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viernes, 30 de marzo de 2012

Pido se me disculpe si no aparezco…


Así es, pido disculpas por no aparecer regularmente con una nota nueva o alguna otra traída a través del tiempo. Pido disculpas y pido también que me escriban, que me cuenten quiénes son ustedes, lectores en países lejanos o cercanos, pero paisanos, siempre paisanos.
gervasioespinosa@hotmail.com

Ansina es


A menos de dos kilómetros de la casa donde vivimos en la Provincia de Buenos Aires, y a poco más de cuarenta de ambos Palacios de las Leyes, el legislativo y el judicial, la semana pasada se desencadenó un drama tremendo. Una mujer de treinta y ocho años de edad, madre desde los veinte y de cinco hijos, con domicilio en una humilde vivienda cercana a un arroyo pestilente,  separada desde hace algo más o menos un año y medio del que fuera su marido, probablemente desazonada, angustiada, atormentada y consecuentemente incapacitada para reflexionar, se autoindujo un aborto con fármacos en el séptimo mes de un embarazo no deseado. Ya lo había intentado antes, se supo luego.

La información fue difundida por las secciones policiales de diarios, radios y televisión con sutiles títulos como “Madre asesina a bebé recién nacido”. Se dijo que una hermana la halló en tal estado de descompensación que la trasladó en un auto de alquiler al hospital materno infantil cercano donde, percatado el personal médico que la mujer presentaba indicios de un parto reciente y de gran confusión, informó y reclamó colaboración de agentes de la policía.

Llegado estos al domicilio encontraron, envuelto en una frazada y en el cuarto de baño, el cuerpecito de una niña que nacida viva prematuramente había sido muerta por asfixia y profundas heridas punzantes producidas con una tijera de costura.

Pobre mujer, pobres sus hijos… Tal cual se propone en proyectos parlamentarios en varios países, entre ellos Uruguay y Argentina, y tal se practica en otros, por caso en Cuba, evitarían dramas como el de nuestra vecina acciones médicas realizadas en el tiempo y las formas adecuadas cada vez que una mujer manifestara su voluntad en ese sentido.

Modorra

En los días que han pasado me invadieron inesperadas modorras y hoy descubro lo que me parece es la razón principal: ciertas lecturas. Se lo dije a mi compañera que ayer me preguntaba qué era lo que me pasaba: es que me aburre el tratamiento que se hace de los sucesos que ocurren. Esta mañana me la he pasado trabajando con textos ajenos por encargo de una editorial, y no me he dormido aun siendo esos textos más inútiles que útiles y más mal escritos que bien.

Se cuenta que a José Artigas lo acompañaba un negro fiel compañero de mateadas, de filosas y filosóficas lecturas, de charlas, éxodos y redotas, poeta y músico pero hombre parco en sus relaciones sociales que invariablemente, cuando le preguntaban por su identidad, respondía: “Ansina, ansina soy”.

Lo recuerdan calles, plazas, barrios y villas en la “provincia oriental” de su época. Pero los llamados “motores de búsqueda” no lo encuentran así nomás a menos que se teclee Joaquín Lencina. Es decir, parece que desde la irrupción de las “modernas tecnologías de la información y la comunicación” poco se ha escrito sobre su historia como Ansina. Allí están Villa Ansina, el barrio Ansina, las esquinas de Ansina y tal o cual, o la asociación gaucha riverense “Los tizones de Ansina”… pero el propio “Ansina”, no.

Susana Andrade lo recuerda, ella es líder religiosa y yo mero agnóstico
http://www.rodelu.net/sandrade/sandrade070.html. También Gonzalo Abella, que en Artigas, el resplandor desconocido lo califica un “veterano sabio” http://calameo.com/books/000030851874ae22e148d.

Ansina es, Ansina: me entristecen y me aburren la soberbia, la hipocresía y la estupidez.

Gervasio Espinosa (30 de marzo de 2012)

viernes, 23 de marzo de 2012

De Samuel Blixen: Ubicarlos, para después difundirlos. Los archivos de la infamia existen


(Samuel Blixen, periodista uruguayo, es autor de la nota publicada en 2006 por la revista montevideana Brecha. En esta semana de conmemoración por la instauración absoluta, también en Argentina, del Plan Cóndor en marzo de 1976, hace 36 años, es apropiado volver a esta lectura.)

La afirmación de que no existen archivos sobre los crímenes de la dictadura –que las inefables “fuentes militares” recurrentemente susurran a sus complacientes corresponsales– es parcialmente cierta. No existe un archivo, existen varios. Cada atrocidad era puntualmente consignada y cada papel escrito era duplicado, triplicado, multiplicado tantas veces como responsables hubieran participado.

La evidencia de esa práctica me tomó por sorpresa en enero de 1993 cuando, al mes de haber sido descubierto el llamado “archivo del terror” de la dictadura paraguaya, con el entonces diputado Hugo Cores destinamos horas y horas, en el despacho de un juez en Asunción, a revisar la montaña de documentos en busca de pistas sobre uruguayos desaparecidos en el exterior. Irónicamente, nos había convocado para esa tarea la información sobre una desaparición no registrada, de un uruguayo no conocido, cuyo documento de identidad apareció en el cajón del escritorio de uno de los más sanguinarios policías de Alfredo Stroessner. Resultó ser un documento falso para encubrir la identidad de uno de los traidores del MLN, responsable de cientos de detenciones de prisioneros torturados. Mario Píriz Budes, el “Tino”, estaba oculto en Asunción desde que, en combinación con los militares, fraguó una “fuga” que le permitió abandonar Uruguay para continuar en Paraguay su oficio de soplón.

La inspección del archivo permitió, además de las pruebas sobre la coordinación represiva y el surgimiento del Plan Cóndor, descubrir elementos clave sobre la suerte de otros dos uruguayos desaparecidos, Gustavo Insaurralde y Nelson Santana, detenidos en Asunción en marzo de 1977. Los documentos, con sus fichas y fotos, reproducían los interrogatorios a que fueron sometidos bajo la dirección del entonces capitán Carlos Calcagno, representante uruguayo del Cóndor en Asunción. De los textos surgían las pruebas de las torturas que sufrieron y las órdenes de aumentar los castigos; también se consignaba el “recibo” de entrega de los detenidos a la tripulación de un avión argentino. La exactitud de la matrícula (los nombres de los pilotos eran alias) permitió identificar el avión: era el del comandante de la Armada, Emilio Massera.

El contenido de aquellos documentos, que probaban la existencia del Cóndor (uruguayos detenidos en Paraguay, interrogados por oficiales uruguayos y después trasladados a Argentina por oficiales argentinos), no era una excepción. El 90 por ciento del “archivo del terror” era la meticulosa historia de 40 años de represión y crímenes. Cada episodio, contado con ese particular estilo de parte policial, no olvidaba puntualizar el origen de la orden, fecha, cargo, nombre: “En cumplimiento de las órdenes impartidas por usted, señor comisario, hemos dado muerte a fulano”. Y así a lo largo de la escala jerárquica, jefe de policía, ministro, hasta llegar al presidente.

¿Por qué se repetía, una y otra vez, la confesión de la culpa socializada? ¿Por qué el mandamás no expurgaba esas carpetas que lo incriminaban? Porque el compromiso de silencio se cimentaba precisamente en la multiplicación de copias, el reaseguro de cada involucrado para evitar ser el chivo expiatorio. Esa lógica fue la que operó en 1986 cuando el mayor José Nino Gavazzo –cuyo nombre se repetía en la mayoría de las denuncias presentadas ante la justicia por violaciones a los derechos humanos– anunció públicamente que si él era condenado entonces comenzaría a hablar. La sola palabra de Gavazzo, incriminando a sus compañeros, pero fundamentalmente a sus superiores, sólo podía tener efecto si se cimentaba en pruebas, en documentos. La amenaza fue tan poderosa que no sólo ayudó a instalar la impunidad legal con la ley de caducidad, sino que afianzó la omertá hasta estos días en que los interrogatorios judiciales los llevan a incurrir en contradicciones y acusarse mutuamente.

La eliminación de los archivos es una acción inoperante. Los terroristas de Estado saben que siempre habrá un duplicado. El quid de la cuestión reside en mantenerlos bien ocultos y en afianzar la complicidad. Es el mismo axioma que llevaba a los militares en los cuarteles a reclamar la participación de todos en las sesiones de tortura; todos, oficiales y tropa, debían mancharse con sangre para consolidar la impunidad. Aunque parezca una broma, quien se negaba era degradado, deshonrado; hasta tal punto llegaba la inversión de los valores.

Hay informaciones relevantes sobre la existencia de “archivos particulares” en bancos europeos, en cuentas secretas. Por ejemplo, documentación sobre las atrocidades nazis; documentación sobre la Escuela de Mecánica de la Armada, que algunos marinos particularmente involucrados en aquel horror pusieron a recaudo. Hay episodios que demuestran cómo las pruebas, aunque parezca un contrasentido, no se destruyen, por el contrario, se comparten. Esa es la enseñanza de las fotos y videos sobre las torturas en la cárcel de Abu Gjraib, en Irak, o sobre las condiciones de los prisioneros en Guantánamo, que dejan en evidencia al gobierno del señor Bush cada vez que ensaya un desmentido.

La batalla es por ubicar los archivos, y por abrirlos. Amnistía Internacional acaba de difundir un informe sobre el desastre de los archivos españoles que guardan los secretos de la guerra civil y de la dictadura de Franco. Setenta años después, las autoridades nacionales y provinciales ponen toda clase de obstáculos para el acceso a esos archivos, mientras se muestran indolentes en su conservación. Lo mismo en nuestro continente: algunos archivos han sido abiertos en Argentina y en Brasil, pero otros, como los referidos al DOPS brasileño y a la SIDE argentina (los aparatos de inteligencia del Estado) siguen siendo inaccesibles.

