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jueves, 27 de agosto de 2015

“Desde la provincia amputada”, por Gonzalo Curbelo*



Hace poco más de dos meses, el 28 de junio, publicamos aquí “El país de mister John Ponsonby”, una breve ficción literaria que forma parte de un proyecto mayor iniciado hace tiempo y al que volveré a dedicarme más intensamente este próximo verano austral. Invito a leer ese texto, y para el caso de quienes ya lo hicieron a repetir la lectura luego de la del presente comentario bibliográfico de Gonzalo Curbelo publicado hoy mismo en La Diaria, excelente diario de Montevideo (http://ladiaria.com.uy/). http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/06/el-pais-de-mister-john-ponsonby-ficcion.html


Traición a la patria, de Guillermo Vázquez Franco. Ediciones Mendrugo, Montevideo, 2014, 472 páginas.

Si bien salió hace varios meses, sería difícil encontrar mejor fecha para publicar una reseña de este libro que en las proximidades de la celebración de la declaración de independencia de la Banda Oriental, una fecha tan nefasta para el punto de vista del autor como el aniversario de Waterloo para los franceses. El motivo es muy simple: Traición a la patria parte de una idea que ha defendido en forma sistemática el historiador Guillermo Vázquez Franco, al igual que no pocos economistas y muchos más argentinos, entre ellos Jorge Luis Borges: la de que la creación de Uruguay fue una amputación del territorio argentino, realizada no en respuesta a un reclamo popular sino como simple solución diplomática articulada por Inglaterra (por medio de lord Ponsonby) de acuerdo a sus propios intereses de división y subsiguiente debilitamiento de las naciones emergentes.

El libro ya comienza con una declaración de principios y presupuestos desde su título que implica todo un juego de ironías, ya que la traición a la que se refiere no es a la patria tal y como la entendemos hoy los habitantes de la República Oriental del Uruguay, sino a una concepción de patria anterior y más amplia. Dicha traición habría sido justamente la creación de Uruguay como una república independiente de Argentina, a la que este territorio pertenecía originalmente y a la que debería haberse reintegrado si tan sólo, según Vázquez Franco, se hubieran seguido las ideas reales de muchos de quienes hoy son considerados padres de la independencia.

Desde el prólogo, Vázquez Franco presenta el libro más como un aparato de concientización histórico-ideológica que como una investigación histórica, atribuyéndole el carácter de ensayo proselitista o, en sus palabras, de “charla desinhibida” con el lector. Sin embargo, hay cierta picardía en esa advertencia, ya que si bien algunas de las ideas centrales -como la referida a la manufactura londinense del contenido de la Convención Preliminar de Paz de 1828 (la auténtica fecha negra para Vázquez Franco)- están apoyadas básicamente en especulaciones, muchas de ellas se apoyan a su vez en una bibliografía textual y documental similar a la de cualquier tratado de historia académico.

El autor tiene muy claro que sus ideas alborotan el nacionalismo maníaco-depresivo (que pasa de la euforia arrogante y superlativa a la irritación autolesiva) de los habitantes del “paisito”, y las respuestas a varias de las preguntas que plantea están estructuradas en dictámenes decisivos y desafiantes. Vázquez Franco condensa así varias de sus ideas más provocadoras, que no sólo cuestionan la existencia de Uruguay como nación independiente sino también a la figura generalmente intocable de Artigas -a quien no ataca particularmente pero cuyos méritos de liderazgo relativiza, presentándolo como un personaje más bien terco, inepto y con escasa visión de futuro-; a la frecuentemente mentada “lucha de puertos” entre Montevideo y Buenos Aires, rivalidad que suele tomarse como punto de partida de la escisión de la Provincia Oriental de sus pares occidentales; y, sobre todo, a la historiografía que validó a posteriori la creación de esta nación (encarnada sobre todo en la figura de Juan Pivel Devoto), apelando a la existencia de un espíritu colectivo diferente del argentino. El libro niega casi por completo la existencia de tal espíritu, o apenas lo reconoce como una construcción muy posterior a la decisión de crear un Estado independiente. Con eso se encarniza particularmente, confrontando interpretaciones del siglo XX con documentación de los tiempos independentistas para desmentir la retórica a menudo voluntarista de muchos de sus colegas célebres.

De alguna forma, y teniendo en cuenta la escasa relevancia que puede tener un libro en relación con el deseo de reunificación de las naciones del Plata, es ese combate contra la leyenda de la temprana identidad nacional el que se vuelve central en Tración a la patria, y es en él donde el historiador brilla más en su indignación iconoclasta.

La obra termina con una frase en mayúsculas que explicita, por si a alguien muy necio o poco atento le quedó confuso el tema, el punto de vista argumentado a lo largo de sus 470 páginas: “DELENDA LA CONVENCIÓN”, referencia clara a la frase con la que Catón el Viejo culminaba sus alocuciones en el Senado romano alrededor del año 150 a.C., Delenda Carthago est (“Cartago debe ser destruida”), de la que se vale Vázquez Franco para construir una expresión de deseos en latiñol, cerrando así un volumen de fácil y amena lectura, cuyo contenido es venenoso para quienes creen que las naciones son cuestión de convenciones cartográficas y no de evidentes hermandades culturales.


Notas:
Gonzalo Curbelo nació en 1969 en Montevideo, aunque le gusta más definirse como fernandino, habitante del Departamento de Maldonado. A los dieciséis años fue integrante de la banda de punk rock Guerrilla Urbana, ganadora del primer concurso de Montevideo Rock. Luego de una culposa etapa en el mundo de la publicidad estudió Letras y también Comunicación, sin recibirse en ninguno de los casos. Trabajó como corresponsal de espectáculos y crítico de cine en la revista Posdata y como colaborador eventual de Brecha, El Observador, El Amante Cine y La Mano. Actualmente es coeditor de la sección Cultura en el diario montevideano La Diaria, y en tanto músico integra la banda de rock La Hermana Menor, bajo el semipseudónimo de Tüssi Dematteis. Nunca participó en ningún espectáculo de humor ni tiene la menor intención de hacerlo (texto basado en http://www.criatura.com.uy/escritores/gonzalo-curbelo-tuessi.html).

