Páginas vistas en total

lunes, 30 de abril de 2012

1º de Mayo...


Arriba los pobres del mundo,
de pie los esclavos sin pan,
gritemos ya todos unidos:
¡Viva la Internacional!

El día que el triunfo alcancemos
ni esclavos ni dueños habrá,
los odios que al mundo envenenan
al punto se extinguirán.

El hombre del hombre es hermano,
cese la desigualdad,
la Tierra será el paraíso,
patria de la humanidad.

Agrupémonos todos
en la lucha final,
y se alcen los pueblos con valor
por la Internacional.

jueves, 26 de abril de 2012

En pocas palabras: mienten, ocultan y engañan


En estos días presentes (fines de abril de 2012) se han desencadenado una crisis y drama carcelarios en Uruguay con, hasta ahora, dos víctimas fatales: un policía y un preso, y el dolor de miles de familiares y amigos. Quienes detentan la dirección de principales medios de comunicación social, y también, al menos, parte importante de sus empleados, se ocupan de divulgar escandalosamente la crisis y el drama. No hacen ningún análisis realmente crítico ni meduloso.

Los que deberían ser “trabajadores de prensa” actúan, pareciera, tan solamente como mercenarios. Hacen lo que les mandan hacer, no les importaría a quienes y para qué sirven.

Los dirigentes e ideólogos políticos de tales principales medios de comunicación y construcción de hegemonía sí saben que quieren. La crisis y el drama carcelarios desencadenados en Uruguay no son productos directos e inmediatos de cierta incompetencia gubernamental en la materia que exhibe el Frente Amplio, sino, de manera principalísima, de las acciones de exclusión social que la burguesía y la pequeña burguesía uruguayas ejercen violentamente sobre los trabajadores y el pueblo desde hace al menos cuatro décadas (desde, al menos, la dictadura copatrocinada por Bordaberry padre). Así es. Ansina es.

En pocas palabras. Estos propietarios e ideólogos, sus intelectuales y sus voceros, mienten, ocultan y engañan.

Gervasio Espinosa (viernes 27 de abril de 2012)

martes, 24 de abril de 2012

Corvinas a la soga...


En esta historia recopilada ya hace muchos años por Pimienta Rodríguez (80), el protagonista principal es un vecino y amigo, Juan “El Pato” Meirana, de profesión pescador (75), domiciliado sobre la orilla del gran estuario, y quien desconfiando de lo que me haya escuchado si con afán de hacer más evidente la veracidad de algún relato yo injiero la afirmación de que “lo que digo es cierto”, me retruca: “¿Entonces, lo que me dijo antes, era mentira?”.

Y la historia, ésta, también es cierta. Me fue confirmada hace unos meses por el propio Meirana, por Ana, su mujer, y por otro testigo al que Pimienta no da por presente: José “Pepe, el Colorado” Alonso, maestro albañil, también buen vecino. Del recopilador me han dicho que está muy mal de salud y no he querido molestarlo, solamente aclaro que a su redacción le hice algunos pocos cambios de sintaxis.  

Corvinas a la soga
De Juan Pimienta Rodríguez (Playa Verde, Uruguay)

Hoy en día la captura de la corvina negra no se da con la regularidad y abundancia de años pasados. Entre tantas de esas salidas de pesca de las que tengo memoria hay una que prefiero, y cuyo resultado arrojó la cantidad de más de cuarenta ejemplares que variaban entre los diez y los veinticuatro kilos de peso. Una vez en la costa se apartaron las que aún estaban con vida y se ataron cada una con una cuerda de poco más de un metro pasándola por la mandíbula del animal con una lazada y luego con un “destorcedor” unida a la cuerda madre, la que bien tirante se puso como era costumbre entre dos anclas a unos treinta o cuarenta metros de la costa, donde hay una profundidad de un metro aproximadamente. Cada corvina quedó a tres metros de distancia de la más próxima, para evitar que se enreden entre ellas. Con esta técnica se logra mantenerlas vivas dos o tres días y salvar el problema de la conservación sin tener que recurrir a cámaras, que en Playa Verde no las hay para estos volúmenes.