A veces hay manos anónimas que aportan la pista o abren las puertas. La abogada argentina María Elba Martínez, querellante ante la justicia federal por violaciones a los derechos humanos cometidos en Córdoba por el Tercer Cuerpo de Ejército, recibió en su estudio, en forma anónima, diez cajas con miles de negativos de fotos tomadas a prisioneros, que aportan elementos vitales sobre el movimiento de presos políticos en 1976 y 1977, información que había sido eliminada de los registros policiales.

La misma información anónima permitió a la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, ubicar en un mueble metálico del cuartel de la calle Dante, donde antes funcionó una dependencia de inteligencia militar, una cantidad no determinada de rollos de microfilmaciones que contienen documentación sobre las actividades del Organismo Coordinador de Actividades Antisubversivas (OCOA), que centralizó la represión política en los años setenta y ochenta.

¿Por qué no habían sido eliminados esos archivos, tal como se ha afirmado reiteradamente? Porque el OCOA realizaba acciones conjuntas de la Armada, la Fuerza Aérea, el Ejército y la Policía. Y la documentación sobre esas acciones tenía duplicados oficiales para las dependencias de cada una de las fuerzas, además de las copias “privadas”. No es por casualidad que cuando la justicia solicita antecedentes a los organismos de inteligencia, la Policía en muchas oportunidades aporta los documentos solicitados y Defensa no encuentra nunca un antecedente. Pero la incautación del material microfilmado por parte de la ministra confirma que no encontrar documentación no implica necesariamente demostrar que no existe, en especial si quienes administran esos archivos son partícipes del compromiso del silencio.

El contenido de las microfilmaciones incautadas es todavía desconocido para la sociedad. No se ha brindado información y menos aun se ha permitido el acceso de investigadores y periodistas. El material fue derivado a la Presidencia de la República. Cualquiera sea el uso que se le está dando a esa documentación rescatada, el mantenimiento del secreto o la reserva prolonga la intención inicial de quienes la escondían. Es evidente que no toda la documentación elaborada por los aparatos de inteligencia es cierta por el solo hecho de ser secreta; y menos aun confiable. Todo ello requiere prudencia a la hora de la divulgación y un criterio sólido para evaluarla. Pero al menos podríamos conocer en términos generales a qué se refiere la documentación y qué episodios de la represión están consignados. En el caso de los rollos incautados, el silencio es absoluto. Al parecer, sólo unos pocos elegidos están capacitados para entender y administrar esos secretos.

El criterio impone la sospecha de que la batalla por los archivos no termina con su ubicación, y que su contenido está resguardado por múltiples candados. Cualesquiera sean los argumentos, nada invalida un razonamiento de base: eliminar el secreto de los archivos es pulverizar el acuerdo mafioso de la omertà. Mantener el secreto es mantener la complicidad socializada.

Samuel Blixen, en revista Brecha, Montevideo (13 de abril de 2006)

De Emilio Cafassi: Grosera sintonía


(La presente nota de Emilio Cafassi, sociólogo rioplatense, profesor titular e investigador en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, ex decano y escritor, fue originalmente publicada el recientemente pasado 18 de marzo de 2012 por ALAI - América Latina en Movimiento <http://alainet.org/active/53454>, y nos pareció conveniente colaborar en su difusión, aun tan modestamente.)

La llamada etapa de “sintonía fina” con que la Presidenta argentina viene encarando los primeros pasos de su segundo período, contiene un conjunto de medidas económicas que, una vez conocidas, en ningún caso podrían adjetivarse como finura, suavidad o delicadeza. Antes bien, parece un abrupto corrimiento en el dial que hasta el momento sólo ha encontrado ruido de estática, sin capacidad alguna de recepción efectiva. En una perspectiva de conjunto, todos los pasos dados hasta aquí indican una clara dirección que consiste en recortar el gasto público mediante verdaderos hachazos, con el propósito de alcanzar un superávit que permita afrontar los vencimientos de la deuda externa del año en curso. Es una suerte de versión argentina de la “motosierra” de Lacalle con consecuencias sociales internas y también en el frente externo, lesionando de este modo pequeñas conquistas de integración regional como el Mercosur.    

En un editorial de fin del año pasado (“El banquete subsidiario argentino”, diario La República, domingo 18 de diciembre de 2011) aludí al eslogan de la sintonía centrándome principalmente en la críptica dinámica política del kirchnerismo, con su consecuente ausencia de perspectivas, programas y debates. Por entonces, la significación precisa de la “sintonía fina” resultaba incognoscible aunque la cuestión subsidiaria comenzara a insinuarse y las inestabilidades del mercado cambiario anunciaran una incipiente fuga de capitales. También aproveché para realizar una propuesta puntual (apropiable por cualquier gobierno progresista) respecto a la redistribución y financiación del costo de los servicios, con especial énfasis en aquellos domiciliarios por ser de más fácil e inmediata discriminación que en el caso de los transportes, aunque una política activa al respecto resultara indispensable. La tragedia ferroviaria de la estación de “Once”, visibilizó aún más la ineficiencia del gasto público y el descontrol de la utilización de los subsidios a las empresas privatizadas.

¿Ha llegado entonces a la orilla occidental del Río de la Plata la crisis internacional? ¿Se trata de un cambio decisivo en las principales variables económicas que obligan a un ajuste interno al estilo de los más acuciados países europeos y a la reducción drástica de las exportaciones? ¿Es la consecuencia de una falla de cálculo y planificación de la economía? Mi respuesta a todos estos interrogantes es negativa y reafirma de forma ampliada la hipótesis planteada en aquel editorial: es el producto de una estafa electoralista basada en el carácter fiduciario y marketinero de la arquitectura política burguesa en general y de su descaro en la versión argentina en particular. Ninguna de las medidas estaba prevista en programa alguno y, en consecuencia, eran totalmente desconocidas por la ciudadanía electora. Ninguna de las acciones posibles sobre aspectos de la vida económica y social que hoy están fuertemente afectadas fue puesta en debate. Algo que en esencia resulta sintetizable (aún con las inmensas diferencias de cada caso) en un mero contrato de confianza como el de aquella consigna electoral de Menem de finales de la década de 1980: “Síganme, no los voy a defraudar”. ¿Cambió entonces la política neokeynesiana del kirchnerismo por un retorno a la ortodoxia? Tampoco. Sólo que en los dos últimos años, la economía argentina sufrió desequilibrios significativos que requerían correcciones que por razones de proximidad y afán electoralero se pospusieron para aplicarlos ahora de manera abrupta, improvisada e intempestiva.

Los datos macroeconómicos del 2011 no modifican raigalmente la tendencia de los últimos años y las perspectivas para 2012 no hacen prever tampoco modificaciones graves. El saldo acumulado de la balanza comercial del año pasado se acercó a los 11 mil millones de dólares, cifra nada despreciable. Pero descontado el pago de intereses de deuda externa y la remisión de utilidades por parte de las empresas multinacionales, además de otros flujos de ingreso y egreso de dólares, la cuenta corriente cerró el año con un superávit de tan sólo 1.500 millones de dólares. Peor aún fue la resultante del saldo de entrada y salida de divisas ya que se aceleró la salida de capitales, que alcanzó unos veinte mil millones de dólares, con consecuente presión devaluatoria, aunque, contrariamente, el peso se revaluó ya que la intervención del Banco Central modificó el tipo de cambio en 6,7% para una economía con inflación superior a 20%, cosa que le hizo perder reservas internacionales por casi ocho mil millones de dólares.

Como el presupuesto 2012 presagia una reducción del saldo comercial positivo (8.500 millones de dólares para este período) y se prevé dar continuidad a la correcta política de desendeudamiento con los organismos internacionales de crédito (aunque también está previsto el pago de 6.800 millones al sector privado) la perspectiva es deficitaria, tanto más cuanto persista la fuga de capitales en moneda extranjera. Por tal razón, a muy grandes rasgos, el paquete de medidas económicas se basa en:

1.  La eliminación de subsidios a los servicios domiciliarios (agua, gas y luz), aunque con permanencia de la estructura privada de producción de los servicios y ausencia de control estatal de su funcionamiento y eficiencia. Las tarifas triplicarán su valor de manera directa e inmediata.
2.  Descentralización y transferencia de los servicios de transporte a las ciudades o provincias, con idéntico descontrol de sus prestadores privados y ausencia total de planificación estratégica en materia de transporte. También con consecuencias de incremento de precios.
3.  Restricción para la adquisición o transferencia de divisas, que además de a las empresas multinacionales incluyen a los ciudadanos residentes y turistas, con pautas cada vez más prohibitivas.
4.  Limitación drástica de las importaciones con el consecuente deterioro para los socios del Mercosur y consecuencias para los usuarios y consumidores.

Un caso demostrativo de la improvisación y la urgencia, es el del actual debate por la transferencia del sistema de subterráneos al gobierno de la ciudad de Buenos Aires con su ulterior negativa a aceptarlo. El gobierno nacional, forzado por la necesidad de ajustar gastos y reducir subsidios a su cargo, le transfiere el servicio sin que la ciudad haya reclamado competencias, subrayando de este modo la ausencia de políticas en materia de transporte de la región metropolitana. La respuesta del incompetente Jefe de Gobierno porteño fue un nuevo ajuste que golpeó el bolsillo de los usuarios, casi en su totalidad trabajadores, aumentando la tarifa. Cualquier alternativa de gradualidad, complementariedad e integración entre las diferentes modalidades de transporte, está ausente del debate y de las perspectivas inmediatas.

