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martes, 30 de junio de 2015

ΕΛΛΗΝΙΚΟ ΛΑΟ ¡VIVA!: Griechische Volk, PEUPLE GREC ¡VIVA! Popolo greco, Povo grego ¡VIVA! ¡QUE VIVA, QUE VIVA EL PUEBLO GRIEGO!



I) Ante la inminencia del referendo convocado en Grecia para el domingo 5 de julio, personeros de la derecha francesa como Jean-Claude Junker y, juntos, en Madrid, el húngaro-francés Nicolas Sarkozy y el P$P Mariano Rajoy no han tenido vergüenza de llamar a los griegos a que voten contra el gobierno de Alexis Tsipras. Tienen miedo, miedo a la reconfiguración política de los pueblos de Europa. Si hasta el premio Lebon de la Zap, the president Obama, llama a no hacer olas…



II) En “El país de mister Ponsoby” (dos entradas debajo de ésta) se hace referencia a un personaje de la novelística contemporánea, el comisario ateniense Kostas Jaritos, amigo de un viejo comunista al que “los coroneles” no lograron vencer. Su autor, Márkaris, viajero permanente entre Grecia, España, donde está la casa editora de sus libros, y quizá Berlín, donde tiene amigos, dice que no es «entusiasta con el nuevo gobierno, nunca he apoyado a Syriza».



III) El corresponsal de Página/12 Eduardo Febbro, escribió desde París. «Un montón de gatos peleando adentro de un corralito, acusándose amenazadoramente, recurriendo a expresiones poco virtuosas o a chantajes políticos dignos de matones, los dirigentes de la Unión Europea (UE) dieron un espectáculo calamitoso cuando se trató de enfrentar el coletazo de la crisis griega. La famosa y alabada cultura del consenso voló en mil pedazos. Hasta quienes no tienen ni el más lejano atisbo de legitimidad hicieron de Grecia un blanco de dardos envenenados. Ese fue el caso del actual presidente de la Comisión Europea, el ex primer ministro de Luxemburgo Jean-Claude Juncker, supremo comandante de los paraísos fiscales y artífice de unos de los mayores montajes financieros para vaciar la plataforma fiscal de sus socios europeos. En una conferencia de prensa respaldada por una escenografía patética, la imagen de las banderas de la Unión Europea y de Grecia, Juncker dijo que, después de todos los esfuerzos que hizo, se sentía “traicionado”. Juncker lamentó que “el aliento de compromiso haya sido roto de forma unilateral con la voluntad griega de organizar un referéndum”. Visiblemente, los dirigentes del bloque de países democráticos más importante del planeta le tienen miedo al ejercicio democrático.»



IV) ¿Cómo se llama el personaje calvo y de celestes ojos tiroideos jerarca bancario de una dictadura feroz, ministro de dos presidentes que vale recordar solamente para evitar que puedan revivir en otros futuros e inventor de la “convertibilidad”, que ahora aconseja así: «Tanto los griegos como la troika tienen que evitar que el corralito se transforme en un corralón; es decir, tienen que evitar que Grecia se vea obligada a transformar compulsivamente depósitos y préstamos bancarios en dracmas».



V) Traemos de la memoria, de la memoria cercana, el reportaje que Granovsky hiciera a Tsipras hace tan solamente dos años y medio, ayer nomás… (G.E.)





Alexis Tsipras, líder de la oposición griega, habla de su país y de la Argentina: “Como Hércules, tenemos que limpiar la mierda y pelear con la hidra”*




Por Martín Granovsky (martin.granovsky@gmail.com)



De gira por la Argentina, el dirigente de la izquierda griega explica cómo deforma el sector financiero de su país la situación argentina, rescata el desarrollo posterior a la crisis del 2001 y explica los desafíos de la oposición para superar al neonazismo y llegar al gobierno en Atenas.





A los 38 años, Alexis Tsipras es el líder de Syriza, el movimiento político y social griego que enfrenta al gobierno conservador y proyecta llegar al poder por la vía democrática para terminar con la austeridad como principio máximo de la política. Tras unos días de visita en la Argentina, Tsipras aceptó comparar las dos situaciones con todas sus similitudes y diferencias.



–¿La Argentina sigue siendo tema de discusión en Grecia por la contracción de deuda, el default y la reestructuración?



–Sí. Hablamos de ustedes.



–¿Del default o de la reestructuración?



–De todo.



–¿Y después de este viaje a la Argentina?



–Terminamos mucho más sabios. Estudiamos con detalle el proceso que se dio durante y después de la crisis. Vimos similitudes y también diferencias. De parte del Fondo Monetario Internacional las recetas fueron iguales en Grecia y en la Argentina. También fueron iguales en ambos países los medicamentos que se le dieron a Grecia y a la Argentina. Iguales y vencidos. Fracasaron. Nos llevaron a la catástrofe. El paciente griego internado en una cama europea está en coma. Todos los tubos y los medicamentos lo ligan al corazón de Europa. Es complejo. Si el paciente en coma muere, parece que la Eurozona tampoco puede sobrevivir. Por eso digo que tenemos similitudes y diferencias entre la Argentina del 2001 y la Grecia de hoy. Lo que es interesante es cómo presentan el ejemplo de la Argentina en Europa.



–¿Quiénes?



–Los sectores más ligados al sistema financiero. La Argentina es el ejemplo de un país que le dijo no al sistema financiero mundial. Los sectores financieros de Europa distorsionan lo que ocurrió aquí. El ejemplo molesta a los círculos financieros. Por eso los centros ultraliberales están tratando no solo de distorsionar las cosas en términos ideológicos sino de presentar una trayectoria histórica diferente. Cambian los hechos. Durante nuestra estadía en la Argentina y en los encuentros que mantuvimos, hubo cobertura en noticieros de la televisión griega. Entonces ponían una imagen mía encontrándome con un dirigente argentino y, en pantalla partida, mostraban ejemplos del corralito argentino y la gente golpeando las persianas de los bancos.



