizás mil o mil 500 personas puramente paramilitar, dispuestos a morir y matar, lo que representa otra categoría. Este núcleo duro ha hecho uso de armas de fuego” (La Vanguardia, 25/2/14).

Multitudes protestando y pequeños núcleos decididos y organizados enfrentándose a los aparatos estatales a los que suelen desbordar. Lo consiguen por tres motivos: porque hay decenas de miles en las calles que representan el sentir de una parte de la sociedad, que legitima la protesta; porque hay una “vanguardia” a menudo entrenada y financiada desde fuera, y porque el régimen no está en condiciones de reprimirlos, ya sea por debilidad, falta de convicción o porque no tiene un plan para el día siguiente.

Que las derechas hayan fotocopiado las formas de hacer de los revolucionarios y las utilicen para sus fines, y que cuenten con abundante apoyo del imperialismo, no hace a la cuestión central: ¿cómo enfrentar situaciones en las que el Estado es desbordado, neutralizado o usado contra los de abajo?

Mi primera hipótesis es que las fuerzas antisistémicas no estamos preparadas para actuar sin el paraguas estatal. Casi todos los gobiernos progresistas del continente fueron posibles gracias a la acción directa en las calles, pagando un alto precio por poner el cuerpo a las balas, pero esa dinámica queda demasiado lejos y ya no es patrimonio de los movimientos. Poner el cuerpo dejó de ser el sentido común de la protesta, sobre todo desde que reapareció el escudo estatal con los gobiernos progresistas.

La segunda es que la confianza en el Estado paraliza y desarma moralmente a las fuerzas antisistémicas. A mi modo de ver, la peor consecuencia de esta confianza es que hemos desarmado nuestras viejas estrategias. Este punto tiene dos pliegues: por un lado, no está claro por qué mundo luchamos, toda vez que el socialismo estatista dejó de ser proyección de futuro. Por otro, porque no está a debate si nos afiliamos a las tesis insurreccionales o a la guerra popular prolongada, o sea a las tipologías europea y tercermundista de la revolución.

No quiero detenerme en la cuestión electoral porque no la considero una estrategia para cambiar el mundo, ni siquiera un modo de acumular fuerzas. Entiendo que hay gobiernos mejores y peores, pero no podemos tomar en serio el camino electoral como una estrategia revolucionaria. En suma, no estamos debatiendo el cómo. En tanto, las derechas sí tienen estrategias, en las que lo electoral juega un papel decorativo.

Entre la insurrección y la guerra popular, el zapatismo inaugura un nuevo camino, que combina la construcción de poderes no estatales defendidos armas en mano por las comunidades y bases de apoyo, con la construcción de un mundo nuevo y diferente en los territorios que esos poderes controlan.

Puede argumentarse que se trata de una variable de la guerra popular esbozada por Mao y Ho Chi Minh. No lo veo de esa manera, más allá de alguna similitud formal. Creo que la innovación radical del zapatismo no puede comprenderse sin asimilar la rica experiencia del movimiento indígena y del feminismo, en un punto crucial: no luchan por la hegemonía, no quieren imponer sus modos de hacer. Hacen; y que los demás decidan si acompañan o no.

En este argumento hay una trampa. No se puede “luchar por la hegemonía” porque sería trasmutarla en dominación, algo que las revoluciones triunfantes olvidaron muy pronto. La hegemonía se consigue “naturalmente”, por usar un término afín a Marx: por contagio, empatía o resonancia, con modos de hacer que convencen y entusiasman. Me parece que recuperar el debate estratégico es más importante para cambiar el mundo que la enésima denuncia contra el imperialismo. Que sigue siendo necesario firmar manifiestos, pero no alcanza.

domingo, 9 de marzo de 2014

“Venezuela y el resto de América del Sur deben tener los ojos bien abiertos.” Golpe blando, por Telma Luzzani*



La nota que ponemos a consideración de los lectores de este cuaderno de apuntes fue realizada por su autora, Telma Luzzani, como colaboración y nota de opinión para el diario Página/12 de este domingo 9 de marzo  (http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-241373-2014-03-09.html). Luzzani, una muy lúcida analista política comprometida con su tiempo, forma parte permanente del equipo periodístico del programa de TV “Visión 7 Internacional”, junto con Pedro Brieger y Raúl Dellatorre (http://www.tvpublica.com.ar/programa/vision-siete-internacional-2/).





