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sábado, 23 de junio de 2012

Movimientos Sociales hacia el ALBA: La Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad condena el Golpe de Estado en Paraguay

La Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad condena el

Golpe de Estado en Paraguay

 
Lo que se anunciaba se ejecutó con una velocidad impresionante y 
calculada para inhibir cualquier reacción popular bien organizada.  La 
frialdad de la ejecución y la arrogancia de quienes propinaron este 
golpe parlamentario contra la soberanía del pueblo paraguayo, son una 
muestra más de que la derecha endógena e internacional, en estrecha y 
servil connivencia con los intereses imperiales no quiere admitir el 
avance de los procesos de transformación social en marcha en Nuestra 
América.  Las causas esgrimidas contra el Presidente Fernando Lugo, 
elegido soberanamente por el pueblo paraguayo, constituyen realmente una 
bofetada al mínimo decoro y a la propia legalidad.  En 24 horas se le 
acusó despreciando toda necesidad de pruebas, se le impidió el derecho a 
la debida defensa y se le dictó una sentencia que ya estaba preparada 
desde mucho antes de que se iniciara el supuesto juicio.  Cínicamente y 
amparadas en el control total del poder legislativo, 122 personas 
deciden por encima del pueblo entero del Paraguay quién puede gobernar o 
no la República.  Acción que además ya venía siendo preparada desde el 
año 2009 en perfecto acuerdo con la embajada de Estados Unidos en 
Paraguay, como lo revelaron en su momento cables dados a conocer por 
WikiLeaks y en las que era manifiesta la participación del 
Vicepresidente Federico Franco.
 
En 2011, Estados Unidos logró instalar un centro de operaciones en la 
zona norte, cercana a Curuguaty, donde no han cesado las persecuciones 
al movimiento campesino con el pretexto de combatir al EPP, grupo 
guerrillero del que nunca se ha comprobado la existencia.  Es la misma 
región de interés de Cargill y Monsanto, que hoy impulsan un golpe de 
Estado para instaurar un gobierno a la medida de sus necesidades.
 
Ante esta arremetida de los intereses imperiales, de las transnacionales 
del agro, de las oligarquías terratenientes y de la derecha 
stroessnerista y sus inefables medios de comunicación contra el derecho 
del pueblo paraguayo a decidir soberanamente su destino; y ante una 
arremetida que está también claramente dirigida contra UNASUR y contra 
todos los procesos de unidad de Nuestra América, la Red de Intelectuales 
y Artistas en Defensa de la Humanidad no puede menos que condenar de 
forma enérgica el Golpe de Estado perpetrado contra el Presidente 
Constitucional del Paraguay Fernando Lugo y exigir la aplicación de las 
cláusulas democráticas establecidas en los estatutos de Mercosur, Unasur 
y la Celac.  Igualmente, respaldamos la posición asumida y defendida por 
los Presidentes del Alba-TCP y llamamos al pueblo latinoamericano y 
caribeño, y a otros pueblos en lucha, a manifestarse de manera firme 
contra esta nueva violación de la soberanía popular 
 
Puede manifestar su adhesión a través del correo: 
contraelgolpeenparaguay@gmail.com

jueves, 21 de junio de 2012

Primera prioridad: Stop! Stop their war against us!

(Este texto lo escribí en marzo de 2003 cuando George Bush y sus aliados invadieron Iraq, y fue replicado por algunas publicaciones alternativas en línea. En ese entonces yo todavía formaba parte de la redacción de Surmedia, un diario digital dirigido por el periodista uruguayo Carlos Peláez, diario que, lamentablemente, no pudo sostenerse en la red. Ahora, en el primer día del invierno austral y en coincidencia con un nuevo “fracaso” en Río de Janeiro del encuentro de gobiernos que dicen querer procurar cambiar el triste sino medioambiental del mundo, fue hallado y rescatado en el sitio en Internet de la Universidad de Utah, EE. UU.: greenhouse.economics.utah.edu/pipermail/reconquista.../006582.htm...)


1:
Escuchen Bush, Blair y Aznar and Co., escuchen bien, abran orejas y ojos, lean y escuchen: stop their war against us! Escuchen y lean bien, pongan a sus políglotas a repetir in english and spanish, en francés, ruso y alemán, a repetir en turco e israelí, pongan a repetir a sus políglotas expertos en provocar catástrofes globales lo que les decimos: detengan su guerra contra nosotros, basta ya, stop, cuerpo a tierra, no se muevan, arrojen sus cohetes, bombas electrónicas y nucleares, binoculares infrarrojos, ordenadores de bolsillo, calzones, preservativos, boinas y sus mal habidos dólares. No jodan más, go home!