–¿Sin poner las fechas de cada cosa?



–Sin ninguna precisión. El mensaje es claro: “Sigan el camino que les propone la izquierda griega y llegarán a la bancarrota como en la Argentina”.



–¿Es interesante para Grecia el ejemplo de reestructuración de la deuda con quita?



–Sí, claro, pero primero debemos ver qué hay de parecido en cada país y en cada coyuntura histórica. La negociación que llevó a cabo el Estado argentino después de la crisis es un ejemplo para estudiar y examinar. En los próximos años seguramente esto va a ser un tema en las facultades de ciencias económicas. Eso prueba que cuando hay un acreedor y un deudor, los dos están en situación difícil. No uno solo. La propia negociación lo demuestra. Pero yo veo otros puntos positivos más allá de la reestructuración de la deuda. El desarrollo económico argentino posterior a la crisis aguantó aunque el país quedó fuera de los mercados de préstamo. Aguantó porque contó con una base productiva amplia, y exportadora. Soportó porque desde un principio pudo revitalizar la economía interna y cubrir las necesidades del pueblo. En su segunda fase las exportaciones fueron importantes y garantizaron el crecimiento del Producto Bruto Interno. Pero también hay que tener en cuenta que cuando la Argentina pasó por la fase de crecimiento alta, el crecimiento global también era alto. Y además todo ocurrió dentro de una coyuntura regional sudamericana positiva. Nosotros en Grecia no tenemos ninguno de los dos puntos positivos. Ni crecimiento global ni coyuntura regional favorable.



–El peor de los mundos.



–Sí, pero al mismo tiempo tratamos de hacer de la necesidad virtud. Con esa visión participamos dentro de la Zona Euro. Grecia tiene solo el 2,5 por ciento del PBI europeo y a la vez está en el centro de la opinión pública mundial. Esto no pasa, claro, por el hecho de que todos se preocupen acerca del sufrimiento del pueblo griego. El temor es el efecto dominó.



–O sea que un punto fuerte de ustedes es el temor.



–Es que, si Europa sigue así, el principal país que pensará en salir de la Zona Euro es Alemania. Eso quiere decir que un pequeño país como Grecia puede ser una piedrita capaz de romper esa máquina gigante del motor ultraliberal. Por eso sufrimos un ataque frontal a nivel mundial en las últimas elecciones. Auguraban que vendría el caos. Quizá pueden aguantar mínimamente un escenario posneoliberal. Pero no lo pueden aceptar en el núcleo duro de Europa.



–La clave, pareciera, es la capacidad de daño de Grecia.



–Muchas veces comparé la situación de Grecia respecto de sus socios europeos con otras épocas. Es como la Guerra Fría. Los dos sectores pueden tocar el botón, pero aunque uno lo haga ninguno ganará. La catástrofe será para todos.



–¿Cuál sería hoy ese botón?



–El botón sería la explosión del euro. Pero el que pierda en esta Guerra Fría es el primero que dé un paso atrás. Por eso nosotros nos preparamos para un gran enfrentamiento. Hemos dicho claramente que desde el gobierno vamos a romper con los tratados de austeridad. Seguiremos en ese camino aunque nos corten los préstamos. No es un chiste. Lo vamos a hacer. Pero necesitamos el apoyo popular.



–El movimiento político de la izquierda griega produce en el mundo progresista admiración y preocupación. Admiración por su crecimiento veloz en los últimos años. Preocupación por si esa velocidad no fuera suficiente.



–El movimiento empezó en dos plazas de Atenas. Vamos a llamarlas de alguna manera: la de abajo y la de arriba. La plaza de abajo fue siempre más politizada, con asambleas temáticas, con diferentes charlas. Participaba mucha juventud. Practicaba democracia directa. Pero lo importante es que estas manifestaciones fueron completamente pacíficas con gran participación de masas, con muchísima gente.



–¿Qué pasaba en la plaza de arriba?



–Fue menos participativa. Por eso el sistema se asustó más con la de abajo. No era lo mismo que romper un banco o romper un cajero electrónico. Romper fortalecía al sistema. En cambio la actitud pacífica sí les marcó un alerta. Hay que tener en cuenta que estas reacciones espontáneas y masivas derivaron en la caída de dos gobiernos. Pero en cambio, volviendo a la comparación de las dos plazas, los bancos quemados y las pequeñas propiedades quemadas no dieron resultados políticos. Es muy simple: con los incendios, el gran capital encontraba un pequeño comercio para llorar.



–¿Y ahora?



–Ahora hay un reflujo del movimiento, una recesión política relativa. La gente espera cambios políticos agudos y pone más esperanza en un enfrentamiento político con más resultados. Por eso en las dos elecciones en mayo y en junio no pudimos ganar. Eso también creó un tipo de cansancio. Es duro ver que tampoco había resultados en un sentido de cambio.



–¿Cuál es el cambio deseable para la coalición de izquierda?



–El único camino es derrocar al gobierno por una vía democrática. Tenemos una responsabilidad de la cual somos conscientes: una gran parte de la población puso sus esperanzas en el proyecto alternativo y debemos reforzar esa meta. Pero eso es al mismo tiempo positivo y negativo para nosotros. La gente espera de nosotros muchísimas cosas.



–¿Eso es lo positivo?



–Sí. Y lo negativo es que deposite sus esperanzas y solo espere. El riesgo de la pasividad no existe solo cuando uno está en la oposición. Incluso en un futuro gobierno no podemos plantear una opción verdaderamente alternativa sin participación popular.





–¿Qué hacen para resolverlo hoy?