Incitación a los desbordes (pasa, doy fe) vs. conciencia popular



Promediando la década de 1990 y ya en inicio el declive del menemismo, había llegado frente a la fachada de la Municipalidad de General Sarmiento, en San Miguel, noroeste del conurbano y a treinta kilómetros del centro porteño, la cabecera de una numerosa y compacta columna del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales reclamando aumento de salarios, en defensa de los trabajadores de la salud y de los propios hospitales públicos, por la época solamente uno en San Miguel y otro en Los Polvorines más una serie de salas médicas de barrio, la mayoría desprovistas de personal suficiente, instalaciones y utensilios.

El intendente de entonces era Luis Ortega, impulsado por Felipe Solá, empresario rural, quien siendo secretario de Agricultura de Menem habilitó en Argentina la siembra de soja transgénica de Monsanto y sus herbicidas asociados.1 Ahora, Solá está alineado con Sergio Massa y en esa condición es candidato a gobernador de la populosa Provincia de Buenos Aires, en disputa principal con el Frente por la Victoria (kirchnerista), coalición que para ese cargo a dirimirse en los comicios generales del 25 de octubre próximo propone al actual Jefe de Gabinete de la Presidencia de la Nación, Aníbal Fernández. La fórmula de gobernador y vicegobernador (y presidente del Senado provincial) incluye, acompañando a Fernández, al dirigente del Partido Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella, actual titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

Luis Ortega fue el último intendente de aquel municipio que por ley de la Provincia fue disuelto dando lugar a tres nuevas jurisdicciones.2 Este Ortega fue uno de los hermanos del cantautor Ramón (Palito) Bautista Ortega –por la misma época Gobernador de la Provincia de Tucumán y también alineado con Menem, y poco más tarde con Eduardo Duhalde–,  y falleció en circunstancias nunca aclaradas en un choque frontal de automotores ocurrido el 26 de julio de 1996 en el Departamento de Leales, Provincia de Tucumán –de donde la familia Ortega es originaria–, y que se presumió podría haber sido intencional con el objeto de acabar con su vida, pero no por razones políticas, materia en la que era ignorante.3

La década de 1990 se inició en Argentina con el triunfo electoral de Carlos Saúl Menem el 14 de mayo de 1989 y el estallido social, simultáneos con una altísima inflación, que obligaron a Raúl Alfonsín4 a retirarse anticipadamente de la Presidencia el 8 de julio y ceder la función al electo relevo. Aquel estallido caracterizado por el saqueo de supermercados en varias ciudades argentinas ocurrió en un ambiente que ahora se hace más evidente que ex profeso fue generado, y cuyos manipuladores fueron dirigidos desde turbios cenáculos ocultos aunque, si se quiere, identificables.

Ya entonces, luego de los grises y dramáticos años de dictadura cívico militar que allanaron su implantación, con la formal instauración del neoliberalismo económico (al que no pocos dirigentes de la Unión Cívica Radical impulsaron, como Rodolfo Terragno) se fue afirmando la liquidación de grandes empresas industriales y de servicios más la concentración de la propiedad de los medios de comunicación y sus nuevos modos de captación de franjas cautivas, a las que se caracterizaba según sus necesidades y hábitos, especialmente los de consumo, implantándose el concepto de “consumidor” o “cliente” en lugar de los de ciudadano y usuario.

Los Ortega eran todos menemistas y tuvieron lazos con los Peroné, de José C. Paz

Ramón Ortega ya estaba casado (desde 1967), y continúa estándolo, con Evangelina Zalazar, actriz de series televisivas, la primera de otras tres en interpretar el personaje de “Jacinta Pichimahuida”, comedia sencilla de una maestra de escuela primaria que lidia con sus escolares púberes (1966), cuyo autor fue el superproductivo Abel Santa Cruz (1911-1995), guionista de radio y TV de la época. Dos hermanos de Ramón, Raúl y Luis –los tres Ortega de edades cercanas– se casaron a su vez con dos hermanas oriundas de José C. Paz, una localidad de General Sarmiento a solamente veinticinco cuadras de la ciudad de San Miguel.

Ramón, quien durante la intendencia de su hermano Luis ejerció como concejal municipal, se había casado (1968) con Cristina Noemí Peroné, que como su cuñada Evangelina incursionó en los estudios de televisión pero con apellido artístico: Lemercier. Inclusive, tras los relevos que en la actuación como maestra Pichimahuida, luego de Zalazar, hicieran Silvia Mores (1968) y María de los Ángeles Medrano (1974-1975), hizo su aparición Cristina Lemercier (1982 a 1985). En 1994 Ramón disputó una interna peronista con Jesús Cariglino por la candidatura a Intendente de Malvinas Argentinas, pero perdió. Cariglino viene siendo Intendente de este municipio desde 1995 hasta ahora, cuando con una mano sujetándose en Massa y la otra en Macri, pone su puesto en juego frente a kirchnerista muy joven, Nardini. Cristina Noemí Peroné, madre de tres hijos, el 22 de diciembre de 1996 y a los cuarenta y pico años de edad se disparó un tiro en la sien. Tras agonizar cinco días, murió el 27 de ese mes.

Luis, también de desgraciado final, casado con María Rosa Peroné, hermana de Cristina, se le había anticipado sólo cinco meses.

Che, ¿nadie va a tirar un poco de nafta? Si no hay quilombo no hay TV…

Quizá haya sido el lunes 24 de julio de 1995 la oportunidad, un año antes de esos sucesos –hago la relación casi nada más que de memoria– cuando aquella multitud marchando desde la sede sindical en Pringles y la avenida Perón, en San Miguel, Provincia de Buenos Aires, a una cuadra del Hospital Dr. Larcade, yendo por la avenida hasta la plaza principal y torciendo a la derecha entre canteros hasta la Intendencia, entonó una vez más y con más volumen y brío una cancioncita picaresca cuyos versos sentenciaban que Ortega no era precisamente un intendente… Fue cuando un cronista del Canal 13 micrófono en mano, y que llevaba a la rastra a su cameraman tirando del cable, dirigiéndose a mí, doy fe, porque como yo sabía de quien se trataba él conocía mi desempeño en radioemisoras locales de aquellos años, me preguntó si no se armaría algo de quilombo como para justificar activar la cámara: Che, ¿nadie va a tirar un poco de nafta?