La política de sustitución de importaciones sigue el mismo curso afectando a actores internos y externos. La desesperada improvisación con la que se ejerce el control de las importaciones, mediante la exigencia del trámite de licencias previas de importación y de la presentación de declaraciones juradas tiene un efecto paralizante en varios sectores de la industria nacional y sobre todo en el mantenimiento de bienes y artefactos cuyos repuestos tienen origen externo. Infinidad de automóviles, electrodomésticos e inclusive bienes de capital se encuentran paralizados a la espera de los repuestos que permitan su reparación. La sustitución de importaciones no es una política que requiera sólo de restricciones sino de una planificación de mediano y largo plazo para que la industria local pueda efectivizar el relevo de los componentes producidos fronteras afuera. Esta política afecta en primer lugar a los propios ciudadanos argentinos.

Pero el mayor problema de esta “salida” es el deterioro del intercambio comercial al interior del Mercosur y el resto de la región. Si ya, aún como mero rejunte mercantil pergeñado originalmente por las derechas neoliberales, el Mercosur ha dado muy escasos pasos tambaleantes, este tipo de políticas unilaterales proteccionistas no hacen más que incrementar su inestabilidad. Resulta verdaderamente sorprendente e indignante que habiendo gobiernos progresistas en la región no puedan darse pasos más firmes. Esta lógica cortoplacista y desesperada, tiene consecuencias negativas para los socios, especialmente los más pequeños como Uruguay y Paraguay, que deben salir a buscar mercados extraregionales con éxito dispar. Utilizar la misma vara política para los ingresos de mercaderías provenientes del Mercosur que del resto del mundo implica desandar drásticamente el difícil camino de integración iniciado. Si aún no se pudo crear una moneda común propia, ni integrar definitivamente a Venezuela, ni dar impulso al Banco del Sur, al menos resulta indispensable dejar al dólar de lado y abrir libremente el comercio exterior en el Mercosur, haciendo uso exclusivo de las monedas locales.

Si precisamente lo que se pretende es blindar las economías locales respecto al arrastre de la crisis capitalista en el centro, la unión de los rezagados con vistas a su propia sustentabilidad y autonomía es un camino mucho más seguro y factible que los manotazos del encierro en las propias fronteras, sin dejar de prever sus posibles consecuencias ideológicas chauvinistas.

Esta sintonía, de tan grosera, sólo podrá encontrar por azar alguna buena estación.

Emilio Cafassi (18 de marzo de 2010)

jueves, 22 de marzo de 2012

Impertinencias, dado el despiporre en el sistema de salud…


Dos cosas básicas. El comentarista, es decir, quien escribe ahora, se identifica políticamente como comunista. La segunda cosa: también se identifica como rioplatense, como latinoamericano del sur, suramericano, y, para más, vecino en ambas bandas del gran estuario a través del cual desembocan los ríos Paraná y Uruguay en el océano Atlántico.

Ayer, por enésima vez, envió un correo a la dirección electrónica parlamentaria del senador uruguayo Eduardo Lorier para invitarlo a leer estas “notas”, previendo que como en casos anteriores podría no haber respuesta o siquiera acuse de recibo.

Pronto, luego de esa tarea, probó a ver si el Partido Comunista de Uruguay había actualizado su página web. Le resultó una gratificante alegría encontrar que hacía menos de un mes se había renovado la información política partidaria. Entonces redactó y despachó un nuevo correo, saludando a los compañeros de la dirección y redacción. El sistema cibernético de banda a banda no demoró cinco minutos en confirmar que la cooperativa que nos provee el servicio de transmisión de datos en el municipio provinciano occidental había entregado el mensaje a la red uruguaya estatal Adinet, y que ésta advertía que le había resultado imposible entregar al destinatario dada la razón que exhibía: “… @adinet.com.uy; fallido; 5.2.2 (buzón lleno)”. ¿Pero… no tienen instalado un programa automático de recepción y guarda de mensajes ya que, al parecer, no revisan el webmail diariamente? ¿Han delegado la puesta cibernética a algún emprendimiento meramente comercial que se desentiende del “ida y vuelta”?

El sonado asunto de los enfermeros encausados por homicidio de quince pacientes en el público Hospital Maciel y en un sanatorio privado de la Asociación Española, ambos de Montevideo, se convirtió en noticia internacional. Una empresa comercial de medios de prensa de Buenos Aires envió a un trabajador suyo a cubrir la conferencia de prensa que al respecto se daría en el Ministerio de Salud del Gobierno uruguayo. La empresa de marras, dueña del diario Clarín y de canales de TV y radioemisoras, no goza de nuestra simpatía, pero el reportero ejerció correctamente su trabajo periodístico cuando –según publicó el diario oriental La República–: “preguntó si no había habido un «exceso de confianza» por parte del ministerio y si no pensaban hacer un «mea culpa» por lo ocurrido”.

La respuesta del ministro Jorge Venegas fue extemporánea: impropia del tiempo en que sucedió o se hizo, inoportuna e inconveniente, una auténtica impertinencia. “Señor periodista de Todo Noticias de Argentina: el Uruguay es el Uruguay, no es Argentina. La confianza la tenemos siempre en nuestros trabajadores de la salud que trabajan por la salud: no trabajan por la criminalidad”, relató La República que dijo el ministro. Según publica hoy, jueves 22 de marzo, en su edición electrónica El País, por el exabrupto a Venegas lo reprendieron desde la propia presidencia.

“Papita para el loro”

Sin ninguna duda que, en general, las empresas de prensa responden más a los intereses del capital que a los propios de los destinatarios o “consumidores” de sus productos, principalmente trabajadores y el pueblo sencillo, y el sayo puede caerles como “de medida” tanto a los dueños de El País, Clarín, La Nación, El Observador, Búsqueda o Perfil, entre tantos otros, como también a los de La República o Página/12. Pero si bien a estas empresas, como es lógico, no les caen simpáticos los gobiernos que califican y clasifican como populistas, y que los desaciertos que estos cometen son para ellas manjares, no fue para nada desatinada la pregunta del cronista argentino sobre si no hubo “exceso de confianza” y si no cabía ahora un “mea culpa”.

Al parecer Jorge Venegas estaría padeciendo la misma infección que su colega Tabaré Vázquez, la que podría presumirse como una “infección intramuros” de colectividad cerrada, quizá médica, política o ambas, que confunde propias debilidades con agresiones exteriores. La salud pública y el desempeño de sus técnicos, profesionales y trabajadores rasos, lejos, e incluso con sus defectos, en general anda mejor del lado oeste del gran estuario que del este, y de ello pueden dar testimonio muchísimos uruguayos. Así, una preocupación y pregunta seria y si se quiere hasta fraternal no convierte ipso facto a quien la realiza “de ajeno al palo” o agresor. Venegas, no venga después a decir que en su momento, cuando tuvo enfrente al temible periodista de TN, pensó en pedir ayuda al secretario de Salud de Barack Obama…

De lo que se está careciendo es de pensamiento crítico, y eso no es aceptable en quienes se supone debieran ser trabajadores intelectuales marxistas en funciones de gobierno.

Gervasio Espinosa (22 de marzo de 2012)

miércoles, 21 de marzo de 2012

Todo muy bonito… (pero en carnaval ojo al pomo: puede ir cargado con agua regia)


(La presente nota fue publicada por la agencia ArgenPress y la publicación electrónica Vecinet, en Buenos Aires y Montevideo, respectivamente, a principios de marzo de 2005. Se cree oportuno volverla a publicar cuando otro presidente del BID, en la misma ciudad de los hechos comentados, hace comentarios sobre "seguridad" ciudadana.)

A poco más de una semana de la asunción en Montevideo del gobierno del Encuentro Popular-Frente Amplio-Nueva Mayoría es prudentemente inteligente secar las lágrimas de las justificadas y merecidas emociones vividas y ponerse atentamente en movimiento. Por la alfombra roja que encaminaba a la Asamblea Legislativa también avanzaron los pasos de una inesperadamente algo entrada en kilos diva (de edad avanzada) de carísimos almuerzos televisivos que pasa largas temporadas en Punta del Este, y también los de un muy sonriente Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.    

Carlos Santiago (“El día de los abrazos”, Alai y ArgenPress), Raúl Zibechi (“Justicia social o desarrollo”, Alai y ArgenPress), Gonzalo Abella (“Sobre el nuevo gobierno”, Vecinet) y Ernesto Herrera (“La hipnosis progresista”, Correspondencia de prensa, ArgenPress), además de Eduardo Galeano entrevistado por Página/12, han puesto de manifiesto cada uno tanto opiniones optimistas como de alerta. También en los últimos días diarios de Buenos Aires reprodujeron dichos de Tabaré Vázquez y de Reinaldo Gargano.

Mientras, ya apretó el pomo la revista montevideana Búsqueda, de Danilo Arbilla, ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa y actual miembro de su dirección que, en esa condición, integra una comisión de inspección en la Buenos Aires que denunció imparcialidades para el otorgamiento de pautas publicitarias oficiales por parte del gobierno de Kirchner, y que años atrás apareció vinculado por sí y por su notario Javier Morassi (en la venta de una lujosa propiedad puntaesteña) en la investigación de lavado de presuntos narcodólares del Cártel de Juárez, junto con Aldo Ducler (financista de campaña de Ramón “Palito” Ortega, por entonces compañero de Eduardo Duhalde). Búsqueda disparó aqua regia, y como tilingo de arrabal directo al culo, donde más se ven las aureolas.