Hacía unos cuantos días que la pesca no se daba con ninguna de las especies habituales a pesar de habérselo intentado con diversas artes y en todos los pesqueros. En la tarde de ese día habíamos convenido con Pato, el porteño Guillermo –un buen amigo que viene a Playa Verde desde la niñez, gran aficionado a la pesca–,  y el que narra, salir embarcados. La noche estaba hermosamente oscura, el cielo limpio y estrellado, el mar apenas ondulaba deshaciéndose las pequeñas rompientes en una fosforescencia que iluminaba delineando la silueta hasta de las más pequeñas criaturas. El propósito de la salida era la captura de pejerreyes a través de trasmallos colocados al borde de la isla grande, accidente costero que esta formado por un roquedal sumergido, que asoma en la bajante. Este lugar es uno de los preferidos de la mencionada especie pero también lo es de la corvina negra, por la gran cantidad de mejillones, su alimento preferido.

Llegamos a la isla sigilosamente, introduciendo en el agua la pala de los remos con delicadeza que más parecían caricias que al intento de avanzar, apenas si denunciaba nuestra presencia la estela luminosa que dejaban aquellos suaves movimientos.

Cuando Pato Meirana consideró que estábamos en el lugar adecuado para comenzar ató el primer muerto y lo dejó deslizar por la borda, y apenas había echado tres o cuatro metros de malla cuando viene la gran sorpresa: el fondo del mar se iluminó por las disparadas de un cardumen de corvinas. De inmediato se procedió a levantar las artes y tan silenciosamente como habíamos llegado, pero con nervio y premura, volvimos a la costa en busca de las mallas para corvina negra. Ya nos olvidamos del pejerrey, la única preocupación era volver a la isla y que el cardumen no se hubiera ido; volvimos, el cardumen afortunadamente estaba en pleno festín y no se había movido del lugar. Bajo la dirección del patrón de la embarcación, hombre de mar, conocedor del lugar como nadie, se arrojó medio trasmallo, treinta o cuarenta metros, cuando se empezaron a sentir los tirones de los animales que se iban enmallando. Cuando se terminaron de tirar las tres o cuatro piezas acollaradas y sujetas en el extremo por un ancla volvimos al lugar del comienzo y empezó la cosecha. ¡Impresionante! Levantábamos, levantábamos y adentro, otra y otra vez más...

— ¿Cuántas van?
— No sé... perdí la cuenta... hace un rato iban veinte...
— No importa, las contamos en la costa.

Al fin levantamos la última, jadeantes, con la chalana cargada tanto que la línea de flotación quedó sumergida diez centímetros en un mar por suerte muy sereno.
Cuando ocurrían estas capturas extraordinarias se corría la noticia por los pueblos vecinos y acudían los fanáticos de la corvina a las brasas. Venían desde Pan de Azúcar, Piriápolis, Gregorio Aznárez y hasta desde San Carlos; pedían por favor que se les llamara por teléfono, que no se los dejaran afuera.

Fue así que una mañana apareció un forastero, entre curioso e incrédulo, en busca de las tan famosas corvinas no sólo por lo sabrosas sino por el tamaño que se decía tenían, lo que le sonaba más a cuento que a realidad. Hacía un par de días que se había hecho aquella excelente captura y aún quedaban algunas en el agua atadas a unos cincuenta metros de la orilla.

El hombre saludó y con cierta timidez preguntó por “el señor Meirana”, quién se presentó de inmediato desarrollándose el siguiente diálogo:

— Señor —dijo el forastero—, tengo antojo por comer una corvina a las brasas y me mandaron a usted que, me dijeron, es el único que podía tener alguna.
— Lamentablemente aquí no tengo.
— ¡Que pena!, volveré a mis pagos con las ganas de probar el tan mentado manjar.

Pero Pato, muy afecto a las travesuras y no perdiendo la oportunidad al dar con un chambón en la materia, cuando el hombre ya estaba dispuesto a irse le pregunta:
— ¿Está muy apurado?— A lo que el forastero sorprendido le contestó —Bueno, apurado no, pero me voy esta tarde…

Pato pregunta la hora y dice — ¿Usted puede espera diez minutos?—
Cualquiera se podrá imaginar que a esta altura de los hechos el visitante estaba ya desorientado. Encogiéndose de hombros contesta: —Y… lo espero…

— Aguárdeme un ratito que enseguida le pesco una—.
Empujó Meirana la chalana que estaba sobre rolos en la orilla, dio cuatro o cinco golpes de remo, atravesó la embarcación dejándola paralela a la costa y dando la espalda a ésta se inclinó sobre la banda opuesta, desprendió una pieza de regular tamaño, se dio vuelta, la levantó y mostró: — ¿Le sirve ésta?—.