–Lo primero que hacemos es decírselo a la gente permanentemente. Y vamos a seguir como antes de las últimas elecciones, con las asambleas populares en los barrios, en las grandes ciudades y en los lugares de trabajo. También pedimos a la gente que asista a las huelgas y sea parte de los movimientos obreros y sindicales que se están llevando a cabo. Al mismo tiempo estamos construyendo una gran red social de solidaridad. La llamamos solidaridad para todos. Dentro de la crisis, cualquier movimiento social es también muy político. Pero queremos crear una conciencia social colectiva. No es filantropía. Es conciencia social. Estas redes pueden ser el núcleo de una nueva organización social de masas, que a su vez puede ser el núcleo de grandes cambios sociales.



–Escuché que le preocupaba el neonazismo en Grecia. ¿Cuál es el nivel de arraigo popular de los neonazis?



–Es un acontecimiento muy triste. Este contexto político nació dentro de la destrucción de la cohesión social de la sociedad, en combinación con el terror y el temor. Al mismo tiempo con dificultades. En ese contexto aparecen como chivo expiatorio las grandes masas de inmigrantes.



–¿De dónde?



–En los últimos años Grecia se convirtió en una prisión de inmigrantes. En Europa tenemos el Dublín II, el famoso tratado, que “protege” a los países del norte y del centro de Europa. Eso crea un colchón de inmigrantes en Italia, España y Grecia. En nuestro país gran parte de la frontera es agua. Son islas. Hay grandes organizaciones mafiosas que traen especialmente inmigrantes a través de Turquía. La mayoría, cuando llega, ya caminó miles y miles de kilómetros. Vienen de países en guerra o de naciones que sufrieron cambios climáticos dramáticos... Venden lo que pueden a los mafiosos, que los trasladan en barcos como sardinas en lata. Cuando llegan a Grecia los meten en centros. Después los dejan libres. Hacen lo que pueden para sobrevivir. Pero son muy frágiles ante la manipulación del crimen organizado. Decenas de personas viven hacinados en pequeños departamentos. Hay lugares dentro de Atenas que ya son guetos. En esos lugares hay grandes enfrentamientos. Es dentro de esa compleja situación que nace la ideología de la xenofobia y del fascismo. Hay una base real de donde salen estas ideas.



–La crisis en todas sus dimensiones.



–Con la crisis esto se multiplica. Es triste, porque el pueblo griego no tiene comportamiento racista. No está en su tradición. Es un pueblo de inmigrantes. ¿Cómo puede ser racista? ¿Cómo un pueblo que organizó partisanos antifascistas puede permitirse que de su seno crezcan movimientos neonazis? Por eso existe un hombre de 92 años, Manolis Glezos, que fue guerrillero y estuvo en el Parlamento griego para dar lecciones de historia.



–¿Los pueblos aprenden de la historia?



–La Historia la escriben los que ganan. Hay que ver si esa Historia es la verdadera. Pero nosotros queremos guardar la memoria histórica de nuestro pueblo de generación en generación en la construcción de una conciencia social colectiva. Grecia sufrió mucho porque es un territorio vital. En el último siglo tuvimos dos ejemplos de batallas heroicas. Primero la resistencia en la Segunda Guerra Mundial, cuando el Frente de Liberación Nacional estuvo muy cerca de llegar al poder y la invasión a nuestro país no lo permitió. Segundo ejemplo, la resistencia contra la Dictadura de los Coroneles, entre 1967 y 1974. Eso tiene un peso histórico muy fuerte y seguiremos adelante mirando ese faro.



–¿Por quién se sienten acompañados en Europa?



–Europa está pasando por una fase de transición. Afrontamos la mutación de la socialdemocracia en una fuerza neoliberal pura. Deja un hueco político inmenso porque rompe sus lazos de tradición con capas sociales importantes. Son las capas que convirtieron a la socialdemocracia en hegemónica. Syriza nació en gran parte dentro de ese hueco político. En el resto del sur del Europa tendremos esa misma trayectoria, pero con pasos quizás más lentos. Por eso nuestras alianzas europeas comienzan a la izquierda de la izquierda y terminan a la izquierda de la socialdemocracia. Los aliados más fuertes en el continente europeo son los movimientos sociales y los que se convencen cada día más de que la austeridad no es el camino. Ahí comienzan nuestras alianzas.



–En Grecia debe ser una tentación inspirarse en figuras clásicas, ¿no?



–¿Mitológicas o reales?



–No sé. Queda a gusto... 

–Elijo una figura mitológica, entonces: Hércules. Cuando los dioses lo castigaron, una de las tareas de Hércules fue limpiar la mierda. Pasó meses y meses sacándola. Terminó su obra. Entonces le encargaron otra tarea: debía cortar la cabeza de la hidra. El problema es que cuando cortaba una cabeza salían otras dos nuevas. Eso pasa con el sistema financiero internacional. Tenemos que limpiar la mierda y enfrentar a la hidra. Por eso queremos construir una gran fuerza política: porque no será fácil.



Notas:

* El presente reportaje al actual primer ministro griego Alexis Tsipras fue realizado por el periodista argentino Martín Granovsky en Buenos Aires, en oportunidad de la visita a Argentina de los fundadores del Partido Syriza, hace ya casi dos años y medio. Fue publicado en el diario Página/12 el domingo 30 de diciembre de 2012: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-210888-2012-12-30.html


¡Último momento! Un tipo en estéreo… por Julio Rudman














¡Gracias, Julio! G.E.


Al tipo le midieron la densidad de su osamenta porque parece que anda flojo de calcio. Después le ecografiaron las partes blandas (se solicita con humildad abstenerse de hacer comentarios graciosos o escatológicos porque no se trata de esas partes blandas) para tener un panorama más completo de su estado de párvulo de la ancianidad. También, el tipo, anda haciendo morisquetas con su mandíbula inferior por motivos que no quiere revelar pero que lo mantienen muy ocupado, dice, antes de que se conviertan en preocupantes. En fin, el tipo comenzó a darle bolilla a su cuerpo desde que éste le hizo saber que ya era hora, pobrecito.