Últimas noticias

Precisamente la revista de Arbilla inauguró la primera y experimental corrida bancaria para el flamante gobierno, cuando publicó un informe de la calificadora internacional de bancos Fitch Ratings –con sede en Londres y en Nueva York–, en el que se advierte de una situación patrimonial crítica de la Cooperativa Nacional de Ahorro y Crédito COFAC, el banco cooperativo más relevante de Uruguay con sucursales en todo el interior del país, un equivalente oriental del Credicoop argentino. La noticia movió a que atemorizados ahorristas fueran por sus depósitos y, tras cartón, a que el Banco Central dispusiera la suspensión de la operatoria de la COFAC, según explicó Julio de Brun –presidente de la entidad monetaria uruguaya que viene en ejercicio desde el gobierno de la alianza blanquicolorada–, la medida se tomó para evitar una corrida contra el COFAC y luego de consultas con el gobierno de Vázquez. El ministro de Economía, Danilo Astori, debió entonces dar una conferencia de prensa y manifestar la preocupación del gobierno, expresar que el banco cooperativo mantenía fluidez financiera pese a sus problemas originados en la crisis económica suramericana de los años 2001 y 2002, y también afirmar que no se iría en socorro de entidades bancarias como se había hecho durante la gestión de Jorge Batlle, porque había urgencias más legítimas como el Plan de Emergencia para restañar las lacerantes pobreza e indigencia.
Fue entonces que el oriental presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, quien el primer día de marzo había transitado la alfombra roja detrás de Mirta Legrand, Enrique Iglesias, hizo declaraciones ofreciendo un paraguas protector siempre y cuando los cooperativistas cumplieran algunas condiciones. Por su parte, dirigentes de la sindical de los trabajadores bancarios AEBU alertaron que se estaba frente a “un tema político-económico donde existe una jugada fruto de determinados grupos económicos que están marcando la cancha”.

Mientras en la costa oriental se avanzaba para entre cooperativistas nomás resolver el problema, del otro lado del estuario a la SIP del director de Búsqueda, en una declaración del pasado domingo con el título “La prensa es libre, cuando TODOS pueden acceder a la información”, cuatro institutos universitarios integrantes de la Red de Carreras de Periodismo y Comunicación Social de Argentina (las universidades nacionales de Lomas de Zamora, La Plata, Rosario, La Matanza y la de Quilmes), manifestaron que “debe darse  una revisión de los criterios de libertad de prensa, libertad de empresa y organizaciones monopólicas”. Dijeron, entre otras cosas, que “la libertad de prensa no se amenaza cuando se publican los actos de gobierno, sino cuando intereses poderosos se entrometen en las estrategias de comunicación del Estado”, y señalaron que “es preciso revisar el papel desempeñado por la Sociedad Interamericana de Prensa durante la última dictadura militar, avalando con su silencio la desaparición de trabajadores de prensa, el cierre de medios de comunicación y la instauración del terrorismo de Estado”.

En este marco el diario Clarín de Buenos Aires, el viernes 4, tituló en la página 36 que en una conferencia de prensa internacional, en Montevideo, el presidente Tabaré Vázquez “dijo que el programa de su gobierno no será socialista”. En la nota –que firma Claudio Mario Aliscioni– se refiere que Vázquez afirmó que “No es un programa socialista sino nacional, con toda la ciudadanía”, enfatizando que “busca, por el camino de la solidaridad y el crecimiento económico, llevar adelante un país productivo, sostenido y sostenible, con justicia social”.

Un día después, el sábado 5, Página/12, en la columna “Mirador”, de la página 15,  con el título “Cuba no va al Mercosur”, afirma que “El canciller de Uruguay, Reinaldo Gargano, durante su presentación oficial ayer ante los funcionarios del ministerio que va a dirigir [no destaca el diario si se trató con trabajadores rasos o jerarcas, según la clara distinción que se hace en la nación de Artigas], descartó que Cuba pueda incorporarse como miembro pleno del Mercosur [como este país le había solicitado a través de su ministro de RREE Pérez Roque], pero apoyó que la isla pueda ser socio del bloque. El canciller dijo que había hablado con sus asesores legales y estos le habían informado de la imposibilidad de aceptar a Cuba como miembro pleno del bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La razón de la imposibilidad sería que Cuba no cumple el requisito de la ‘cláusula democrática’, que impide la incorporación al Mercosur a un país que no se rija por el sistema democrático, aunque esta cláusula no se aplica a los países asociados”.

Calvos o pelados

La diferencia entre calvos y pelados está en que los primeros han perdido el pelo (lo que no garantiza que también las mañas), y que a los segundos se les ha pasado la maquinita dejando igual de lustrosa la cobertura exterior de los sesos. Ni lo uno ni lo otro, suele decirse cuando las cosas no están claras. Suponer que lo que tiene el pomo de carnaval es siempre agua de rosas puede resultar fatal: el aqua regia, mezcla de los corrosivos ácidos nítrico y clorhídrico, disuelve los metales y las intenciones más nobles.

En las situaciones que soberanamente nos intranquilizan (en la concepción de una soberanía realmente popular) es necesario ser explícitos. El movimiento sindical clasista uruguayo (PIT-CNT) junto con el cooperativismo de ayuda mutua (Fucvam y Cudecoop) son imprescindibles pilares para una gestión de gobierno orientada hacia necesarias transformaciones sociales. Las vallas que se interpongan para neutralizar esa movilización de intercambio pueden ser muy sutiles y a la vez drásticamente eficaces, pueden ser objetivas y subjetivas. Calvas o peladas.

A los gobernantes elegidos es imprescindible exigirles no modificar su indiscutida honestidad y también hacer más precisas sus definiciones. Mejor que prestar oído a los asesores académicos de coyuntura es poner atención a las voces de la realidad, y no es bueno exponer con eufemismos lo que en la intimidad se dice de otra manera.

Hubiera sido diferente

Hubiera sido diferente que el diario Clarín, el pasado viernes 4 de marzo, reprodujera que el presidente Vázquez había manifestado que el gobierno de izquierda –explicando que en éste participan también importantes figuras del socialismo y el marxismo uruguayos–, con la convicción democrática del pueblo oriental y su progresismo histórico que viene desde el propio José Artigas, será capaz de llevar adelante un programa nacional, en permanente diálogo con toda la ciudadanía, como no pudieron hacerlo –o no quisieron– otras administraciones que, sin ánimo ahora desde el gobierno de producir una disputa innecesaria, puede afirmarse que no eran “socialistas” porque respondían a intereses marcadamente minoritarios.

También hubiera sido diferente si en el “Mirador” de Página/12, un día después, se refiriera que el canciller Gargano había explicado que se procuraría debatir ampliamente en el marco del Mercosur la incorporación de la República de Cuba, tal como ésta lo ha solicitado, manifestando que dadas las peculiaridades diferentes de las prácticas de representación democrática entre los países ya integrantes del MERCOSUR y la isla caribeña, siendo que esa cuestión figura en las cláusulas de la alianza, debía de ser analizada y resuelta en consenso con los demás gobiernos.

Ojo al pomo y a quien lo empuña

Hay que mirar el pomo, olerlo por si acaso, descubrir al que aprieta consultando a los que más saben (los de abajo) y observar calvicies y peladas. La gran mayoría de los tecnócratas disponibles “en el mercado” fue formada por las academias  e instituciones dominantes en las últimas tres décadas. Vale para la reflexión lo que se dice de un militar de carrera del famoso acorazado Potemkin que, contrariamente a los marineros sublevados, él sí sabía con precisión manejar los cañones y adrede le habría errado los tiros en 1905 al Teatro de Odessa, donde estaban concentrados los mandos superiores del Zar. Después,  frustrado aquel intento revolucionario y fusilados o desterrados sus protagonistas, la armada de Nicolás premió con un asenso al bizco de entonces.

Por todo esto "al pan pan y al vino vino", para que izquierda y pueblo se entiendan bien.

Gervasio Espinosa (ahora, 21 de marzo de 2012)

martes, 20 de marzo de 2012

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, en un marco que quizá se pretendió borgiano dio instrucciones en Montevideo sobre políticas de seguridad pública


Luis Alberto Moreno, en 2005 sucedió a Enrique V. Iglesias, quien había presidido el BID desde 1988 (antes Iglesias fue el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay durante la presidencia posdictadura de Julio María Sanguinetti, desde 1985). El 6 de julio de 2010 Moreno fue reelegido para un período más.

Concluyó en Montevideo la quincuagésima tercera reunión anual de las asambleas de gobernadores del BID y de la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), desarrollada entre los pasados 16 y 19 de marzo, abordándose en ella especialmente cuatro temas: “Países piden apoyo contra crisis”, “Seguridad ciudadana”, “MapaAmericas (sic): una manera de ver los resultados” y –el más comentado por la prensa– “Mayor resistencia a impactos económicos externos”, presentándose durante su debate el nuevo informe titulado El mundo de los senderos que se bifurcan.