En Ucrania, hubo un golpe blando, es decir, esa alternativa de quiebre institucional que las fuerzas golpistas adoptan cuando no cuentan con los ejércitos formales para la toma ilegal del poder.



En Kiev, todo el proceso duró apenas tres meses. En ese tiempo, las manifestaciones de clases medias y universitarios que empezaron a protestar el 20 de noviembre porque el presidente Víktor Yanukovich no firmaba un Acuerdo de Asociación de Libre Comercio (una especie de ALCA) con Europa se convirtieron en pelotones de vándalos: ocuparon ministerios y edificios públicos; incendiaron sedes del partido gobernante, fábricas y sindicatos (en algunos casos con gente adentro), e incluso, el 20 de febrero, hubo un grupo que rodeó la residencia de Yanukovich y quiso lincharlo junto a su familia. ¿Qué pasó en el ínterin?



Estados Unidos –como en Libia, Siria, o Venezuela– fue clave en la escalada de las protestas que pasaron del caos al golpe de Estado. La conversación que mantuvo la funcionaria del Departamento de Estado, Victoria Nuland, con el embajador norteamericano en Kiev, en diciembre de 2013, no deja dudas. Nuland coordinó las actividades de los grupos radicalizados, intervino en la formación del gobierno interino opositor y remató la charla con un sincero: “¡Y que Europa se joda!”. (Está en YouTube.)



Las marchas pacíficas fueron rápidamente cooptadas por grupos violentos como los neonazis del partido Svoboda (Libertad) y su ala ultra Pravy Sektor (sector derechista) abiertamente antijudíos y antirrusos, muchos de ellos fotografiados en la plaza Maidan con cruces esvásticas tatuadas en los brazos y pechos. Llama la atención el silencio de Israel y Estados Unidos. Incluso porque, según la agencia judía JTA, las Fuerzas de Defensa de Israel actuaron en la plaza Maidan bajo las órdenes de los neonazis.



Con estos datos sólo un ingenuo podría creer que lo de Ucrania es sólo un problema entre pro europeos y pro rusos. Aquí se juegan los intereses de la UE y los planes militares de EE.UU.



Europa está altamente interesada en vender al mercado ucraniano los productos que sus ciudadanos empobrecidos ya no pueden comprar. El acuerdo que Yanukovich no firmó implicaba para Ucrania sustituir el sistema legislativo y judicial; reconvertir su esquema económico y adecuarse a los estándares de Occidente (desde los enchufes eléctricos hasta las vías del ferrocarril ¡miles y miles de ítems!). Para que Kiev saldara sus deudas pendientes y encarara estos cambios, el FMI le ofrecía créditos multimillonarios. Hasta ahí los ucranianos aceptaban. Pero entonces Bruselas avanzó más y pidió también la libertad de la opositora Yulia Timoshenko. Por su parte, el FMI advirtió que para conceder los préstamos había que congelar salarios y jubilaciones; aumentar tarifas; reducir el Estado y privatizar empresas estatales. Con el espejo de Grecia y a un año de las elecciones presidenciales, Yanukovich se arrepintió.



En cuanto a EE.UU., tener a Ucrania en la OTAN e instalar bases militares en las fronteras de Rusia fue siempre un objetivo. Colocar en el poder un gobierno de facto ya le está dando frutos. El viernes, el nuevo ministro de Defensa solicitó la asesoría del Pentágono para una “asistencia humanitaria y operaciones de rescate”. La presencia de tropas norteamericanas cerraría el círculo que EE.UU. armó en torno de Rusia desde Afganistán, pasando por el Cáucaso, hasta Europa Oriental.