2:
Lo dijo Saramago el sábado 15 en Madrid, somos más, muchos más, los que no queremos sus guerras. Es un hecho cualitativo, sin duda, pero que aún es necesario mejorar cualitativa y cuantitativamente. Así, entonces, bien fundados en la historia hay que ordenar que hagan stop, que se pongan cuerpo a tierra, que no se muevan, que no jodan más. Y con la práctica hacer inmediata reflexión crítica y autocrítica, volver a vernos y reencontrarnos, despabilarnos del letargo y de sus ensueños presuntamente civilizadores; asumirnos autores y actores, ejercer nuestra genuina autoridad.


3:
La cortesía inhibe la valentía. Basta de rogatorias a los generalísimos, cartas que nos dejan confundidos, escépticos, burlados, mudos. Son solicitudes sin sentido que de facto legitiman al autoritarismo imperial. Go home se les dice, sin mediaciones ni circunloquios: Stop the war against us! 
Serenamente, porque el tiempo apremia (ahora hasta el papa Wojtyla no ha demorado su anuncio de la condena sobrehumana pendiendo sobre las cabezas de los imperiales jefes guerreros), para asumir plenamente responsabilidades hay que apurar la revisión de los propios errores: principalmente no haber podido o querido comprender que la mentada posmodernidad capitalista, imponiendo pseudo ciencias económicas y sociales con emperifolladas jerigonzas y su expansionismo global, posibilitó en las últimas décadas concentrar aún más la acumulación de poder financiero, político y militar, funcionales entre sí en una confraternidad mafiosa.

Errores de responsabilidades distintas, claro, según fuéramos o seamos sus actores los más elementales “nuevos ciudadanos” del mundo (yendo al timón de autos, montados en taxis o microbuses a operar por encargo enajenados ordenadores digitales, o desde cualquier puesto de abajo reproduciendo el poder de los de arriba, al fin clientes A, B, o C, del shoping o de los traficantes de limosnas), o fuéramos o seamos sus hermanos trasvasados al aparente extremo de un papel estelar fungiendo de académicos e intelectuales, técnicos de la “gobernalidad”, gobernabilidad o gobernanza, educadores, publicistas e inclusive periodistas, entretenidos por las llamadas tecnologías de la información. 

Pareció, quizá, que un eventual paradigma único detuvo la dialéctica de la conciencia colectiva, detuvo su proceso de construcción, deconstrucción y construcción permanente. Eso pareció, y al parecerlo pareció negar, ocultando sin mucho decoro la persistencia todavía más vil de la superexplotación: cuanto más “felicidad” más miseria hubo.

Que el tiempo apremia no significa que ya sea tarde para los pueblos. Sí lo es para una institucionalidad que de dramática ha devenido en farsa, se derrumba una vez más el palo mayor del circo. Moviéndonos al unísono, protagonistas de una nueva historia, carpa y palos nos harán menos daño. Detengamos a aquellos y a las cosas que nos hacen mal. Stop!  


 

miércoles, 20 de junio de 2012

Un diario que hace mucho daño: El País, de Montevideo


“Los medios comerciales han asumido el rol de ser enemigos de primera línea de los procesos de cambio.” Sally Burch, directora de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI).1

El sábado 2 de julio de 2011, pronto hará un año, El País, de Montevideo, diario propiedad del grupo empresario Cardoso-Pombo (hipermercados Devoto, Disco y Géant), publicó la foto de tres al parecer cuida-coches, conversando, y de un gurí, efectivamente, un muchacho menor de edad, casi un niño, mirando de frente a la cámara.2

Las fotos ilustran una nota en la que se hacen explícitas, desde el título y el copete, las sospechas sobre todos los muchachitos como el que mira a la cámara3 o sobre quienes ejercen de cuida-coches, lava-parabrisas, etc.: “Comerciantes de Carrasco con temor […] Robos, empujones, violencia, «peajes» se han convertido en una realidad para el corazón del barrio residencial. En la zona comercial echan en falta vigilancia policial y más iluminación”.4

El mismo día de aquella publicación advertí de la situación a las autoridades del diario empleando su propio sistema electrónico, e inmediatamente la informé al Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) mediante correo electrónico a la que al menos entonces figuraba como Directora General, señora Carmen Melo (correo recibido y abierto en su destino según me informó el sistema de correo electrónico). Sin embargo, el diario no retiró la publicación ni jerarcas municipales o nacionales, fiscales o jueces “de bien” se ocuparon del asunto. El INAU se sumó al tácito “yo no vi nada”, “es lo que hay” y “quelevachaché”.