El diario uruguayo El País, en su edición electrónica de hoy, titula que el organismo que preside Moreno “Aconseja políticas de seguridad barrio a barrio”, y que “Uruguay prepara plan piloto para tres comisarías”. En un almuerzo realizado en el restaurante Rara Avis del estatal Centro Cultural Teatro Solís, y ante un centenar de invitados especiales entre los que se encontraban el vicepresidente Danilo Astori y los ministros Eduardo Bonomi, de Interior, Luis Almagro, de Relaciones Exteriores, y Fernando Lorenzo, de Economía, “Moreno, advirtió que la inseguridad es una «amenaza frontal al desarrollo económico», y se quejó de los procesos judiciales «arcaicos» y de los sistemas carcelarios.” El desarrollo de sus dichos puede consultarse en: http://www.elpais.com.uy/120320/pnacio-631582/nacional/bid-aconseja-politicas-de-seguridad-barrio-a-barrio/

Para darle al ágape un más tanto dramático como feliz desenlace del ya impuesto por el título dado a la charla sobre la inseguridad, “Un laberinto con salida”, podría haber irrumpido sorpresivamente el ex presidente Tabaré Vázquez endilgando al anfitrión ser “de palo” para andar metiendo su bonita nariz (aunque “americanista”) en las cuestiones que son exclusivamente del dominio del Gobierno local, y acto seguido abrazarlo tiernamente y con sonrisa compungida rogarle que transmitiera cariños al común amigo George Bush hijo.

No sucedió así y todos sonrieron delicadamente como corresponde, sin ascos. El diario ya referido informó que: “En unas palabras de bienvenida, Astori dijo que le había gustado el título de la charla, porque a veces, al ver los «factores» de la inseguridad, «se tiene la idea que estamos en un laberinto». El vicepresidente agregó que las políticas de seguridad no se deben quedar en lo social y tiene que reprimir conductas desviadas”.

“Luego de escucharlo a Moreno, Bonomi dijo a El País que él agregaría el aspecto cultural. «Los tres componentes que él manejó son aspectos que nosotros estamos manejando. Pero nosotros estamos manejando el componente cultural. Pensamos que lo social solo no alcanza para explicar un fenómeno de crecimiento del delito en la región y en nuestro país. Creemos que hay un componente cultural y en eso estamos trabajando».”

Telecataplum

Astori, al parecer perdió el hilo, o quizá ni percibió su existencia, del manejo “posmo” y “culturoso” que se hizo con los títulos, que en primera instancia me hizo acordar de Telecataplum, aquel conjunto de actores rioplatenses, cuando decían que “si en la oscuridad de la noche ves apenas una tenue luz que brilla es porque has dejado abierta la puerta de la heladera”. Uno, el título de la charla de Moreno, “Un laberinto con salida”, y otro, el del informe de fondo –ya referido–, que parafrasea el de un cuento de Jorge Luis Borges de la década de 1940: El jardín de los senderos que se bifurcan, aludiendo a un enigma más oriental que el propiamente uruguayo: el de los laberintos del tiempo. Quienes quieran leer el cuento de Borges pueden hacerlo en: http://sololiteratura.com/bor/boreljardindelos.htm

En la confusión y los enredos propios de los laberintos que, para el caso de la economía mundial, ex profeso ponen en crisis la sensación de seguridad sobre medios y fines, algunos se especializan en “vender” a precios carísimos “las salidas” posibles…

Probablemente de todo esto sepa mucho Luis Alberto Moreno, ahora en el BID, nacido hace casi sesenta años en el mismo país donde antes nació Gabriel García Márquez, pero que no es amigo de Fidel como su coterráneo sino de Andrés Pastrana. Con este presidente de Colombia desde 1998 hasta 2002 colaboró siendo sus especialidades los contactos y la financiación e imagen electoral, además de embajador en Washington mientras César Gaviria Trujillo, otro ex presidente, fue entre 1994 y 2004 Secretario General de la OEA. Siendo Moreno embajador en EE. UU. se afirmó el llamado Plan Colombia, el cual se había debilitado cuando ejerció la presidencia Ernesto Samper. La pertenencia de la actual cabeza principal del Banco Interamericano a la clase económica y socialmente dominante en Colombia es de nacimiento, ya que su padre fue ministro de Misael Pastrana (presidente de 1970 a 1974), quien a su vez es padre de Andrés. Luis Alberto ha alternado sus funciones políticas con las de manager de fondos de inversión, entre otras.

En la actualidad muchos jóvenes colombianos que desean alejarse de las obligadas tentaciones violentas en su país, y ven imposible allí costearse escuelas y universidades privadas, emigran haciendo algunos auténticas peripecias para llegar e instalarse para trabajar y estudiar en los países del cono sur latinoamericano, esos donde, según Moreno, la inseguridad es una “amenaza frontal al desarrollo económico”.

Para otro enfoque sobre los problemas de la seguridad y la inseguridad ciudadanas es recomendable leer “Lo que se hace es crear miedo y luego sacar provecho de eso”, un reportaje al investigador británico Keith Hayward en el diario Página/12:

Gervasio Espinosa (20 de marzo de 2012)

Nota: datos biográficos de Luis Alberto Moreno fueron tomados de Wikipedia y de http://www.colombialink.com/01_INDEX/index_personajes/politica/moreno_luis_alberto.html 
 

Correspondencia. Nos llegó y difundimos

Efectos colaterales

Invitación a la presentación de documental sobre efectos de los agronegocios en Uruguay
Fecha: Miércoles 14 de marzo 2012
Horario: 20 a 22.30 horas
Lugar: Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de la República (Av. 18 de Julio 1772, Montevideo)

Durante 2011, REDES – AT Uruguay y el Programa Uruguay Sustentable realizaron un registro de casos de comunidades rurales afectadas por fumigaciones con agrotóxicos y plaguicidas vinculados al agronegocio (sojero, forestal, arrocero) en cuatro departamentos del país: Florida, Durazno, Paysandú y Salto.
Como resultado de ese trabajo se confeccionó un informe y dos productos audiovisuales donde se registran las consecuencias en materia de salud pública, recursos naturales y situación económica de las familias/comunidades afectadas. Dichos productos pueden ser consultados en http://www.redes.org.uy/2012/01/31/efectos-colaterales/

A través del rodaje de diversos testimonios queda claro que el actual modelo de desarrollo agrícola predominante en Uruguay, vislumbrado como impulsor de la „modernidad en el campo‟, trae asociado varios „efectos colaterales‟ como lo son la concentración de recursos productivos, afectación de la salud de las poblaciones rurales, enajenación de las posibilidades de desarrollo y marginación de buena parte de nuestros agricultores familiares y población rural y suburbana en general.

La población reitera el sentimiento de acostumbramiento a estas condiciones, revela la ausencia del Estado como entidad de control del uso del suelo y el agua, así como de salvaguarda de la salud pública y al mismo tiempo su incertidumbre sobre el futuro inmediato. El sistema de salud pública exhibe serias debilidades a la hora de diagnosticar una serie de nuevas afecciones de las poblaciones directamente afectadas por las prácticas tecnológicas del agronegocio.

Asimismo, los actores políticos, sociales y gubernamentales se muestran condicionados en su accionar por el sofisma de que “el agronegocio genera puestos de trabajo”.
El próximo miércoles 14 de marzo de 2012 se presentarán en Montevideo los mencionados audiovisuales, en el marco de una mesa debate con presencia de afectados/as, profesionales y técnicos de la salud y otros/as actores vinculados a la temática.

El objetivo es compartir experiencias e iniciar un debate sobre las consecuencias que el modelo del agronegocio tiene sobre la salud de nuestra población, así como sobre las acciones necesarias para abordar esta problemática.

Por la presente invitamos a usted o a su organización o medio de comunicación a participar de dicha actividad, difundiendo y aportando al debate posterior.

Convocan:
Redes-AT Uruguay
Programa Uruguay Sustentable

--
Grupo Guayubira
http://www.guayubira.org.uy

lunes, 19 de marzo de 2012

Libros venenosos, artículos, notas periodísticas y hasta textos académicos nocivos para la inteligencia pueden también causar serio daño moral. Cómo detectarlos para evitar su uso


No es broma. A través de las conductas imitativas de supervivencia de los individuos menos dotados y con poder real han proliferado estrategias de dominación social que dan por tierra con el presunto peligro del nihilismo revolucionario de las décadas de 1960 y 1970. Lea con detenimiento el siguiente párrafo:

“Que un maestro y un grupo de alumnos estén compartiendo un aula al mismo tiempo  no garantiza que estos se relacionen entre ellos, muy por el contrario, la mensajeria (sic) instantánea y las redes sociales permiten evadir a «estos otros más próximos» y mantenerse conectado con «otros» que están fuera. Compartir el espacio e interactuar con otros, puede convertirse en una experiencia altamente negativa y violenta.”

Una llamada a nota al pie al final del fragmento transcripto sugiere al respecto consultar un artículo periodístico publicado en el diario Clarín del  21 de noviembre de 2006 <http://www.clarin.com/diario/2006/11/21/sociedad/s-03210.htm>. En éste se dice de riesgos implícitos en el uso equivocado de las nuevas tecnologías generando situaciones contrapuestas a lo que de manera confusa afirma la autora del párrafo, magíster en ciencias sociales, docente universitaria y ex jerarca de alto nivel en la educación pública. 

La suma de opiniones en un volumen sobre la relación de la escuela con las conocidas como TIC (sin “ese” final) se inicia con una consulta a varios “techies”, mujeres y varones adultos jóvenes así llamados en su jerga porque tienen una estrecha vinculación con tales tecnologías, especialmente con la cibernética, y que con asiduidad la practican, se asegura, a través de las denominadas “redes sociales”, “juegos online”, “chats”, etc. Los compiladores de la obra afirman que los consultados son no solamente consumidores de conocimiento sino también productores de éste, y también “formadores de opinión”.