Cuando se cayó, a las diez y media de la mañana de ese jueves de miércoles y vino la ambulancia y de varios surtidores le brotaba su sangre en estéreo y lo llevaron al hospital y la tomografía dictaminó que no tenía nada en la cabeza (enfáticamente se renueva el pedido de guardar respetuoso silencio y no sacar conclusiones apresuradas y maliciosas), el tipo se dijo, en silencio y para adentro, que tal vez había llegado el momento adecuado para crecer de golpe. En fin, tomen esto último como una concesión fácil al chiste barato. Sigo.

Se dio cuenta, el tipo, que casi todo viene en estéreo. Los hemisferios cerebrales, los riñones, los pulmones, los ovarios, los testículos, las manos y las piernas, los ojos, los oídos y el Winco. Si hasta el corazón, que es único de cada cual, viene con dos partes más o menos simétricas. Zonceras que se puso a pensar gracias al reposo obligatorio. Y entonces descubrió que la vida toda se le vino en estéreo. Tuvo dos hermanos, una mujer y un varón, repitió la fórmula con sus hijos, dos perros amados, sólo dos veces votó a ganadores y así…

Vive con pocas certezas y muchas dudas, pero siempre que duda, duda en estéreo. Cuando se encuentra con obstinados personajes que se la saben todas saca de su disco rígido aquellos versos de Jorge Marziali: «Los dueños de la soberbia tenían siempre razón/ el no equivocarse nunca era su equivocación».

En el café, mientras Mauricio le servía su cortado mediano de siempre, escuchó una conversación ajena que venía de la mesa de al lado, la tercera de la derecha contando desde la escalera. Un tipo le decía a una mujer que él estaba convencido de que Angélica, la empleada (el tipo dijo sirvienta) se había embarazado para cobrar el plan —dijo—, y que por eso no iba más a trabajar. Y que así se fomentaba la vagancia y que él quería que se terminen los privilegios para esos negros de mierda y que él se rompía el lomo (el tipo dijo culo) desde que era pendejo y que con los militares esto no pasaba y que la corrupción del gobierno era insoportable y que a él, en el negocio, lo perseguían los inspectores y que antes nadie le pedía comprobantes y el país era mejor, el granero del mundo, y hasta las mujeres quieren ser dueñas de su cuerpo y que ya no ponen en la radio ese bolero tan bonito que dice «Te vas porque yo quiero que te vayas/ a la hora que yo quiero te detengo/ yo sé que mi cariño te hace falta/ porque, quieras o no, yo soy tu dueño» que cantaba Eydié Gormé con el trío Los Panchos. 

Por eso, ante situaciones importantes y en las que se olfatea que se juega el bienestar de los que siempre fueron los convidados de piedra de nuestra sociedad él prefiere ser un tipo en estéreo y no un estereotipo.

http://www.julio-rudman.blogspot.com


lunes, 29 de junio de 2015

Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres

Mural realizado en lo que fuera el Centro Clandestino de Detención "El Olimpo", en Buenos Aires,
donde fueron víctimas de la represión militantes populares uruguayos y argentinos, por la agrupación URU-Mataderos y el Instituto Universitario Nacional de las Artes (IUNA)



El Congreso de los Pueblos Libres fue un hito importante en la historia de Uruguay y Argentina

(29.6.1815 - 29.6.2015)




Se celebró hace exactamente dos siglos, el 29 de junio de 1815 en Villa La China, Concepción del Uruguay, en la Provincia de Entre Ríos, y su valor ha sido silenciado durante muchos años en ambas márgenes del Río de La Plata. De hecho, frente a esta conmemoración, apenas el parlamento argentino estuvo discutiendo hasta hace unos días si declaraba esta fecha como feriado nacional, una iniciativa que finalmente no prosperó.



Por todo eso, en definitiva, sabemos muy poco de por qué se celebró y quiénes participaron en ese Congreso. Sin embargo, se trata de un día clave en la construcción de la Patria Grande con la que soñaron todos los próceres de nuestra América. Ese Congreso, celebrado hace 200 años, juró la Independencia del yugo español y organizó a los Pueblos Libres: las actuales provincias argentinas de Santa Fe, Córdoba, Misiones, Corrientes y Entre Ríos, la Banda Oriental y parte de Rio Grande do Sul en Brasil.



Esos pueblos libres y federados decidieron nada menos que organizar el comercio interprovincial y con el extranjero protegiendo sus intereses de la rapacidad de libre comercio que preconizaban las grandes metrópolis. Se propusieron discutir (no naturalizar ni ocultar) el rol de los pueblos originarios, dieron la espalda al Congreso de Tucumán, concretaron una verdadera reforma agraria (el “Reglamento provisorio de 1815” o “Reglamento de Tierras” aprobado apenas unos meses después, en setiembre de 1815) y quisieron extender dichas declaraciones al resto de las Provincias Unidas del Río de La Plata.



¿Qué vigencia tiene hoy el Congreso de los Pueblos Libres?



Aquella experiencia fue y es símbolo del federalismo, fue un Congreso ocultado, tanto en Argentina como en Uruguay, por los intereses oscuros de aquellos que piensan en patrias para pocos y apuestan al olvido.



El 5 de abril de 1813 don José Gervasio Artigas pronunció ante el Congreso Provincial un discurso conocido como “La oración de abril”, del que surgieron las “Instrucciones del año XIII”: “Nadie es más que nadie” decía Artigas, porque buscaba la libertad y la igualdad entre hombres y mujeres, dar las tierras a quien las trabaja, respetar las diferentes culturas, amar y honrar a la patria. Por esto y por otras cosas, los guaraníes lo nombraron “Caraí marangatú”, el padre de los pobres.



Dar voz a la historia acallada, poco conocida, también es hacer patria. Revisar la historia y descubrir que es dinámica y se construye con relatos diversos y ocultos es otra forma de hacer memoria y alumbrar. Artigas “va alumbrando con su voz la oscuridad, y hasta las piedras saben a dónde va”, según los versos de una canción que le dedicó el maestro y poeta uruguayo Rubén Lena.