Ahora, nuevamente El País (históricamente vinculado desde su fundación en 1918 al Partido Nacional, o Blanco), el recién pasado 15 de junio publicó una nota con el titulo: “Piden a Cristina cesar «campaña de acoso» contra habitantes de las Malvinas”.5 Y la ilustra con una fotografía que, sin duda, fue elegida porque no muestra a una presidenta serena, reflexiva y convincente.

Países grandes…

Ningún país es gran país por su volumen geográfico, su producción industrial, la cantidad de sus habitantes o el nivel educativo promedio de estos ni, tampoco, porque muchos, algunos o unos pocos caprichosamente lo crean así de sí mismos. Los países son grandes cuando sus paisanos son comprensivos y respetuosos entre sí, priorizan la cooperación en lugar de la competencia y cuando con paisanos vecinos conviven con afecto sincero, lo que no quiere decir ser complacientes por interés o temor. A estos valores El País los destruye. Es un diario que propaga el grotesco discurso de quienes, como referimos en el epígrafe sostiene Sally Burch, son “enemigos de primera línea de los procesos de cambio”. Genera así lo que es preciso definir como “ideología de peón de estancia” (si el patroncito lo dice…).

Sin duda que Cristina Fernández de Kirchner no es un ángel impoluto

Pero en un país que excede los cuarenta millones de habitantes esta presidenta tiene el apoyo de más de la mitad del electorado total, lo que no es un dato menor aunque se esgriman conceptos  críticos enfocados contra lo que, los precursores de tales conceptos, llaman “populismo”6. A Cristina Fernández, presidenta de Argentina, se la puede y debe criticar. Se puede y se debe hacer análisis crítico de sus actos políticos, de sus decires en función política e incluso de sus actos privados siendo ella cabeza de gobierno (por ejemplo sus ahorros en plazos fijos nominados en dólares y que habrían sumado algunos millones de esa moneda).

Tales análisis críticos, fundados y conceptuosos, los puede hacer cualquiera y desde cualquier lugar. Lo pueden hacer, desde ya, también los uruguayos, y es bueno que lo hagan. Y como los uruguayos y sus gobernantes, capitostes políticos y publicistas tampoco son intrínsecamente todos ángeles impolutos también es bueno que cualesquiera, por caso este cronista rioplatense, hagamos análisis críticos de sus decires y sus actos políticos.

Pero otra cosa es mentir e inducir torpeza política con el objetivo de desestabilizar todo proceso popular, más allá de las mujeres o varones que circunstancialmente sean sus dirigentes: Mujica y la coalición frenteamplista o Cristina y la coalición peronista-progresista, si nos circunscribimos sólo a nuestra común pertenencia a las Provincias Unidas del Río de la Plata (no hablemos del menoscabo que los “antipopulistas” hacen de Cuba, de su pueblo y de su proyecto político, y de los pueblos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc.). Y a propósito de la Provincias Unidas recuérdese que don José Artigas se reconocía a sí mismo como argentino oriental.  

Daño de El País al país: una actitud malévola y premeditada

A continuación de la nota del 15 de junio “Piden a Cristina cesar «campaña de acoso» contra habitantes de las Malvinas”, en el espacio para “comentarios” de los lectores se suceden 158 intervenciones, algunas, según el diario, “reportadas como abuso” y quitadas. Procuré intervenir en el desmán llamando a la serenidad y la reflexión pero fue imposible: el “sistema” no lo aceptaba. Me tomé el trabajo de guardar la nota y su derivado bacanal de improperios para poder volver a ellos aun cuando los archivos de El País cayeran de la red. Resulta evidente la provocación y censura dominante en el espacio para “comentarios” que hace a estos todavía más intolerantes e intolerables. Una lectora uruguaya, con el seudónimo “GoodLady09”, a las 17:21 del viernes 15, reclamó:

Por favor, a quienes censuran comentarios de otros foristas les pido que nos permitan a los demás conocer distintas opiniones para poder terminar uno mismo de formarse una opinión libre y seria. Están interviniendo argentinos en   el foro y me encantaría saber qué piensan sin que los borren. Yo he visto comentarios que no me gustan pero respeto y no los denuncio, ¡por favor seamos serios!

Como cuando el tema fue “el temor” de los comerciantes del montevideano barrio Carrasco, se propaga y multiplica la brutalidad, mala intención y bajeza del diario. La mayoría de los textos de los “foristas” de El País son brutales, ignorantes, insidiosos, prepotentes y patoteros. Este diario le hace mucho mal al país. Y le hacen mal al país quienes pudiendo poner a ello límites éticos y legales, no lo hacen.