Dicen que por su actividad diaria relacionados con y por las tecnologías de la información y la comunicación están especialmente capacitados para opinar sobre el futuro de la escuela, dados sus pensamientos “de frontera” que les permiten “transgredir la finitud del discurso” que la modernidad instaló. Es decir, los “techies” son indubitablemente posmodernos.

Antes de concluir con la introducción afirman: “Es verdad que este relato pedagogizado de transformación radicalizada de la educación escolar no es nuevo en la historia de la educación escolar.”

 “Es tal el vértigo frente a los constantes cambios en pantallas, computadoras y redes que ya todo el mundo espera mutaciones significativas en la realidad de las escuelas: desde magnates del mundo informático como Bill Gates o Steve Jobs, gobernantes de países tan diversos como el uruguayo Tabaré Vázquez o el norteamericano Barak Obama, todos apuestan a una fenomenal transformación de la escuela.”

Leer con atención…

Uno de los “techie” entrevistados, con una visión ciertamente entusiasta de la escuela del futuro, plantea ese contexto y los condicionantes que parecen determinarlo fuertemente:

“La escuela tiene un modelo del siglo XIX. O sea, nuestros hijos no se educan de una manera significativamente distinta a la que se educaron nuestros abuelos, y eso va a explotar. Y no va a ser lindo cuando suceda. Yo creo que vamos  camino a que, si no cambiamos profundamente a la escuela, los chicos no van a aprender. No por mala onda, eh. Les vamos a estar hablando de una manera que no vamos a poder capturar su atención (…) Para mí hay dos grandes factores, tres grandes factores: la multisensorialidad, la inmersión y la competencia. Estos tres son grandes capturadores de atención. En la escuela no está presente ninguno”.

Tal cual el párrafo, dice que “los chicos no van a aprender” porque “no vamos a poder capturar su atención”. Dice, también, que la “multisensorialidad”, la “inmersión” y la “competencia” son grandes “capturadores de atención”, y que en la escuela no está presente ninguno.

La taxativa acepción que el diccionario da para el verbo capturar expresa: “Aprehender a alguien que es o se reputa delincuente, y no se entrega voluntariamente”.

Según los diccionarios Collins en inglés “capture” significa apresar, conquistar y acaparar, y en francés, “capturer”, apresar, convertir en presa, en “cosa apresada o robada”, en “animal que es o puede ser cazado o pescado”.

Veamos ahora las acepciones de las palabras “multisensorialidad”, “inmersión” y “competencia” (empleamos la versión electrónica del Diccionario de la Real Academia Española, consultado para ello este lunes 19 de marzo de 2012).

Multisensorialidad. Esta palabra compuesta no existe, y tampoco existe “sensorialidad”. Al parecer se estaría procurando aludir a una múltiple o variada “facultad de sentir”, o de la “propensión natural […] a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura”.

Inmersión. “Acción de introducir o introducirse plenamente alguien en un ambiente determinado.”

Competencia. “Disputa o contienda entre dos o más personas sobre algo. […] Oposición o rivalidad entre dos o más que aspiran a obtener la misma cosa.”

En torno de las vocinglerías conceptuales referidas es recomendable releer un texto de Pablo Capanna de 2001: “La lucha por la vida”, <http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Futuro/01-07/01-07-07/nota_a.htm>.

Cómo detectar textos venenosos
¡Basta de “clivar”, “frizar” e “historizar” el “estado”!

Libros, artículos, folletos y textos venenosos varios hubo siempre, sin ninguna duda. Hoy proliferan porque forman parte de una acelerada cadena viciosa de negocios personales y corporativos que, además, para disimular sus crudos objetivos exhibe índices estadísticos de presunto crecimiento cultural social.

Una manera fácil, práctica y rápida para identificar textos venenosos es la detección de algunas palabras que les son propias.

En lugar de historiar decir o escribir “historizar”, o “marxiano” por marxista y marxismo. Emplear presuntos plurales en siglas, como “TICs” u “ONGs”, y también  sustantivos escritos con iniciales mayúsculas como si fueran nombres propios: magíster, doctora o doctor, profesora o profesor, ministra o ministro sean estos de Gobiernos o de congregaciones religiosas, monseñor, obispo, sargenta o sargento, coronela o coronel, generala o general, don y doña.

Escribir estado con inicial minúscula y refiriendo al aparato organizativo, jurídico y de representación de una nación, provincia o estado, departamento o municipio, ciudad, etc. cuando debe escribírselo Estado para diferenciarlo de “estado” en tanto jurisdicción política equivalente a provincia, o también la situación “en que se encuentra alguien o algo, y en especial cada uno de sus sucesivos modos de ser o estar”, y la “clase o condición a la cual está sujeta la vida de cada uno”.

Los nombres de los meses escritos con inicial mayúscula cuando no inician una oración o están a continuación de un punto, ni indican un nombre de fecha histórica, como 18 de Julio, 25 de Mayo o 7 de Noviembre, etc. También son formas léxicas que denuncian textos venenosos las referencias a décadas o años empleando decenas con apóstrofos o eses finales: los “´60” o los “80s”.

La Real Academia Española es conservadora

Eso se dice y sin duda lo es: tiende a conservar lo constituido. Pero no puede controlar qué y para qué se dice con las palabras de su diccionario y según sus reglas de gramática y sintaxis. Con ellas se pueden componer y hacer explícitos conceptos, relatos y análisis de sucesos y exposición de propuestas sumamente transformadoras. Lo bueno de que la RAE sea conservadora es que facilita que esos textos puedan ser entendidos en la propia lengua por millones de personas, y por más millones todavía fielmente traducidos a otros idiomas.

Palabras sin consistencia y auténticamente “venenosas”. Muy breve lista que se puede engrosar con poco esfuerzo

“Clivaje”. Se trata de una palabra inexistente en el diccionario castellano y que, sostienen algunos, es una “castellanización” del sustantivo francés “clivage” que se emplea en mineralogía (fractura según ciertos planos, de orientación precisa, que se presenta en minerales, cristales y rocas), y que –inadecuadamente– se usa en lugar de hendidura, fractura o escisión social, histórica o en el pensamiento.

Un politólogo me dijo que “demasiado grande es el estado para escribirlo con inicial mayúscula”. No explicó si se refería al estado del elefante en reposo o, en el otro extremo volumétrico, al de la hormiga en actividad. Creo que el buen humor hace bien a los estudios sobre la política.

“Frizar”. Falso verbo que usan cocineros mediáticos y sus acólitos, de manera oral y escrita, muy difundido para designar el efecto de un freezer, nombre inglés de un aparato que se traduce como “congelador”. Es decir: el verbo es congelar. El diccionario da para “frisar”, con “ese”, dos verbos transitivos que se pronuncian casi igual, los significados, en uno, de “refregar”, y en el otro de “levantar y rizar los pelillos de algún tejido” (como las abrigadas camisetas de frisa de mi infancia), pudiendo también ser utilizado como “disminuir”, “congeniar” o “acercarse”. (¡Más claro, dime que congele ese churrasco!)

“Historizar” (obviamente una suerte de contaminación dada en la cocina). Algunos dicen que “historizar” no es lo mismo que historiar, porque pone lo “historizado” en relación estrecha con un contexto dado. Si la historia es el “conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o de una nación”, queda bien claro que historiar es componer una historia en un contexto dado. Si se quiere dígase y escríbase: poner en contexto histórico.

Hemos advertido sobre los riesgos implícitos en ciertos textos. Cuando se encuentren palabras como las destacadas y tantas otras que es necesario aprender a detectar, descártese esa lectura como se descarta un correo electrónico apestado, mal intencionado o meramente inútil o desagradable. Y para finalizar y resolver tantos desmanes unámonos de una buena vez los que no somos marcianos ni “marxianos” (buena noticia para Europa y el mundo ha sido la multitudinaria concentración de la izquierda en París; a ver Zisis si apuras las cosas en Grecia).

Gervasio Espinosa (19 de marzo de 2012)

lunes, 12 de marzo de 2012

Autanasia… ¿Error?, ¡las gónadas!


Uruguayos en moto, que son muchos en un país donde son pocos

Las crónicas periodísticas lo reflejaron como una suerte de deporte de riesgo para jóvenes pobres especialmente del interior del “país natural”. Uno frente al otro, a trescientos metros de distancia, ambos sobre motocicletas que acelerando “a todo gas” avanzarán en sentido contrario sobre la única línea central de la carretera, de noche, los faros encendidos. El que primero se desvíe para evitar la colisión será un cobarde. Muchos se mueren en el extremo ejercicio de tal manifestación de cruda estupidez. Los informes policiales registrarán colisiones entre vehículos, los parientes lloran…

Deporte de no pobres con un artefacto que fue desarrollado para construir

En la quinta de mamá y papá, en Moreno, Provincia de Buenos Aires, el “finde” pasado fue “de terror”. Consiguieron una gran grúa para la construcción y la instalaron en el jardín. Al pie pusieron algo así como un “castillo inflable”. Al parecer proyectaban montar un club “privado” de bungee dumping (tirarse desde altura prendido solamente a los tobillos con una soga elástica): dos amigos hicieron la prueba experimental atados con la misma soga, en la caída sus cabezas chocaron y se mataron. El informe policial dice que fue un hecho privado en el que no se infringió ninguna normativa…

Matar para matarse

Barak Obama manifestó “su conmoción y su tristeza por la noticia del asesinato y heridas de civiles” ocurrida la semana pasada. El soldado estadounidense a las órdenes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) mató en masa a dos decenas de afganos indefensos, mujeres y niños, para matarse a sí mismo en el paroxismo de su formada imbecilidad de autómata al servicio de la “civilización” capitalista.