El forastero asintió. Luego, ya en su poder la corvina limpia y embolsada pagó lo que se le pedía y, todavía preso del asombro, se despidió sin hacer el menor comentario.
——————

Gervasio Espinosa (martes 24 de de abril de 2012)

domingo, 22 de abril de 2012

Tergiversaciones y alegrías


¿Cómo que dejó ese dinero?

El diario El País y Canal 10 de televisión, ambos de Montevideo, afirman que Paul McCartney, dado el reciente recital realizado, dejó (o pagó) a Uruguay 2.289.600 dólares estadounidenses. Afirman que además de la reconfortante emoción popular producida por su presencia, el célebre ex beatle aportó esa suma al Estado. Otros medios lo han reiterado.

Las cifras analizadas en la edición digital dominical del diario1 indican que el recital recaudó 5.750.000 dólares, y que el artista y su productora se llevaron a EE. UU., redondeando, unos tres millones de esa moneda. Algo menos que la diferencia entre la recaudación y el retiro de McCartney es lo que éste “habría dejado” en Uruguay.

¿Cómo que dejó ese dinero? En realidad, y contrariamente a lo que la nota y su título pretenden hacer creer, McCartney no dejó nada sino que se llevó de Uruguay tres millones de dólares. Porque los casi seis millones de esa moneda, o 115 millones de pesos locales recaudados, como dice el diario, los pusieron los uruguayos, fuera esto de manera directa o indirecta viendo y escuchando a McCartney en el estadio montevideano o en alguna de las dos transmisiones por TV a pantallas gigantes en ciudades del interior, o simplemente tomando conocimiento del acontecimiento.

Es decir, de un gasto extraordinario de sectores sociales con capacidad para ello (es decir para obtener tales recursos, inclusive mediante la apropiación de plusvalía del trabajo ajeno) el Estado cobró impuestos. No recibió del artista ninguna suma de dinero.


YPF

Este pueblo costero oriental donde recalamos ahora, y más propiamente esta casita, me recuerdan vivencias de infancia y juventud. El patio con techo de chapas de hierro, aunque de muchísima menor superficie, con su elevación sobre el jardín y la calle de balasto me recuerdan el andén de la estación Villa de Mayo, a la que llegábamos con madre, padre y Carlos, hermano menor, en tren desde Buenos Aires. La propia casa, modesta y cálida. El galponcito de atrás, de bloques y madera, los árboles, sus sombras, y los canteros y arbustos que con tanto esmero cuida y cultiva BB, compañera desde hace tantísimos años. Las buenas gentes vecinas, el paso por el fondo del terreno nuestro al de ellos. Al frente la ausencia de puerta, portón o portera, como se llama aquí.

Allá por 1962 o principios de 1963 salimos de viaje desde Villa de Mayo con mis viejos y mi hermano Carlos. Fuimos a Villaguay, en el medio de Entre Ríos, a bordo de una rural Willys Overland, de cuatro cilindros. Yo era el chófer. Por entonces se cruzaban en sendas enormes balsas los dos brazos del Paraná, el Miní y el Guazú. Desde Zárate las rutas eran de ripio, había que poner un alambre tejido de malla fina separado con corchos de los vidrios del parabrisas, para protegerlo de las piedras que volaban. En uno de los vidrios de la luneta y ventana trasera, el de la izquierda, iba pegada la insignia o logotipo con una sección circular celeste y blanca con las tres iniciales en el centro de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

El Gobierno argentino recurre a la expropiación de acciones en poder de Repsol, una multinacional con sede en Madrid, cómo única manera “no violenta” de recuperar para el país al menos parte de una histórica empresa nacional que el neoliberalismo robó en la última década del siglo XX. ¿Por qué la corona española, y su Gobierno de derecha, en lugar de hacer alharacas de represalias no devuelven a los pueblos originarios de nuestro lado del mundo el oro y la plata, también robados tras “descubrirlos”, que permitieron a sus socios europeos fundar el capitalismo?