Su luz debería llegar también a las aulas de las escuelas uruguayas y argentinas, para profundizar nuestro conocimiento de estos contenidos de nuestra larga historia compartida.



Para entendernos y respetarnos más, hermanarnos y complementarnos, fortalecernos y potenciarnos. Uruguayos y argentinos compartimos historias, pasiones deportivas y de las otras, poetas, música y costumbres, democracias, exilios, pensamientos y luchas, entre tantas otras cosas. En nuestra historia hemos tenido muchos enemigos comunes y hoy sigue siendo igual.



Recuperación de espacios y una llama que sigue viva



¿Cómo enfrentan hoy nuestros pueblos la extranjerización y privatización de los recursos naturales y de los espacios públicos? La respuesta es: con la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. En las dos orillas del Río de la Plata existen experiencias promovidas por ciudadanos que sin ninguna bandera política dialogan en forma permanente y toman decisiones en conjunto sobre una parcela de la realidad.



Elegimos este 29 de junio para contarles sobre el primer Fogón RIO-platense (la sigla es por la montevideana Red Intersocial Oeste), realizado el 6 y 7 de junio en Montevideo. Durante esos dos días de trabajo los participantes analizamos diferentes alternativas y modos de hacer “bienes comunes”, cómo recuperar territorio-tejido-social-comunitario, privilegiando lo público y buscando nuevas formas de acción para mejorar las condiciones de participación de los habitantes en la toma de decisiones.



Desde el Espacio de Gestión del Parque Público Punta Yeguas en Montevideo y la Mesa de Trabajo y Consenso del Parque Avellaneda de Buenos Aires venimos realizando trabajos conjuntos desde hace años, profundizando experiencias de gestión asociada de espacios públicos. Todo nos une: sostenemos la recuperación y gestión de estos territorios con participación comunitaria, utilizamos metodologías similares y aprendemos los unos de los otros.



Recientemente también se integraron a esta red el Parque Federal de la ciudad de Santa Fe y el Parque Público de Chilibulo de Quito, Ecuador.



Sabemos que la Historia es una construcción cotidiana, bregamos por espacios de intercambio, educación y construcción de conocimientos aplicables en nuestros dos países. Por eso ese fin de semana nos reunimos 30 personas de los dos lados del río en los salones del programa APEX Cerro de la Universidad de la República de Uruguay, en las instalaciones remodeladas del antiguo Frigorífico Artigas.



En un hermoso fogón acordamos seguir fortaleciendo el trabajo colectivo y promover más fogones RIO-platenses, tanto en Argentina y en Uruguay como en otras partes, fogones que igualen y democraticen, como los que armaba Artigas para tomar las decisiones junto con su pueblo.



Pensamos que estos espacios sirven para fortalecer identidades, en ellos se aprende de la experiencia ajena, se crean conocimientos, se conversa, se dialoga y se definen acciones concretas para continuar haciendo esa Patria Grande, desde abajo y día a día.



Alegres, conmemoramos y festejamos hoy estas experiencias concretas y no tan lejanas que buscan resignificar la democracia en la práctica cotidiana. Hoy argentinos y uruguayos, unidos por la visión de la Patria Grande, participamos en estas experiencias de recuperación de espacios públicos.



Memoria, verdad y justicia toman otra dimensión al recordar estos doscientos años de la Federación de los Pueblos Libres. En esos fogones se escucha la voz de la Historia y, doscientos años después, se mantiene viva la llama del federalismo en el Río de la Plata. 




Vecinas y vecinos de Montevideo y Buenos Aires
29 de junio de 2015

domingo, 28 de junio de 2015

El país de mister John Ponsonby (ficción)



Estaba lidiando con comas, punto y comas, rayas y guiones en el porche, a lápiz nomás, sobre unas páginas que había impreso más temprano, cuando a través del jardín de la casa de nuestros vecinos veo venir al Negro desde el lado de la mar. Quizá percibiendo mi mirada él dirigió su vista a mis ojos y alzó el brazo a modo de breve saludo.



Bajé hacia la calle, húmedo el balasto todavía desde la lluvia de la víspera, medio oculto el sol entre nubes que no encontraban viento de empuje. —Andrés, no te esperaba hoy, y casi no me encuentras. Acabo de llegar… —le dije mientras nos dábamos un apretón de manos.



—Te vi con los papeles, ¿trabajas en la novela? Vengo porque recogí en la carretera a un fulano que poco menos que corría y le descubrí ricas vetas… Pensé que te interesaría conocerlo. Me habló de un conocido de ti con el que dice ha militado en la campaña electoral. Fue, me dijo, una acumulación de voluntades sólo testimonial, salida de la coalición del Gobierno en sucesivos desgajamientos. El hombre maneja datos… digamos que datos prospectivos que a vosotros, provincianos occidentales, les vienen de perillas… —sonrió, empujándome apenas de costado—, ni que decir que a mi histórico maestro —continuó su discurso— lo revitalizaría para apearse de esa tan ajena y broncínea montura y alejarse del cenotafio que le impusieron…



—No ahora… —dije mostrando las páginas—, vengo retrasado con un encargue que me enviaron desde la otra capital… ¿Y qué dice ese fulano?



Habíamos subido al porche y nos sentamos a la mesa. El negro dio un breve y preciso puñetazo sobre la superficie horizontal y luego pasó su izquierda por debajo palpando la estructura y las patas: —¡Esta sí que es buena!… Dice el hombre que tiene conocimiento, y dice que de buena fuente, de que se viene un quiebre del país, y éste se acaba como hasta ahora lo conocemos. Lo dejé en la primera parada y entré después de la curva y la segunda cañada, lo cité en el club —mira nuestro compañero la hora en el display de su móvil—. Por si acaso, yo consideré no conveniente que conociera tu casa. Cuando vuelva a su temperatura normal no se sabe con qué se puede descolgar. Es así.