Raúl Eugenio Zaffaroni, jurista de larga trayectoria y miembro de la Corte Suprema de Justicia argentina, opina que la “criminología mediática” no es ninguna degeneración de la criminología en tanto ciencia social, “sino algo que siempre ha existido, sólo que la tecnología ha cambiado, [y ha facilitado que] desde el púlpito y la plaza [fuera a instalarse] a los periódicos y de estos a la radio y luego a la TV... En general, es una criminología vindicativa, que se mueve al compás de intereses –hoy empresariales y de corporaciones– y de búsqueda de clientela, rating. En la actualidad es funcional al montaje de Estados-gendarme, que reduzcan su función a mantener a raya a los excluidos en modelos estatales raquíticos que dejan que a la sociedad la gobiernen las corporaciones bajo el nombre abstracto y misterioso de «mercado». Esto es un fenómeno global, que se expande por el mundo desde la guerra al Estado de bienestar en USA., al modelo Roosevelt, llevada a cabo por el modelo Reagan-Bush”7.

Notas:

1 Sally Burch, interviniendo en nombre de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), en el II Foro Mundial de Medios Libres que funciona en el marco de la Cumbre de los Pueblos Río+20 iniciada el pasado 15 de junio en Río de Janeiro, Brasil. Ver en http://www.movimientos.org/madretierra/show_text.php3?key=20948


3 Este atropello a la dignidad del menor la denuncié ante el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) mediante correo electrónico del mismo día 2 de julio de 2011, con el siguiente texto: “Sra. Directora Carmen Melo:
En el diario El País de hoy, sábado 2 de julio de 2011, se publica una nota en la que vecinos de Carrasco, Montevideo, denuncian hechos delictivos. La nota está ilustrada con la fotografía de un niño, mirando a la cámara, en medio de automotores que circulan por una avenida. El menor resulta plenamente identificable, y las placas de identificación de los vehículos parecen ser montevideanas. Inmediatamente, y a través de sistema de «alerta de errores» del propio diario, envié a éste el siguiente comentario: «No se trata de un error, ético, para el caso, sino de una conducta malévola. El diario ha ilustrado la nota con la fotografía de un menor de edad mirando de frente a la cámara. La empresa editora del diario, con la lamentablemente ignorancia o más probablemente «clientelística» complicidad de funcionarios jerárquicos que actúan en la sección diagramación, predisponen al lector a culpabilizar a priori a los menores de los hechos delictivos denunciados. Procuraré denunciar esta violación de los derechos ante las instancias que correspondan. Exijo que la dirección del diario en la primera plana del próximo día domingo 3 de julio pida disculpas por la conducta asumida, sin perjuicio de las acciones judiciales que puedan iniciársele. No es una vergüenza... es alevoso…». Por favor, vean esa nota, aparece en portada de la edición digital de hoy. No puede permitirse esa alevosía criminal. He procurado capturar la portada y la nota, pero no he podido, va sólo una captura parcial guardada en Word. Ruego me respondan, Gervasio Espinosa (periodista, corrector de estilo editorial de textos académicos) Ciudadano argentino. Convecino del Municipio de Piriápolis”.
Si bien el sistema de correo electrónico certificó que el mensaje fue leído en el propio INAU el día 7 de julio, no obtuve respuesta ni he sabido que el Instituto tomara medida alguna. El País, hasta la fecha, junio de 2012, sigue manteniendo la foto en la edición electrónica de archivo. En su sitio de Internet dice el INAU que su misión es “Garantizar el ejercicio efectivo de la ciudadanía [de] todos los niños, niñas y adolescentes del Uruguay, como corresponde a su calidad de sujeto[s] pleno[s] de derecho” [sic]. http://www.inau.gub.uy/i/mision-y-vision.html

4 El País, además, daría empleo a los peores redactores periodísticos: desconocen la deontología profesional, no saben puntuar y tienen deficiente y reducido vocabulario. Parecen creer, por ejemplo, que un “barrio residencial” necesariamente es un barrio pituco, de gente adinerada. Barrio residencial alude simplemente a que en él residen personas, o que no es principalmente comercial, industrial o administrativo. A un “cantegril” o asentamiento precario de personas también le corresponde la calificación de barrio residencial.


6 Con la expresión “populismo”, derivada del inglés populism, se confunde de manera peyorativa la correcta comprensión del sustantivo popularismo, según el DRAE “tendencia o afición a lo popular en formas de vida, arte, literatura, etc.”.

domingo, 17 de junio de 2012

Artigas, por Hernán Brienza


(Esta nota de Hernán Brienza, historiador y periodista, fue publicada el 9 de mayo de 2010 en su propio blog Agora me lembro. Se propone como necesaria lectura previa a la de “Un diario que hace mucho daño: El País, de Montevideo”, que estará disponible dentro de algunos días. G. E.)