Gervasio Espinosa (domingo 22 de abril de 2012)


Nota:
1 Gastón Pérgola, “Paul le dejó US$ 2.289.600 a Uruguay” http://www.elpais.com.uy/120422/pciuda-637514/ciudades/paul-le-dejo-us-2-289-600-a-uruguay/

lunes, 9 de abril de 2012

Resurrecciones (restablecer, renovar, dar nuevas existencias)


Hará dentro de algunos meses, ya bien en curso la próxima primavera, dos años desde que luego de pernoctar en General Acha, La Pampa, viajábamos con mi compañera hacia la ciudad de Neuquén para encontrarnos con un estudioso, teórico, profesor y militante de la historia: Ariel Petruccelli1. Íbamos esa mañana bajo una persistente garúa por la Ruta 20, el horizonte se veía plomizo tras la árida estepa, y encendimos la radio para informarnos sobre el pronóstico del clima. Fue entonces que nos enteramos, la noticia no impactó.

El día siguiente compartimos un almuerzo en casa de Ariel, con su hijita Lucía y dos amigos, mendocinos. (Una pata de cordero patagónico asada a las brasas y condimentada con albahaca y menta por el anfitrión.) El obvio tema de conversación entre los cinco fue la muerte de Kirchner y la coyuntura en que se producía, Lucía escucho hasta que recogió platos y cubiertos y se refugió en otras cosas.

Desde entonces se ha impuesto el nombre del ex presidente a una innumerable cantidad de actos, simposios, seminarios, centros deportivos y sociales, de barrios y hasta edificios. Es el caso del que se inauguró en el cruce de Diagonal 113 y Calle 63 en La Plata, Provincia de Buenos Aires, para el funcionamiento de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de su Universidad Nacional.

A propósito de ello. El taller y agencia periodística de esa Facultad se llama ahora APAS, Agencia de Prensa de América del Sur, pero hasta hace muy poco se llamó Agencia de Prensa del Mercosur. El apelativo, propio del acuerdo aduanero impulsado por las empresas multinacionales cuando el auge neoliberal de fines del siglo pasado, en rigor, nunca fue el más significativo para denominar a una agencia periodística y académica, además de, probablemente, entrar en colisión con cuestiones de registro legal.

La APAS podría parecer una suerte de renovación (o resurrección) de la APM, la que perdura en el link vigente: http://www.prensamercosur.com.ar/apm/tapa.php. Ahora, simultáneamente con la habilitación del nuevo edificio la agencia periodística se llama APAS. Podría pensarse que se trata de un volver a las fuentes para la rectificación de rutas, podría ser que fuera así. Lo efectivamente cierto es que la América del sur es anterior al MERCOSUR –todas las letras con mayúsculas como lo establecen sus protocolos de 1991–, no otra cosa que un circunstancial acuerdo para facilitar el tránsito de mercancías producidas principalmente por multinacionales que, a la vez, están radicadas tanto en Brasil como Argentina.2 Volveremos sobre la cuestión, pero ahora recordemos que el comercio “internacional” entre “terminales” de una misma empresa que simultáneamente las radica en México, Brasil y Argentina implica movimientos de capital y facturaciones que los propios Estados tienen serias dificultades para controlar. Capitales que, no se lo soslaye, se acrecientan gracias a la plusvalía.

Culto y cultura

Existe, sin duda, naturalizada, una cultura de la resurrección que ha jugado y juega un papel esencial en la dominación que unos pocos efectivizan sobre muchísimos, en la dominación de una clase de pocos sobre la clase de los muchos, de monopolios u oligopolios y Estados dominantes sobre los pueblos dominados. Y no se trata de cuestiones de fe, sino de lato engaño.  

En Uruguay ahora se armó un debate cuasi circense, en el que los leones aspiran manducarse a Eleuterio “El Ñato” Fernández Huidobro, viejo compañero de militancia tupamara del presidente Mujica, y su ministro de Defensa. Es que Fernández Huidobro tuvo el descuido, no fue osadía, en un encuentro con la ADM (ya diremos qué es para los que no saben) y en Semana Santa (la laica Semana del Turismo oriental fue perdiendo sentido con las reformas neoliberales de fines del siglo XX), de referirse a Jesús como –citamos de memoria– “ese gil que crucificaron por andar predicando el perdón”.