—Andrés, ¿un café?, ¿cortado, chiquito, mediano?…

—Venga, tomemos un cortadito y luego vayamos al club. El hombre estará allí a las diez. ¿Tu compañera?



Yo había entrado a la casa para calentar los cafés y una jarrita con leche y volvía con la azucarera y dos cucharitas en una bandeja. —Anda por aquí nomás, estará al llegar, fue a buscar retoños y gajos para un cantero, es su pasión, compartida con las novelas policiales… A propósito, en estos días de agitación griega suelo pensar en Petros Márkaris: el autor de las novelas del comisario Jaritos ha dicho meses atrás que al comisario –que como recordarás tiene un amigo comunista, Sisis– no le interesa el gobierno del partido Syriza. Y dice que es así porque Jaritos y su familia han hecho muchos esfuerzos y son conservadores... Pareciera que a Márkaris la situación se le hace imposible de comprender y por eso lo que teme es el mejor desenlace posible.



—Ya escucharás de propia voz las prospecciones del caminante que alcé en la carretera, o las prospecciones que él recogió váyase a saber dónde y que no están lejos de lo que planteas respecto del autor de ese Jaritos…



Precedida por nuestra perra, Jacha volvía de la recolección vegetal con la varita de mando en una mano y de la otra colgando una bolsa de polietileno. Subió al porche por el escalón del costado, que le es más cómodo, e intercambió saludos con el Negro. Sonó el aviso del horno electrónico mientras ella mostraba sus trocitos de tallos y cogollos traídos de la excursión y el Negro los identificaba por sus nombres específicos mientras yo entraba a buscar los cafés. Desde adentro le pregunté: —¿Te caliento un cortadito? —Bueno, ¡sí!



Agregregados a la bandeja los dos pocillos y la jarrita y regresé a la cocina a prepararme un tercero. —Ve con Andrés a tomar el café. Yo me preparo el mío mientras ordeno un poco, andá…—me dijo entrando también casi detrás de mí.



Cada uno de nuestros movimientos de ingreso y egreso de la casa iba seguido del golpe de la puerta mosquitero en el marco –“planc”–, mientras el Negro seguía con atención los desplazamientos de la tanza tirando o siendo arrastrada en su recorrido desde el extremo libre del bastidor que en su recorrido axial por la tracción de la fuerza de una mano, o de la de la gravedad aplicada a una plomada detrás del marco –y atada ésta al otro extremo de la línea de nylon–, nos dejaba pasar a nosotros o clausuraba contra el marco el paso de los insectos voladores.



—Estas construcciones son muy interesantes, sin duda te salen bien. No sé si igual las construcciones políticas… habría que ver más adelante. También eres bueno haciendo enroques entre puntos y comas y…



—¡Y el que no se escondió se embroma! —interrumpí su divagación crítica—, ¡vamos al club!… Jacha, vamos con el Negro al club a ver a un fulano que trajo de la Capital, venimos en un rato…



—Yo no regreso, dejo besos… —rimó Andrés, haciendo el gesto de lanzárselos a ella que saludaba desde detrás de la malla de alambre.



___________________



Descendimos hacia la playa y al pasar frente al chalet de tres plantas que mandó a construir otro griego ya hace quizá más de setenta años el Negro preguntó si todavía el sindicalista argentino seguía siendo dueño de éste y de la casona del cerro, del otro lado de la carretera, la que había sido antes de un francés. Le respondí que eso creía y que no me interiorizaba en la cuestión.



La mar a esa hora estaba apenas crispada por pequeñísimas ondulaciones y hacia el sur se veían, lejanos, dos cargueros repletos de contenedores navegando el canal. Una franja de luz solar, definida, luminosa, se reflejaba en el agua. Caminamos hacia el oeste la escasa centena de metros hasta la bajada del rancho que había sido de Luis, vendido y refaccionado, y trepamos la barranca hacia el club. Entramos por el fondo, entre los eucaliptos, carente como está en todo su perímetro de alguna valla u otro impedimento para el ingreso, y divisamos al pasajero de Andrés sentado en un banco de tablas a las puertas del bar, que estaban cerradas. No había nadie más que él.



Tendría la mitad de mi edad. Con el Negro no se lo podía comparar porque no se puede encuadrar a Andrés con límites generacionales o históricos sino solamente con condiciones metahistorias. Nos saludamos con movimientos de cabeza y me preguntó si me importaba no saber quién era. —Para nada… —respondí.   



Nos sentamos frente a él y lo animamos a hablar. Durante unos veinte minutos  se despachó apresuradamente como queriendo decirlo todo en un borbollón. No habíamos tenido nosotros intención de registrar de alguna manera sus manifestaciones, ni con apuntes o algún artilugio, así que cuando se calló un momento y luego dijo «ya está, esto es lo que va a pasar», comprendimos que no había acabado de decir todo. Andrés apenas elevó las cejas cuando nuestro interlocutor se sinceró con cierta mueca de desagrado.



—Se los voy a decir. A mí me mandaron entrar en la asamblea del escritor, yo soy buchón, espía… informante. No soy radical ni extremista. Me formaron para infiltrarme pero también aprendí a sonsacar cosas a mis jefes, y sé mucho. Las que me enseñaron y las que aprendí a descifrar en los que me enseñaron. Me mandaron a vigilar a esta gente, me metí a escuchar para informar. Y me dí cuenta que no eran como me habían dicho: terroristas en potencia, peligrosos. No, para mí son nada más que idealistas que tienen las ideas confundidas. El escritor es un tipo honesto, cuando habla es brillante... Todo lo que les conté recién no es análisis de él o de su gente. No… les conté lo que yo sé que va a pasar. Acá las cosas están muy jodidas, muchas cosas no van más y no son pocos los que se van escapar… Se escapan, dejan el tendal, lo aseguro, y no queda un billete ni por la mitad. La mayoría del gobierno ni se lo imagina… Yo ahora desaparezco y ustedes no me vieron… no conocen mi cara, si soy flaco y alto o bajo, viejo o no. Me voy y no me ven nunca más… Ellos saben que yo descubrí cosas.