La anécdota la conocí en la Facultad de Ciencias Sociales [de Buenos Aires], en una de esas aulas empapeladas de carteles con siglas de grupos de izquierda impronunciables, una profesora de cadencia arrabalera la narró no sin cierto don histriónico. El protagonista es Giuseppe Garibaldi, el héroe romántico nacido en la Niza italiana del siglo XIX, aquel que con sus mil camisas rojas invadió la península a través de Sicilia, le dio su merecido al Vaticano y le ofreció a Vittorio Emanuele II, soberano de la Casa de Saboya, el territorio unificado de Italia. Contaba mi profesora que en una engalanada fiesta de la Corte, después de firmado el Tratado de Turín, entre la casa de Saboya y Francia, por el cual la Niza italiana se convirtió en la Nice francesa, Garibaldi, que tenía más de bersagliere que de cavaliere, les escupió en la cara al rey y a su ministro Cavour: “¡Traidores, yo les construí una nación y ustedes me dejaron sin patria!”. Tenía razón: él, que había llevado adelante la campaña militar de la unificación italiana, ya no era italiano sino francés, porque la Corona había entregado a Francia la ciudad donde él había nacido. Había sido convertido por el desdeñoso rasgueo de una pluma sobre un papel en un apátrida.

En nuestras tierras también tenemos un apátrida célebre. Un rioplatense que ayudó a liberar a su patria y fue despojado de ella. Su nombre es José Gervasio de Artigas y fue, quizás, el revolucionario y demócrata más profundo de los próceres argentinos. Porque, mal que les pese a orientales y occidentales, Artigas fue un argentino hasta el último día de su vida. Y, como ocurrió con Garibaldi, también se quedó sin patria.

La primera marca argentina de Artigas figura en el Plan Revolucionario de Operaciones, de Mariano Moreno, quien, en su capítulo dedicado a la Banda Oriental, recomienda entrar en tratativas con el capitán de blandengues José de Artigas. Pero es el propio jefe oriental el que con su acción política demostró su voluntad por mantener su argentinidad. Entre los años 1810 y 1820 participó política y militarmente dentro del territorio de las por entonces Provincias Unidas, y su protectorado de los pueblos libres abarcó la Banda Oriental, la Mesopotamia, Santa Fe y Córdoba. Su proclama de Mercedes, el 11 de abril de 1811, reconoció la regencia de la Junta de Buenos Aires, y encabezó el éxodo oriental hasta tierras occidentales. Además, la versión original del himno argentino celebraba las victorias de San José y Piedras, libradas bajo la comandancia de Artigas en suelo oriental. En 1812 estableció que la Provincia Oriental formara parte indisoluble de las Provincias Unidas y envió sus diputados a la Asamblea del año XIII con instrucciones precisas: independencia, federalismo, libertad civil y religiosa, forma republicana de gobierno, ubicación del gobierno federal fuera de Buenos Aires. Sus exigencias fueron demasiado para los políticos porteños, que deseaban un maniobrable país-maceta con ellos a la cabeza. Artigas, entonces, se convirtió en enemigo acérrimo de los directoriales –posteriormente unitarios– que hicieron lo posible, lo imposible y lo aberrante para sacarse de encima al líder oriental. Es decir, intentaron sobornarlo con la independencia del Uruguay, pero Artigas se negó dos veces. Finalmente, el director supremo, Juan Martín de Pueyrredón, pactó con los portugueses la entrega de la provincia a cambio de que le sacaran de encima a Artigas.

El líder de los orientales continuó con su derrotero hasta que vencido por el, al menos, irresponsable caudillo entrerriano Francisco “Pancho” Ramírez, se exilió en el Paraguay. Cuando Uruguay se independizó, Artigas exclamó: “Yo ya no tengo Patria”. Y tenía razón: Su patria, las Provincias Unidas del Río de la Plata, había expulsado a la provincia donde él había nacido. Artigas se había convertido en un apátrida que añoraba una nación que ya no existía: la gran federación americana. Antes de morir, en septiembre de 1850, apenas un mes después que José de San Martín, encabezó su testamento: “Yo, José Gervasio de Artigas, argentino, de la Banda Oriental…”. Como en los melodramáticos versos de Carlos Guido y Spano, Artigas había sido “argentino hasta la muerte”.