También doy fe que esta mixtura de intereses de clase adinerada, como la de los terratenientes y capitanes del agro-negocio, la farándula, los empresarios fulleros que cuando dicen gestionar en lugar de gobernar dicen la verdad porque “gestionan negocios”, y que como creen que todos somos de su condición se la pasan espiándonos con cámaras, pinchaduras cibernéticas más tecnólogos y juristas cómplices, aprovechándose de la ignorancia política y debilidad intelectual que suele campear entre las clases medias, los asesores pagados por el capital concentrado y la inmoralidad de los mass media que montan espectáculos y los muestran como espontáneas manifestaciones de la realidad. Digo, que esta mixtura destruye la vida de nosotros pueblos laboriosos y sufridos, destruye nuestro mundo, no el de ellos, el nuestro (que no es el mejor que quisiéramos sino el que paso a pasito, o de golpe, podemos y haciendo)…

Ahora…

Ahora, entonces, este momento ya es otro. Después de las dictaduras genocidas y de la irrupción mercenaria de los implantadores locales del neoliberalismo con el consabido robo de los activos económicos (nuestros esfuerzos acumulados en el Estado durante casi un siglo y varias generaciones) el poder real, siempre con careta de “socialmente comprometido” buscó limpiar su imagen: meter presos a algunos pocos jerarcas militares para culpabilizarlos de todo y sacar del medio a los rufianes del trabajo político sucio.

No es lo que sucede ahora. El establishment del capitalismo mundial, y de él parece ser subsidiario el secretísimo Club Bilderberg –de ordinarias convenciones anuales en el hemisferio norte y sobre el que hay abundante bibliografía en la que se lo caracteriza con precisión como el Gobierno Mundial del capitalismo–, así como definió lo que debía ocurrir en Grecia tras el triunfo popular en el referendo: la derrota de su Gobierno, ahora también busca definir en América Latina. La etapa, efectivamente, es la de la de un “mix” de guerras económicas y convencionales para retornar a la situación de los años 1980, cuando todo creían haberlo hecho tan bien, y volvernos a quitar lo poco, lo muy poco que logramos reconstruir como nuestro: véanse, entonces, juntas, a Ucrania y Grecia.

No pocos “socialdemócratas moderados” de extracciones y tradiciones partidarias varias, en nuestros países del Sur, fungiendo de esbirros casi-intelectuales (lo de siempre), preferirán conciliar con los de arriba y “moderarnos” a los de abajo (“el cambio justo”): eso es lo que hay que evitar. Tenemos y tendremos Gobiernos en disputa, participemos ahora en esas disputas con la mayor acumulación de fuerzas populares, conscientes y organizadas. Con conciencia de sí, y para sí.

Notas:
1 Veinticinco años después de aquella implantación brutal de las tecnologías del negocio agropecuario intensivo hay pueblos flagelados por el cáncer como consecuencia de la fumigación con glifosato y anegamientos monumentales de campos, ciudades y regiones enteras, producto del cambio climático y las cuencas saturadas porque la tierra no se ara más…
2 Los municipios de San Miguel, de José C. Paz y de Malvinas Argentinas. Una crónica local que puede ayudar a comprender aquel momento en http://www.tiempodetortuguitas.com.ar/index.php?20-A-OS-DE-LA-CREACI-N-DE-MALVINAS-ARGENTINAS-1891
3 Sobre la presunción referida véase http://edant.clarin.com/diario/96/07/28/t-04101d.htm, donde se refiere que «Algo que llamó la atención a la fiscal Joaquina Vermal; su secretario, Roberto Espeche, y al comisario Manuel Jiménez, cuando llegaron al lugar, es que allí la ruta es recta y la visibilidad era muy buena. Pero algunos testigos habrían contado que la camioneta se cruzó de mano porque fue chocada de atrás por otra camioneta».
4 Primer presidente constitucional de la restauración democrática tras la Dictadura de 1976 a 1983.

martes, 25 de agosto de 2015

Ficción del presente, diario Perfil (Buenos Aires, 25.5.2015)



Seremos concisos y breves: el sitio http://blogs.perfil.com/relatodelpresente/, sobre el cual Mozilla informa que le ha sido negado el acceso a «información sobre su dueño», de manera reiterada hace públicos comentarios que no solamente trastocan y deforman la realidad hiriendo y menoscabando a la mayoría notoria de los habitantes y ciudadanos de Argentina (comprendiendo a más de veinte millones de personas), sino que ponen en peligro la continuidad democrática y el estado de Derecho, la integridad territorial, la paz social e inclusive la propia vida de quienes habitamos el país, seamos naturales de él o hayamos llegado tanto para incorporarnos a su sociedad como sólo circunstancialmente.



Hoy, 25 de agosto, “Relato del presente” aborda los sucesos en San Miguel de Tucumán el domingo 23 luego de cerrados los comicios para la elección del Gobernador provincial, cuando en por lo menos sospechosa actitud un contingente policial a las órdenes del jefe de la repartición reprimió una manifestación que, se dijo, fue principalmente “convocada mediante las redes sociales”, parece haber sido oportuna a estos efectos: los balazos de goma y la airada “crítica de los demócratas”. 



El editor responsable del diario Perfil, de Buenos Aires, que hospeda al blog “Relato del presente”, es Jorge Fontevecchia (cofundador –junto a su padre Alberto Fontevecchia–, y también presidente y CEO de la empresa editorial homónima). El anónimo “dueño” de dicho blog no ahorra infringir la ética periodística, y no es “cualquier” sino uno que ex profeso practica un estilo que pretende dialectal, popular y argentino (préstese atención que el cuarto párrafo de su última columna se inicia así: «Mientras algunos colegas dicen […]», las bastardillas son mías).



Quiero destacar, antes de poner a ustedes frente al texto que los Fontevecchia autorizaron, que personalmente creo que también son responsables de lo ocurrido en Tucumán el gobernador Alperovich y otros jerarcas gubernamentales que deberían haber estado atentos a lo que sucedía e impedido el desborde policial.