Se puso de pie, inició un brevísimo gesto con sus manos, abiertas, mientras se las miraba, expuestas las palmas, los antebrazos en posición de dudar si saludar o desmadejar lana. Dejó inconcluso el ademán dando media vuelta y saliendo hacia la diagonal a paso largo, impreciso, excitado, urgido quizá para pronto dejar de mostrarnos su espalda.



Descubrí a Andrés mirándome de manera tan intencionada como indescifrable. Ahora fue él quien alzó el trasero del tablón, estiró el cuerpo, anunció que nos veríamos nuevamente la semana entrante y se encaminó hacia la calle del costado norte del club.



Corroído, sin memoria, con íntimas y vergonzosas violencias contra sí mismo, el país delineado en el segundo cuarto del siglo XVIII por mister John Ponsonby se caía, había perdido viabilidad como enclave de ultramar, como faro imperial. El Ariel de Rodó sucumbía ante sí mismo…  

 



Nota necesaria:

La referencia al novelista Petros Márkaris tiene antecedentes. El más reciente es la nota de principios de año en el diario El País, de España (edición América): «Markaris: “Mi comisario no espera nada de la Grecia de Syriza”» (http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/31/actualidad/1422713993_883338.html); también, en este blog, están “Grecia de hoy explicada a Jaritos por Zisis” (http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2012/02/grecia-de-hoy-explicada-jaritos-por.html), “Grecia: Zisis muy enojado” (http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2013/02/grecia-zisis-muy-enojado.html), y “Ότι σας κουράσω τον! —afirmó Zisis, desde Atenas” (http://gervasioespinosanotas.blogspot.com.ar/2015/02/afirmo-zisis-desde-atenas.html)

jueves, 25 de junio de 2015

OBRAS EN LAS QUE CUIDÉ TEXTOS durante los últimos diez años. Gervasio Espinosa














En orden alfabético por autor:



– Étienne Balibar (traducción y Nota preliminar, César Marchessino), Ciudadano sujeto. Ensayos de antropología filosófica. Volumen 2; Prometeo, Buenos Aires, 2015, 336 páginas ISBN: 9875746517.



– María Elena Barral, De sotanas por la pampa: religión y sociedad en el Buenos Aires rural tardocolonial; Prometeo, Buenos Aires, 2006, 236 páginas ISBN: 9875741892.

En el  Anuario del Instituto de Historia Argentina (8), disponible en: http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.3217/pr.3217.pdf;  véase el comentario de Jacqueline Sarmiento (Facultad de Ciencias. Naturales y Museo Universidad Nacional de La Plata): «Esta obra es resultado del extenso trabajo de investigación que tuvo como corolario la formulación de la tesis doctoral de la autora. Sin embargo, el libro no conserva la misma forma que la tesis: la cantidad de capítulos se ha reducido, el aparato erudito ha sido aligerado, y, oportunamente, la autora ha adoptado un estilo literario abierto que permite e invita al acercamiento de lectores no especializados.



– Amit Bhaduri (traducción: Gabriel Merlino), Desarrollo con dignidad. En favor del pleno empleo; Prometeo, Buenos Aires, 2009, 124 páginas ISBN: 9875743585.



– Ernesto Bohoslavsky, El complot patagónico. Nación, conspiracionismo y violencia en el sur de Argentina y Chile, siglos XIX y XX; Prometeo, Buenos Aires, 2009, 276 páginas ISBN: 9875743313.



– Ernesto Bohoslavsky y Milton Godoy Orellana (editores), Construcción estatal, orden oligárquico y respuestas sociales (Argentina y Chile, 1840-1930); Prometeo y Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, 2010, 336 páginas ISBN: 9875743984.



– Ernesto Bohoslavsky y Germán Soprano (editores), Un Estado con rostro humano. Funcionarios e instituciones estables en Argentina (desde 1880 hasta la actualidad); Prometeo y Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, 2009, 470 páginas ISBN: 9875743976.



– Ernesto Bohoslavsky, Mariana Franco, Mariana Iglesias y Daniel Lvovich (editores), Problemas de historia reciente del Cono Sur (dos tomos); Prometeo y Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, 2011; volumen 1, 334 páginas ISBN: 9875744328, volumen 2, 342 páginas ISBN: 9875744336.



– Silvana Carozzi, Pólvora y palabras. La filosofía de la Revolución: Mariano Moreno y los jacobinos en la prensa de Mayo; Prometeo, Buenos Aires, 2011, 386 páginas ISBN: 9875745014.



Mariana Caviglia, Dictadura, vida cotidiana y clases medias. Una sociedad fracturada; Prometeo, Buenos Aires, 2006, 344 páginas ISBN: 98755740896. Hay facsímiles parciales y créditos en http://books.google.com.ar/books?id=RET98exLK_EC&printsec=copyright&hl=es#v=onepage&q&f=false



– Magdalena Chiara y Javier Moro (editores), Salud en las metrópolis. Desafío en el conurbano bonaerense; Prometeo y Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, 2011, 192 páginas ISBN: 98755745322.



– Valeria D’Agostino, Expansión de la frontera y ocupación del nuevo sur. Los partidos de Arenales y Ayacucho, Provincia de Buenos Aires, 1820-1900; Prometeo, Buenos Aires, 2012, 332 páginas ISBN: 9875745677.



– Gabriel Di Meglio, ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la Revolución de Mayo y el rosismo; Prometeo, 2006, 336 páginas ISBN: 98755741035.



– Pablo Dreizik, Lévinas y lo político; Prometeo, Buenos Aires, 2014, 380 páginas ISBN: 9875746355.



– Sergio Emiliozzi, Mario Pecheny y Martín Unzué, La dinámica de la democracia. Representación, instituciones y ciudadanía en Argentina; Prometeo, 2007, 302 páginas ISBN: 98755741485.