Para colmo, parece ser, en un diálogo posterior sobre sus dichos y en el mismo entorno, lanzó algunas palabrotas más. No es la primera vez que jerarcas de gobierno, ya mucho antes también solía hacerlo Tabaré Vázquez, van a las convocatorias de la Asociación de Dirigentes de Marketing de Uruguay.3

Ambos mateando o con mates a la vista respondieron a Huidobro, bien, templadamente, el obispo de Minas y el arzobispo metropolitano de Uruguay, respectivamente Jaime Fuentes y Nicolás Cotugno. Pero fue el ex presidente blanco Luis Alberto Lacalle el que se jugó por el honor cristiano y reclamó que el dicente original y disparador del entuerto pidiera disculpas. El Eleuterio no quiere porque presume que aunque él pidiera perdón,  no se refiere a lo de ahora sino a cosas ocurridas en el fragor de las luchas de décadas pasadas, no lo perdonarían.

Tal ave fénix

Otro caso de tentativa de resucitación, transcurridos quinientos años, tal ave fénix, es la de reemplumar al capitalismo como “cosa exquisita y única en su especie”. Para su parición no hubo tres reyes magos, antes o después, sino burgueses letrados: Lutero, Calvino, Locke, Smith y algunos más… Tras tantos siglos de aquella fundacional reforma protestante, ahora nomás, hace unos días, el Papa viene casi a reivindicar ecuménicamente el nacimiento original del pajarraco que se quiere reanimar afirmando, en un rápido enroque histórico antes de llegar a Cuba, que “el marxismo ya no responde a la realidad”. Queda claro, sin capitalismo las finanzas de Roma se irían a pique.

Cuenta Fidel en su más reciente reflexión,4 como remate de un crítico análisis del panorama continental de la expoliación de recursos naturales de los pueblos, que contradictoriamente, prohibido como estará su país en la llamada Cumbre de las Américas, en Cartagena, al presidente de EE. UU. le proveerán para su estadía guayaberas diseñadas por el colombiano Edgar Gómez. Lo que, dice Fidel, llama a risa, es que no hayan también vedado el uso de tal prenda siendo que, como a propósito explican las agencias de noticias, “Esta camisa […] tiene su origen en las orillas del río Yayabo, en Cuba, por eso inicialmente se llamaban yayaberas”.

Luis Almagro, ministro de Relaciones Exteriores del gobierno uruguayo, afirmó en un reportaje publicado el sábado 7 de abril por el diario El País, de Montevideo, que “el MERCOSUR actual no le acerca soluciones a la gente, no es eficaz. Un planteo se diluye en una solución que no le sirve al empresario.”  En realidad nunca le acercó más soluciones a los de a pie que una oferta más o menos amplia de heladeras, lavarropas, televisores, teléfonos móviles y vajilla de cocina, y a los que podían acceder, entre ellos los llamados “empresarios” autos de marcas “americanas” o europeas ensamblados en Argentina o Brasil, para satisfacer a sus parientes.

El acuerdo aduanero no resuelve la sociabilidad humana entre paisanos de uno y otro lado del río De los pájaros o del gran estuario De la plata. Ver, si no, como las fábricas de pasta de celulosa animosas para triturar y exprimir troncos de un lado u otro provocan sin que se les mueva el humo hediondo asperezas entre pueblos vecinos.

Luces en los ojos

La verdad, quedan pocas, o pocos. Quedan pocos ojos con luces y luces en ellos dado tanto encandilamiento. En las barriadas suburbanas y pueblos frecuentados por citadinos quedan ya pocas, casi nulas, posibilidades de ver en su plenitud a la multitud de estrellas del cielo. Todo está cada vez realmente más inseguro dada la sensación de inseguridad generada por los que venden reflectores, alarmas, vigilancia y demás parafernalia al efecto (de ganar dinero a costilla de nuestras cegueras y sorderas).  Con el encandilamiento sucede como con el ensordecimiento de los amplificadores puestos dentro de las orejas. Se pierden las capacidades de intercomunicación.