Es hora, también, de que consecuentemente se proceda con todo rigor para condenar las provocaciones que se “deslizan” en los medios de prensa, como “Relato del presente” (http://blogs.perfil.com/relatodelpresente/2015-08-25-3815-frente-para-la-violencia/):



En Tucumán la fiesta de la democracia incluyó un fogón de urnas, que no habrá contado con una buena guitarreada, pero que al menos iluminó la tardecita. Scioli aprovechó que Cristina estaba en otra –el nacimiento de su nieta a la que, en un claro homenaje a una Tucumán que arde, bautizó Helena– y se llevó el avión presidencial. Lo devolvió el mismo día, antes de que se lo carguen en la Declaración Jurada por 350 australes. Como no alcanzó una sola jornada y la gente se quedó con ganas de más, este lunes armaron una rave en la plaza mayor de San Miguel, donde hubo corchazos de goma democráticos, gases lacrimógenos nacionales y bastonazos populares para la diversión de toda la familia.



Como en cualquier casa abandonada, el Jardín de la República se convirtió en el patio de atrás, ahí donde el único orden que prima es el del caos. Tendrían que haber escuchado la entrevista que le hicimos anoche a Susana Trimarco en Ahora es nuestra la ciudad, donde despotricó contra el poder político de Tucumán y se hizo la boluda cuando se la dejó en evidencia de que el impresentable de Manzur es el candidato de Alperovich y de Cristina, además de haber formado parte de la gestión de ambos.



La gente se empezó a congregar desde temprano y está claro que no eran simpatizantes del kirchnerismo. Lo interesante fue que la policía empezó a reprimir cuando los manifestantes comenzaron a entonar el Himno. En el manual de los simbolismos, un accionar de ese tipo tendría la definición en blanco, para que cada uno la llene como quiera, ya que que es difícil de explicar. Obviamente, el clima se caldeó y, mientras pasaba la policía montada, los vecinos les tiraban de todo desde los balcones de sus edificios.



Mientras algunos colegas dicen que “Cristina sigue de cerca lo que sucede en Tucumán para evaluar con su equipo el impacto electoral”, no sé que me jode más: si la idea de que haya gente que cree que a Cristina todavía le importa lo que está pasando en algún lugar del país, o si, en el hipotético caso de que sí le importe, le interesa solamente la parte del impacto electoral, cuando la policía del gobierno provincial de su oficialismo reprimió a troche y moche a seres humanos. Sí, estimado militante de la Patria es el otro, menos todos los que no coinciden con vos: los opositores también son personas.

Otros especulan con el impacto que tendrá el efecto tucumano en las aspiraciones de Scioli. Gente: les recuerdo que el Dani ganó en una provincia en la que fueron a votar con salvavidas, imagínense lo que puede llegar a importar lo sucedido en Tucumán. Resulta lamentable, pero es el único aspecto en el que realmente somos un país federal: en la falta de empatía por lo que padecen los habitantes de otras provincias.



A título personal, me cansaron con las definiciones berretas, baratas y tibias. Mientras en Tucumán usaban el aparato del Estado para reprimir una protesta, Aníbal Fernández usaba su cuenta de Twitter para mostrar que recibió a Baltasar Garzón, Luis D’Elía afirmaba que sólo era un grupito de personas potenciadas por las cámaras de TN y Juan Manuel Abal Medina volvía al planeta Tierra para explicarnos que “el impulso del Congreso para la ley de venta de acciones estatales es una forma de profundizar el control democrático”.



¿Con qué cara se puede hablar de democracia si te prenden fuego las urnas, te entran a los tiros a un colegio y te cagan a trompadas para sacarte las planillas? Si la democracia es sagrada, los colegios son las catedrales, las urnas son las imágenes de Cristo y las planillas ofician de Biblia.



Veo, escucho y leo a tantos boludos hablando de democracia como si se tratara de un ente abstracto y no de una institución. Buena parte de la culpa, obviamente, es del kirchnerismo, que a la monopolización de los derechos de transmisión de partidos de fútbol la ha llamado “democratización de la pelota”, o que a la apropiación de los fondos de las AFJP –luego de que este mismo Gobierno diera la opción de permanecer en el sistema de capitalización o volver al de reparto–, la presentaron como “democratización de las jubilaciones”. También quisieron vendernos que el intento de copamiento del Poder Judicial era “la democratización de la Justicia”, como si a los jueces los designaran unos marcianos y no el Poder Ejecutivo en acuerdo con el Poder Legislativo. Y mejor ni hablar de ese extraño concepto de “democratización de los medios” que consistió en un gastadero infernal de recursos del Estado para tirar para atrás un decreto firmado por Néstor Kirchner. Usaron la palabra democracia para cualquier acto administrativo pedorro o para cualquier intento de venganza. ¿Cómo no va a terminar siendo cualquier cosa?



Democracia, democrazya, demogracia si nos muelen a palos y sobrevivimos. Siempre parte de la base de lo expresado, en una suerte de realismo mágico en lo que todo existe sólo porque se desea que exista. Lo podemos notar cada vez que algún Belieber Kirchnerista nos sopapea con la contundencia de los números que tira Cristina y que no tiene idea de dónde salieron ni quién los confeccionó, pero que están ahí para que creamos en ellos, porque son la verdad.



Pero ahí están, hablando de una democracia que no da de comer, no cura ni educa, pero que está y hay que agradecer y no quejarse, porque la tenemos. Al pedo, pero la tenemos. Durante años han predicado que en la democracia se puede opinar, que en la democracia se puede manifestar, que en la democracia hay derecho a huelga y que en la democracia gobierna el pueblo a través de sus representantes. Y sin embargo, no hay quien pueda dimensionar el daño que se le hace a la generación que creció sin el pavor generado por las violentas represiones de la crisis de 2001. ¿Cómo se le explica a un pibe que en democracia puede hacer todo lo que se le enseña si después te reprimen con balas de goma a vos, a tu mujer y a tus hijos en una protesta? ¿Cómo se hace para que entiendan el valor sagrado de emitir un sufragio que durante años nos estuvo vedado, si no importa quien gane ni por cuánto lo haga, someterá al porcentaje perdedor, lo ninguneará y, si le da el cuero, lo castigará por no tener el orgullo de pertenecer? ¿Cómo hacemos para que no descrean en el sistema, si hasta ahora se los mostramos como una competencia en la que no importan las propuestas, sino quien la tiene más grande?