Joven masculino miembro de delegación oficial muere por asfixia autoinfligida mientras se masturba

Ocurrió el año próximo pasado en un céntrico hotel montevideano frecuentado por agentes gubernamentales. Había una cumbre del llamado Mercado Común del Sur nacido en 1991 al calor del auge del comercio global que subsumía el pensamiento “progresista” de aquellos años de oro (sin eufemismos). Fue noticia. También un hecho privado. Se dice que cada cual puede hacer de su culo un pito, pero tanto “boludeo” no parece compatible con la presunción de “brillantez” que rodeaba al occiso.    

¡Error, las gónadas!

Cuando se quiere plantear una queja, sugerencia o pregunta conceptuosa que requiere un texto breve aunque meduloso mediante un sumamente democrático recurso de oficina gubernamental virtual, mediante la Internet, y se la despacha con el consabido “clic”… ¡Gónadas, error del sistema del Banco Central! ¡Perdí diez minutos escribiendo “on line”!..

A la presidenta del Banco Central de la República Argentina, señora Mercedes Marcó del Pont:

Desde el 3 de abril próximo y mediante la comunicación del BC A-5294 los argentinos residentes no podrán operar retirando dinero en cajeros automáticos en otros países con tarjetas de débito expedidas por bancos nacionales si no son titulares de cuentas en moneda extranjera. La medida se propondría evitar la elusión del soberano control de operaciones que realiza la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), en resguardo de la economía nacional y para evitar la fuga de divisas.

¿Y la hermandad de los pueblos suramericanos entre argentinos, bolivianos, brasileños, chilenos, paraguayos y uruguayos, citando sólo algunos y en riguroso orden alfabético? ¿Si uno, residente argentino, llega allá y necesita sacar unos pesos locales para invitar, convidar o meramente gastar moderadamente no puede hacerlo sin cuenta en monedas imperiales? ¡Pero señora integrante del Plan Fénix de la Academia de Ciencias Económicas, entonces ratifica usted mi presunción de que eso de Fénix suponía reemplumar al viejo pájaro de ya más de cinco centurias que vuela sobre nosotros “desplumándonos”!

De acuerdo con vigilar, controlar e impedir la especulación bursátil e inmobiliaria suntuaria e ilegal. Pero… ¿no se puede poner un tope digno y suficiente, de, digamos, sumas de diez o quince mil pesos de la moneda argentina por mes o cada tantos meses que puedan ser retiradas convertidas a pesos locales en cajeros automáticos de los países de la Unasur, o al menos de los limítrofes, mediante las tarjetas de débito de bancos argentinos?

Pareciera que, ciertamente, dan argumentos a los reaccionarios monopolios informativos para luego jugar a contraponerse a ellos mismos…

Autanasia…

No es como la eutanasia, una muerte sin sufrimiento físico, ésta es automática.

Gervasio Espinosa (12 de marzo de 2012)

jueves, 8 de marzo de 2012

La importancia de las comas, tildes, diéresis y de las tecnologías. Sárközy y los burócratas “cientistas”.


Sárközy

No sorprende el comentario del presidente de ascendencia húngara, cuando afirma que es necesario en Francia “reducir a la mitad el número de extranjeros”.1 Podría haber dicho que es “nesarió”, afrancesando el modo de llamar a lo “que forzosa o inevitablemente ha de ser o suceder” o, con similar propósito, pretendía el líder del peronismo argentino de los años noventa (¿“hecho maldito del país burgués”?): hacia fines de aquella década hubo decretos y proyectos de ley para impedir el ingreso a Argentina de inmigrantes bolivianos y peruanos especialmente.2 Lo de “reducir a la mitad” el presidente de ascendencia húngara lo dijo ahora en París, quizá, sugieren algunos comentaristas, con el oído y la vista puestos en las próximas elecciones.

Antes de ser progenitor del presidente, huyendo de su país de nacimiento y sede de negocios cuando el Ejército Rojo lo atravesó desalojando a los nazis, Pál Istvan Emó Sárközy pasó por Austria y Alemania y finalmente se enroló en la Legión Extranjera para servir a Francia en Argelia. Pero muy pronto abandona la práctica militar, probablemente cuando ya hubiera ganado el derecho a mover tildes y desalojar diéresis de su nombre y convertirse en Paul Sarkozy, de algo más de treinta años y profesión publicitario. Casado poco después con la hija de un médico parisino judío sefardita, Andrée, ya convertida al catolicismo, en 1955 nace al segundo de sus tres hijos, hace apenas cincuenta y siete años.  

Nicolas vivió hasta su adolescencia muy afectado por el divorcio de sus padres en 1959, cuando contaba sólo cuatro años de edad, y el abandono que de su familia hizo aquel inmigrante que se “nacionalizó” militando en la Legión en territorio colonial. La biógrafa Catherine Nay pone en boca del hoy presidente esta frase en su libro L'Impétueux (El impetuoso): “Lo que me hizo lo que soy ahora fue la suma de todas las humillaciones sufridas en mi infancia”. Aun así, su personalidad y actos son más materia de análisis político que psicológico.

Burócratas “cientistas”. Desde el lápiz de grafito a las TIC

Mucha bibliografía tanto publicada en papel como en otros registros sirve en cuanto base de su propia cita y multiplicación, y de más disquisiciones sobre la función digna de galardón de las tecnologías informáticas en el desarrollo social, como también de acumulación de polvo y piojos del papel en depósitos editoriales, anaqueles comerciales y bibliotecas académicas o burocráticas. No pocos de sus autores pareciera que resueltamente han prescindido de la gramática y de las teorías y técnicas que permiten su aprovechamiento práctico (es decir de la gramática y de su “tecnología”) para, por ejemplo, con los recursos del pensamiento, del habla y de la escritura no solamente entender “el mundo” sino propender a cambiarlo, porque “de lo que se trata es de transformarlo” (no de convertirlo en un mero “soporte” del modo capitalista sino en acción y realidad poscapitalista. Véase Carlos Marx, Tesis XI). Claro que las más de becas y fondos financian solamente vacías especulaciones y entretenimientos, y el confort “tecnológico” de sus clientes no es barato…

Enrolados en la campaña One Laptop Per Child (OLPC) que Nicholas Negroponte, miembro del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de EE. UU., mundializara en 2006 a través del Foro Económico Mundial de Davos, algunos autores sobre tal temática citan palabras del ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez en oportunidad de anunciar el lanzamiento del Plan CEIBAL, basado en la campaña referida. La afirmación de Vázquez es transcripta sin modificaciones tal cual se la refiere desde hace seis años en el sitio oficial del gobierno de Uruguay en Internet: “Que seamos todos en el Uruguay, no solo iguales ante la ley que es importante, sino que seamos todos iguales ante la vida.”3

Distinto hubiera sido si Vázquez afirmara (obsérvense los subrayados que resaltan mínimos cambios en la sintaxis): “Que seamos todos en el Uruguay no solo iguales ante la ley, lo que es importante, sino que seamos todos iguales ante la vida.”

Pero no. Lo que dijo y está registrado es: “Que seamos todos en el Uruguay, no solo iguales ante la ley que es importante, sino que seamos todos iguales ante la vida” (¿cuál ley es "la" importante?).

(“Cientista” es una jerigonza de moda desde hace muchos años para denominar a los científicos, tal se los nombra en nuestro idioma, de las ciencias sociales. Es una clara manifestación de dependencia cultural al copiar la escritura de scientist. Claro que peor hubiera sido que copiando el sonido se llegara a escribir “saientista”.)

Notas:



Gervasio Espinosa (8 de marzo de 2012)

domingo, 4 de marzo de 2012

Alerta, alerta, alerta que camina... Militarización en la crisis suramericana y rivalidades populares argentinas


(Esta nota, con nuestra firma en tanto corresponsal, fue publicada en Surmedia, y luego por La Fogata digital, en los primeros días de septiembre de 2002.)

El viernes pasado la voluntad superó al viento gélido que sobrevino al veranito de agosto, y hubo decenas de actos y marchas en todo el país reclamando “que se vayan todos”. También se fue perfilando más nítidamente la militarización de la crisis –incluyendo las gestiones para dar inmunidad diplomática a tropas estadounidenses que acamparían en el país–, significativo indicador de "no nos vamos nada". La Asociación Americana de Juristas analiza la anunciada posibilidad de que el gobierno argentino otorgue inmunidad diplomática a militares estadounidenses. En medio de esta situación se agitan rivalidades populares.

Una estimación objetiva posibilita cuantificar en entre treinta y cuarenta mil las personas que se movilizaron en todo el país, de norte a sur y de este a oeste, en decenas de concentraciones, actos, cortes de carreteras y avenidas, escraches y marchas. La cantidad podría haber sido mayor de no haber sido diezmada esa voluntad –de enfrentar al establishment y al frío que se derramó en buena parte del territorio– por la amplificación que se hace de rivalidades populares. Pobladores del Gran Buenos Aires, incluyendo localidades suburbanas y los barrios de la capital argentina, confluyeron desde sus movilizaciones, actos y cortes en diferentes lugares, hacia la concentración frente al Congreso Nacional. Una hora y media después de las 18, hora que se había establecido en las convocatorias, más de la mitad de las quince mil que se estima hasta allí habían llegado, se desprendieron y marcharon a la Plaza de Mayo: fueron agrupaciones piqueteras, muchas asambleas populares y los partidos y agrupaciones de izquierda. Al respecto Surmedia tiene publicados desde la semana pasada, además de comentarios, los documentos de la Coordinadora Aníbal Verón y el Movimiento Teresa Rodríguez.