Además, existen otras vías. Los Tratados de Libre Comercio y los préstamos del FMI son siempre herramientas efectivas para imponer cláusulas que obliguen a los países a aceptar bases militares en su territorio. Se avanza en ese sentido. El director del departamento europeo del FMI, Reza Moghadam, dijo anteayer estar “positivamente impresionado” con el actual gobierno de Kiev y, asombrosamente, en tan sólo en quince días de gestión comprobó su “determinación, sentido de la responsabilidad y compromiso en la agenda de reformas económicas y la transparencia”.



Para el Kremlin, preservar su frontera europea y la península de Crimea, donde tiene su flota más poderosa con acceso al Mediterráneo y a Oriente Medio, es geoestratégicamente vital. Por eso Vladimir Putin ha puesto todo su experiencia como espía soviético y su instinto de conservación en esta pelea. Sabe que Europa no es rival: ni la city londinense va a renunciar a los multimillonarios depósitos de los magnates rusos ni Alemania va a dejar de necesitar gas. También sabe que Washington, además de planes estratégicos, tiene deseos de revancha por dos partidas que Putin le ganó en 2013: el asilo del topo Edward Snowden y las negociaciones de paz con la entrega de armas químicas en Siria.



Pero lo más importante es que en nuestro mundo global lo de Ucrania enciende una alarma. Faltaba apenas un año para elegir otro gobierno en las urnas y todo el proceso destituyente duró sólo tres meses. Venezuela y el resto de América del Sur deben tener los ojos bien abiertos.



Nota:

*Telma Luzzani (Buenos Aires, 1951) es periodista y escritora argentina, especializada en temas de política internacional (http://telmaluzzani.blogspot.com.ar/). Es licenciada en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde también se desempeñó como docente. Trabajó en medios gráficos como los diarios Tiempo Argentino y Clarín, además de ser editora de la revista Caras y Caretas, y como columnista en el programa de televisión “Visión 7 Internacional” de la Televisión Pública (Canal 7) y también en Radio Nacional, ambos medios de comunicación del Estado argentino. Su libro Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica (Sudamericana, Buenos Aires, 2012) recibió Mención de Honor en el VIII Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012. El 26 de septiembre de 2013, la Legislatura de la Provincia de Neuquén declaró de “Interés legislativo el libro y su divulgación en colegios de nivel medio de la provincia”. Es autora también de Venezuela y la revolución (2008) e Información: ¿se puede saber de qué se trata? (2005).

miércoles, 5 de marzo de 2014

Balance



Esta modesta libreta, cuaderno o registro de notas tiene recién poco más de dos años, y en ese lapso fue visitada casi cinco mil veces. Los lectores ingresaron –en riguroso orden alfabético, con la salvedad de anotar al final a nuestro país de nacimiento y residencia principal (Uruguay le sigue)–, a través de las redes informáticas de Alemania, Bolivia, Brasil, China, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Indonesia, Malasia, México, Perú, Polonia, Rusia, Suecia, Suiza, Ucrania, Uruguay, Venezuela y Argentina.

Dada la particularidad de los contenidos y el compromiso que bien presumimos en quienes los leen, y que así afirman el propio compromiso nuestro, consideramos que colectivamente, juntos, vamos haciendo consecuentes aportes al conocimiento crítico y la memoria popular.

Nos agradará muchísimo que envíen noticias, comentarios y recomendaciones.
Muy cordialmente, Gervasio

Hugo Chavez



Para los pueblos sencillos de la América y del mundo
Chavez vive.
Vive en nosotros, renaciendo una y mil veces, siempre. 

martes, 4 de marzo de 2014

El verdadero fin del capitalismo II


En un reportaje que en el marco de la elaboración de un libro sobre la agrupación juvenil La Cámpora la periodista Sandra Russo le hizo a Máximo Kirchner, hijo de la Presidenta argentina y del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, el entrevistado dice que “Los Alberto Fernández en política son una constante”, aludiendo con la personalidad de “Hepático”1 –como lo llamábamos en las crónicas en la época de su auge– a quienes del peronismo hicieron y hacen, es nuestra opinión, un hábito oportunista para siempre estar abrevados y frescos.