¿Cómo lograr que no se nos caguen de risa cuando les explicamos que los funcionarios públicos son, precisamente, servidores delegados por nosotros para que administren temporalmente al Estado, si la realidad les muestra que son dueños, amos y señores del municipio, la provincia o el mismísimo país? Es la pesadilla de Edmund Burke en un eterno loop sadomasoquista: “En una democracia la mayoría de los ciudadanos son capaces de ejercer la más cruel represión contra la minoría”.



Ya no pueden ni se calientan en discutir El Modelo, sólo nos tiran por la cabeza que son ellos o la vuelta al averno, como si nos gustara un paraíso en el que la polícia te escopetea por cantar el Himno en una manifestación. Y ahí andan por la vida, llorando una campaña sucia porque una mina aprovechó que se tomaron el palo para sacarse unas fotos con el agua hasta las rodillas o porque otros ofrecieron ayuda a los que dejaron en bolas. Sea con fines electorales o por puro altruismo, jódanse. Dejaron la casa abierta, se fueron de vacaciones y pucherean porque alguien entró y se aprovechó del abandono. No es campaña sucia, es campaña. Y si fue campaña sucia, jódanse también: les jugaron con el reglamento que impusieron desde el oficialismo durante años y ahora se calientan. Al final, son como el gordito que se enoja y se va a la casa con la pelota.



Así que, amigacho kirchnerista, si llegás a leer esto, te pido algunos favorcitos:

No me hables de libertad. No necesito que me marques que soy libre gracias a tu Gobierno, cuando nací tan libre como vos gracias a una Constitución Nacional, sólo que aún lo recuerdo.



No me hables de mi falta de compromiso con el país por no adherir a la sanata presidencial con la que no podría comulgar ni aunque hiciera un esfuerzo actoral, dado que me cambian los enemigos, los amigos y las luchas con más frecuencia que con las que Cristina se compra ropa. Es jodido. Imaginate si me paraba con vos en los actos de Cristina de 2012 a putear a Scioli y hoy tengo que usar los afiches de “Scioli candidato de los Buitres” para armar un muñeco de papel maché del Nestornauta. Mejor contame cómo se hace para seguir creyendo cuando las personas por las que te jugaste se han robado hasta la bandeja de la torta, cómo hacés para seguir enamorado cuando tenés que bancarte traiciones que no le perdonarías ni a tus padres.



No me hables de redistribución de la riqueza, ni de mejores condiciones de vida para los más necesitados, ni de lucha contra la pobreza, cuando tenés que frenar tu discurso porque te interrumpe un pibe para manguearte una moneda con la que pueda juntar algo para el morfi. Hablame de vos, de cómo planeás tu futuro, si pensás formar una familia. Decime si pensaste alguna vez en tener tu propia casa, contame si podés comprarla sin ayuda de tus viejos. ¿Alguna vez pensaste cómo hicieron ellos para tener su casa a tu misma edad sin la ayuda de tus abuelos? Hablame de cómo recordás tu infancia, si disfrutabas de ir al colegio sólo y jugar en la calle hasta que cayera el sol. Contame cómo pensás que tus hijos recordarán su infancia.



Charlame de vos, no me hables de El Modelo. Contame qué te pasa por la cabeza cuando ves tanta gente durmiendo en la calle. ¿A quién le echás la culpa si nos va bárbaro? Explicame qué se siente cambiar de discurso permanentemente, saber que prometieron obras para evitar inundaciones o, al menos, mitigar los riesgos y que, después de no hacer nada ––y patinarse la guita en cosas más importantes, como en un recital de Ricardo Montaner, o en un parque de juegos veraniego en Mar del Plata–, te digan que es culpa del cambio climático o de las construcciones efectuadas sobre humedales, entre las que se encuentra la de tu candidato a Presidente.



Y, fundamentalmente, decime cómo hacés para tolerar que haya muertos políticos en democracia, que tengamos que tolerar desparecidos en democracia, que existan muertos por el desconche de la corrupción de la democracia, y que todas esas muertes juntas de la democracia hayan ocurrido en tu democrático Gobierno de la demócrata democracia.

Después, si querés, seguimos charlando.

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lunes, 24 de agosto de 2015

En estos barrios desde entonces la vida fue mejor



La hojita The Sporting, que editaba una de las tres corrientes políticas que había en el barrio Oriente, afirmó en su artículo editorial que «el club tiene un nivel superior al de la Federación, y por eso corresponde que sus equipos deportivos militen en las ligas superiores a las que por derecho propio pertenecen, dejando de jugar en la llamada Unión Barrial».

Los clubes Pampa y Cielo, El Andino, Ombú y La Verdad, que hasta entonces junto con el Oriente venían componiendo la Federación de Clubes se sintieron no solamente desairados. Los cuatro afirmaron sus pertenencias y vocación localistas en resguardo del acervo histórico y cultural de socios y vecinos, como más adelante lo anunciarían.

The Sporting insistió con sus cantinelas de nariz respingada y también se metió a menoscabar a las comisiones directivas de los otros clubes declamando que «Por historia y tradición somos distintos de esos clubes de barrio. Nosotros heredamos otra pertenencia y debemos ser parte de la gran Liga del Norte».

Claro está que no todos los vecinos del Oriente compartían el ideario de “El esportín”, como la mitad de sus adherentes llamaba a la publicación. Esto lo sabían bien los socios más activos de las demás entidades que la noche del lunes anterior al domingo que fue definitorio, en la sede del Club La Verdad, se reunieron para diseñar vías de acción que resolvieran la enojosa situación.

El presidente dueño de casa hizo entonces una propuesta que en principio pareció un disparate: «Propongo –dijo– comprar cuatro chalupas de buen casco y velamen, hacerlas pintar con los colores del Oriente y en nombre de nuestra Federación y los socios de nuestros clubes regalarlas el próximo fin de semana a esa díscola institución que se cree tan fina para que, aprovechando su vecindad a la ribera, abandone las disciplinas deportivas meramente terrestres y se dedique a las de la navegación acuática».