Hay, en el exilio de Artigas, una fuerza metafórica que alumbra una verdad poética. Quizá, el líder de los orientales haya sido el desterrado perfecto: es un exilado que añora una patria que no existe. Y quizá, de alguna manera, todos los habitantes de las provincias de la Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay formemos parte del mismo ostracismo. Tal vez todos hayamos quedado cautivos en esa imposibilidad de retorno, en esa melancólica certeza de saber que nuestros paisitos son más pequeños y mezquinos que el quimérico desvarío de José Gervasio de Artigas.

La masacre en Paraguay: pronunciamiento de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, Vía Campesina Paraguay

Hola, estimados lectores. En próxima publicación vamos a denunciar el concreto papel desestabilizador que en América del Sur cumple el diario montevideano El País. Hoy, domingo 17 de junio, cuando en Grecia se debate como terminar con la brutal expoliación que de su pueblo hacen el poder financiero concentrado y global y sus asociados, nos parece necesario reproducir este pronunciamiento de Vía Campesina Paraguay que ha sido distribuido por la Minga Informativa de Movimientos Sociales (http://www.movimientos.org/).


Manifiestan los hermanos paraguayos:

Lamentamos los hechos ocurridos y desembocados en la masacre de campesinos y policías, en las tierras conocidas como Morumbí –tierras mal habidas, según informe de la Comisión de Verdad y Justicia, ubicadas en el distrito de Curuguaty–; hechos acaecidos en la mañana de hoy como resultado de un conflicto social de clase, consecuencia directa de un modelo de tenencia desigual de la tierra, así como de un modelo de producción del agronegocio y de una sociedad basada en la inequidad,
como lo es el capitalismo salvaje.

Denunciamos que esta situación llegó al punto conocido por la falta de políticas sociales desde el Estado –entiéndase, los tres poderes, y en los sucesivos gobiernos de turno– que no han priorizado la realización de la Reforma Agraria en el Paraguay; por lo tanto, son todos los Poderes del Estado, y el régimen latifundiario, los responsables de este
conflicto que se tiñe de sangre con la masacre de compatriotas.

Responsabilizamos al Estado, en su conjunto de poderes, por la falta de garantías a las personas que se encuentran aún en el lugar de los hechos. Urgimos a que las entidades públicas presentes en el lugar permitan a las instituciones de Derechos Humanos, tanto nacionales e internacionales, mediar en el transcurso de las horas, teniendo en cuenta que aún hay campesinos en el monte y que deben contar con todas las garantías del derecho a la vida.

Expresamos nuestra indignación y condolencia con los familiares de los asesinados.

Llamamos a todas las organizaciones campesinas e indígenas, organizaciones sociales, civiles y democráticas en general a la movilización, y a mantenerse en alerta ante las pretensiones de uso sobre los hechos ocurridos por parte de los grupos de poder económico, para la criminalización de la lucha social, además de defender el
proceso democrático.

¡Por la recuperación de tierras mal habidas! ¡Por la Reforma Agraria en el Paraguay!

Asunción, 15 de junio de 2012

Damasio Quiroga-MCP (0982-724-744), Elvio Trinidad-MCNOC (0981-420-616), Alicia Amarilla Leiva-CONAMURI (0982-537-627), Diógenes López-OLT (0983-150-527), Jorge Galeano-MAP (0976-992-105)

jueves, 7 de junio de 2012

Patotas


Son grupos de personas que suelen darse a provocaciones, desmanes y abusos en lugares públicos, como locales o calles de uso común, o difusoras de radio y televisión, diarios e Internet. Provocaciones, desmanes y abusos: hacer que unas cosas produzcan otras como reacción o respuestas a ellas, excesos, desordenes y usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente de algo o de alguien.

Las patotas, entre otras cosas, también, arrojan piedras. En la tradición cristiana se cuenta la parábola aquella de la mujer adúltera, y que consultado respecto de ello Jesús indico que los que estuvieran libres de pecado la apedrearan. Aquella patota, frente a esa respuesta, sin más se retiró. 

En los últimos días en Argentina, un país que se dice cristiano, ha estado en diarios, noticieros y en otros eventos luego informados, profusamente referido el amedrentamiento, vapuleo y golpiza que un grupo de personas al servicio político de un intendente del conurbano bonaerense –partidario de una fracción peronista opuesta a la de la Presidenta–  infligió a trabajadores de medios periodísticos.

Los hechos sucedieron en la explanada de acceso a un gran hospital pediátrico que, con su  nombre, homenajea en vida al homónimo ex ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires que, durante su gestión, facilitó el exponencial crecimiento de la infraestructura sanitaria del municipio del intendente aludido.

Al ex ministro, se dijo en su momento, lo alejó de su gabinete el Gobernador en febrero de 2011, cuando resulto rozado por un escándalo con medicamentos falsificados que involucró directamente a un conocido dirigente gremial y mutualista, entonces, de los trabajadores bancarios.