Resurrecciones de la sinrazón

Así las cosas. En una parte grande y todavía decisoria de la sociedad hay una reproducción de sinrazones, tristezas, torpezas, sorderas, cegueras y ausencias de olfato que retrotraen a sus individuos hacia un interior mínimo, despersonalizado, pobremente egoísta y sin un futuro que no sea la acumulación cuantitativa de esos rasgos. “Condenados al éxito”, dijo Duhalde por 2002, más o menos. Comenzar a darse cuenta de ello es imprescindible para torcer el camino que por ahora va directo al precipicio.   

Gervasio Espinosa (lunes 9 de abril de 2012)

Notas:

1 Petruccelli es docente en la Universidad Nacional del Comahue y en institutos terciarios provinciales de Neuquén y Río Negro, militante sindical y autor, entre otros libros, de Materialismo histórico. Interpretaciones y controversias, y El marxismo en la encrucijada, publicados por la editorial Prometeo y en los que con mucho agrado participé cuidando el estilo de ambas ediciones.

La República Argentina, la República Federativa de Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay suscribieron el 26 de marzo de 1991 el Tratado de Asunción con el objeto de crear el Mercado Común del Sur, MERCOSUR.
Los cuatro Estados Partes que conforman el MERCOSUR comparten una comunión de valores que encuentra expresión en sus sociedades democráticas, pluralistas, defensoras de las libertades fundamentales, de los derechos humanos, de la protección del medio ambiente y del desarrollo sustentable, así como su compromiso con la consolidación de la democracia, la seguridad jurídica, el combate a la pobreza y el desarrollo económico y social con equidad.
Objetivos:
Conforme el artículo 1º del Tratado de Asunción, acto constitutivo del bloque, el MERCOSUR implica:
“1) La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, a través, entre otros, de la eliminación de los derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías y de cualquier otra medida equivalente; 2) El establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común con relación a terceros Estados o agrupaciones de Estados y la coordinación de posiciones en foros económico comerciales regionales e internacionales; 3) La coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los Estados Partes: de comercio exterior, agrícola, industrial, fiscal, monetaria, cambiaria y de capitales, de servicios, aduanera, de transportes y comunicaciones y otras que se acuerden, a fin de asegurar condiciones adecuadas de competencia entre los Estados Partes; 4) El compromiso de los Estados Partes de armonizar sus legislaciones en las áreas pertinentes, para lograr el fortalecimiento del proceso de integración”.

3 La Asociación, fundada en Montevideo en 1943, similar a otras asociaciones continentales de empresarios y dirigentes de empresas, define así sus “Principios y valores: Basada en principios de honestidad y ética de todos sus integrantes. Apolítica, sin fines gremiales ni ideas religiosas o filosóficas. Positiva, unificadora, no excluyente. Respeto, calidad humana, pertenencia e igualdad de oportunidades para sus integrantes, comprometidos con su Visión y Misión”. (http://www.adm.com.uy/institucional/mision/)

lunes, 2 de abril de 2012

Los "tsunamis" uruguayos: de repente la desconfianza en los servicios médicos


La cosa venía incubándose y estalló con los enfermeros del Maciel y la Española. Según refirió el diario El País el viernes 30 de marzo, “Mujica sostuvo al inició de un audición radial en M24 que «es innegable que estamos padeciendo una especie de Tsunami en la confianza en los servicios médicos por esos episodios trágicos por todos conocidos»”1.

Nótese que el redactor del diario montevideano escribió que el presidente José Mujica hizo tal afirmación en “un audición” y no en “una”, o “en su audición radial”. La advertencia no es una exquisitez de caza gazapos2 sino que se hace para poner en suspenso, no digo duda, la fidelidad de la transcripción, ya que es una particularidad de ese medio pifiar, se ignora si por accidente o vocación. Un próximo tsunami quizá pueda ser de desconfianza en los medios de prensa. Antes de seguir conviene, además, aclarar que M24, en este caso, es una emisora radiofónica privada en frecuencia modulada, de Montevideo, que transmite en 97,9 megahercios.