Los congregados se miraron atónitos esperando explicaciones. El secretario federativo, representante de “Pampa y Cielo”, muy probablemente bien entendido en los intríngulis de lo que se pergeñaba, inmediatamente después de la propuesta hecha tomó la palabra llamando a un cuarto intermedio para analizar todo convenientemente, y solicitó se conformara «una subcomisión especial con los presidentes de los clubes reunidos que arbitrara las medidas que al respecto fueran consecuentes». La subcomisión se formalizó y declaró en sesión permanente. El resto de los presentes se agrupó en pequeños círculos enviándose emisarios entre sí y yendo y viniendo entre la cantina y el vestuario en el que estaban instalados los presidentes.

La actividad, variada y dispersa, fue febril durante todos los días siguientes. Se compraron las chalupas y en una canchita chica equipos de voluntarios ex profeso pintaron cascos y mástiles y lavaron velas. Simultáneamente hubo mil conversaciones para explicar los porqués sin por ello dejar de criticar la arrogancia de los mandamases del Oriente y sus escribas de The Sporting.

El domingo el día se presentó como había sido previsto por el meteorólogo cuñado del secretario de la federación, un viento cada vez más consistente y sostenido soplaba desde el Oeste empujando hacia la profundidad de la mar.

A las diez de la mañana la Comisión Directiva completa del Club Oriente, y con ella los dos redactores de The Sporting, empilchados que era un lujo, los zapatos bien blanqueados, sus orgullos insuflados por el “merecido homenaje y regalo” y que distraídos así no pudieron percatarse de la creciente masa de aire que soplaba, se embarcaron en las cuatro chalupas donadas por sus viejos confederados, que los aplaudían con gran ostentación.

Inexpertos aquellos en las artes marítimas y por ello asistidos en la ocasión por cuatro jóvenes vestidos apenas con ropa de baño, ni bien fueron izadas e infladas las velas zarparon veloces. Los asistentes en la partida se lanzaron prontamente al agua y en cuatro brazadas llegaron al muelle desde donde con algarabía se despedía a los que, por fin, unían su destino a la Liga del Norte.

En estos barrios desde entonces la vida fue mejor.

viernes, 21 de agosto de 2015

Académicos uruguayos al borde del enojo con los oportunismos socialdemócratas de un sector minoritario del Frente Amplio que es condescendiente con la tradicional derecha regional



En la mañana de este viernes 21 de agosto, en Montevideo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó la publicación de una investigación hecha por académicos uruguayos de la Universidad de la República: Grandes inversiones en Uruguay: oportunidades y riesgos, el séptimo de los Cuadernos sobre Desarrollo Humano de la serie “El futuro en foco” que en Uruguay edita el PNUD.

Al abrir el acto hablaron la coordinadora residente de la ONU y representante del PNUD en Montevideo, Denise Cook, el coordinador de las publicaciones, el uruguayo Andrés Rius, y Carlos Bianchi, en representación de los autores del trabajo, él mismo uno de ellos. Rius, Bianchi y otros coautores de la publicación, además, son miembros del Instituto de Economía (IEcon) de la Facultad de Ciencias Económicas de la estatal Universidad de la República.

Estuvieron invitados a la presentación Ramón Méndez, presidente del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, Marcel Vaillant, investigador del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la misma Universidad, y Álvaro Soutullo, dirigente de la Sociedad Civil uruguaya “Vida Silvestre”.

Para publicar en los Cuadernos sobre Desarrollo Humano el PNUD solicita trabajos a investigadores académicos o independientes que de acuerdo a las normas de la organización internacional gozan de completa independencia intelectual mientras apliquen en sus análisis criterios científicos de objetividad. La serie de Cuadernos “El futuro en foco” tiene como objetivo –ha difundido el organismo internacional– promover debates para una agenda renovada que sea capaz de dar respuesta a los desafíos del futuro. Se procura –afirma–, constituir una agenda de nueva generación que avance sobre la base de los logros alcanzados por Uruguay en la última década.

Lo dicen uruguayos: «un país que sale corriendo detrás de los inversores y les da todo lo que piden no parece estar preparado para hacer las mejores negociaciones»

En el único diario montevideano que hoy adelantó comentarios y opiniones de los autores, La Diaria, la periodista Virginia Recagno destacó:


«El problema es mucho más que económico», estableció desde un principio el investigador Andrés Rius, coordinador de una publicación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre las oportunidades y riesgos que traen las grandes inversiones al país. Desde la perspectiva de un desarrollo humano sustentable, se concluye que los proyectos que se han llevado a cabo en la última década «carecen de un marco estratégico e institucionalidad» necesarios para una gestión ambiental que «asegure el principio de equidad entre las generaciones actuales y las futuras». «Poco a poco, el Estado debería ir dejando atrás la dependencia y aumentar los niveles de cautela», concluyó Carlos Bianchi, otro participante del análisis.


Para la publicación, en la que participaron varios investigadores del Instituto de Economía (IEcon) de la Universidad de la República, se consideraron grandes inversiones los proyectos que implicaron más de 80 millones de dólares y que fueron realizados en el país después de 2005. Teniendo en cuenta la idiosincrasia de Uruguay, los efectos de éstas estarán altamente condicionados por la calidad de las políticas que las encuadran, la capacidad del Estado para efectivizarlas y el respaldo del espectro político que pueda dar señales de estabilidad.


Según Bianchi, «excesos de expresividad y efusividad» del sistema político con respecto a un determinado proyecto «generan a la empresa que se está instalando en el país un poder político» que durante la negociación inclina la balanza a su favor. «Como pasó con Aratirí, que la empresa le ponía plazos al gobierno», ejemplificó, junto a otros casos como el del puerto de aguas profundas y las plantas de celulosa. Algo parecido sucede cuando las grandes inversiones han estado precedidas por un acuerdo entre el país de origen y Uruguay, como el caso de Philip Morris. «No han generado problemas monumentales, pero tienen riesgos», opinó Rius.