Pues bien. En la foto, de izquierda a derecha el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el actual Jefe de gabinete Jorge Capitanich, y Alberto Sileoni, ministro de Educación – quien mira hacia un costado quizá en busca de una puerta abierta o buscándose a sí mismo–, dieron a conocer que: “Hemos explorado todas las opciones y alternativas con un esfuerzo sin precedentes” para satisfacer los reclamos de maestros y profesores de actualizar sus salarios, y detallaron que la propuesta hecha por el Gobierno nacional como “piso” para las discusiones salariales en las provincias fue “extender las negociaciones hasta el mes de junio de 2015, generando no solamente dos mil pesos por año sino mil pesos más”. De esta forma, explicaron, se alcanzarían los “tres mil pesos”, agregando un “nueve por ciento más al mes de marzo, para llegar casi al 31 por ciento” de incremento salarial para todo 2014. También dijeron que se dictaría mediante decreto la conciliación obligatoria entre las partes para garantizar el efectivo inicio del año lectivo.

La Secretaria General de los docentes a nivel nacional,2 Stella Maldonado, dijo hace pocas horas a los medios de prensa que si el Gobierno dispone la conciliación obligatoria, es decir que mientras se continúan las discusiones no se produzcan huelgas gremiales ni sanciones disciplinarias de las autoridades educativas, los trabajadores de la educación igualmente harán en esta semana un paro de 48 horas postergando el inicio de las clases luego del feriado de carnaval.

Los docentes, a propósito del carnaval, no quieren dejar de comer carne, frutas y verduras… Maldonado dijo que los salarios del magisterio han quedado muy rezagados, y ello es cierto. Ningún maestro o profesor puede vivir con su familia más o menos en orden sin por lo menos dos puestos de trabajo, es decir, dando clase y trasladándose de un lado para el otro durante entre diez y quince horas por día.

Los créditos bancarios y de las fábricas automotrices les han permitido a muchos de ellos adquirir un automóvil para, como aquel padre de Mafalda, ir de un empleo al otro. Mientras la propuesta de los gobiernos nacional y provinciales es en lo inmediato aumentar sus sueldos, incluyendo premios por diversos ítems como el del “presentismo”, en poco más de 20 % en relación con los vigentes hasta ahora y correspondientes a 2013, los combustibles, también los producidos por la nacionalizada YPF, en un año aumentaron en promedio 60 %.

Los supermercados y productores de alimentos, fabricantes y vendedores de calzado, las empresas telefónicas y los prestadores de salud –por ejemplo–, e inclusive los propios patrones de los educadores que se desempeñan en establecimientos confesionales o privados, para ajustar sus precios y tarifas aluden a los de los combustibles, y no al de los educadores.

Pero una evaluación que también merodea sobre el estado de la cosa escolar es que la calidad de la educación, tanto de la primaria como de la secundaria o terciaria, sean prestadas por el Estado o empresas privadas, en general es entre mediocre y mala. Una investigación realizada ya hace más de una década por un periodista de una agencia de noticias independiente, en la Provincia de Buenos Aires, daba como resultado que, en promedio, por cada cargo docente había tres salarios que se debitaban del erario público: el del titular del cargo, el del suplente que reemplazaba al titular en uso de licencia, y el del suplente del suplente que a su vez estaba en uso de licencia.

En diálogo familiar días pasados concordamos que mejor sería que se aprueben y paguen salarios justos para que un docente pueda en sólo seis o siete horas de trabajo diario estar al frente de sus educandos, revisar y corregir las pruebas de evaluación, programar y preparar clases, y también perfeccionar sus saberes. El producto de esta política sería más y mejores educadores incorporados cabalmente al sistema, y más y mejores resultados en el quehacer estudiantil. Con solamente las netbooks no alcanza…


Nota:
1 Fernández fue Jefe de gabinete de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, desde mayo de 2003 hasta julio de 2008. Lo de “hepático” venía a cuento de la cara y mirada gris de contenida amargura de aquel aspirante a capellán de la política nacional que tanto venía de haber militado en la “derecha progresista” de Carlos Menem y Domingo Cavallo como de noviar con la hermana de un ex fiscal progresista y ex estudiante de izquierda, y enrolarse por un tiempo en el kirchnerismo para luego pasar a las filas de otro ex Jefe de gabinete, su sucesor, el sonriente Sergio Massa –“Dr. Colgate”–, ahora en duda su reciente titulación de abogado por inconsistencias en su conocimiento jurídico puestas en descubierto por el juez Raúl Zaffaroni.
2 Titular de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).