En diciembre del mismo año se inauguró el monumental y vistoso edificio hospitalario, y se le impuso el nombre del ex jerarca de quien se dice, además, que es amigo de un reconocido empresario de medios de comunicación, y que no ha fallecido sino vive y se presume goza de buena salud. El mismo, en la oportunidad, agradeció la especial deferencia.

Muchísimas palabras se escriben y dicen sobre las patotas –éstas, ahora, son solamente una pequeña muestra–, patotas que sí, existen, y no son pocas. Por ejemplo están, en esta convulsionada y tan previsible actualidad, además, y en todo el mundo, las GCPI (grandes corporaciones patoteras internacionales), los PP (países patoteros) y el PI (patoterismo intrínseco, o capitalismo). Más cercanas están las ciber-patotas que funcionan en las llamadas redes sociales, y las radio y TV patotas, etcétera, que aunque en diferentes escalas igualmente producen provocaciones, desmanes y abusos.

Abusos

En este caso el abuso esencial, fundador, y que por ahora al menos ha quedado oculto detrás del palabrerío (y de las “patoteadas”, claro que sí), es el que se hace sobre una pequeña niña que ya sólo y especialmente es recuerdo de atribulados progenitores y familia, que, luego de una aparente intervención quirúrgica menor, en el hospital pediátrico de marras murió de manera todavía no explicada fehaciente, pública y científicamente.

Los niños, dolorosamente hay que decirlo, también se mueren. Muchísimos, muchísimos, también abusados, mueren de hambre. Y todas las muertes, todas, y todos los abusos, nos los debemos explicar, para cambiar.... Eso es lo principal.

Gervasio Espinosa, en Malvinas Argentinas (Buenos Aires) el 7 de junio de 2012

viernes, 1 de junio de 2012

Terrorismo financiero al alza: los millones que faltan en el sur hambriento/ por Joan Buades


Mientras que nunca había habido en el Planeta tantos humanos pasando hambre (uno de cada siete, ¡más de 1.000 millones de personas!), Jean Ziegler, uno de los pocos suizos honorables, actualmente asesor de los programas de alimentación y de derechos humanos de la ONU, no se cansa de recordarnos que “el hambre no es una fatalidad, es un asesinato” que tiene unos beneficiarios claros, como el Deustche Bank, Goldman Sachs y otros “carroñeros” neoliberales. Incluso, los alimentos básicos están en manos de una economía de casino como si las necesidades de nutrición de enormes masas humanas fueran irrelevantes.
 
Entre los "detalles" que no aparecen en los medios de comunicación estándar y que permiten explicar el porqué de las cosas está la balanza fiscal negativa del norte con el sur. Quiero decir, la paradoja de que el sur empobrecido mayoritario del Planeta subvencione, cada vez más, la minoría rica del norte. A pesar del muro de obstáculos a la información que erige el cártel del régimen neoliberal (desde el FMI al Banco
Internacional de Pagos pasando por la Banca Mundial o el G20) para que los principales perjudicados, los cientos de millones de desposeídos en situación crítica en todo el mundo, no sepan nada, comienzan a acumularse pruebas serias de cómo se perpetúa este terrorismo económico que tiene como efectos colaterales permanentes el hambre y la emigración de capital social básico del sur.
 
Una primera pregunta relevante es de cuánto estamos hablando. Según el Center for International Policy, un prestigioso think tank independiente con sede en Washington DC, los flujos de dinero ilícito que se van del sur hacia el norte tendría un volumen anual entre siete y ocho veces superior a toda la ayuda oficial al desarrollo. En 2008, el volumen de dinero negro que salía del sur para engordar el norte oscilaba entre los 859.000 millones y 1,06 billones de dólares. La ayuda oficial al desarrollo fue en 2011 de apenas 133.500 millones de dólares. Visto de otro modo, supone perder ingresos equivalentes a tres veces las remesas de dinero que los 215 millones de emigrantes en el norte envían a casa, 372.000 millones de dólares el año pasado. Para el caso de África, el continente más empobrecido y con más personas hambrientas, entre 1970 y 2008 el norte le habría extraído entre 854.000 millones y 1,8 billones de dólares. Con esta suma fabulosa, los africanos no sólo habrían podido cancelar su deuda externa total (de unos 250.000 millones de dólares en 2008) sino que, en el cálculo más conservador, les habrían sobrado 600.000 millones de dólares para erradicar el hambre, reducir pobreza y
buscar sistemas de vida ecológicamente sostenibles con bienestar social para todos. La tendencia, por si fuera poco, es el incremento de esta rapiña: los flujos ilícitos hacia el norte pasaron de 57.000 millones de dólares la década de 1970 a los 437 mil millones entre los años 2000 y 2008.
 