– Sabina Frederic, Buenos vecinos, malos políticos. Moralidad y política en el Gran Buenos Aires; Prometeo, 2004, 290 páginas ISBN 9509217832.



– Juan Carlos Garavaglia, Construir el estado e inventar la nación. El Río de la Plata, siglos XVIII y XIX; Prometeo, 2006, 406 páginas ISBN: 98755741655.






– Inés González Bombal, Gabriel Kessler y Maristella Svampa (coordinadores), Reconfiguraciones del mundo popular.  El conurbano bonaerense en la post convertibilidad; Prometeo y Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, 2009, 560 páginas ISBN: 98755744018.



– Paula Guitelman, La infancia en dictadura. Modernidad y conservadurismo en el mundo de Billiken; Prometeo, Buenos Aires, 2006, 126 páginas ISBN: 98755740659.



– Esteban Ierardo, El agua y el trueno. Ensayos sobre arte, naturaleza y filosofía;

Prometeo, Buenos Aires, 2006, 350 páginas ISBN: 98757441418.



– Fernando Isuani (editor), Política pública y gestión del agua. Aportes para un debate necesario; Prometeo y Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, 2010, 366 páginas ISBN: 98755744662.



– Dominick LaCapra (traducción: Marcos Mayer), Historia y memoria después de Auschwitz; Prometeo, Buenos Aires, 2009, 248 páginas ISBN: 98755743070.



– Dominick LaCapra (traducción: Marcos Meyer), Representar el Holocausto. Historia, teoría y trauma; Prometeo, Buenos Aires, 2007, 240 páginas ISBN 98755742589.



– Cecilia Lagunas et al., Los Estudios de las Mujeres de España y de Argentina. Propuestas para el debate; Prometeo, Buenos Aires, 2009, 300 páginas ISBN: 98755743534.



– Enrique Hugo Mases, Estado y cuestión indígena. El destino final de los indios sometidos en el sur del territorio (1878-1930); Prometeo, Buenos Aires, 2009, 328 páginas ISBN: 98755744077.



– Karl Marx, Sobre la cuestión judía; Prometeo, Buenos Aires, 2004, 60 páginas ISBN 9509217883. Hay facsímiles parciales y créditos en: http://books.google.com.ar/books?id=aU2P0Q-KxnQC&pg=PP6&hl=es&source=gbs_selected_pages&cad=2#v=onepage&q&f=false



– Guillermo O’Donnell, Catacumbas; Prometeo, Buenos Aires, 2007, 264 páginas ISBN: 9875742643. Hay facsímiles parciales y créditos en: http://books.google.com.ar/books?id=iwL3S7Q90X8C&printsec=copyright&hl=es#v=onepage&q&f=false



– Elías José Palti, ¿Las ideas fuera de lugar? Estudios y debates en torno a la historia político-intelectual latinoamericana; Prometeo, Buenos Aires, 2014, 178 páginas ISBN: 987574672X.



– Ariel Petruccelli, El marxismo en la encrucijada; Prometeo, Buenos Aires, 2011, 350 páginas ISBN: 9875744271.



– Ariel Petruccelli, Materialismo histórico. Interpretaciones y controversias, Prometeo, Buenos Aires, 2010, 254 páginas ISBN: 9875574463.



– Gabriel Rafart, Tiempo de violencia en la Patagonia. Bandidos, policías y jueces 1890-1940; Prometeo, Buenos Aires, 2007, 233 páginas ISBN: 9875742074.



– Martín Shaw, ¿Qué es el genocidio?; Prometeo, Buenos Aires, 2013, 288 páginas ISBN: 9875746231.



– Yannis Stavrakakis (Traducción: L. Barbieri y M. Valiente), Lacan y lo político; Prometeo, Buenos Aires, 2007, 216 páginas ISBN: 9875741949.



– Taxonomedia: Vanina Hofman y Consuelo Rozo, Conservación del arte electrónico: ¿Qué preservar y cómo preservarlo?; CCEBA - Centro Cultural de España en Buenos Aires, Buenos Aires, 2009, 100 páginas ISBN: 9789872430313.



– María Cristina Tortti, El “viejo” Partido Socialista y los orígenes de la “nueva” izquierda (1955-1965); Prometeo, Buenos Aires, 2009, 406 páginas ISBN: 98755743224.



– Julio Vezub, Valentín Saygüeque y la Gobernación Indígena de las Manzanas. Poder y etnicidad en la Patagonia septentrional, 1860-1881; Prometeo, Buenos Aires, 2009, 342 páginas ISBN: 9875743348.



– Shila F. Vilker, Truculencia. La prensa policial popular entre el terrorismo de Estado y la inseguridad; Prometeo, Buenos Aires, 2006, 120 páginas ISBN: 9875741205.





Nota:

* En los casos en los que se refiere a un link pueden verse facsímiles parciales de esas obras en Internet, con ficha legal y créditos, de –siempre en orden alfabético–: María Elena Barral, Mariana Caviglia, José Garriga Zucal, Karl Marx y Guillermo O’Donnell. Varios títulos son coediciones entre universidades nacionales y la editorial Prometeo. Pueden consultar con lectores críticos la calidad de los textos de las obras de la lista, y con sus propios autores o traductores cuando ello fuera posible, títulos que suman casi once mil páginas publicadas. Entre los autores con los que pueden encontrar facilitadas estas consultas, se me ocurre, están: Ernesto Bohoslavsky (UBA-UNGS), Magdalena Chiara (UNGS), Valeria D’Agostino (UNCPBA), Gabriel Di Meglio (UBA), Sabina Frederic (UNQUI-CONICET), Fernando Isuani (UNGS), Cecilia Lagunas (UNLu), César Marchessino (UNC), Enrique Hugo Mases (UNComahue), Ariel Petruccelli (UNComahue), Gabriel Rafart (UNComahue), María Cristina Tortti (FAHCE-UNLP) o Julio Vezub (Centro Nacional Patagónico-CONICET).





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