Pero no todo implica riesgos; las grandes inversiones pueden ser positivas pero «requieren cautela» y en esto «las políticas públicas son claves», sostuvo Rius. Algunas necesidades que se perciben son la generación de «restricciones realmente limitantes a acuerdos internacionales» y la «inserción institucional» de una política ambiental, al igual que un «debate político» que la fortalezca. También en este punto, los investigadores consideran «preocupante» que se mantengan las cláusulas de confidencialidad una vez firmados los contratos entre inversores y gobierno: «Parecería que contemplan demasiado las preocupaciones de los privados y descuidan relativamente las de la ciudadanía», la cual, estiman, debería ser «participante de la discusión», pero para eso «necesita información».


Tomando el presupuesto de las agencias regulatorias [sic] –en Uruguay, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama)– como expresión de su prioridad para los gobernantes, Bianchi concluye que la preocupación desde el gobierno viene en aumento. «A partir de 2005, el gasto correspondiente a la Dinama crece más que el PIB [Producto Interno Bruto], pero hasta 2011 no recupera el terreno perdido respecto de 1999». Como porcentaje del gasto público total pasó de casi 0,09% del PIB en 2005 a más de 0,14% en 2014.


Desde la perspectiva contemplada, las grandes inversiones «no son necesariamente una bendición ni una maldición». Al día de hoy, los autores consideran que el país va «dejando atrás el período de “hambruna” de inversiones» y, por ende, debería modificarse la posición del gobierno ante las oportunidades de negociación. «Uruguay no rechazó nunca una gran inversión, pero es hora de reducir los niveles de dependencia y aumentar los de cautela», consideró Bianchi. Por su parte, Rius acotó que «un país que sale corriendo detrás de los inversores y les da todo lo que piden no parece estar preparado para hacer las mejores negociaciones».1



Notas:

1  En http://ladiaria.com.uy/articulo/2015/8/sin-secretos/

Like: pulgar p’arriba (futuro abaxo…)

A la izquierda el tan exitoso como desgraciado matrimonio, del que quedan tres hijos.
Sus acompañantes son sólo circunstanciales.


Un exitoso gestor de negocios internacionales y relaciones faranduleras, de cincuenta y dos años de edad1 con domicilio en la Ciudad de Buenos Aires y casa “familiar” de fin de semana en el “exclusivo country Martindale de Pilar”, licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Católica Argentina y que tuvo vínculos con una importante cantidad de empresas multinacionales, en presencia de la madre y abogados de su todavía esposa, de cuarenta y cuatro años, la mató degollándola con una cuchilla de cocina. La información puede leerse en la edición digital del diario Clarín, de Buenos Aires2



Del mismo diario hemos tomado, con la rudimentaria acción de copiar y pegar, un fragmento de comentarios de sus lectores. Es ejemplo no solamente de estilo comunicacional, del habla y la escritura (de la sintaxis y la ortografía), sino también del imaginario y la capacidad de análisis crítico de un importante contingente de capas medias que se expresa también como cincuenta por ciento de los electorados argentino, brasileño, chileno, uruguayo, etc.



Probablemente tanto la señora asesinada como su madre, los abogados de la tan violentamente fallecida y el propio victimario tan exitoso en este quehacer como en los negocios –más la mayoría de los vecinos de todos ellos–, son asiduos lectores, televidentes y oyentes de la empresa multimedios editora del diario. Y como eso sucede con otras empresas multimedios de nuestros países todos sus asiduos receptores y reproductores se retroalimentan y estimulan en sus hábitos comunes.



A continuación el fragmento aludido. Solamente se homogenizó el criterio de escribir los nombres y apellidos de los “usuarios” del foro de comentarios con iniciales mayúsculas, y se quitaron otras referencias o imágenes que facilitaran identificarlos.


Luz Corvalan:

Y QUE QUERESSSS, LA DECADA GANADA!!!



Carlos Gonzalez:

NI UNA MAS KAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKA POR FAVOR MUEVANSE POR LA INSEGURIDAD ,POR LA KORRUPCIÓN ,MANGA DE INUTILES



Sybella Semmler:

QUE TRISTE!!!!!!



Ale Niz:

Todo el mundo lo da como un buen tipo y tranquilo, tal es asi, que la ex abogada de la mujer sabía que de vez en cuando se juntaba para ir arreglando la división de bienes y nunca ni siquiera levantaron la voz. Algo que escuchó o vio lo sacó totalmente. Por otro lado, quién es el tremendo gato morocho vestido de violeta que tiene al lado?????



Charlie P.:

Halle Berry... actriz.



Carlos Gonzalez:

NI UNA MAS KAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKA POR FAVOR MUEVANSE POR LA INSEGURIDAD ,POR LA KORRUPCIÓN ,MANGA DE INUTILES



Luz Corvalan:

CHU.PALA CARLITOS!



Christian Hernan Coronel:

QUE LOCURA! EL CHA.BON TENIA TODO! SE PODIA BUSCAR MINA QUE SE LE OCURRA. ERA NESESARIO GAR.CAR.SE LA VIDA ASI? QUE LOCO!
O SERA QUE SI TENES TODO TE PATINA EL BOCHO!



Lucio Alvarado:

contratabas dos gorritas te hacian el trabajo por 2 pesos



Marta Alvarez:

Mato por una cuestion de dinero ? bueno ahora ....PARA MI, PARA VOS, PARA NINGUNO DE LOS DOS



Carlos Gonzalez:

MUCHACHOS EL TIPO SE ROMPIO EL ALMA TODA LA VIDA TRABAJANDO CREO SU PLATITA Y ESTA MUJER SE SEPARO Y SE VINO CON LOS BOGAS A DECIRLE QUIERO LA MITAD CUANDO ELLA EN SU P TA VIDA TRABAJO ,EL TIPO SE ENLOQUECIO Y DIJO HIJA D P NO APORTASTE NADA ENCIMA SEGURO QUE SALIA CON OTRO Y QUERES MI PLATA PARA HACER LA TUYA ??? SI VENI UN MINUTO Y YA ESTA .VOY PRESO PERO MI PLATA NO LA VAS A DIZFRUTAR ,YO ME CAGU DE RISA CUANDO TAMAÑA MARCHA NI UNA MASSSSSSSSSSSS POR FAVOR MUEVANSE PARA LA INSEGURIDAD O PARA SACAR A CRISTIN-A