¿Es la ciudadanía corriente del norte, sin embargo, la gran beneficiaria de ese dinero robado en el sur? En ningún caso, basta ver qué pasa en lugares como Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España. Con la excusa de la crisis, su ciudadanía se encuentra acosada con políticas de ajuste estructural neoliberal que hace pocos años sólo parecían reservados a Corea del Sur, México o la Argentina del corralito. La tendencia es que estos Estados colapsen fiscalmente por la imposibilidad de poder devolver la deuda que les han endosado, como avisa para el caso griego la ONG Tax Research, sostenida por las Trade Unions británicas.
 
Entonces, ¿quién se lleva los millones perdidos del sur? Se acumulan las evidencias que quien hace caja son las grandes corporaciones transnacionales. Basta recordar que las 10 primeras a nivel mundial mueven más dinero que la India y Brasil juntos. Hace poco, desde Eurodad, una red independiente de vigilancia sobre la deuda y el desarrollo, se detallaban los múltiples trucos que utilizan las transnacionales para hacer ingeniería contable y evadir impuestos tanto en el sur como en el norte. Una de los más productivos es el maquillaje de los números a base de transferir artificialmente cantidades importantes a filiales localizadas en Estados o regiones con fiscalidad baja o casi inexistente. En otro extremo, se pueden inventar facturas de compra-venta falsas para evitar pagar impuestos. Así, se calcula que entre 45 y 50 % de las transacciones internacionales están hinchadas en más de 10 % para aumentar el provecho gracias al diferencial fiscal entre unas regiones y otras del planeta, siendo África el área donde esta manipulación contable alcanza su cenit.
 
Este desnivel de recaudación afecta muy especialmente del hemisferio sur. La razón es que mientras los estados de la OCDE (el club de los más ricos) tienden a mantener un nivel de impuestos equivalente a 35 % del PIB, en los Estados menos desarrollados suele ser mucho más bajo. En África subsahariana, por ejemplo, apenas representa 18 %. Así, al recaudar muchos menos impuestos de media que el norte, el sur sufre mucho más acusadamente la evasión fiscal de las corporaciones. Obviamente, el coste en desarrollo humano y en capacidad de alimentación suficiente para toda la población de este robo es enorme.
 
El punto clave, en este contexto, es que las corporaciones no actúan, en realidad, de manera "pirata" sino que no hacen más que utilizar una "patente de corso" otorgada por el régimen neoliberal. Como corsarios, pueden sortear las haciendas públicas del sur y del norte domiciliando buena parte de sus flujos financieros en un archipiélago de paraísos fiscales que tiene en la City de Londres y en Wall Street sus “agujeros” o escondites más letales. Así, 21 % de las filiales de las 50 primeras transnacionales europeas están domiciliadas en paraísos fiscales.
 
De las 100 primeras compañías en la Bolsa de Londres, 98 tienen sociedades localizadas en el archipiélago corsario. Christian Chavagneux, redactor en jefe de la revista Économie Politique, avisa que la crisis financiera global ha exacerbado esta deriva parasitaria de las corporaciones hacia los paraísos fiscales. Mientras EE. UU. ha visto reducir notablemente su atractivo como destinatario del ahorro mundial, Estados canallas como Luxemburgo acaparan activos financieros equivalentes a 2.285 veces la riqueza nacional. Por tanto, si realmente queremos ayudar a eliminar rápidamente el hambre en el mundo y hacer que haya justicia social entre el norte y el sur, se impone poner en primer lugar de la agenda social y política el fin de los paraísos fiscales.
 
Con el fin de abolir los "derechos" neoliberales de corsarismo a favor de corporaciones como UBS, Repsol o Sol Meliá, la prioridad es eliminar el secretismo, exigir la transparencia financiera de las corporaciones, haciendo que todo el mundo sepa qué declaran en todos los países en los que operan directamente y a través de sus filiales. Entre las buenas noticias de los últimos tiempos, sin duda está la vertebración de una cada vez más visible y poderosa coalición mundial de organizaciones sociales independientes a favor de eliminar los paraísos fiscales para ayudar a las poblaciones humanas más vulnerables. En un contexto mundial tan potencialmente apocalíptico, establecer este tipo de conexiones y coaliciones es la mejor semilla para la esperanza.

 
Joan Buades es investigador de Alba Sud, una organización catalana.
Fuente: ALAI AMLATINA, 01/06/2012
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