El verdadero fin del capitalismo




Hace añares, quizá unas cinco décadas atrás, vimos una película polaca que, como otras, nos impresionó profundamente, El verdadero fin de la gran guerra, de Jerzy Kawalerowicz (Prawdziwy koniec wielkiej wojny, 1957).



Ahora quizá pueda encontrase en alguna cinemateca digital. En Mar del Plata, en 2008, en el transcurso de su Festival de Cine, fue anunciada en un ciclo de revisionismo cinéfilo. Probablemente, en nuestro caso, la vimos en el legendario cine Cosmos o en el no menos legendario Cine Club Núcleo que dirigía el siempre recordable Salvador Sammaritano, ambos en Buenos Aires, o la proyectamos los militantes del Círculo Alfaro Siqueiros de la FJC argentina en el Cine Club Cámara de San Fernando, en los deslindes provinciales del entonces Norte del Gran Buenos Aires, en la primera mitad de la década de 1960.



Éste, como otros filmes de Kawalerowicz y los realizadores del realismo polaco, checoeslovaco, ruso y francés –como el recientemente fallecido Alain Resnais–, incursionaron profundamente en la problemática intimidad de las personas tras la segunda gran guerra desatada en el siglo XX por el capitalismo.



Aquella impronta cinematográfica y política nos marcó, nos modeló, y nos permitió elegir paradigmas todavía vigentes aunque encapsulados por las máquinas culturales de la desmemoria social. Al parafrasear el título de aquella película en el de esta columna presente, “El verdadero fin del capitalismo”, planteamos la continuidad de los efectos de la violencia clasista en las psiquis y las relaciones familiares y sociales de sus nuevas víctimas más débiles y laceradas.



Las hipócritas clases medias expresan a viva voz sus presuntas vulnerabilidades ante la por ellos denunciada “inseguridad” motorizada en los sectores marginales (marginados por el capitalismo, aunque no lo digan).



Las dos fotografías que ilustran esta nota son actuales, y exhiben realidades concretas. Una, la de la Villa 31, un gigante barrio de habitantes pobres oriundos principalmente del interior argentino y de  países hermanos en tragedias y luchas, radicado en terrenos en desuso de las centrales estaciones ferroviarias de Retiro y atravesado ahora por una autopista de acceso a la Ciudad de Buenos Aires desde el norte del conurbano (Olivos, San Isidro, y Vicente López).



La otra fotografía muestra uno de dos polifacéticos centros recreativos y comerciales privados construidos a la vera occidental del gran estuario Del Plata, a no más de dos kilómetros del enclave de pobreza, el llamado Costa Salguero (el otro es Punta Carrasco).



Dos diputados de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gustavo Vera y Pablo Bergel, del bloque Verde Alameda, han denunciado1 que mientras el Gobierno de la ciudad cuyo titular es Mauricio Macri combate inclusive con el empleo de la violencia policial el uso de espacios públicos por parte de pobladores pobres para implantar sus viviendas familiares, simultáneamente, auxilia a empresarios adinerados a construir en otros espacios públicos todavía mejor ubicados, libres de gravámenes y del pago de derechos o cánones, sus emprendimientos lucrativos.



Dijo el legislador Vera al diario Página/12:



Hemos investigado a 40 de las 622 concesiones y comprobamos que restaurantes como Módena, o complejos recreativos y deportivos como Punta Carrasco y Costa Salguero, locales bailables como Tequila o Pachá, no abonan ningún tipo de canon desde hace varios años, o el mismo es ínfimo respecto del usufructo que obtienen los empresarios […]Tildan de delincuentes a aquellas personas que toman un terreno porque el gobierno porteño les promete una casa desde hace varios años y no se las da, mientras permite que empresarios usurpen terrenos públicos al no pagar ningún canon a la Ciudad.





Nota:

1 Página/12, 4.3.2014, “Contra las usurpaciones VIP”: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-241028-2014-03-04.html