Tiago Eduardo Rhius:

SIN DUDAS MAS ALLA DE LA VIOLENCIA DE GENERO EL TIPO SE ROMPIO EL ALMA, Y TAMBIN CASI SEGURO QUE ELLA YA SE ENCAMABA CON OTRO...VAYA A SABER QUE LE DIJO PARA QUE EL TIPO REACCIONE ASÍ, MÁS ALLA DE LA DIVISION DE BIENES



Tiago Eduardo Rhius:

CHE GONZALEZ YA CORTALA



Carlos Gonzalez:

PERO SI SEGURO QUE ES LA VERDAD ,ESTAS MINAS SE METEN POR NO TRABAJAR Y TENER LUJOS ,GYM ,RESTO ,DEPORTES ,VIAJES ,JOYAS ,AHI EL TIPO ES UN DIVINO TOTAL ,NO LE VEN SU CARACTER ,SI ES PELADO ,SI TIENE PANZA ,AHORA CUANDO DESP YA ESTAN ASEGURADAS Y CON UN AMANTE LA COSA CAMBIA ,PONEN UN BOGA Y LISTO QUIEREN LA MITAD DEL SACRIFICIO DEL MARIDO ,EL MACHISMO DEL MARIDO NO EXISTE ,PLATA PLATA Y PLATA



Carlos Gonzalez:

NI UNA MAS KAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKAKA POR FAVOR MUEVANSE POR LA INSEGURIDAD ,POR LA KORRUPCIÓN ,MANGA DE INUTILES



Victor Martin Castillo:

que feo es hacer un comentario, copiarlo y pegarlo por todos lados para tener un solo like, la culpa la debe tener cristina y sus kks...





Notas:





lunes, 17 de agosto de 2015

Halcones, águilas, buitres, cóndores y chimangos… sobrevuelan la América del Sur



Resulta difícil, y más sin tener dominio de las particularidades de las más de trescientas especies de aves falconiformes, esbozar un catálogo de peligros por ellas significados. De no pocas maneras se nos ha desorientado en el estudio tanto de sus conductas comunes como de las específicas de cada familia. Una, quizá, es el mito del Ave Fénix: pajarraco precisamente del tamaño de un águila que regularmente achicharrado cada medio milenio resucita luego nuevamente emplumado.



Dos circunstancias en torno de estas significativas especies nos llaman la atención. Una es que la American Ornithologist’ Union clasifica a sus buitres (los del “nuevo mundo”) junto a las cigüeñas.1 En las Américas hay solamente tres tipos de cigüeñas, todas ellas pacíficas, que se alimentan de pequeños peces (su hábitat frecuente son lagunas y costas fluviales), mientras que los buitres son carroñeros. Sin duda en el imaginario popular merecen unas y otros calificaciones opuestas, antagónicas. En el fabulario familiar del siglo XX en nuestros países se asoció a esta ave zancuda de cuello largo y blanco plumaje con la buenaventura de los nacimientos, con el advenimiento de las nuevas vidas “llegadas” desde París, la “Ciudad Luz”, sujetas por sus picos.



Halcones, águilas y los ya referidos buitres



El falco peregrinus o halcón peregrino es quizá el espécimen mejor dotado para su supervivencia, gran autonomía y velocidad de vuelo, en condiciones normales unos cien kilómetros por hora y cayendo en picado para la obtención de presas tres veces esa relación espacio tiempo. Si bien estas aves se encuentran diseminadas en todo el orbe salvo en las regiones estrictamente polares, en el Hemisferio Norte es donde mejor se la considera.



Una mención especial merecen las águilas por su impronta en las culturas imperiales: los romanos veneraban su fuerza y figura en su sede occidental –la propia Roma–, y en la de Oriente, Bizancio, ahora Estambul. Los pueblos originarios de México y el Alto Perú también tomaron para representarse a sí mismos la idea de poder y fortaleza de, sin duda, la mayor ave depredadora. Una canción patria argentina alusiva a la bandera nacional asemeja a ésta con un “águila guerrera”, «azul un ala color del cielo, azul un ala color del mar»…



Buitres y cóndores son hermanos: el cóndor es un buitre. Hay tres tipos de cóndores: el de California, el de los Andes y el de la selva. El californiano, pariente del andino, casi sucumbió en el pasado siglo víctima de la contaminación industrial, especialmente envenenado por plomo. Era el buitre más grande del mundo, llegando a medir hasta tres metros entre los extremos de sus alas.



Plan Cóndor



Con el perfil de su correspondiente ave falconiforme en su emblema, la CIA estadounidense desde Washington y también cada embajada en el mundo pergeñó, en los prolegómenos de la revolución conservadora de Tatcher-Reagan, el más sofisticado y brutal dispositivo de genocidio de una generación suramericana. Tuvo para su propósito bases operativas en Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina.



Continuación política de aquella matanza los halcones de la CIA dejaron luego lugar a la rapiña de buitres fondos de inversión que habían comprado deudas soberanas por bicoca pretendiendo después canjearla por oros y moros o, como por acá también se dice, la chancha y la máquina de hacer chorizos…  



Cuidado con los chimangos



Esta familia plumífera2 que prolifera en el sur del subcontinente latinoamericano, de menor tamaño, peso y envergadura que su pariente el caracara plancus, carancho, carcaña o también moñudo o caricari es igualmente muy peligrosa, especialmente por su desvergüenza y audacia. Una sentencia engañosa dice que no conviene gastar pólvora en su caza porque tras ser cocida su carne se reduce a un mínimo volumen.



No es del caso ahora emprenderla a escopetazos contra estos carroñeros que se envalentonan frente a los más débiles, pero sí descubrir donde anidan y quienes les dan de comer. Es imprescindible por la salud de los pueblos y sus democracias, desde Cuba y Puerto Rico pasando por Ecuador, Venezuela, Brasil y Argentina, juntos, abrazarnos con Evo en Bolivia.

  



Notas:



2 En las dos primeras acepciones que da el Diccionario de la Real Academia: 1. adj. poét. Que tiene o lleva plumas. 2. m. y f. Persona que tiene por oficio escribir. U. m. en sent. despectivo.