Nuestro querido país rioplatense oriental, como sin duda también el occidental, viene sufriendo estas suertes de tsunamis periódicamente, claro está que esas olas gigantes no son de agua sino culturales, de conductas. Así como en la década de 1980 golpeó a los desprevenidos pero llenó de gozo a una capa de la sociedad la ola de los híper y las idas de shopping, en la década final del siglo XX y en la del inicio del XXI se actualizó el parque automotor. Desaparecieron brutalmente de las calles y carreteras los modelos “sesenta” y “setenta” e irrumpieron los autos armados en Argentina, Brasil o México y las motos chinas. Para las clases medias y las trabajadoras con ingresos relativamente buenos hay ya modelos 2000 de cuatro ruedas que les resultan accesibles. A la par la burguesía montevideana lograba ponerse en paridad con la argentina en la propiedad inmobiliaria de Punta del Este y otros balnearios oceánicos.

Llegaron entonces los todavía en acción tsunamis de muertes y traumas graves en colisiones, vuelcos y despistes, por un lado, y el de la violencia intrafamiliar por otro. Simultáneamente otra ola, felizmente, vale decirlo, trajo el respiro de los gobiernos progresistas.

Como se sabe, estas olas gigantes son reflejo de erupciones y movimientos en las profundidades: seísmos, sismos o terremotos… Temblores que brotan por las fricciones y los acomodamientos entre el arriba y el abajo. Los problemas con la salud pública no son de ahora sino que se vienen acumulando desde hace mucho tiempo, como los del ramo de la enseñanza, sean de la primaria o de la secundaria o “liceal”.

El efecto tsunami torna principal lo secundario o el efecto, en detrimento de la comprensión de las causas. Con la mentada “inseguridad ciudadana” pasa otro tanto. Un deporte nacional nunca en descenso ha sido la comparación exitosa: tenemos el país más natural, la gente más culta, la más moderna, respetuosa y tranquila y, en vinos, vamos segundos después de Burdeos… pero, de repente, no. 

Gervasio Espinosa (3 de abril de 2012)

Notas:
2 Corrección ortotipográfica. Gazapo: Mentira, embuste. Yerro que por inadvertencia deja escapar quien escribe o habla.

Malvinas es de los pueblos suramericanos


Y por ello, claro, las islas también son de Argentina. No hay duda posible, tierra y pueblos se funden, son, una y ellos, razón de vivir, de ser. Pueblos sufridos, modificados, sujetos de la historia como protagonistas o antagonistas. Y esto, en tanto pueblo, también lo saben los británicos.

Hoy, 2 de abril, dos periodistas, Nora Veiras y Fernando Cibeira, publican en Página/12 sus reportajes a los ex soldados combatientes Pedro Benítez y Edgardo Esteban. Recomiendo leerlos en http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190921-2012-04-02.html y http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190941-2012-04-02.html

Benítez, un muchacho de José C. Paz, Provincia de Buenos Aires, lugar y sociedad a los que conozco bien, fue a la guerra casi analfabeto y con 80 kilogramos; volvió con la mitad de peso, y casi sabio: “el enemigo estaba entre nosotros”. Esteban fue “dragoneante”, una especie de soldado calificado, menos que cabo, no cavó trincheras ni fue menospreciado sino hasta después de terminar en 1993 su novela Iluminados por el fuego, luego una película de Tristán Bauer. Dos jóvenes de aquel entonces muy diferentes entre sí, ahora adultos parecidos.

La sociedad de clases atraviesa la cuestión Malvinas como atraviesa la historia de los países originarios de Amerrique y los de la Suramérica actual. ¿Cómo se constituyeron tanto las oligarquías terratenientes “criollas” como las tradiciones “gauchas” sino con la expoliación y el genocidio indígena?

“El enemigo estaba entre nosotros” afirma Pedro Benítez ahora, a los 48 años, porque la dictadura de 1982 no aspiraba a liberar a la patria ancestral del dominio imperial sino ser un más calificado lugarteniente de ese dominio. Puja inter-clase, nada más. Nos parece que todavía falta indagar profundamente en la intencionalidad política, oportunista sin duda, de aquella cúpula de negocios y de generales que pergeñó esa guerra. No alcanza con el Informe Rattenbach producido según el mismo ideario y métodos que indujeron el segundo genocidio suramericano.

Gervasio Espinosa (2 de abril de 2012)