La controversia entre quienes por la Avenida de Mayo avanzaron hacia la plaza histórica y quienes limitaron su manifestación frente al edificio del Congreso no es trivial, y hace no ya a la cuantificación sino a la calificación del reclamo. Aun partiendo de una consigna común y cuya espontánea autoría es patrimonio popular, la diferencia es si se trata de solicitarle a la “clase política” un renunciamiento y llamado a una convención constituyente para que caduquen sus mandatos y se baraje de nuevo, o si se trata de construir una asamblea del pueblo que da por finiquitada una etapa, y libre y soberanamente reconstituye la república y sus formas y maneras de ser. Vista así la controversia es importante y saludable, es un necesario proceso de búsqueda y descarte de lastre, de contrapeso muerto, perimido. Las explicaciones críticas que brindaron, entre otras organizaciones, la Aníbal Verón y el Movimiento Teresa Rodríguez, no tuvieron tanta prensa como para habilitar creer que acotaron la participación popular, ésa que concurre por fuera de las organizaciones, entre amigos, vecinos y familiares, y que en las recientemente pasadas oportunidades del 24 de marzo o el 9 de julio fue numerosísima. Lo que frena es la desconfianza que se multiplica cuando en torno a la cuestión aparece una retórica desmedida.

Alerta con la militarización

El viernes pasado, mientras recién se desmontaban los piquetes y movilizaciones en la periferia del Gran Buenos Aires, una llamada telefónica a esta redacción de Surmedia del director de una escuela secundaria distante 40 kilómetros del obelisco porteño inquirió si había noticias de estado de sitio. La inquietud había surgido entre estudiantes y educadores, y probablemente estaba disparada por el anuncio de la firma en la capital de la Provincia de Buenos Aires, en La Plata ese mismo día, del convenio de complementación entre las policías federal y bonaerense, en conjunto con la Prefectura Naval y la Gendarmería. Estos cuerpos tienen, de cuando dependían respectivamente de la Marina y al Ejército, una estructura y un estilo “más” militar; la Gendarmería, por caso, todavía comparte en Campo de Mayo instalaciones y también estilo de indumentaria e instrucción con el Ejército, desde cuando fue el órgano armado creado por el Estado para la vigilancia y el combate defensivo de frontera. Ahora, desde hace dos décadas de manera cada vez más precisa, se lo ha concentrado –con gran parafernalia que los asemeja a escuadrones de robocops– frente a las fronteras sociales interiores.

El vació que dejan en el perímetro territorial lo cubriría la tecnología, se dijo en algún momento cuando en la década de1990 se procedió a achicar y “perfeccionar” la estructura militar, pero ahora circulan rumores de que podría llenarse con boinas verdes o marines estadounidenses. Más adelante, por qué no, podrán adentrarse más todavía. La cancillería argentina, dirigida por el inefable Carlos Ruckauf, habilitó en estos días un procedimiento para otorgar “inmunidad diplomática” a estos destacamentos “técnicos” (en principio sería una compañía de 200 hombres armados con lo más moderno en equipos de guerra, incluyendo conexión satelital para cada uno).

Aquel encuentro en Montevideo

El año pasado en Montevideo hubo un misterioso encuentro entre jefes militares de EE. UU., Uruguay, Chile, Paraguay y Argentina, que tuvo muy escasa repercusión periodística salvo a través de agencias alternativas y medios independientes. Luego en Chile trascendió que en documentos de la Conferencia de Ejércitos Americanos se hacía previsión sobre conflictos “étnicos” en la región patagónica andina con colectividades mapuches (y por qué no habrán hecho previsiones similares para los altiplanos boliviano y peruano, o los chacos y mesetas paraguayas, brasileñas o argentinas). Pasado el 11 de septiembre del que en estos días se cumple el primer aniversario, en Brasil se difundieron noticias respecto a operaciones “contraterroristas” conjuntas –contenidas en el Plan Colombia, un continente muy amplio– que incluirían a fuerzas sudamericanas y estadounidenses.

La publicación digital Misiones On Line, de la provincia homónima, viene hace meses alertando sobre acciones militares cada vez más complejas en ese territorio. Misiones tiene, por un lado, un famoso enclave de triple frontera con Paraguay y Brasil en el que se dice “pasan” cosas y, por otro, un medio ambiente ideal para la “aclimatación”, adoctrinamiento y práctica de contingentes militares. La publicación había advertido sobre preparativos en instalaciones militares para recibir mayores contingentes, y que “técnicos” del Ejército de EE. UU. ya estaban –cubiertos por un acuerdo de colaboración con el gobierno de esa provincia–, haciendo relevamientos y estudios sobre el dengue y otras enfermedades tropicales. En el cierre del reciente Foro Social Argentino, el 25 de agosto, uno de los participantes oriundo de esta norteña provincia mesopotámica relató al respecto: “...nos encontramos en el Parque Nacional Iguazú con militares yankees combatiendo al Dengue armados con pesadas ametralladoras”. Ahora la publicación digital, en la edición del pasado sábado 31, informa que se presume que los técnicos “armados con pesadas ametralladoras” podrían también haber experimentado vacunas inoculando población rural, cosa que no estaría autorizada por el convenio y que un legislador local, Carlos Báez, está investigando.
 
“Violan la soberanía, la autodeterminación y la integración latinoamericana”
 
Otra vez Misiones On Line y ahora ya varios diarios han puesto en evidencia este fin de semana pasado las proyectadas operaciones militares que se denominan “Ejercicio Combinado Anfibio” y “Ejercicio Fluvial VI”. Una organización continental que reúne abogados, la Asociación Americana de Juristas, está analizando críticamente y en profundidad la exigencia de inmunidad para las tropas estadounidense, es decir que no puedan ser juzgados en Argentina ni extraditados de Estados Unidos por la comisión de delitos a requerimiento del Tribunal Penal Internacional. Para satisfacer esa exigencia el gobierno de Eduardo Duhalde podría otorgar “estatus diplomático” al contingente militar en calidad de “personal técnico – administrativo”. Paralelamente, a través de los mensajes 1581 y 1582, el Poder Ejecutivo solicitó al Congreso autorización para el ingreso de esas tropas en el marco del artículo 75 de la Constitución Nacional.

Beinusz Szmukler, abogado argentino presidente de la citada Asociación Americana de Juristas, manifestó a Surmedia que “todo esto constituye un mamarracho jurídico. Se trata de disfrazar de mecanógrafos a soldados. La incongruencia burlesca es manifiesta, ya que el ‘personal técnico - administrativo’ no necesita autorización del Congreso para el ingreso al país. En consecuencia las presuntas garantías son, a mi criterio, nulas de nulidad absoluta, inoponibles a la justicia argentina. Además –expresó el jurista– esos ejercicios conjuntos tienen por objetivo el entrenamiento de tropas argentinas para integrarse a comandos de acción rápida, bajo dirección estadounidense, que actúen en conflictos internos de cualquier país de la región, incluido el propio. Es imprescindible que el Congreso deniegue la autorización pedida, por violatoria de la soberanía nacional, el derecho de autodeterminación, y la integración latinoamericana”.

La inmunidad –argumentaron en cambio fuentes de la Cancillería a la agencia ANSA– está amparada en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. “Ese status –destaca el diario La Nación de ayer– les garantiza inmunidad diplomática, algo que, de acuerdo con allegados al presidente Duhalde, no es extraño. ‘Las tropas siempre se rigen por las leyes de su país de origen. Si uno de sus miembros comete un delito puede ser detenido en el país donde desarrolla su tarea, pero debe ser juzgado por la justicia militar de su país’, destacó la fuente oficial.”
 
Mientras tanto se agitan las discrepancias populares
Un reconocido periodista argentino, Horacio Verbitsky, por TV y en un diario volvió a referirse a la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo aludiendo a sus declaraciones en torno a los documentos desclasificados que el gobierno de EE. UU. entregó, por la vía del canciller Ruckauf, a organismos de derechos humanos. Los comentarios del periodista tocan un tema sumamente sensible y en debate en el amplio espacio popular argentino compartido por asambleístas, organismos de derechos humanos, piqueteros y partidos de izquierda. Personalizar controversias en ese espacio provoca ruidos que traban y perjudican el debate de ideas y la imprescindible unidad para enfrentar situaciones difíciles, cambiantes y plenas de peligros.

Circulan y circularán correos ahora como cuando el primer round de intercambios protagonizados en oportunidad de los análisis sobre el suceso del 11 de septiembre de 2001. En aquel momento el historiador y escritor Osvaldo Bayer intervino para poner juicio, expresó la idea –se la cita de memoria nomás–, de que “los intelectuales están obligados a tener criterio en la defensa de sus tesis, pero respetando el papel que juegan quienes ponen toda su consecuencia vital en la lucha, y que no son intelectuales”. Lo contrario, más todavía si tiene tufillo a soberbia e ironía, juega mal. Un colaborador habitual de Surmedia, Hugo Alberto de Pedro, también participa de la nueva polémica.

Gervasio Espinosa (septiembre de 2002)

Posdata:
Aquel primer round de intercambios sucedió a los pocos días de los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, cuando tres aviones se estrellaron contra las entonces existentes “torres gemelas”. Hebe de Bonafini y otros miembros destacados de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo, equivocándose, dijeron algo así como que la organización Al Qaeda y su jefe Bin Laden eran revolucionarios. Verbitsky les retrucó de mala manera calificando a la casa de estudios como “academia” de barrio. Ver http://www.pagina12.com.ar/2001/01-10/01-10-10/PAG19.HTM